Pienso que, ante el título de esta entrada, la mayoría pensarán que lo más importante a nivel mundial es el trigo, ¡se hacen tantas cosas con la harina de trigo!, pero no. A nivel mundial el grano más importante para alimentación humana es el arroz, aunque su producción anual ocupa el tercer puesto en cantidad (820 millones de toneladas/año). Esto es así puesto que de él depende la alimentación del 50% de la humanidad, ya que para ellos es el alimento básico. Incluso es también el cereal que ofrece más calorías por hectárea cultivada, en comparación con el trigo. A tener también en cuenta que el arroz se consume, casi en su totalidad, por el ser humano, a diferencia del maíz, que siendo el más producido en cantidad (1310 millones de tonelasdas/año) tiene usos compartidos como el pienso para animales, biocombustibles, etc.
¿Qué voy a deciros del maíz que vosotros no sepaís?. Siendo el primero en producción, por sus múltiples usos, el maíz sigue subiendo ya que, aunque empezó por ser de uso exclusivamente animal, en este momento está muy extendido el consumo humano, tanto directo como en harina para diferentes usos alimentarios. Es nativo de mesoamérica, donde ya se consumía desde muchos miles de años atrás. Al no tener gluten es el alimento perfecto para celiacos pero sigue utilizándose para pienso de animales, fabricación de biocombustibles y como aceite para consumo humano, con lo cual tiene asegurado su éxito a perpetuidad. Sigue aumentando también su consumo en fresco ya que se ha extendido mucho el consumo de sus mazorcas tiernas. Ya no digamos la variedad reventadora para su consumo en "palomitas".
El tercer puesto, ¿quién lo iba a decir?, es el trigo con 800 millones de toneladas anuales a nivel mundial y es que, en este momento de la historia del mundo, cuando hay mil formas de comer, el pan está bajando su consumo y perdiendo el protagonismo que siempre ha tenido. Lo cual no quiere decir que, en más o menos cantidad, todos lo comemos diariamente, pero ha dejado de ser el alimento principal. Es chocante que a cuatro pasos del bullicio y los millones de personas que deambulan por el tan famoso Manhattan, de Nueva York, haya un campo de trigo a cuatro pasos del centro, pero así es y ahí está la foto que lo demuestra. Sin dura alguna también los neoyorkinos lo consumen a diario en toda clase de alimentos, siempre muy elaborados ya que, repito, el pan ha perdido el protagonismo que ha tenido desde los siglos de los siglos.
China, siempre China, está experimentando el cultivo de semillas de "arroz espacial". No es un chiste ni tampoco ciencia ficción. En sus viajes al espacio fueron llevadas semillas de arroz para comprobar su comportamiento fuera de la Tierra, para así estudiar su mutación genética con otra gravedad e incluso sin ella. En principio los objetivos eran dos: Lograr sistemas de alimentación autosuficiente en viajes a la Luna o Marte y, al mismo tiempo, mejorar las semillas existentes para cultivo en nuestro planeta. En principio constataron que las semillas viajeras, expuestas a la radiación cósmica y a la microgravedad, experimentan mutaciones aleatorias que resultan ser más resistentes a las plagas y que ofrecen un rendimiento mayor. En 2022 ya consiguieron la primera cosecha en microgravedad y en 2026 la segunda cosecha espacial.
Y es que los científicos no paran de investigar la fórmula para garantizar el alimento de un mundo cada día más repleto de gente e incluso un espacio que cada día se ve más cerca de ser visitado por propios y extraños. Está claro que las condiciones del espacio son totalmente diferentes a las que tenemos aquí, de la misma manera que alimentarse allá es un verdadero problema. Hay que buscar las condiciones necesarias para que quienes viajen al espacio se puedan alimentar como si estuvieran en casa, aunque eso sea algo impensable, de momento. De todas formas investigar una cosa, puede redundar también en beneficio para los que quedamos aquí. Todo lo que sirva para bien de la humanidad en general, será bien recibido. Casi 4000 millones de personas se alimentan exclusivamente del arroz, así que garantizar su producción no solo es objetivo de China, sino de toda la humanidad.
Rafael Fabregat Condill


















