27 de enero de 2016

1997- LOS ÍBEROS.

Con demasiada frecuencia se dice que los Iberos fueron los primeros habitantes de la Península Ibérica, pero nada más lejos de la realidad. Todo el territorio peninsular está plagado de pinturas prehistóricas de hasta 50.000 años de antigüedad e incluso más allá mientras que, de acuerdo con los restos arqueológicos que han llegado a nuestros días, se estima que los Iberos llegaron a nuestra península entre el 5.000 y el 3.000 a.C. Lo que ya no está tan clara es su procedencia ya que, mientras unos abogan por estar ligados a la cultura megalítica de la Europa occidental, otros nos hablan de una procedencia totalmente contraria, al decir que provienen del Mediterráneo oriental. 

En cada uno de los territorios ocupados se desarrollaron con personalidad propia y ello ha impedido un correcto seguimiento. Ni siquiera los que habitaban la Península Ibérica tenían una misma escritura y de hecho se conocen tres diferentes: la del suroeste, la meridional y la levantina, siendo esta última la única que ha podido descifrarse. Otra rama de los Iberos asentados en la España actual, sin duda la más importante, fueron los Tartessos. Su cultura y amor por el arte iba muy por delante del resto de pueblos peninsulares, siendo denominada por todos los historiadores como la primera civilización occidental. Posteriormente llamados Turdetanos, desaparecieron hacia el 500 a.C. barridos quizás por los Cartagineses.

En cuanto al origen de los Iberos, la mayoría de los estudiosos coinciden en afirmar que llegaron de regiones al este del Mediterráneo, aunque no tan al este como para pensar que procedieran del Reino de Iberia. Lo cierto es que estaban extendidos entre el Mediodía francés y el Algarve portugués, no descartándose la posibilidad que fueran una corriente migratoria procedente de Oriente Medio y quizás por tanto del antes mencionado Reino de Iberia, desplazados hacia tierras occidentales. Lo más lógico es que en su periplo fueron fundiéndose con los pueblos que encontraron en su camino por lo que, aunque los diferentes pueblos Iberos tenían características comunes, no eran una etnia homogénea.

Iberia era el nombre usado por griegos y romanos para referirse al territorio actualmente Este y Sudeste de Georgia. Posteriormente y para distinguirlo de la Península Ibérica, se le llamó Iberia Caucásica o del Este. La región estaba habitada por antiguas tribus emparentadas entre sí, diferentes, pero todas ellas llamadas Iberos por los autores más antiguos. Descendientes de aquellos Iberos caucasianos primitivos fueron los Moscos, que habitaron tierras al noreste de Anatolia, próximas al Cáucaso. Los Moscos formaron parte de la expedición persa que el rey Jerges, hijo de Darío I, llevó a cabo en el año 480 a.C. contra Grecia y Plinio el Viejo señala en sus escritos que por sus tierras transcurría el río Ibero.

Ya en el primer milenio de nuestra era, la fuerte rivalidad entre persas y bizantinos por dominar el Cáucaso trajeron la desgracia del Reino de Iberia, cuyo rey acabó teniendo una representación solamente formal, en un territorio dominado por los persas. El año 591 Persia y Bizancio acordaron la división y reparto de su territorio. Los árabes llegaron a Iberia el año 645 y forzaron la deslealtad a Bizancio y el reconocimiento al Califato como protector. Un emir árabe quedó instalado en Tiflis el año 653 y con él desaparecía para siempre el Reino de IberiaEn la Georgia medieval, la teoría de que sus antecesores fueron los colonizadores de la Península Ibérica, cobró tal fuerza que algunos nobles pregonaron su interés en visitar las tierras de los "Iberos del Oeste".

RAFAEL FABREGAT

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