6 de enero de 2012

0578- EL COLOSO DE RODAS.

El Coloso de Rodas era una gran estátua del dios griego Helios del año 292 a.C. que ¿cerraba el puerto de la ciudad?. A pesar de los pocos años que se mantuvo en pie (fue destruida por un terremoto en el año 226 a.C.) fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo. Al respecto Plinio el Viejo, en su tratado "Naturalis Historia", nos dice lo siguiente:
..."pero de todos el más admirado fue el Coloso del Sol, en Rodas, hecho por Cares de Lindos, alumno de Lisipo. Esta estátua media 70 codos de altura (32 m.). Después de 66 años un terremoto lo postró pero, incluso yacente es un milagro. Pocos el pulgar pueden abarcar con los brazos, sus dedos eran más grandes que la mayoría de las estátuas. El vacío de sus miembros rotos se asemeja a grandes cavernas. En el interior se ven magnas rocas, con cuyo peso habían estabilizado su constitución. Doce años tardaron en terminarla y costó 300 talentos, que se consiguieron de las máquinas de guerra abandonadas por el rey Demetrio en el asedio de Rodas..."

Dentro del archipiélago del Dodecaneso (Grecia) Rodas es la isla de mayor extensión y la que da nombre a la capital de la provincia insular. Con una superficie de 1.398 Km2. la isla alberga a unos 200.000 habitantes de los cuales unos 125.000 viven en Rodas.
Es una de las islas griegas más orientales, situada frente a la costa turca de Caria, región histórica de Turquía incorporada al Imperio Aqueménida en el año 545 a.C. y cuya capital fue Halicarnaso.
Parece ser que los griegos se asentaron al oeste de Asia Menor entre el 1200 a.C. y el 800 a.C. mezclándose con los Carios de tal suerte que, según Herodoto, los habitantes de Mileto hablaban griego con acento cario. Rodas apenas está separada de Caria por medio de un canal de 15 Km. La isla tiene una longitud de 78 Km. y un ancho máximo de 39 Km.





Desde el siglo V al III (a.C.) Rodas juega un papel político altamente indeciso de forma que en el año 480 a.C. la encontramos aliada de los persas y en lucha contra los griegos para, apenas unos años después, incorporarse a la Liga de Atenas. Sin embargo poco duró la alianza y prontamente lucha nuevamente contra Atenas al lado de Esparta para, en el 411 a.C. aliarse otra vez con Atenas en lucha contra los espartanos. Esta ambigüedad política sería causa de múltiples tensiones y conflictos internos a lo largo de toda la primera mitad del siglo IV a.C. No obstante esto no enturbió la actividad comercial, que aumentó considerablemente en esos años, motivo por el cual Rodas construyó nuevos teatros, templos y estátuas, al tiempo que alcanzaba la asombrosa cifra de 60.000 habitantes. Sin embargo, a pesar de todo su poderío, en el año 297 a.C. Roma se anexionó Rodas.

Tras la caída del Imperio romano, la zona es dominada por el Imperio Bizantino, Venecia y Génova. Su posición geográfica entre Tierra Santa y occidente hace también que sea muy visitada durante las cruzadas y en el 1.309 los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén se establecen en Rodas, tras haber sido expulsados de Chipre y Acre.

Ante la falta de rastro alguno sobre las ruinas y el emplazamiento del Coloso de Rodas, durante siglos y tal como sugieren algunas imágenes al respecto, se creía que la enorme estátua estaba erigida con una pierna apoyada en cada uno de los muelles de acceso al puerto. Sin embargo hay sobradas razones para pensar que no fue así. En primer lugar porque su enorme peso hubiera hecho que se hundiera y en segundo porque durante tan largo periodo de construcción el puerto, de gran importancia militar, hubiera tenido que ser cerrado haciendo vulnerable la ciudad a los ataques por mar.

La arqueóloga alemana Úrsula Vedder (2008) ha planteado la hipótesis de que el Coloso no estuvo nunca en el puerto, sino en la parte alta de la acrópolis de Rodas. Avala su teoría en los cimientos sobredimensionados ubicados en el hoy llamado monte Smith y que se creían restos de un templo dedicado a Apolo. Tan colosales cimientos de piedra tenían confusos a los diferentes investigadores, que no sabían darle explicación alguna. Según Vedder, tan extraordinarios cimientos no pueden ser otra cosa que la base que soportaba al Coloso de Rodas. Y es que, para la historia no probada... ¡Cualquier conjetura es válida!

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