8 de febrero de 2010

0039- PERSONAJES DE CABANES.

No vamos a hablar de personajes célebres, ni destacados en ningún campo, como alguien pudiera pensar. Se trata de personas sencillas, de vidas sencillas, que vivieron en nuestro querido pueblo y que alguien como yo recuerda por alguna anécdota por ellos relatada o vivencia por mí conocida.

El tío Valero.
Izquierdista como el que más, viendo que teníamos un pequeño transistor en el taller de escobas que tenían mis padres, en la Bodega de les Camiles junto a la carretera de Zaragoza y frente a la casa de les Fandangues, cada día que pasaba por allí y entraba a charlar un rato nos pedía que conectáramos con "Radio Tirana". La citada emisora, nada menos que desde Albania, emitía todos los días un par de noticiarios en español y por Onda Corta, siempre referentes a cualquier cosa que pudiera desprestigiar al régimen Franquista y a sus colaboradores. También "la Pirenaica" desde Andorra emitía noticiarios similares, pero el tío Valero estaba empecinado en que "Radio Tirana" lo contaba todo mejor.
Mis padres también eran de izquierdas pero, temerosos por la frecuencia con que los "civiles" entraban en el pequeño almacén al volver de sus rondas por la carretera, se oponían diciéndole que era arriesgado y que no querían problemas.
- Esteu cagats! -decía intentando conseguir su objetivo.
- Qui vulgue escoltar la ràdio que se'n compre una! -respondía mi padre.
Mientras tanto en el pequeño transistor la radionovela de la tarde o el consultorio de Doña Elena Francis hacían las delicias de "les Valentes" (Pilar y Vicentica) que hacían manojos para nosotros y también de mi tía Pilar y "els Roquetes" que hacían las escobas.
- Només escolteu bobades -decía el tío Valero y marchaba a sus quehaceres. Pero esas negativas no impedían que dos días después el tío Valero volviera a visitarnos y a fustigar a Franco y a "sus secuaces" en una conversación repetitiva que acababa siempre recordándonos que Radio Tirana era, con diferencia, la que mejor retrataba la mala gestión de Franco, su aislamiento internacional y que entre todos habíamos de luchar para echarlo del poder como fuera.
Como de costumbre, mi padre y sus trabajadores le recordaban que esa no era nuestra misión y que la gente de a pie no podíamos hacer otra cosa que trabajar para ganarnos el sustento diario.
- La política per als polítics -le decía mi padre.
- Esteu cagats -era la respuesta habitual del susodicho personaje, al que se le atendía por cortesía pero con el que nadie estaba de acuerdo, más por la forma que por el contenido.
Y una vez más éste marchaba refunfuñando a sus quehaceres diarios.

La tía Marcelina.
Desenfadada y excelente persona que se relacionaba tanto con viejos como con jóvenes, incluso niños. Vivía en la calle San Antonio en la década de 1.950, pero en la parte trasera de la casa tenía un gran patio, extremadamente rocoso y sucio por los excrementos de las gallinas que correteaban por allí y una vieja puerta de madera de fabricación casera que apenas si consistía en cuatro tableros mal cortados unidos entre sí.
Soltera y ya muy mayor los niños íbamos a jugar con frecuencia en su patio, puesto que la puerta en lugar de cerradura tenía un simple alambre y no le molestaba en absoluto nuestra presencia.
Por su carácter extremadamente abierto y nulos recursos solía vender vino para el consumo doméstico. También recibía en su casa la visita de algunos de su edad, solteros o no, a los que les servía (previo pago) algún vaso de vino que se tomaban en animada charla. Ni siquiera era una taberna, pero compraba una garrafa de vino tras otra en la bodega de Pastor y quien tuviera ganas de charlar un rato podía ir a tomarse un vino en su casa por unos céntimos. Al parecer ella vendía el vino al mismo precio que lo compraba, solo doblaba con agua la cantidad adquirida por lo que sus compras eran en pequeña cantidad para que no se le agriara.
En los últimos años de su vida se decía que tenía novio, un tal Xoxim que se ahorcó en una higuera del "camí de la Cenia". Sin embargo lo descubrieron rápidamente y pudo salvarse aunque por pocos días ya que, persistiendo en su idea del suicidio, se tomó un buen trago de insecticida y entonces ya no pudo hacer nadie nada por él.

Paca la "de Torlá".
Persona sencilla que por su portentosa memoria, no sabemos si falsa o real, sorprendía al más suspicaz de los mortales. Muchos dudaron de sus aseveraciones y casi nunca quedó probado que sus historias fueran ciertas. La mayoría consideraba sus afirmaciones de poca o nula fiabilidad y por consiguiente apenas se tenían en cuenta.
Su aparato de radio fue el primero de la localidad y siendo ella muy creyente y temerosa de Dios, era costumbre que por la tarde, a la hora del Rosario que transmitía Radio Nacional de España, invitaba al vecindario a rezarlo a la entrada de su casa, abriendo ella las puertas de par en par y dándole al aparato el máximo volumen.
- Ja va el Rosari, ja va el Rosari -gritaban los niños por la calle, al tiempo que las vecinas se acercaban a la casa de Paca.
Su padre, médico de la localidad, cuando lo llamaban por vómitos y malestares de vientre o estómago, siempre daba la misma receta...
- Deixeu-lo una setmana sense menjar res i a veure si encara vomite.
Las conversaciones con Paca siempre acababan con alguna de sus precisiones, lo que dejaba boquiabiertos a cuantos la escuchaban... Persona casera en extremo, cuando salía aprovechaba para explayarse y más de uno salía corriendo al intuir que su saludo inicial de cortesía podía significar el perder una hora o más de trabajo.
- Bon dia Paca... que tal, com va la cosa? -preguntaba el transeúnte por decir algo.
- Bon dia, bon dia. On vas, tant de matí? -respondía ella.
- Vaig a segar herba per al matxo. -repondía el vecino.
Y ella se apresuraba a llevar al susodicho a su terreno...
- Dons ves al tanto, que tal dia com avuí fà 47 anys, un home que li deien Quelo es va tallar tres dits de la mà i despres se li va engangrenar -se apresuraba a puntualizar Paca.
- Xe Paca, vols dir? no ho he sabut mai -respondía el vecino preocupado.
- Dons sí, sí!... Per cert que aquell dia, es va fer una tronada molt gran i no van poder enterrar a Josep el de la Lloma, que el día avans s'havie mort d'un grà negre i van tindre que esperar a l'endemà.
El vecino, ya escamado por tanta precisión de fechas y detalles se toma el asunto un tanto a cachondeo exclamando...
- Xe Paca, quina memoria tens! Segur que va passar tot això avuí mateix fà 47 anys? -dice el vecino burlonamente.
- Dons clar que sí. Tot això va passar aquell dia. -recalca Paca.
- Me'n recorde per que vaig anar a "casa les Vulgaües" a per fideus i la tia Mercedetes, que estave allí comprant sossa per a ficar unes olives de llavor Borriol, estave contant lo de la tallamenta de dits del "tio Quelo".
El vecino, incapaz de situar en su memoria quien se cortó la mano cuarenta y siete años atrás, a quien enterraron aquel día y mucho menos si llovía o hacía sol, dejó a la tal Paca con la palabra en la boca y marchó precipitadamente al trabajo.
Cabizbajo, con el saco a la espalda y la hoz sujeta en el cordel que le hacía las veces de cinturón, se preguntaba cuanto habría de cierto en las aseveraciones que la tal "Paca la de Torlà" hacía a lo largo del día y todos los días del año.
- Millor oblidar el que m'ha dit -murmuraba mientras se percataba de que una cierta jaqueca se había instalado en su cabeza...

El "buen amigo".
Nadie sabe de donde vino, aunque él siempre dijo ser natural de Valdepeñas. Se autodenominaba "el buen amigo" y previa petición de permiso, se instaló en la pallisa de "Victoria, la viuda alegre", en lo que es hoy el Bar-Franfurt Siglo XX. Destartalado pajar al que se accedía a través de una puerta rota de confección casera. Un pequeño montón de paja, restos de la última vez que se utilizó como pajar (no menos de 20 años atrás) le servían como el mejor de los colchones para una estancia que dijo ser provisional, pero que se prolongó en el tiempo durante más de ¡cinco años! Sin trabajo alguno y viviendo de la caridad, que sería escasa en tiempos de tantas privaciones para todos, tampoco era él persona que aceptara ganarse el sustento con el sudor de su frente. Se trataba de un simple vagabundo para el que solo era importante vivir sin trabajar.
Aburrido visitaba a quienes le escuchaban y nuestro taller, como casi todos los de la localidad, no era ajeno a aquellas visitas aunque nada se le diera. Primero como curioso espectador del oficio que allí se realizaba, pero muy pronto por otro motivo que relato a continuación.
Por vivir justamente enfrente, todos los días que no iba al campo, se acercaba a charlar un rato con nosotros la tía Soledad la Fandanga que era en extremo bromista y a los pocos días de conocer al "buen amigo" y ya con más confianza, le hablaba de las posibles novias que el habría tenido a lo largo de los muchos años que pateaba el mundo sin más obligación que llenar el estómago.
- Como no "treballes", siempre tendrás "ganes" de marcha -le decía la tía Soledad riéndose, intentando hablarle al "manchego" en castellano.
El hombre también era bromista y le gustaba sacar punta a todo por lo que, al saber que la Tía Soledad era viuda, la asediaba con requiebros y zalamerías e incluso le escribía versos (decía ser poeta) con una punta de lápiz y en un cartón recogido de la basura.
Picarescamente y siempre de broma, la tía Soledad aparentaba aceptar sus amores y más de una vez, viéndolo sentado en el suelo charlando con todos y mirando como trabajábamos, se levantaba un poco la falda y el buen amigo saltaba hacia ella al tiempo que ésta salía disparada corriendo como una liebre a través de los bancales de la tía Perra, lindantes con la villa de Humilde la Xurra.
El buen amigo, harto de caminar por todas las carreteras y caminos de España, estaba ágil y no era viejo, aunque su aspecto descuidado indicaba más edad de la que seguramente tenía (unos 40 años) pero la tía Soledad estaba más ágil todavía y al buen amigo le resultaba imposible alcanzarla. Después de correr ambos por los aludidos bancales, paredes arriba y abajo durante un buen rato, ambos llegaban a nuestro taller jadeantes y (sobre todo) la tía Soledad que muerta de risa no había tenido problema alguno en dejarlo atrás.
- Un día te alcanzo y debajo de la higuera verás lo que es bueno -decía él al llegar reventado a nuestro taller, con un punto de malicia y más en serio que en broma.
La tía Soledad y todos los presentes nos reíamos a carcajadas, entendiendo la carrera realizada como la broma que sin duda era, pero que "el buen amigo" tomaba como una provocación en toda regla... ¡Nada más lejos de la realidad!

El tío Belesario.
A los pocos minutos de haber desaparecido de nuestra vista los personajes anteriores, ya se asomaba a la pequeña puerta el tío Belesario (abuelo dels Canos) hombre de buen carácter y muy chistoso que nos alegraba la vida con sus tonterías continuadas.
- Em sembla que nevarà -decía con toda seriedad en pleno mes de Agosto.
- Que no vas a l'aveall Herminio? -preguntaba a mi padre.
- Demà pel matí que farà tramontana -le respondía éste.
Y el tío Belesario ya tenía enfocada la conversación...
- Dons jo vaig anar la setmana pasada però no sé si tornaré, pèrque vaig tenir un ensurt...
- Que et va passar? -pregunta mi padre sabiendo que la cosa va de chiste.
- Dons que era dins de l'aveall esperant que es fes de dia i vaig vorer una ombra molt gran dins de la pica que feia un soroll molt extrany (run, run, run) i pensant que serie un pardal desconegut, no m'ho vaig pensar més i vaig tirar filatada, eixint corrent per agafar-lo avans que s'escapara. Però quina sorpresa...!
Los allí presentes, atentos a la narración de los hechos preguntan impacientes.
- I de quin pardal es tractava -preguntaron todos a una.
- Calla, calla. Nos vos ho pensarieu mai. Era una màquina de cosir! -exclama el tío Belesario.
Y todos estallan en una risa largamente contenida a lo largo del relato y que más de uno no podía controlar.
Mi padre quiere colaborar en la jocosa conversación...
- Dons jo el altre día vaig anar a podar els ametllers i vaig vorer que "el Carreté" estave dins de la barraca que té al bancal del costat, caçant a l'aveall i sense que ell ho veiés, li vaig tirar la meva boina dins de la piqueta i ell ¡PLASH! disparà el filat pensant que sería un pardal gran i extrany. Eixí ell corrent i quan va vorer que ere una boina mirà cap a tots els costats i al vorem darrere de la barraca plantat i rient-me es va fer loco. -cuenta mi padre.
- Maricón, tu havies de ser. Redeu! -maldecía el "carreté".
- Quant més pecats deie ell més rie jo -refiere mi padre como cosa bastante normal, teniendo en cuenta que tenían amistad para gastarse la citada broma.
- Dons jo... -proseguía el tio Belesario- la setmana passada estave caçant també i me va entrar una bandada d'estornells tant gran que els vaig tirar filatada i al haver-ne agafat tants, van prendre el vol dins del filat i a mi, que estave agafat a la corda intentant subjectar-los, em van traure per l'espillera portant-me a l'aire. ¡Sort que vaig tropessar amb un pi i vaig poder agafar-me a una branca, que si no... ¡faig cap a Vistavella!
Carcajadas generales de la concurrencia, que animan más si cabe al "contador" de mentiras a cual más gorda y que nos hacen pasar el tiempo más rápidamente.
Mi padre no quería perder la batalla...
- Dons jo, l'altre día...
-Calla, calla que m'entre pixera. -sigue Belesario que no quiere ceder protagonismo a Herminio- Per cert que l'altra nit se'n va anar la llum i me vaig pixar al llit -dice ahora el tío Belesario.
- Però home... que te que vore que se'n vage la llum per a pixar-se al llit? -dice mi padre.
- És que... voras. Com esta dona i jo tenim l'habitació dalt del corral del matxo, tinc una fulla de pitera i, quan tinc pixera, fique la fulla per una finestreta que done al corral i pixe sense tindre que alçar-me del llit. I clar, l'altra nit al anar-se'n la llum... la fulla no estave prou inclinada i els pixats van parar tots damunt del llit i la dona em vol pegar...
Carcajada general, una vez más.
- Me'n vaig que ara mateix es farà de nit -decía a las diez de la mañana y ya sin añadir nada más, salía hacia la pequeña era que tenía lindante con nuestro taller.
Simples anécdotas de un tiempo de estrecheces pero que, visto en la lejanía de los años transcurridos, parece más feliz que ahora...

EL ÚLTIMO CONDILL



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