Hoy es el último día de las Fiestas Patronales de Cabanes (Castellón). Aquí, en el Levante español, no hay fiesta sin toros. Entiéndase lo de "toros" por lo que en el argot legislativo se llama "exhibición de vaquillas" en el coso taurino o por las calles de la localidad. Esa exhibición es hoy en el citado "coso", que no es otra cosa que la plaza principal del pueblo, rodeada por un número indeterminado de barreras metálicas, propiedad particular de peñas o pandillas de vecinos de todas las edades que, la mayoría sin afición alguna, vamos a ver como los jóvenes burlan a los astados recortando sus continuos embistes. ¿Qué mérito tiene eso?. Pues ninguno. Pero es lo que nos encontramos al nacer en esta maravillosa tierra y ahí acudimos todos, como tontos, porque es ahí donde acuden los demás.
¿Donde va Vicente?. ¿Pues donde tiene que ir...? ¡Donde va la gente!. En otras partes del mundo hacen otras cosas y, como aquí, a unos les gusta mucho y a otros no tanto, pero todos acuden porque es lo que hay. Lo que siempre reúne al personal es que, esta clase de cosas, siempre suele acabar con una buena comida, merienda o cena y hasta incluso con fiesta y verbena. ¿Y qué sería la vida de los pueblos sin este tipo de cosas?. Todo gira alrededor de la fiesta y la comida. También de la bebida, por supuesto. Cuando eres joven todo parece poco y la Fiesta se nos antoja excesivamente corta pero, cuando llegas a cierta edad, las fiestas ya nos parecen largas. Especialmente porque, al menos en el comer y en el beber (lo único que nos queda) queremos seguir a los jóvenes y tampoco en ese campo podemos ganarles.
El final siempre va acompañado de alguna pastilla de "ALMAX" cuando no de alguna cápsula de "OMEPRAZOL", porque el Almax ya resulta insuficiente. ¿Falta de juicio?. Pues quizás sí pero, nos queda ya tan poco camino por recorrer, que queremos aprovecharlo al máximo. Ya os habréis dado cuenta que el título de este post nada tiene que ver con lo que estoy escribiendo y es que los viejos nos vamos por "los Cerros de Úbeda", perdiendo el norte, o el trazado inicial de lo que pretendíamos escribir. Lo de que "algo está cambiando" venía a cuento de que no es propio ni normal en estas fechas que aquellos (desgraciados) que nos ha tocado (por sorteo) colocar nuestra barrera (aquí llamada cadafal) en la parte donde pega el sol toda la tarde, difícilmente podemos ir a ver los toros...
El motivo, claro está, son las altísimas temperaturas que estamos disfrutando/padeciendo este año en estas benditas tierras a orillas del Mediterráneo. Unos 35ºC que al sol se convierten en 50ºC. ¿Cómo ver los toros sin "achicharrase vivos"?. Pues eso, eso es lo que hay a 10 de Mayo del año (del Señor) de 2015. La solución, naturalmente, está en quedarte abajo donse se quedan aquellos que torean a esas vaquillas y que huyendo de sus embestidas se meten entre las barras de hierro a toda velocidad, con grandes posibilidades de llevarte por delante. También puede quedarse uno en su casa, viendo la tele en su mullido sofá y con el aire acondicionado puesto, pero no puedes evitar el oír los cohetes que abren y cierran la puerta de los toriles, preguntándote qué estará pasando en la plaza.
Total, que hay que ir, aún con el peligro de asarte vivo. Porque allí hay dos espectáculos en uno: los toros y el personal. Que si mira éste, que si mira aquella, que si este con aquella... Y, claro, si no lo ves... ¿De qué vas a hablar después con los amigos a la hora de la merienda?. Porque luego hay merienda, claro que sí. Y unos hablamos de los otros y los otros de unos. De los rotos y de las componendas, como tiene que ser en todo pueblo que se precie. ¿Que en las capitales eso no pasa?. ¡Pues no saben lo que se pierden!. Los toros, los toros... pero, ¿alguien va a los toros para ver a los toros?. ¡Pues claro que no...! Las mujeres ya se sabe: Mira como está ese... Mira cómo va vestida aquella... Y los hombres lo mismo: ¡cojones como está esa chiquilla... ¿Y aquella de allá?.
Y mientras tanto el sol abrasando... Las mujeres se sacan el abanico o la sombrilla pero, ¿qué podemos hacer los hombres?.
- Mari, Pepi... Volvemos en un momento, que vamos a un recado. Y Antonio y Paco marchan al bar más cercano a meterse una cerveza entre pecho y espalda, mientras siguen disfrutando de las "vistas" y de la mejor temperatura. Porque a los hombres... del calor solo nos gusta la ropa que llevan las chavalas. Los cotilleos tampoco. ¿Qué sería del verano sin una cerveza fresquita y mejor con tapa?. El vestido tampoco es lo que más nos gusta de las mujeres. ¿Qué le vamos a hacer?. El hombre es más práctico, más cavernario. De todas maneras. ser más rudo no quiere decir menos cariñoso. Es que con tanto calor... Desde luego, ¡algo está cambiando!.
RAFAEL FABREGAT
LAS CURIOSIDADES QUE NOS RODEAN - Creador Digital - 3.597 artículos - 2.433 amigos.
10 de mayo de 2015
1752- ALGO ESTÁ CAMBIANDO.
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9 de mayo de 2015
1751- LAS VACAS FLACAS.
Esto de la crisis no es nuevo. Según el libro 41 del Génesis, desde que el mundo es mundo, siempre hubo años de hambre y años de bonanza, pero nadie presta atención mientras las vacas gordas pacen y sí cuando las flacas aparecen. En cualquier época y en cualquier oficio, la línea económica dibuja un recorrido en zig-zag. Dientes de sierra lo llaman algunos. Da lo mismo hablar de política, del tiempo, o de los precios de cualquier producto. Nada, y tampoco las líneas económicas, marcan siempre la misma dirección. El motivo, claro está, somos nosotros que, queriendo aprovechar al máximo el escaso tiempo que estamos en este mundo, abusamos cuando podemos y justamente por ese ir siempre a la máxima velocidad posible, el tráfico sufre retenciones.
Intentando escapar de las vacas flacas que nos rodean, como los nórdicos con posibles escapan de las bajas temperaturas de su país llegando a tierras españolas, los jóvenes y algunos con más de cuatro décadas a sus espaldas, escapan a otros países buscando una panacea que no existe. Cincuenta años atrás los españoles ya marchan a trabajar a Alemania o a la vendimia francesa y ¿cual fue el resultado?. Pues, nada. Todo bastante mediocre, diría yo. Trabajar mucho y gastar poco para mostrar a familiares y amigos el fruto de unas penalidades que no se reconocían. Son las mismas historias que los centroafricanos, que consiguen llegar a Europa, cuentan a sus familiares y amigos. Pero en la realidad hay más miserias que alegrías.
Especialmente en tiempos de posguerra los españoles tenían pocas sobras, pero los bares y tabernas estaban llenos y, al final de la jornada, al menos había para tomarse un chato de vino con los amigos. Esa misma gente, cuando marchaba a Alemania o a la vendimia francesa, de la casa a la viña y de la viña a la casa. Traían algo dinero ¡solo faltaría! pero a costa de mucho trabajo y de todos los sacrificios imaginables. Los milagros, lamentablemente, no existen. En el momento actual de crisis generalizada, los jóvenes marchan al extranjero. Como entonces, muchos sin apenas conocer el idioma, buscando ese milagro que casi nunca llega. La historia se repite, ¿qué le vamos a hacer?.
Hace diez años éramos la envidia de propios y extraños, también de franceses y alemanes. En la actualidad vamos nosotros allí, pero no de vacaciones, sino a implorar un trabajo por simple y mal pagado que esté. Solo cuatro aventajados emprendedores, excelentemente preparados en lo suyo, va con ciertas garantías de éxito. ¿De qué nos extrañamos?. Es lo natural. Buenos profesionales siempre los ha habido, pero esos difícilmente emigran. El buen panadero o el frutero pillo y simpático, siempre están ahí, negando el éxito que les acompaña. ¡Está muy mal la cosa! -dicen ellos. Porque para esa gente el negocio siempre está en crisis, pero compran casas, dan carreras a sus hijos y cambian de coche de vez en cuando...
Las vacas flacas, siempre son para los mismos. Para necios y aventureros que no hacen un correcto estudio de mercado. Que alguien, con pleno conocimiento de causa, abra un negocio a sabiendas del riesgo que corre es harina de otro costal. Muchas veces la inercia de un antiguo negocio familiar, hace que uno de los hijos intente seguirlo dándose un canto en los dientes. Pero en las calles de cualquier ciudad estamos viendo crecer como hongos nuevos negocios que en pocos meses se cierran. Creo que, en el 90% de los casos, eso ya se venía venir y con ese tipo de aventuras el pobre queda más pobre, si no endeudado hasta las cejas. Ser valiente es otra cosa bien distinta.
El dinero escasea, pero los profesionales también. Panaderías y fruterías ya no son lo mismo, como tampoco lo son barberías, sastres y un larguísimo etcétera. Pan congelado, fruta importada, peluquerías unisex y ropa confeccionada por desheredados de la justicia, en países orientales. El buen panadero que conocía a sus clientes y les ofrecía el pan de su preferencia, caliente y en su punto exacto de cocción ya no existe, como tampoco existe aquel frutero que acudía al Mercado de Abastos a las cuatro de la mañana para poder situar en sus anaqueles la fruta más fresca para deleite de su clientela. Bueno, existir existen, pero cada día son menos, motivo por el cual esos profesionales apenas si notan la crisis.
Lo de los "emprendedores" es una falacia, una burbuja con más peligro que otra cosa. Pero cuando la frustración empieza a calentar cabezas, cualquier peñón nos parece una isla y uno se lanza al agua como podría lanzarse al vacío. La esperanza es lo último que se pierde y se sigue esperando el milagro. Ese futuro que traiga satisfacción y llene la despensa. Incluso se sueña con algunos ingredientes vistos en algún programa de cocina televisiva. Al final la realidad nos muestra un bote de garbanzos precocidos, una lata de sardinas y unos tomates pasados, para los que no salen recetas en el citado programa. Finalmente el menú a preparar es la resta de lo que entra en la casa y lo que sale. Seguiremos esperando que, con el tiempo, el resultado de esa resta sea más favorable.
RAFAEL FABREGAT
Especialmente en tiempos de posguerra los españoles tenían pocas sobras, pero los bares y tabernas estaban llenos y, al final de la jornada, al menos había para tomarse un chato de vino con los amigos. Esa misma gente, cuando marchaba a Alemania o a la vendimia francesa, de la casa a la viña y de la viña a la casa. Traían algo dinero ¡solo faltaría! pero a costa de mucho trabajo y de todos los sacrificios imaginables. Los milagros, lamentablemente, no existen. En el momento actual de crisis generalizada, los jóvenes marchan al extranjero. Como entonces, muchos sin apenas conocer el idioma, buscando ese milagro que casi nunca llega. La historia se repite, ¿qué le vamos a hacer?.
Hace diez años éramos la envidia de propios y extraños, también de franceses y alemanes. En la actualidad vamos nosotros allí, pero no de vacaciones, sino a implorar un trabajo por simple y mal pagado que esté. Solo cuatro aventajados emprendedores, excelentemente preparados en lo suyo, va con ciertas garantías de éxito. ¿De qué nos extrañamos?. Es lo natural. Buenos profesionales siempre los ha habido, pero esos difícilmente emigran. El buen panadero o el frutero pillo y simpático, siempre están ahí, negando el éxito que les acompaña. ¡Está muy mal la cosa! -dicen ellos. Porque para esa gente el negocio siempre está en crisis, pero compran casas, dan carreras a sus hijos y cambian de coche de vez en cuando...
Las vacas flacas, siempre son para los mismos. Para necios y aventureros que no hacen un correcto estudio de mercado. Que alguien, con pleno conocimiento de causa, abra un negocio a sabiendas del riesgo que corre es harina de otro costal. Muchas veces la inercia de un antiguo negocio familiar, hace que uno de los hijos intente seguirlo dándose un canto en los dientes. Pero en las calles de cualquier ciudad estamos viendo crecer como hongos nuevos negocios que en pocos meses se cierran. Creo que, en el 90% de los casos, eso ya se venía venir y con ese tipo de aventuras el pobre queda más pobre, si no endeudado hasta las cejas. Ser valiente es otra cosa bien distinta.
Lo de los "emprendedores" es una falacia, una burbuja con más peligro que otra cosa. Pero cuando la frustración empieza a calentar cabezas, cualquier peñón nos parece una isla y uno se lanza al agua como podría lanzarse al vacío. La esperanza es lo último que se pierde y se sigue esperando el milagro. Ese futuro que traiga satisfacción y llene la despensa. Incluso se sueña con algunos ingredientes vistos en algún programa de cocina televisiva. Al final la realidad nos muestra un bote de garbanzos precocidos, una lata de sardinas y unos tomates pasados, para los que no salen recetas en el citado programa. Finalmente el menú a preparar es la resta de lo que entra en la casa y lo que sale. Seguiremos esperando que, con el tiempo, el resultado de esa resta sea más favorable.
RAFAEL FABREGAT
8 de mayo de 2015
1750- EL IMPERIO PORTUGUÉS.
Son muchos los que, cuando hablan de grandes imperios de la Historia, piensan con relativa facilidad en Rusia, China, Estados Unidos, etc. olvidando que uno de los primeros y por tanto el más importante de su tiempo, fue Portugal. Ese minúsculo país de la Península Ibérica, que está ahí justamente por sus agallas a la hora de independizarse del Reino de Castilla y León, también estuvo presente en todos los continentes del planeta, por la valentía de sus navegantes y exploradores.
Con importantes territorios en Sudamérica, África, Asia, Oceanía y numerosos archipiélagos atlánticos, sumando una extensión superior a los 10 millones de Km2. También muchas veces intentada y finalmente conseguida, de forma definitiva, su independencia de los reinos de España por medio del Tratado de Lisboa de 1.668. Cierto es que, ya en el siglo XII, el conde portucalense de la Casa de Borgoña, Alfonso Enriquez, se independizó del Reino de León y conquistó el resto de plazas a los moros proclamándose Alfonso I y
primer rey de Portugal, pero en los siglos siguientes los lazos matrimoniales entre los vástagos de ambos reinos abocó no pocas veces en disputas sobre la pertenencia de Portugal a unos y otros. Muy especialmente a la muerte de Fernando I de Portugal (1383) sin herederos varones y que abocó a una guerra civil que duró casi tres años y en cuyo periodo no hubo rey sentado en el trono.
Finalmente y gracias a su victoria en la Batalla de Aljubarrota, Juan de Avís, hijo bastardo de Pedro I de Portugal, ganaba el apoyo del pueblo y su boda con Felipa de Lancaster le proporcionaba el apoyo inglés que le afianzaba en el trono. Así de difíciles y así de sencillas eran las cosas en aquellos tiempos. Pero el tiempo uniría otra vez por medio del matrimonio los destinos de Portugal y España. Catalina de Austria, hija de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, nieta por tanto de los Reyes Católicos y hermana de Carlos I de España y V de Alemania se convirtió en reina consorte de Portugal al casarse con el rey Juan III y también su hija María Manuela se casaría con su primo Felipe II rey de España. Sin herederos varones que llegaran a gobernar y sintiéndose plenamente portuguesa, Catalina se opuso a la idea de la unión peninsular propuesta por su hermano Carlos I de España y defendió los derechos de su nieto Sebastián I, hijo póstumo de su hijo Juan Manuel y de la infanta Juana de Austria, actuando Catalina como regente. En 1578 y ya con 25 años, Sebastián I partió de Belem a la conquista de Fez con un minúsculo ejército que fue completamente derrotado en 1580 y el joven rey desaparecido en el campo de batalla. El rescate de los nobles supervivientes acabó con el tesoro de Portugal.
La leyenda dice que el cadáver del rey fue recuperado y llevado al monasterio de los Jerónimos de Belem, pero las décadas siguientes cuatro fueron los que reclamaron el trono de Portugal afirmando ser Sebastián I.
El último de ellos fue un italiano que fue ahorcado en 1619.
Otra vez sin descendientes, el trono fue ocupado por su tío-abuelo Enrique I que, también sin sucesor, dejó el trono portugués en manos del rey de España Felipe II, reinando en Portugal como Felipe I.
El 15 de Abril de 1581, la Península Ibérica quedaba, por fin, unificada otra vez en un solo reino que Felipe II gobernó desde Madrid.
Con Felipe IV en el trono se produciría la "Guerra de los treinta años" y en su desarrollo la independencia de Portugal.
Claro que, aprovechando la debilidad española, en Diciembre de 1640 la nobleza portuguesa proclamó rey de Portugal al duque de Braganza que subía al trono con el nombre de Juan IV, el cual firmó la paz con los holandeses y obtuvo el apoyo de Francia e Inglaterra, dando lugar a la Guerra de Restauración Portuguesa.
Finalmente sería Alfonso VI de Portugal quien en 1665 pondría fin a la unión de ambas coronas en la Batalla de Villaviciosa ganada ampliamente por los portugueses y que pondría las bases para la independencia definitiva que se reconocería tres años después mediante el Tratado de Lisboa de 1668.
Nacía el Portugal definitivo, el que todos conocemos, aunque en 1975 quedaría también sin colonias, poniendo punto y final al Imperio Portugués.
RAFAEL FABREGAT
Con importantes territorios en Sudamérica, África, Asia, Oceanía y numerosos archipiélagos atlánticos, sumando una extensión superior a los 10 millones de Km2. También muchas veces intentada y finalmente conseguida, de forma definitiva, su independencia de los reinos de España por medio del Tratado de Lisboa de 1.668. Cierto es que, ya en el siglo XII, el conde portucalense de la Casa de Borgoña, Alfonso Enriquez, se independizó del Reino de León y conquistó el resto de plazas a los moros proclamándose Alfonso I y primer rey de Portugal, pero en los siglos siguientes los lazos matrimoniales entre los vástagos de ambos reinos abocó no pocas veces en disputas sobre la pertenencia de Portugal a unos y otros. Muy especialmente a la muerte de Fernando I de Portugal (1383) sin herederos varones y que abocó a una guerra civil que duró casi tres años y en cuyo periodo no hubo rey sentado en el trono.
Finalmente y gracias a su victoria en la Batalla de Aljubarrota, Juan de Avís, hijo bastardo de Pedro I de Portugal, ganaba el apoyo del pueblo y su boda con Felipa de Lancaster le proporcionaba el apoyo inglés que le afianzaba en el trono. Así de difíciles y así de sencillas eran las cosas en aquellos tiempos. Pero el tiempo uniría otra vez por medio del matrimonio los destinos de Portugal y España. Catalina de Austria, hija de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, nieta por tanto de los Reyes Católicos y hermana de Carlos I de España y V de Alemania se convirtió en reina consorte de Portugal al casarse con el rey Juan III y también su hija María Manuela se casaría con su primo Felipe II rey de España. Sin herederos varones que llegaran a gobernar y sintiéndose plenamente portuguesa, Catalina se opuso a la idea de la unión peninsular propuesta por su hermano Carlos I de España y defendió los derechos de su nieto Sebastián I, hijo póstumo de su hijo Juan Manuel y de la infanta Juana de Austria, actuando Catalina como regente. En 1578 y ya con 25 años, Sebastián I partió de Belem a la conquista de Fez con un minúsculo ejército que fue completamente derrotado en 1580 y el joven rey desaparecido en el campo de batalla. El rescate de los nobles supervivientes acabó con el tesoro de Portugal.
La leyenda dice que el cadáver del rey fue recuperado y llevado al monasterio de los Jerónimos de Belem, pero las décadas siguientes cuatro fueron los que reclamaron el trono de Portugal afirmando ser Sebastián I.
El último de ellos fue un italiano que fue ahorcado en 1619.
Otra vez sin descendientes, el trono fue ocupado por su tío-abuelo Enrique I que, también sin sucesor, dejó el trono portugués en manos del rey de España Felipe II, reinando en Portugal como Felipe I.
El 15 de Abril de 1581, la Península Ibérica quedaba, por fin, unificada otra vez en un solo reino que Felipe II gobernó desde Madrid.
Con Felipe IV en el trono se produciría la "Guerra de los treinta años" y en su desarrollo la independencia de Portugal.
Claro que, aprovechando la debilidad española, en Diciembre de 1640 la nobleza portuguesa proclamó rey de Portugal al duque de Braganza que subía al trono con el nombre de Juan IV, el cual firmó la paz con los holandeses y obtuvo el apoyo de Francia e Inglaterra, dando lugar a la Guerra de Restauración Portuguesa.
Finalmente sería Alfonso VI de Portugal quien en 1665 pondría fin a la unión de ambas coronas en la Batalla de Villaviciosa ganada ampliamente por los portugueses y que pondría las bases para la independencia definitiva que se reconocería tres años después mediante el Tratado de Lisboa de 1668.
Nacía el Portugal definitivo, el que todos conocemos, aunque en 1975 quedaría también sin colonias, poniendo punto y final al Imperio Portugués.
RAFAEL FABREGAT
7 de mayo de 2015
1749- LA PUERTA DE LUCIFER.
Decenas de veces he dicho, que no hay que temer al infierno en la otra vida. No es porque el infierno no exista, que sí. Claro que existe, pero no está en la otra vida, porque otra vida no hay. El infierno está en este mundo y en esta vida, si no que se lo pregunten a los aldeanos de Darvaza, un pequeño pueblo de apenas 350 habitantes que se encuentra en el Desierto de Karakun, en la provincia de Ahal, a 260 Km. al norte de Asjabad, la capital de Turkmenistán. Esta gente se ha hecho famosa por albergar en su término municipal la "Puerta de acceso al Infierno", la que usa en teoría el Diablo para entrar y salir desde las entrañas del Infierno hasta el lugar que habitamos los desgraciados mortales.
Los vecinos de Darvaza, unos 350 como hemos dicho, pertenecen a la tribu de los Tekes, una de las cinco tribus turcomanas que todavía mantienen la vida seminómada de tiempos muy lejanos, aunque en 2004 el presidente de la República de Turkmenistán ordenó la disolución de la tribu porque, según su criterio, tenía una imagen negativa para el turismo. Muchos marcharon a lugares donde las libertades son otras y otros quedaron malviviendo por la zona haciendo caso omiso a unas órdenes que no podían ser más ilegales y arbitrarias. En esta clase de cosas queda corroborado que el Diablo deambula por las proximidades y que no lo encontraremos en otra vida, sino en la presente.
En 1971 y sin llevar cuernos ni rabo, un grupo de satánicos geólogos rusos detectó la presencia de Gas Natural en una cueva del Desierto de Karakum, a escasa distancia del pueblo de Darvaza. Hacía ya mucho tiempo que se intuía que aquella zona era rica en combustibles fósiles y los geólogos decidieron llevar a cabo un importante sondeo para verificar, más que la presencia de gas, el interés económico de su posible explotación. La caverna era de tales dimensiones y tan próxima a la superficie que colapsó a las primeras de cambio engullendo la práctica totalidad de aparatos y pertenencias de los prospectores, con tal fortuna para éstos que ninguno de ellos sufrió el menor percance.
Quedó abierta una gran sima de más de 70 metros de diámetro y de profundidad desconocida, con unas brutales emanaciones de gas. Creyendo que la combustión solo duraría unos días, se decidió prender fuego al gas, en la seguridad que ello sería menos peligroso para el Medio Ambiente que permitir su fuga a la atmósfera, pero pasaron las semanas, los meses y los años y allí sigue ardiendo lo que todos bautizaron como "la Puerta del Infierno". El gobierno de Turkmenistán planea en este momento abrir nuevos pozos de Gas en la zona y para ello el sellado previo de esta gruta que podría afectar negativamente al resto de yacimientos.
No sabemos qué pensará Lucifer al respecto. Depende de si en el momento del sellado lo pille dentro o fuera del Infierno. Las autoridades de Turkmenistán esperan sin duda que el Diablo se manifieste en uno u otro sentido para obrar en consecuencia, ya que por aquellos lares la gente es muy creyente en dioses y diablos y no es cuestión de poner en peligro unos yacimientos que tan sustanciosos beneficios pueden aportar a las arcas de la República y, como no, a las de sus regidores. Todo sea pues por tenerle tranquilo y sosegado. ¡Tengamos la fiesta en paz! -habrá dicho el presidente Berdimuhamedow...
RAFAEL FABREGAT
Los vecinos de Darvaza, unos 350 como hemos dicho, pertenecen a la tribu de los Tekes, una de las cinco tribus turcomanas que todavía mantienen la vida seminómada de tiempos muy lejanos, aunque en 2004 el presidente de la República de Turkmenistán ordenó la disolución de la tribu porque, según su criterio, tenía una imagen negativa para el turismo. Muchos marcharon a lugares donde las libertades son otras y otros quedaron malviviendo por la zona haciendo caso omiso a unas órdenes que no podían ser más ilegales y arbitrarias. En esta clase de cosas queda corroborado que el Diablo deambula por las proximidades y que no lo encontraremos en otra vida, sino en la presente.
En 1971 y sin llevar cuernos ni rabo, un grupo de satánicos geólogos rusos detectó la presencia de Gas Natural en una cueva del Desierto de Karakum, a escasa distancia del pueblo de Darvaza. Hacía ya mucho tiempo que se intuía que aquella zona era rica en combustibles fósiles y los geólogos decidieron llevar a cabo un importante sondeo para verificar, más que la presencia de gas, el interés económico de su posible explotación. La caverna era de tales dimensiones y tan próxima a la superficie que colapsó a las primeras de cambio engullendo la práctica totalidad de aparatos y pertenencias de los prospectores, con tal fortuna para éstos que ninguno de ellos sufrió el menor percance.
Quedó abierta una gran sima de más de 70 metros de diámetro y de profundidad desconocida, con unas brutales emanaciones de gas. Creyendo que la combustión solo duraría unos días, se decidió prender fuego al gas, en la seguridad que ello sería menos peligroso para el Medio Ambiente que permitir su fuga a la atmósfera, pero pasaron las semanas, los meses y los años y allí sigue ardiendo lo que todos bautizaron como "la Puerta del Infierno". El gobierno de Turkmenistán planea en este momento abrir nuevos pozos de Gas en la zona y para ello el sellado previo de esta gruta que podría afectar negativamente al resto de yacimientos.
No sabemos qué pensará Lucifer al respecto. Depende de si en el momento del sellado lo pille dentro o fuera del Infierno. Las autoridades de Turkmenistán esperan sin duda que el Diablo se manifieste en uno u otro sentido para obrar en consecuencia, ya que por aquellos lares la gente es muy creyente en dioses y diablos y no es cuestión de poner en peligro unos yacimientos que tan sustanciosos beneficios pueden aportar a las arcas de la República y, como no, a las de sus regidores. Todo sea pues por tenerle tranquilo y sosegado. ¡Tengamos la fiesta en paz! -habrá dicho el presidente Berdimuhamedow...
RAFAEL FABREGAT
1748- EL GENERAL BELISARIO.
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| Flavio Belisario. Mosaico en la iglesia de Sant Vitale. |
Flavio Belisario (505-565) es uno de estos personajes que pasaron de puntillas por la Historia, a pesar de su grandeza. Mano derecha de Justiniano I en la reconquista del Imperio Romano Occidental, del que recibió más envidias que agradecimientos.
Como cualquier mortal Belisario anhelaba fama y honores, pero en su lucha por llegar a ser Grande, se dejó sangre y dinero en los diferentes campos de batalla sin que el emperador le reconociera sus muchos méritos como soldado y estratega. Tanto fue así que el general tenía que pagar de su propio bolsillo el regimiento personal que lo acompañaba a todas partes y que garante de la mayor parte de sus éxitos, puesto que el emperador se negaba a pagarles esos gastos que consideraba injustificados. Soldado desde muy joven y miembro de la guardia personal de Justino I, a la muerte de éste, el nuevo emperador Justiniano I lo nombró comandante de las fuerzas imperiales de Oriente.
Bizantinos y Sasánidos se vieron obligados a negociar con el general Belisario lo que se llamó la "Paz Eterna" a fin de evitar las contínuas derrotas sufridas. También luchó contra los Vándalos, enemigos de los cristianos, persiguiéndoles hasta Cartago donde acabaron rindiéndose. Resuelto Justiniano a recuperar la mayor parte del antiguo Imperio, en el 535 ordenó a Belisario atacar a los ostrogodos, conquistando Sicilia, Nápoles y la propia Roma. Posteriomente se desplazó a la actual ciudad de Milán y después a Rávena, donde capturó al rey ostrogodo Vitiges. Envidias y recelos de Justiniano I le hicieron perder el mando de las tropas romanas, siendo enviado a la conquista de Siria. En el año 544 Belisario volvió a Italia encontrándose con una situación muy diferente a la de su partida. Los ostrogodos habían elegido a un nuevo rey y luchaban contra los bizantinos intentando recuperar el territorio. Belisario luchó nuevamente contra ellos, esta vez con escaso éxito. En su última campaña derrotó a los búlgaros expulsándoles al otro lado del Danubio. Aclamado por el pueblo con mayores honores que al propio emperador, el año 563 Belisario fue acusado de corrupción y encarcelado. Hay dos finales bien diferentes para esta historia. La primera dice que finalmente Justiniano lo perdonó y le devolvió su puesto en la corte. La segunda dice que le fueron sacados los ojos y reducido al estado de mendigo, habiendo de subsistir pidiendo limosna por las calles de Constantinopla. Por orden imperial, los cronistas de la época ignoraron su figura que apenas pasó a la Historia. La mayoría de los historiadores, cronistas del poder, dan por bueno el primer supuesto, pero no faltan los que tienen como cierto el triste final de Belisario.
El caso es que la vida de este importante general romano fue eje fundamental de varios pintores y escritores del siglo XVIII, siempre considerado como injustamente maltratado por el poder del déspota Justiniano I.
Especie de mártir magnificado por las injusticias sufridas por un emperador que, lejos de ver el sacrificio y la valentía de su general, se dejó llevar por la envidia de unos logros que jamás hubiera podido cosechar por sí mismo. Justiniano y Belisario murieron en el año 565, con escasos días de diferencia. Uno repudiado por sus súbditos, como emperador ambicioso y faldero, casado con una inteligente actriz y cortesana (Teodora) veinte años más joven, que influyó notablemente en sus decisiones personales y políticas. El otro, el más bravo de los generales romanos, murió en la miseria más absoluta pero con el cariño del pueblo.
RAFAEL FABREGAT
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5 de mayo de 2015
1747- LA CHUFA.
Como supongo que es del conocimiento general, la chufa es un tubérculo valenciano de pequeño tamaño pero de dulzor indescriptible, con el que se elabora uno de los refrescos más solicitados en los chiringuitos y terrazas de los bares del tórrido verano español. Claro que la chufa puede ser otra cosa bien distinta. Tan distinta que, al menos aquí en estas tierras del Levante español, se llama también chufa al pene flácido y casi desaparecido del vejete en edad de redención. Una edad que no se sabe cual es, pues unos dicen rendirse a los sesenta cuando otros afirman a los setenta estar "mejor que nunca". En fin, allá cada cual, pero no creo que este post tenga nada que ver con el refresco valenciano, ni con "els fartons" que suelen acompañarlo.
Todo esto ¡vaya castaña! viene a cuento de la historia de la familia real española, que no tiene desperdicio desde el primer día de su formación, tras la muerte de Carlos II último rey de la Casa de Austria sin descendencia.
Hoy no iremos tan lejos y nos quedaremos a mediados del siglo XIX, ya calmados los ánimos de los carlistas que desafiaban la legitimidad del ascenso al trono de Isabel II, a falta de hijo varón por parte del rey Fernando VII y de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias.
Según el Reglamento de Sucesión aprobado por Felipe V, primero de los Borbones, a falta de heredero varón el trono debía pasar al hermano menor, en este caso Carlos María Isidro, pero Fernando VII se anticipó a los acontecimientos derogando la llamada "Ley Sálica" y nombrando Princesa de Asturias a su hija Isabel que pasaría a ser reina de España como Isabel II, lo que fue causa de la Guerra Carlista.
Denominada la Pragmática Sanción, ésta anulaba el Auto de Felipe V de Borbón del año 1713 que impedía a las mujeres el acceso al trono. La nueva Ley permitía el acceso femenino siempre y cuando no hubiera hermanos varones.
Con esta derogación Isabel II fue reina de España entre 1833 y 1868, aunque con problemas de toda índole ya que a la muerte del rey todavía no había cumplido los 3 años de edad.
Su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias fue regente hasta 1840, pero la sublevación generalizada contra ella abocó a ésta a la renuncia y a dejar la Regencia y la custodia de Isabel y de sus hermanas en manos del general Espartero que ejerció como Regente hasta 1843.
Espartero siempre demostró una total lealtad a su reina Isabel II, e incluso la mantuvo después de haber sido destronada en 1868, al defender los derechos de su hijo Alfonso XII.
Con el propósito de evitar una tercera regencia, en Noviembre de 1843 y por lo tanto con solo 13 años, Isabel II fue declarada mayor de edad y a los 16 años el Gobierno arregló su matrimonio con su doble primo (padres y madres eran hermanos) el infante Francisco de Asís y Borbón, un matrimonio que estaba condenado al mayor de los fracasos puesto que, además de la bestial consanguinidad, al infante le gustaban más los hombres que las mujeres.
La propia reina dijo en cierta ocasión:
¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?.
Bautizado despectivamente por el pueblo con el nombre de "Doña Paquita", eran muchas las burlas que se decían al respecto de su hombría y alguna que otra copla como la que señalamos a continuación...
Gran problema es en la Corte,
averiguar si el Consorte,
cuando acude al escusado,
mea de pie o mea sentado.
A pesar de estas anécdotas, el rey tuvo varias amantes e hijos fuera del matrimonio, de la misma manera que también Isabel II hizo lo propio. Oficialmente el matrimonio tuvo doce hijos aunque por lo visto el progenitor solo lo era sobre el papel. Además de las tendencias homosexuales del regente y de las desavenencias de los esposos, había un problema añadido en el caso de Francisco de Asís y es el que le obligaba a mear sentado. Hay referencias biográficas que constatan un problema de hipospadia en el rey. Una malformación en la uretra impedía la salida de la orina por el glande, haciéndolo por un orificio que tenía en el tronco del pene o incluso en la unión del escroto y el pene, imposibilitanto la micción natural de pie sin mancharse la ropa, lo que no le impedía el mantenimiento de relaciones sexuales.
Total, que entre los queridos y el problema de la "chufa"... Isabel no estaba "contenta" y menos aún debidamente satisfecha con Francisco, motivo por el cual lo sustituía con (muchísima) frecuencia con hombres apuestos y mejor dotados.
Con una Isabel II, con cierta fama de auténtica ninfómana, se dijo que Alfonso XII, único varón que llegó a edad adulta y futuro rey de España, no era para nada hijo de Francisco de Asís sino del capitán Enrique Puigmoltó, un militar valenciano hijo del conde de Torrefiel y así lo revela una conversacion con monseñor Giovanni Simeoni, encargado de los negocios con la Santa Sede, que no deja lugar a dudas:
"...que el general Narváez había hablado fuertemente con Isabel II de la obligación de acabar con el escándalo con el militar valenciano que, habiendo sido en estos últimos meses tan enérgicas las expresiones, la misma Reina le dijo llorando: ¿Es que deseas que aborte?".
La reina no abortó y llegó el vástago en la figura de Alfonso XII. El romance duró más de tres años y le valió al militar toda clase de condecoraciones y prebendas. Alfonso XII fue conocido como "el Puigmoltejo". Nueve años antes de morir, el militar recibió la Cruz de San Hermenegildo, por los "servicios" prestados a la Corona. Especialmente a la reina, claro. Y es que, como la "chufa" valenciana... ¡no hay nada igual!.
- "Hijo mío -dijo la reina a Alfonso XII- la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía".
Alfonso XII fue proclamado rey de España en Enero de 1875. Murió de tuberculosis 10 años después.
Isabel II sobrevivió a su hijo y falleció en 1904. Lo hizo en Madrid, intentando justificar sus muchos pecados y especialmente los de la carne, en una entrevista concedida en exclusiva al escritor Benito Pérez Galdós:
"¿Qué había de hacer yo, jovencita, reina a los catorce años, sin freno a mi voluntad, con todo el dinero para mis antojos, no viendo a mi lado más que personas que se doblaban ante mí como cañas, ni oyendo más que voces de adulación que me aturdían...? ¿Qué había de hacer yo?. Póngase en mi caso".
Pues nada... Quizás reinar, buscando la paz y el progreso de los españoles, en lugar de estar follando mañana y tarde. ¿O no?.
RAFAEL FABREGAT
Hoy no iremos tan lejos y nos quedaremos a mediados del siglo XIX, ya calmados los ánimos de los carlistas que desafiaban la legitimidad del ascenso al trono de Isabel II, a falta de hijo varón por parte del rey Fernando VII y de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias.
Según el Reglamento de Sucesión aprobado por Felipe V, primero de los Borbones, a falta de heredero varón el trono debía pasar al hermano menor, en este caso Carlos María Isidro, pero Fernando VII se anticipó a los acontecimientos derogando la llamada "Ley Sálica" y nombrando Princesa de Asturias a su hija Isabel que pasaría a ser reina de España como Isabel II, lo que fue causa de la Guerra Carlista.
Denominada la Pragmática Sanción, ésta anulaba el Auto de Felipe V de Borbón del año 1713 que impedía a las mujeres el acceso al trono. La nueva Ley permitía el acceso femenino siempre y cuando no hubiera hermanos varones.
Su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias fue regente hasta 1840, pero la sublevación generalizada contra ella abocó a ésta a la renuncia y a dejar la Regencia y la custodia de Isabel y de sus hermanas en manos del general Espartero que ejerció como Regente hasta 1843.
Espartero siempre demostró una total lealtad a su reina Isabel II, e incluso la mantuvo después de haber sido destronada en 1868, al defender los derechos de su hijo Alfonso XII.
Con el propósito de evitar una tercera regencia, en Noviembre de 1843 y por lo tanto con solo 13 años, Isabel II fue declarada mayor de edad y a los 16 años el Gobierno arregló su matrimonio con su doble primo (padres y madres eran hermanos) el infante Francisco de Asís y Borbón, un matrimonio que estaba condenado al mayor de los fracasos puesto que, además de la bestial consanguinidad, al infante le gustaban más los hombres que las mujeres.
La propia reina dijo en cierta ocasión:
¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?.
Bautizado despectivamente por el pueblo con el nombre de "Doña Paquita", eran muchas las burlas que se decían al respecto de su hombría y alguna que otra copla como la que señalamos a continuación...
Gran problema es en la Corte,
averiguar si el Consorte,
cuando acude al escusado,
mea de pie o mea sentado.
A pesar de estas anécdotas, el rey tuvo varias amantes e hijos fuera del matrimonio, de la misma manera que también Isabel II hizo lo propio. Oficialmente el matrimonio tuvo doce hijos aunque por lo visto el progenitor solo lo era sobre el papel. Además de las tendencias homosexuales del regente y de las desavenencias de los esposos, había un problema añadido en el caso de Francisco de Asís y es el que le obligaba a mear sentado. Hay referencias biográficas que constatan un problema de hipospadia en el rey. Una malformación en la uretra impedía la salida de la orina por el glande, haciéndolo por un orificio que tenía en el tronco del pene o incluso en la unión del escroto y el pene, imposibilitanto la micción natural de pie sin mancharse la ropa, lo que no le impedía el mantenimiento de relaciones sexuales.
Total, que entre los queridos y el problema de la "chufa"... Isabel no estaba "contenta" y menos aún debidamente satisfecha con Francisco, motivo por el cual lo sustituía con (muchísima) frecuencia con hombres apuestos y mejor dotados.
Con una Isabel II, con cierta fama de auténtica ninfómana, se dijo que Alfonso XII, único varón que llegó a edad adulta y futuro rey de España, no era para nada hijo de Francisco de Asís sino del capitán Enrique Puigmoltó, un militar valenciano hijo del conde de Torrefiel y así lo revela una conversacion con monseñor Giovanni Simeoni, encargado de los negocios con la Santa Sede, que no deja lugar a dudas:
"...que el general Narváez había hablado fuertemente con Isabel II de la obligación de acabar con el escándalo con el militar valenciano que, habiendo sido en estos últimos meses tan enérgicas las expresiones, la misma Reina le dijo llorando: ¿Es que deseas que aborte?".
La reina no abortó y llegó el vástago en la figura de Alfonso XII. El romance duró más de tres años y le valió al militar toda clase de condecoraciones y prebendas. Alfonso XII fue conocido como "el Puigmoltejo". Nueve años antes de morir, el militar recibió la Cruz de San Hermenegildo, por los "servicios" prestados a la Corona. Especialmente a la reina, claro. Y es que, como la "chufa" valenciana... ¡no hay nada igual!.
- "Hijo mío -dijo la reina a Alfonso XII- la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía".
Alfonso XII fue proclamado rey de España en Enero de 1875. Murió de tuberculosis 10 años después.
Isabel II sobrevivió a su hijo y falleció en 1904. Lo hizo en Madrid, intentando justificar sus muchos pecados y especialmente los de la carne, en una entrevista concedida en exclusiva al escritor Benito Pérez Galdós:
"¿Qué había de hacer yo, jovencita, reina a los catorce años, sin freno a mi voluntad, con todo el dinero para mis antojos, no viendo a mi lado más que personas que se doblaban ante mí como cañas, ni oyendo más que voces de adulación que me aturdían...? ¿Qué había de hacer yo?. Póngase en mi caso".
Pues nada... Quizás reinar, buscando la paz y el progreso de los españoles, en lugar de estar follando mañana y tarde. ¿O no?.
RAFAEL FABREGAT
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