
En los pueblos primitivos, cuando el oficio de ramera no existía puesto que todos se acostaban con todos, el brujo ya era personaje emblemático y dominante de la situación. Eran tiempos de ignorancia en los que, quien destacaba en inteligencia, dominaba fácilmente a quienes destacaban por su fuerza.
Si nos paramos a pensar, nos daremos cuenta de que las cosas no han cambiado tanto. Es cierto que la tecnología ha evolucionado notablemente en este último siglo, pero nuestro cerebro es básicamente el mismo que teníamos miles de años atrás. Yo de antropología no sé absolutamente nada pero, por lo visto, la evolución del cuerpo humano es lenta y han tenido que ser muchos los milenios transcurridos para que los cambios se notaran.

Vuelvo a repetir que no me refiero a los adelantos técnicos que, de haber paz en el mundo, pueden producirse a lo largo de muy pocos siglos y que sin duda podrán ser muchos y alucinantes. Aquí de lo que se trata, es de la evolución natural que pueda tener el ser humano en unos milenios ya abocados a la alta tecnología y hasta incluso a los viajes interplanetarios. Unos milenios en los que, se supone, se trabajará exclusivamente con la cabeza y no con las manos.
Pero, en fin, tenemos que volver al título de la entrada...

¡Hay que ver lo que han disfrutado hasta ahora los "brujos" de turno!. Y cuando digo brujos, me refiero a todos aquellos que han intentado manipular nuestras mentes para su propio beneficio; principalmente a quienes lo han hecho en nombre de Dios y de las diferentes religiones, que es la forma más ruin de meter miedo en el cuerpo de los demás. Yo, en mi debilidad de ser humano, no niego la existencia de Dios pero sí la de aquellos que dicen ser sus representantes en la Tierra. ¡Y de todas las religiones, además!. Para mí son todos iguales a aquel primer brujo de las tribus instaladas 5 o 6 millones de años atrás, no importa donde. Listos ha habido siempre y tontos más, ¡muchos más!.

Lo que si ha habido siempre son fantasmas... pero no espíritus con sábanas blancas y cadenas de hierro arrastrando, sino imbéciles que dan la tabarra sin venir a cuento y de cabrones que aprovechan la imbecilidad de los demás para apartar a quien les estorba y salir ellos a flote...
RAFAEL FABREGAT
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