14 de mayo de 2013

1009- CUATRO GRUTAS DE PELÍCULA.

Es imposible escribir sobre grutas fascinantes y no citar a la "Cueva de Naica" aunque, como los lectores pueden imaginar, no es este el asunto que nos ocupa en el día de hoy. Grutas sí y fascinantes también, pero Naica no es una gruta, sino una geoda y merece un tratamiento aparte, como ya lo tuvo en el momento de su descubrimiento al dedicarle mi entrada 0488-LA SUPER GEODA DE NAICA. Una geoda suele ser una piedra hueca en la que, por diferentes causas han cristalizado los minerales interiores. La de la foto de la izquierda era la más grande del mundo hasta que se descubrió Naica, en una mina de cobre y plata a 300 metros de profundidad. Similar a una patata, la geoda de Naica tiene unas medidas interiores de 30 metros de diámetro por unos 80 metros de larga. En su interior, sus colosales columnas de selenita forman un laberinto cristalino de cuento de hadas. Pero, en fin, hoy escribiremos sobre cosas más normales...


1.- CACAHUAMILPA. Taxco. (México)
La región de Cacahuamilpa es quizás uno de los lugares más ricos del mundo en cuevas subterráneas de la más insólita belleza. Gigante, Jumil, Cerro Grande o La Corona son solo un ejemplo de calizas cretácicas y lutitas calcáreas del Cretácico Superior. Consta de dos pisos separados en vertical por unos 100 metros. El nivel superior son las grutas secas de Cacahuamilpa y Carlos Pachecho que se abren en el flanco oriental del cerro de la Corona. 
El nivel inferior es lugar de nacimiento de los manantiales San Jerónimo y Chontalcoatlán, que atraviesan el corazón de las montañas y ya unidos, salen del valle de Ixtapán formando el río Amacuzac, uno de los principales afluentes del río Balsas. Cacahuamilpa tiene una galería de 1.380 metros de profundidad. En su primera mitad tiene unos 60 metros de ancho y bóveda de entre 20 y 30 metros de altura. Tras un estrechamiento relativo de unos 20x20 metros estas proporciones se amplían nuevamente alcanzando los 100 metros de ancho y hasta 70 de altura, con grandes macizos estalagmíticos.


2.- MARAVILLAS. Aracena (España)
La Gruta de las Maravillas es de una belleza inagotable forjada por el agua y la piedra durante millones de años. Es navegable en buena parte de su recorrido debido a la cantidad de lagos que posee y a su gran extensión. Fue descubierta a finales del siglo XIX y abierta al público en 1.914, como primera cueva turística de España. Aunque la gruta tiene abiertos 2.130 metros, el recorrido que se visita es de 1.200 metros de longitud y de carácter circular a tres niveles diferentes.
Desde el primer momento fue visitada por personajes ilustres de la época, entre los que se cuenta a los propios reyes de España Don Alfonso XIII y Dña. Victoria Eugenia. La cueva es de origen freático-disolutivo y está situada bajo el Cerro del Castillo. La abundancia y vistosidad de sus formaciones calcáreas la convirtieron desde el primer momento en lugar atractivo para el turismo de todo el país. La humedad es del 99% y su temperatura de 18ºC constante a lo largo del año.

3.- CHAPADA DIAMANTINA (Brasil)
La Chapada, más que una gruta, es un auténtico paraíso vegetal. Una región de sierras donde nacen la mayor parte de los ríos de la cuenca del Paraguaçu. Vegetación exhuberante y flora montaraz en la que destacan las orquídeas, las bromelias y la margarita común. Bajo toda esa belleza hay otra, que es la que nos ocupa en el día de hoy. Sus grutas de aguas azuladas parecen el seno materno de esmeraldas creadas por la disolución del magnesio que brilla ante un escurridizo rayo de sol o por los focos menos poéticos. 
Una de las más famosas es la Gruta da Lapa Doce, en el municipio de Iraquara, complejo de cavernas calcáreas con más de 20 Km. de recorrido cartografiado, aunque solo 850 metros están abiertos al visitante. Sorprenden igualmente por su extraordinaria altura (72 m.) y majestuosidad, pero también por su belleza acuática y la de sus inmensas coladas. La visita se lleva a cabo siempre con guía turística y en grupos nunca superiores a las 12 personas. Porque en Lapa Doce se quieren hacer las cosas despacio y bien, mostrando a todos los visitantes cada una de sus maravillas. 


4.- MIRA D'AIRE, Leira (Portugal) 
En pleno corazón de Portugal, a 15 Km. de Fátima, se encuentra esta maravilla de la naturaleza en la que el hombre se da cuenta de su pequeñez. Escuchar el ronroneo del agua y el eterno gotear de sus estalactitas es música celestial ante la belleza que se muestra ante nuestros ojos. Esta gruta se considera una de las siete maravillas naturales de Portugal. Todo un bosque de caliza colosalmente bello, labrado durante miles de años y frente al que los visitantes no salen de su asombro. La gruta es de fácil acceso y apta para cualquier edad y condición. Descubierta en 1.947 y comprobada su belleza y seguridad fue abierta prontamente a los curiosos visitantes que acuden expectantes ante tan descomunal atractivo. Y es que aunque no nos demos cuenta de ello la naturaleza nos recuerda cada día nuestra pequeñez y lo miserable de nuestra existencia. ¡Si al menos hubiera amor entre nosotros...!

RAFAEL FABREGAT

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