17 de diciembre de 2014

1601- MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA.

En la localidad navarra de Carcastillo, a 68 Km. de la ciudad de Pamplona, se encuentra uno de los monasterios cistercienses más emblemáticos del románico español. Según la tradición popular, su curioso nombre "Monasterio de la Oliva" es debido a la muerte de un antiguo rey de Navarra que, en su lucha contra los árabes, quedó herido y fue a morir a los pies de un olivo silvestre que había en dicho lugar. El monasterio fue otorgado mediante carta real de 1134 por Don García Ramírez V de Pamplona, nieto de Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid Campeador) piadoso devoto de la Virgen María, siendo su hijo Sancho VI de Navarra quien en fecha de 1172 otorgaría al abad de Scala Dei la titularidad de este monasterio con todas sus tierras y propiedades. 


El resto del siglo XII y buena parte de los dos siglos siguientes resultaron de gran esplendor para dicho monasterio, debido a las numerosas donaciones que se recibieron a favor del mismo. Tampoco las compras y herencias fueron menores y las propiedades se doblaron varias veces. Sin embargo la llegada de la peste, a mediados del siglo XIV, supuso un fuerte revés que quebrantaría los cimientos de esta comunidad. La enfermedad y descenso de la población, junto a otros factores políticos, hicieron mermar los ingresos del monasterio que ya no se recuperarían hasta el siglo siguiente. Sin embargo esta no sería la última ni la más dura prueba que les esperaba. En 1808 el monasterio fue desvalijado por las tropas francesas del general Dagut. 


La comunidad fue disuelta y los monjes dispersados hasta 1814, cuando tras la Guerra de la Independencia las aguas volvieron a su cauce. No obstante la normalidad había de durar poco. En 1820 la llamada Desamortización de Mendizábal decretó la expropiación de todos los bienes de la Iglesia. Los monjes fueron exclaustrados y nuevamente expulsados de sus propiedades. Volverían temporalmente en 1823, aún a sabiendas de que aquellas ya no eran sus propiedades, pero el día 1 de octubre de 1835 un pelotón de infantería se presentó en el Monasterio de la Oliva provisto de todo tipo de carruajes. Todos los muebles y enseres del monasterio fueron cargados sobre los vehículos y los monjes fueron detenidos y obligados a marchar en columna hacia Tudela.

El archivo y la imponente biblioteca fueron incautados. Buena parte de las tierras del Monasterio de la Oliva, más de 300 hectáreas, fueron vendidas al mejor postor. El monasterio quedó arruinado y la imponente iglesia fue convertida en almacén agrícola, cuando no en corral para el ganado. Los días de esta comunidad monástica se creían definitivamente acabados. Tuvo que transcurrir casi un siglo para que la luz apareciera nuevamente en el horizonte. En 1927 y propiciado por la Diputación Foral de Navarra, una nueva comunidad cisterciense tomó posesión definitiva del Monasterio. Era la comunidad de Santa Susana de Maella (Zaragoza) que en 1835 había pasado a Francia y que regresó a España en 1880 sin medios económicos.


Dado el valor histórico y artístico del Monasterio de la Oliva el gobierno navarro, a través de la Institución Príncipe de Viana, decidió restaurar y conservar este legado monumental. En 1948 el Monasterio de la Oliva fue elevada al rango de Abadía y bajo esta nueva titularidad se inició una nueva vida monástica. Comenzaron los trabajos de restauración y en 1989 se procedió a la inauguración del reconstruido Palacio Abacial del siglo XVII y de una sencilla pero cómoda Hospedería. Desde entonces los hermanos de la nueva comunidad cisterciense continúan el camino marcado ocho siglos atrás por los antiguos reyes navarros. Quien esto escribe se cree obligado a decir que visitó este monasterio en 2010 y quedó francamente impresionado...

RAFAEL FABREGAT

16 de diciembre de 2014

1600- MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA.

Independientemente de los diez Mandamientos de la Ley de Dios, entregados a Moisés en el monte Sinaí, los católicos están obligados también a seguir los cinco Mandamientos establecidos en su día por la Iglesia Católica y que son los siguientes:
1º.- Oir misa todos los domingos y fiestas de precepto.
2º.- Confesarse al menos una vez al año.
3º.- Comulgar en Pascua de Resurrección.
4º.- Ayunar cuando lo manda la Iglesia Católica.
5º.- Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
Vamos a repasarlos uno por uno...


PRIMERO: La misa. Dios le dijo a Moisés que los seguidores de su doctrina debían mantener santo el día del Señor. Para los católicos ese día de la semana es el domingo. En la Eucaristía se celebra la muerte y resurrección de Jesucristo.
La obligación de oír misa es a partir de los siete años, aunque dicha obligación suele ir pareja con la primera comunión, actualmente entre los ocho y nueve años de edad. Además de los domingos es también obligatorio ir a misa el 1 de enero, por celebrarse la maternidad de la Virgen María; el 6 de enero Epifanía del Señor; el 19 de marzo fiesta de San José; el 15 de agosto, la Asunción de la Virgen María; el 1 de noviembre, día de Todos los Santos; el 8 de diciembre día de la Inmaculada Concepción y el 25 de diciembre día de Navidad. 

SEGUNDO: La confesión. Es el sacramento que limpia nuestros pecados. Esta obligación es solo en caso de pecados mortales, es decir, aquellos que son graves, que el interesado sepa que lo son y que, a pesar de saberlo, los cometa. Los pecados mortales solo son perdonados por medio de la confesión, arrepentimiento y voluntad de no volver a caer en la tentación. En este caso el sacerdote es el intermediario entre Dios y el pecador. Es por tanto el que te dará la absolución, si verdaderamente estás arrepentido y si tienes sana intención de no volver a cometerlos. Es lo que se llama propósito de enmienda. Naturalmente el perdón va acompañado de una penitencia impuesta por el confesor y que normalmente suelen ser unas oraciones.


TERCERO: La comunión. Para los católicos la Eucaristía es el alimento del alma. Al respecto, Jesús dijo a sus discípulos: "el que come mi cuerpo y bebe mi sangre tendrá vida eterna, pues yo vendré a resucitarle el último día". Sin embargo para comulgar debemos estar en gracia de Dios, limpios de pecado. Antiguamente incluso debías de abstenerte de comer, unas horas antes de comulgar. Cuando una persona se siente en pecado no puede comulgar sin antes haber confesado sus pecados y haber recibido la absolución. En caso de pecados veniales (falta leve contra los Mandamientos de la Ley de Dios) no es necesario confesarlos, pues es suficiente con estar arrepentido y tener propósito de enmienda.


CUARTO: Ayuno y abstinencia. El Nuevo Testamento nos dice que Jesús ayunó durante 40 días en el desierto para mostrarnos que la lucha del ser humano contra sus instintos y pasiones siempre es bien vista a los ojos de Dios. Con el sacrificio se aprende a dominar el cuerpo y el alma crece a los ojos del Señor. El creyente puede ayunar tantas veces como quiera a lo largo del año, aunque la Iglesia solo lo considera obligatorio el miércoles de ceniza y el Viernes Santo. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte en los días señalados y es obligatorio solamente entre los 18 a los 59 años. La abstinencia consiste en no comer carne los viernes de Cuaresma y es obligatorio durante toda la vida, a partir de los 14 años de edad. Sin embargo puede sustituirse por un sacrificio compensatorio.


QUINTO: Ayuda a la Iglesia. Todos los católicos formamos parte de la Iglesia y estamos obligados a colaborar en sus necesidades. Nuestras obras, nuestras oraciones y nuestra ayuda económica, siempre serán bien recibidas puesto que apoyarán moral y materialmente en la consecución de su obra cristiana. Cuando se recoge la limosna durante la misa, estamos obligados a colaborar en aquello que buenamente podamos. Por poco que sea, todo será bien recibido y ayudará a sufragar el mantenimiento de nuestra parroquia y a los sacerdotes que se ocupan de ella. Con ese pequeño donativo colaboramos también en que se puedan atender las obras de caridad que algunos miembros de la parroquia necesitan.


Ser católico no es ir a misa o a las procesiones para estrenar vestidos y lucirse ante amigos o familiares. Tampoco es lugar adecuado para darse cita con las fuerzas vivas de determinado barrio o localidad, al solo efecto de entablar relaciones beneficiosas para nuestros intereses. Los Mandamientos de la Iglesia Católica nos obligan a la sinceridad, a ser mejores 
espiritualmente, a dedicar al culto divino unos minutos de nuestra vida y a colaborar en el mantenimiento de la Iglesia. También a la caridad cristiana. ¿No es acaso lo natural?. Somos muchos los que creemos en Dios, algunos menos los que ven a Jesús como hijo del Creador y menos todavía los que creen en unos servidores que tantas veces son ejemplo de pecado. Pero hay que ser consecuentes, o estamos dentro, o estamos fuera...

RAFAEL FABREGAT

1599- ESTO ES UNA BICOCA.

En España y según la R.A.E., una bicoca es una especie de ganga, algo apreciable que sin embargo se adquiere a un coste muy por debajo de su valor real. Un chollo, como vulgarmente se dice. Sin embargo Bicocca es algo más que todo eso... Bicocca es actualmente un barrio de la populosa ciudad de Milán, centro universitario, industrial, económico y financiero de Italia. Claro que esto no siempre fue así... A principios del siglo XVI, en tiempos gloriosos para la Historia de España, Bicocca era poco más que una aldea del Ducado de Milán, al norte de la península itálica, un caserío situado a escasa distancia de esta gran ciudad, capital de la Lombardía. De todos modos, la definición que de Bicoca hace la Real Academia Española de la Lengua no es casual.


Italia en el siglo XVI.
Debemos remontarnos al siglo XVI, concretamente a Abril del año 1522, cuando las fuerzas de Francia y las de la República de Venecia se enfrentaron al ejército imperial español, encarnado en la figura de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. En aquellos años turbulentos Francisco I de Francia, de la arraigada dinastía de Los Capetos y Valois-Angulena, se disputaba la hegemonía europea con la Casa de Austria que, gracias a las riquezas llegadas del Nuevo Mundo, empezaba a consolidar una posición privilegiada. Carlos V y Francisco I eran en aquel momento las dos personas más poderosas de Europa y su ambición se centraba en aquel momento en el dominio del variopinto territorio italiano.
Italia era entonces una península descompuesta en pequeños y débiles reinos que se debatían entre el poder del papado y el de sus monarcas temporales. 


Carlos I de España y V de Alemania.
Ambiciosos en grado sumo, ambos reyes se enfrentaron en varias ocasiones en su pretensión por ampliar su territorio. En esta ocasión Francia y la República de Venecia se habían unido para frenar las aspiraciones de Carlos V tenía sobre Italia pero, no conformes con su poderoso ejército, decidieron contratar los servicios de mercenarios suizos que habían destacado en la guerra de los Cien Años. Por su parte el emperador Carlos V y el papa León X unieron sus fuerzas contra el Ducado de Milán, entonces francés y al mando del vizconde Odet de Lautrec. 
Las tropas papales se unieron a las alemanas y también a las españolas procedentes de Nápoles, al mando de Próspero Colonna. Sin embargo, no atendiendo puntualmente los salarios de los mercenarios suizos, el ejército de Lautrec empezó a sufrir algunas deserciones y tuvo que retirarse a Milán, al tiempo que el ejército imperial seguía su avance imparable. Pocos días después Lautrec recibió tropas venecianas de refresco y 16.000 piqueros suizos, fuerzas muy superiores a las de Carlos V, lo que sin duda hacía presagiar un desenlace fatal para estos últimos. 


Francisco I de Francia.
A pesar de su superioridad numérica Lautrec no se atrevió a llevar a cabo un asalto frontal y el tiempo jugaba a favor de los imperialistas que, ante la falta de acoso, se habían situado en una posición privilegiada en el parque de Bicocca, a 6 Km. al norte de Milán. 
En cuanto al ejército suizo del que disponía Lautrec era el mejor, pero era muy caro y la disposición de efectivo no llegaba con puntualidad. Lautrec se escudaba en las dificultades del cerco para retrasar el pago pero pronto se vio atrapado ante las exigencias de los capitanes suizos, que no habían cobrado desde su llegada a Lombardía. Cansados de su morosidad los suizos amenazaron a Lautrec de regresar a sus cantones si no atacaban inmediatamente y estos decidió un ataque cuya conveniencia Lautrec no tenía clara. Dirigidos por el comandante Próspero Colonna, los imperialistas de Carlos V habían dispuesto su artillería a varios niveles en los diferentes bancales del parque de Bicocca, al tiempo que detrás de un muro construido al efecto situaban a cuatro filas de arcabuceros españoles. Al sur el grueso de la caballería de los Tercios Españoles, tras la infantería. Más al sur, guardando el puente, otra fuerza de caballería mayor. 


Castillo de Milán en el siglo XVI.
La tarde del día 26 de Abril Lautrec envió 400 jinetes de reconocimiento. A su regreso informaron de la desigualdad del terreno y de los diferentes muros que lo sujetaban, pero esto no amilanó a los suizos. Al atardecer del día siguiente, Lautrec lanzó su ataque. Dos columnas de unos 6000 piqueros suizos cada una acompañaban a las baterías de cañones franceses, disponiéndose a asaltar el frente imperial. A lo largo de la carretera de Milán, un cuerpo de caballería se aprestaba a flanquear el campamento y atacar por la retaguardia. El resto del ejército con su infantería, formó una amplia línea de ataque entre las filas de piqueros y tras ellos una tercera línea de fuerzas venecianas. 


Llegados a una prudente distancia, el Barón Montmorency que dirigía el asalto suizo les ordenó detenerse esperando que la artillería francesa bombardeara las defensas imperiales, pero no obedecieron. En un exceso de autoconfianza los suizos siguieron hacia las posiciones españolas, dejando a la artillería mucho más atrás. Esto les colocó al alcance de la artillería imperial. Carentes de cobertura, más de mil suizos perdieron allí la vida. El resto siguió adelante pero la profundidad de la carretera de acceso y el elevado terraplén frenó en seco su avance, actuando los arcabuceros españoles que en pocos minutos causaron cientos de bajas. En una serie de cargas desesperadas los suizos intentaron alcanzar las líneas imperiales sin conseguirlo. Ya en la cima del terraplén, la infantería alemana chocó contra ellos haciéndoles rodar nuevamente hacia la carretera y sufriendo de nuevo el tiroteo de los arcabuceros. Tras media hora de intentos infructuosos, los restos de la vanguardia suiza se retiraron hacia la línea principal francesa. 


Habían dejado atrás más de 3000 muertos. Curiosamente solo un español murió en este primer choque y concretamente no a manos de las fuerzas suizas, sino por la coz de una mula. Desoyendo la voz de sus comandantes imperiales, Próspero Colonna rehusó atacar a los franceses persiguiendo a los piqueros suizos en su retirada. Pronto se comprobó que el juicio de Colonna había sido correcto. Una semana después los suizos regresaron a sus hogares y Lautrec, viendo la debilidad de su infantería respecto a la imperial, se retiró también. Poco tiempo después, libres de la amenaza del ejército francés, los imperialistas de Carlos I de España ganaron Génova tras un breve asedio y en Junio de 1523 los venecianos firmaron su retirada de la contienda. 

Por dos veces Francisco I intentó recuperar Lombardía sin éxito. Finalmente, tras nueva derrota en la Batalla de Pavía, en 1526 firmó el Tratado de Madrid dejando a Italia en manos españolas. La derrota del ejército francés en Bicocca, desencadenante de todos estos acontecimientos, fue tan sumamente fácil que desde entonces se dio en llamar con el nombre de aquel campamento imperial (BICOCCA) a todo aquello que resulte fácil y rápido, muy por debajo de las dificultades o el costo esperado. 

RAFAEL FABREGAT

14 de diciembre de 2014

1598- LA GUERRA BIOLÓGICA.

El Descubrimiento de América y consiguiente llegada de los españoles al nuevo continente, fue de consecuencias brutales para los nativos. Todo estaba en contra de los indígenas y en pocos años, 9 de cada 10 indoamericanos murieron en una lucha inevitable y desigual. ¿Como se explica que Hernán Cortés y Pizarro, con menos de 200 soldados, derrotaran a los 80.000 feroces guerreros del ejército de Ata Wualpa?. La verdad es que la lucha fue desigual, pero a favor de los españoles. Bueno, en realidad apenas hubo lucha. La mayoría de ellos no murió en batalla alguna, ni siquiera por la esclavitud o el suicidio, sino por un ejército menudo e imparable. 


A las órdenes de Moctezuma II o de Atahualpa, tanto la soldadesca azteca como la inca tenían aterrorizados a sus vecinos por lo que, buscando una solución, el apoyo de éstos a los españoles no se hizo esperar. Los invasores supieron explotar la división de aquellas gentes con promesas jamás cumplidas y multiplicaron sus exiguos ejércitos hasta conseguir doblegar a las dinastías gobernantes. Por lo pronto, los españoles eran portadores de armas que aquellas gentes no habían visto jamás. La pólvora, las armas de acero y los caballos eran una novedad en aquellas tierras. Una novedad contra la que difícilmente podían enfrentarse.


Poco podían hacer los garrotes indígenas, contra las espadas y las lanzas de los españoles. Ya no digamos contra los arcabuces y los propios cañones. Nada que ver las corazas de paño contra las armaduras de acero, o los indios a pie contra los majestuosos jinetes a caballo. Aunque la batalla final no la ganaron los españoles, ni siquiera con tan "sofisticado" armamento, o el grandioso número de indígenas que los apoyaban. La batalla que decantó finalmente la balanza a favor de los españoles fue el numeroso ejército de virus y bacterias, de la que eran portadores los invasores. Los españoles y su ejército de nativos pronto se convirtieron en el más temible enemigo de mayas, aztecas o incas. 

Sin embargo los guerreros más feroces viajaban a la retaguardia de aquel ejército... Una nube de virus y bacterias avanzaba tras las tropas españolas: la gripe, el sarampión, la viruela, el tifus o la peste bubónica, sembraron la muerte entre los nativos. También contra los mismos indígenas que los apoyaban. Los indoamericanos estaban indefensos contra este ejército invisible. El desastre fue de dimensiones tan colosales, que no había tiempo para enterrar a tantos muertos. Sus propias chozas y el fuego sirvieron para darles sepultura y evitar una mayor propagación de aquellas enfermedades jamás conocidas en aquellas latitudes. 

Casi tres siglos después de aquellos acontecimientos, el capitán británico James Cook repitió esta misma maldición microbiana, al plantar la bandera británica en las tierras de Australia, Nueva Zelanda y Oceanía. Viéndoles blancos, los nativos pensaron que se trataba de muertos que regresaban del más allá para vengar actos sufridos. Se repitió la historia, las enfermedades acabaron con decenas de miles de vidas inocentes. Después llegó el robo de sus tierras y ganados, echándoles al desierto donde muchos murieron de hambre. Otros fueron sometidos como esclavos, siéndoles prohibidos dioses y creencias. Como en América, muchos perdieron la vida, víctimas de enfermedades para ellos desconocidas. Fueron sin duda las primeras guerras biológicas de la humanidad.

RAFAEL FABREGAT



12 de diciembre de 2014

1597- EL PLACER DEL GODELLO.

Eso de que el mejor vino blanco es un tinto, no es cierto en absoluto. España es tan rica en vinos, que son todos los que están pero no están todos los que son. Son muchas las variedades de uva excelente y zonas en las que se elaboran vinos (blancos y tintos) de auténtica calidad, desconocidos para muchos por tratarse de producciones relativamente cortas. En este caso nos referimos al vino blanco de la variedad de uva GODELLO, uva autóctona del noroeste de la Península Ibérica y por lo tanto de casta ibérica y atlántica. Es con toda seguridad una de las uvas peninsulares más aromáticas, de excelente relación alcohol-acidez y gran capacidad de envejecimiento.


El Godello es una variedad autóctona de la comarca de Valdeorras, provincia de Orense. Nadie sabe su origen ni de donde surgieron las primeras cepas. Allí nació esta variedad y por sus especiales características, aunque muy lentamente, se multiplicó y fue ganando fama año tras año. A pesar de tener una producción media/baja y gran sensibilidad a todo tipo de plagas, en 1895 un vecino de la aldea de Portela (Orense) decidió plantar una pequeña viña de 2 hanegadas para su propio consumo injertando los vástagos de unas cepas que tenía de años anteriores. Una locura que pocos quisieron plagiar pues, aunque la uva era excelente, se trataba de una variedad complicada y de escasa producción. 
Racimos apretados pero pequeños. Lo que sí hicieron muchos, fue plantar algunas cepas aisladas que aportaran riqueza alcohólica y aromas a otras variedades con las que llenaban la barrica familiar.

Plantar toda una viña como hizo el vecino José Ramón Gayoso, aunque solo fueran 1500 m2., no estaba en los planes de quienes necesitaban una producción suficiente para alimentar a su familia. La delicadeza extrema de esta variedad hizo que nunca fuera apreciada por los viticultores de la zona y menos aún que ésta interesara a los agricultores de otras comunidades. Pero los tiempos cambian. Actualmente este pequeño campo, convertido en auténtico jardín, representa un hito mundial y es centro de peregrinación para viticultores y enólogos. No solo es la viña más antigua del mundo, de esta variedad, sino que fue la primera. 

En este momento la vieja viña de la familia Prada-Gayoso no solo se ha hecho famosa, sino también la Bodega que nació a la sombra de estas primeras cepas. Actualmente el interés por el cultivo de la uva Godello se ha extendido por toda la ladera del río Sil y también a la comarca del Bierzo y otras más alejadas. El Gobierno no es partidario de que una determinada variedad obtenga una D.O. exclusiva de una zona concreta, como tantas veces se ha pedido. La diferenciación debe hacerla el consumidor, en base a una tierra o clima que determine peculiaridades distintas a un m ismo producto. Al igual que sucede con otros tipos de uva cultivada internacionalmente, el cliente debe saber y sabe sin duda, la zona o elaboración de su preferencia. 

Debemos por tanto olvidarnos de antiguos cotos cerrados y abrirnos al mundo global del siglo XXI. La uva de la variedad Godello nació en Valdeorras y triunfó a pesar de sus limitaciones. Si esta variedad puede cultivarse con éxito en otras partes, no pueden ponerse trabas para que así sea. No es nada fácil, no crean. La mejor calidad se da en laderas secas de fertilidad media. En fin, disfrutemos de lo que tenemos y luchemos cada día por mejorar nuestros productos, en la seguridad de que el éxito compensará con creces nuestros esfuerzos. 
El vino Godello es amarillo pajizo con reflejos dorados, lágrima media y muy varietal, fresco, con aroma de manzana y frutos tropicales...  Chin, chin...

RAFAEL FABREGAT

11 de diciembre de 2014

1596- LOS ADÚLTEROS VAN EN TAXI.

Había escrito "puteros" pero efectivamente es una palabra muy vulgar. El Diccionario de la Lengua dice que puteros son quienes mantienen relaciones sexuales con prostitutas pero, coloquialmente, la palabra "putero" va más allá y dice que se trata del hombre que mantiene relaciones sexuales con prostitutas, ¡o con todo tipo de mujeres que no sean la suya!. En los tiempos que corren lo de acostarse con "otras mujeres que no sean la tuya" es práctica tan habitual que empiezo a creer que se echan más polvos fuera (de casa) que dentro... De todas formas, no pasa nada. Según dice un refrán valenciano, dels pecats del "piu", Deu es riu

El taxi es el medio de transporte preferido por los españoles infieles. Así lo afirma el portal de citas para personas casadas victoriamilán.es que ha llevado a cabo un estudio entre 11.000 de los 5 millones de clientes que tienen en sus ficheros. El mismo estudio determina que los taxistas españoles facturan SIETE MILLONES de euros al día solamente en este tipo de personas. El 40% de esta gente, con prurito extra-conyugal, usan el taxi para ir al encuentro de sus amantes. Debemos entender que se refieren a gente de ciudad ya que los de pueblo irán posiblemente a pie y quedarán junto al río, bajo un árbol frondoso, o en el pajar del tío Raimundo...


Siete millones de euros diarios me parecen muchos millones pero... Se ve que los picores son muchos y los cónyuges no trabajan debidamente el huerto. Volviendo al tema y a los resultados del estudio en cuestión, cada uno/a de los que tienen "un amor en cada puerto" se gasta una media de 105 euros al mes en taxis. El segundo medio utilizado es el metro (32%); el 16% el autobús público y el 12% el tranvía, por lo que se deduce que nadie va a pie, ni en su propio coche. Lo primero será seguramente para guardar las fuerzas intactas, en cuanto a lo segundo... que identifiquen el coche en lugares que "no toca" es un peligro que sin duda hay que evitar.


El 62% de los que van en taxi dicen gastar unos 30 euros al mes. Poca fogosidad me parece a mi esa... ¡O será que tienen a la pupila muy cerca de casa...! Claro que, para que salga una media de 105 euros, ¿a qué distancia va el 38% restante?. Sin duda me habré equivocado al transcribir la noticia y serán 30 euros por cada escaramuza ya que, con la bajada de bandera y a la velocidad que van los taxímetros, con 30 euros solo vas al bar de la esquina... La sexóloga y portavoz de la citada empresa informa a los no iniciados que tener un/a amante no tiene precio. Vamos, ¡que es una experiencia en la que vale la pena invertir!. Claro que eso dependerá y mucho de lo que uno/a tenga en casa... ¡Digo yo!.

RAFAEL FABREGAT