15 de marzo de 2014

1297- BAALBEK, UNA CUESTIÓN DE PESO.

Baalbek es actualmente una ciudad libanesa de más 25.000 habitantes, situada en el Valle de la Beqaa, a 86 Km. al este de Beirut y economía principalmente agrícola. Sin embargo es su pasado el que nos interesa en el día de hoy y por tanto su yacimiento arqueológico, cuyas primeras piedras se remontan al III milenio a.C.


Mujer ofreciendo a su hijo en sacrificio al dios Baal. 
En la antigüedad Baalbek fue santuario fenicio al dios Baal, hijo de Elohá padre de todos los dioses, creador de todas las cosas y de todas las criaturas. 
A Elohá se le representaba como un toro, algunas veces provisto de alas. A su hijo Baal como toro joven o becerro. Los textos de Ras Shamra cuentan que, para garantizar buenas cosechas y rebaños productivos, los cananeos incluso ofrecían a sus hijos en sacrificios a los dioses y participaban con ellos en rituales de magia imitativa. En realidad se trataba de orgías sexuales desenfrenadas que, según sus creencias, propiciaban la multiplicación del grano y los rebaños, alejando las grandes sequías y las plagas de todo tipo.


Sin embargo quizás no sean tiempos tan lejanos los que nos interesen. Nada o casi nada queda de aquella Baalmek fundada por la tribu semita de los cananeos que adoraban al dios Baal. La ciudad fue conquistada y reconquistada muchas veces por sucesivos invasores. Baalbek fue posteriormente ciudad griega y es bajo el Templo de Júpiter donde fueron hallados los restos cananeos que nos hablan de Baal y de tiempos lejanos del III milenio a.C. Sin embargo poco sabemos de lo que sucedería en esos dos mil años anteriores a la llegada de Alejandro Magno a esta ciudad, de camino a Damasco, y de la que hace referencia Flavio Josefo en el siglo I de nuestra era. 


Comparen las personas con los bloques de debajo.
Bajo dominio de la dinastía Ptolemaica se favoreció la correspondencia del dios Baal, con el Ra egipcio y el griego Helios, pues todos ellos representaban al Sol. A partir del 198 a.C. el Imperio Seléucida, cambió el nombre de Baalbek por el de Heliópolis y es en ese momento cuando la Gran Terraza es modificada en el extremo occidental y comienza la construcción de un nuevo Templo de características griegas. Para garantizar la estabilidad de tan magna obra se construye una plataforma pétrea de 88x48 metros en la que se emplean bloques colosales, motivo de esta entrada, entre ellos los llamados "trilithón", bloques cuadrados de aproximadamente 20 m. de largo por 4 m. de lado, con un peso de 800 toneladas cada uno. 


En realidad parece que hubo un cambio de planes a última hora, pues eran cuatro y no tres los bloques tallados para este fin pero el cuarto bloque, el más grande con diferencia, quedó cortado y preparado sin llevarse a la obra. Las dimensiones de este cuarto bloque son de 21,30 m. de largo por 4,08 m. de alto y 4,72 m. de ancho, lo que constituye un peso aproximado de 1.200 toneladas. No se conoce piedra mayor tallada por el hombre. Teniendo en cuenta que las mayores piedras de las pirámides de Guiza pesan 60 toneladas, cobró peso una vez más la hipótesis de que se trataba sin duda de fuerzas extraterrestres como única forma posible de mover tales bloques. Aún así somos muchos los que no creemos en tales aseveraciones y tenemos claro que fueron aquellas gentes y no otros seres quienes realizaron tal proeza. 

Sin embargo, aunque con tamaño inferior, otros muchos obeliscos fueron tallados y trasladados a su emplazamiento en aquellos tiempos. Está claro que no eran de medidas tan descomunales, pero si lo suficientemente pesados como para que nos planteásemos parecidas dudas y suposiciones. Aunque parezca mentira ya había entonces máquinas para tales menesteres. Se sabe del uso de malacates donde el movimiento giratorio se convertía en tracción. Naturalmente hacían falta muchas máquinas y muchos hombres para moverlas, pero existían y se usaban. Cada movimiento precisaba del desmontaje y nueva instalación más adelante, pero era la única forma de trasladar pesos tan gigantescos. 


Se calcula un avance de entre 20 y 40 metros diarios. Esta claro pues que llevar estos bloques desde la cantera a Baalbek significaría un gran esfuerzo, pero hay que tener en cuenta que apenas dista un kilómetro y que el lugar de destino está algo más bajo que la cantera. Estos sistemas de movimiento de grandes piedras no fueron conocidos hasta hace poco más de un siglo pero lo suficiente para que el mito de los extraterrestres no hubiera nacido. Lamentamos que se les haya chafado el plan a los amantes del misterio y la astronomía, pero es lo que hay. Si tienen dudas vayan. ¡Vayan a verlo y ya me contarán...!

RAFAEL FABREGAT

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