
Este templo singular fue construido por el rey Ganga Narasimhadeva I hacia el año 1.250. Aunque tradicionalmente estos carros están equipados con dos ruedas, este inmenso carro solar procesional, al que también llaman "Pagoda negra", descansa sobre veinticuatro ruedas magníficamente decoradas.
Un grupo de siete caballos fue erigido enfrente de la estructura, como símbolo de arrastre del mismo. El carro lo constituye una plataforma que es la antesala y la sala del dios, cubiertas con el sikara o torre que dice ser la habitación del dios y a la que solo pueden acceder los sacerdotes que realizan el culto. Su cubierta es siempre la más elevada del templo. A todo el conjunto se le llama también Nagara o morada de la divinidad.
A su llegada a la zona, los exploradores europeos le dieron el nombre de "Pagoda negra" a este templo y el de "Pagoda blanca" al templo de Jagannâtha (Puri) descripciones que les servían de útil orientación para su navegación por el golfo de Bengala ya que en aquella época estos templos estaban en la misma línea de costa, aunque posteriores acopios de arena lo han alejado de la misma. Por lo visto, en aquellos tiempos el templo de Kanarak estaba abandonado y sobre la piedra había acumuladas grandes cantidades de suciedad que lo oscurecían notablemente, mientras que el templo de Puri (a 36 Km. de distancia) estaba cubierto por una especie de estuco blanco. Ambas costras fueron retiradas en su reciente restauración.
Según la leyenda el príncipe Samba, hijo de Krishná y de Jambavati, se había burlado del sabio volador Nârada por su fealdad. El sabio se vengó del príncipe indicándole un lugar del río donde se bañaban multitud de mujeres desnudas. Allá fue él en su ignorancia, mientras el rey fue advertido por Nârada y se personó en el lugar sorprendiendo a su hijo recreándose con la desnudez de sus madres, ya que las mujeres que allí estaban eran las 16.108 esposas del rey Krisnhá. Furioso, el Dios castigó a su hijo con la lepra y aunque Samba demostró que Nâraba le había manipulado ya no pudo retirar la maldición. El joven se dirigió a Surya, Dios que cura todos los males y especialmente los de la piel. Encontró un lugar de la costa donde había un dios del Sol sentado sobre una flor de loto; se instaló allí e hizo penitencia durante doce años, al final de los cuales el mal se había curado. En agradecimiento mandó construir un templo, el Templo del Sol, el primero que sería erigido en Konarak.
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Felicitaciones excelente articulo claro conciso e ilustrativo siga adelante.
ResponderEliminarGracias por sus palabras de ánimo y hasta siempre. Saludos.
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