25 de junio de 2012

0721- LAS GALAXIAS.

Vía Láctea mirándola desde España.
Todo gira permanentemente en el Universo y, por este mismo motivo, casi todos los cuerpos celestes que en él se encuentran son normalmente redondos o van en camino de serlo. Debemos suponer que es justamente ese giro constante el que ha reunido en su centro los elementos que lo componen, de la misma manera que también los más pesados serán los que se ubiquen en el lugar más profundo del astro en cuestión. A la vista está que la mayor parte de las galaxias giran constantemente, motivo por el cual la mayor parte de ellas presentan una imagen en espiral de acuerdo con el sentido de su rotación. Como todos sabemos, las galaxias están formadas por un conjunto de estrellas, con sus planetas y satélites, así como nubes de gas, materia oscura y polvo cósmico; todo ello unido de forma gravitatoria. En su estructura se sitúan nebulosas y cúmulos que se constituyen de las mismas materias antes citadas.

Vía Lactea desde el observatorio del Paranal. (Chile)
Las enormes distancias que separan la pequeñez humana de la inmensidad del Universo, hace que nominemos a las galaxias visualizadas con nuestros potentes telescopios según la forma que tienen desde nuestro limitado campo de visión. Así pues las llamamos elípticas, espirales, inusuales e irregulares, siendo estas últimas de menor tamaño y que carecen de una estructura coherente. Una galaxia es algo inmenso, tanto es así que a groso modo podemos hablar de unos diámetros de entre 100 y 100.000 parsecs. Para que todos puedan entender fácilmente el asunto diremos que un parsec es igual a 30,9 billones de kilómetros (30.900.000.000.000 Km.) ¿Han entendido algo?. Por si tienen dudas sobre las distancias aclararemos que un parsec son también 2,86 años/luz. ¿Tampoco?. No se preocupen, yo lo entiendo pero esos números no caben en ninguna cabeza normal y el que dice lo contrario miente como un bellaco. 

Nuestro Sistema solar pertenece a la galaxia que llamamos Vía Láctea, una galaxia espiral de aproximadamente 100.000 años/luz de diámetro que contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas. (!)  Nuestro minúsculo Sol está situado a 27.700 años/luz del centro, o sea, a mitad de camino entre el centro y la parte exterior de la galaxia. Al igual que sucede con las estrellas, también las galaxias se agrupan. Así pues nuestra galaxia (Vía Láctea) forma parte de un grupo local de 46 galaxias, entre las que destacan por su tamaño Andrómeda y la Vía Láctea. A su vez, este cúmulo de galaxias se encuentra en la parte exterior de un super-cúmulo de unas 5.000 galaxias del mismo modo que este super-cúmulo pertenece a otra concentración de super-cúmulos. Repito, ¿alguien entiende algo?. Porque yo me pierdo... y mi mujer dice que abandone la lectura de cosas sobre las que nadie sabe nada. (?) ¡Es lista la tía....

Núcleo central de la Vía Láctea
En fin, dejémonos de chistes y sigamos. 
El nombre de Vía Láctea (Camino de leche) se lo pusieron los griegos puesto que cuando miramos al cielo efectivamente observamos una banda luminosa que rodea el firmamento y según la mitología griega era la leche derramada sobre el pecho de la diosa Hera. No obstante, ya en aquella época, un astrónomo (Demócrito) sugirió que sin duda debía tratarse de un conglomerado, especie de camino o estela plagado de estrellas. Sin otros medios que su propia inteligencia, Demócrito (460-370 a.C.) aseveró que, aunque estaba seguro de que su observación era cierta las estrellas, individualmente, eran demasiado ténues para poder identificarlas. Su idea no fue apoyada hasta el año 1.609 de n uestra Era cuando Galileo Galilei, provisto de su correspondiente telescopio, constató que Demócrito tenía razón ya que, allá donde quiera que mirase, el cielo estaba plagado de cuerpos celestes.

Nuestra galaxia, desde el espacio.
Efectivamente, aunque los modernos telescopios ven mucho más allá, lo que tenemos en primer plano cuando miramos al cielo es nuestra propia galaxia, aunque depende de la fecha en que realicemos la visualización y el lugar del mismo para ver mucho, o una pequeña parte de la misma. Nuestra galaxia tiene tres partes bien diferenciadas que son el halo, el disco y el núcleo. El Halo o parte exterior de la galaxia es una estructura antigua, con una concentración muy baja de estrellas y mucha materia oscura. Por contra el Disco, con ocho brazos espirales tiene mayor concentración de gas, gran cantidad de estrellas jóvenes y procesos constantes de formación de nuevas estrellas. En el centro está el bulbo o núcleo, lugar de máxima concentración de estrellas y donde se cree que hay un agujero negro de 2,6 millones de masas solares. Su detección se precisó al observar a un grupo de estrellas que giraban alrededor de un punto negro a la velocidad de 1.500 Km. por segundo.

Galaxia de la Aguja. NGC-4565
Recientes investigaciones sugieren que, contrariamente a lo que sucede en la galaxia de Andrómeda, a la que según los astrólogos acabaremos uniéndonos, la Vía Láctea carece de bulbo central o éste es muy pequeño ya que lo que se observa es un pseudobulbo, en forma de barra similar a la NGC4565 o Galaxia de la Aguja, que se puede observar con un telescopio doméstico puesto que (solo) está a 47 millones de años/luz, en la Constelación de Berenices. Es la más espectacular del Universo cercano pero solo podemos observarla de perfil.
Hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX nada se sabía de la existencia de las galaxias, puesto que los instrumentos de que se disponía no tenían capacidad para visualizarlas, aunque los astrónomos de aquellos tiempos ya habían detectado algunas decenas de "objetos" que ellos denominaban nebulosas o cúmulos de estrellas.

Hubble. Foto desde transbordador NASA
Habría que llegar a principios del siglo XX para que telescopios más potentes les permitieran darse cuenta que aquello a lo que llamaban nebulosas espirales eran ni más ni menos que galaxias independientes. Un nuevo telescopio le permitió a Edwin Hubble identificar varias galaxias y colecciones de estrellas individuales al estimar que estaban demasiado alejadas para formar parte de nuestra galaxia. A partir de 1.950 ya pudieron mejorarse los datos sobre la dinámica de las galaxias y su velocidad de rotación. En 1.990 el Telescopio Espacial Hubble, equipado con cámaras sensibles al infrarrojo, ultravioleta, rayos X y rayos Gama, mejoró sustancialmente el estudio de las galaxias. A continuación y como despedida imágenes del Telescopio Espacial Hubble, impensables de conseguir desde la Tierra...

De todas formas el Universo es, si no infinito, si de tal magnitud que el ser humano nunca será capaz de conocerlo (ni siquiera visualizarlo) en toda su extensión pues sabemos que, incapaces de salvar la velocidad de la luz, no podemos llegar más allá del límite que esa (baja) velocidad nos impone. ¿Puede algún profano en la materia entender que cuando miramos una galaxia, de las más cercanas, lo que vemos es lo que había allí 12 millones de años atrás?.
Pues bien, si no somos capaces de entender eso, menos todavía entenderemos si hablamos de galaxias lejanas como la A1689zD1 que está a 12.500 millones de años luz. Y detrás de esa siguen habiendo otras y otras... ¡y miles, millones de otras más!. Total, que solo sabemos que no sabemos nada... ¡ni lo sabremos nunca!.
Llegados a este punto, ya una vez comprobada la inmensidad infinita del Universo y nuestras limitaciones... ¿Por qué no nos centramos en conocer hasta el último rincón de nuestro planeta, sus recursos y buscar las mejores condiciones de vida para todos los habitantes de la Tierra?.


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