1 de marzo de 2014

1280- PINCELADAS ESQUIMALES.

Su nombre significa "comedores de carne cruda", pueblos que habitan las regiones árticas, al norte de Canadá, Alaska y Groenlandia. Habitan una estrecha franja de 8.000 Km. de longitud, límite con el Océano Ártico y con temperaturas que llegan fácilmente a los -50ºC. 


La denominación de esquimales no es propia, sino que les fue dada por sus vecinos del sur. Normalmente pertenecen todos a una misma raza, proveniente de norteamérica, pero desplazada en varias etapas a lo largo de los siglos. Son de estatura baja y facciones poco agraciadas pero, como podemos ver en la foto adjunta, siempre hay excepciones. La mayoría son nómadas que se mueven según las migraciones de la caza de la que se proveen, normalmente osos, ballenas, focas y caribúes, así como otros animales menores como el zorro o la liebre ártica y por supuesto el pescado. Aprovechan la práctica totalidad de los animales cazados, bien sea para alimentarse o para confeccionar su vestimenta e incluso la propia casa. También hacen herramientas con alguno de los huesos, aunque también la modernidad está llegando hasta estos parajes, haciendo que las tradiciones ancestrales vayan perdiéndose irremisiblemente. 


Aunque hay versiones para todos los gustos, la opinión más extendida es que los esquimales de origen americano fueron mezclándose con pueblos lapones del norte de Europa y de algunos otros de Siberia. Se trata pues de una raza nacida de la escisión de algunos pueblos que vivieron zonas más bajas del planeta y que ancestralmente llegaron a tierras próximas al ártico. Concretamente en Groenlandia, la mayor parte de los esquimales presentan en su ADN una raza modificada por el cruce de sus antepasados con conquistadores escandinavos. Estos suelen estar más asentados, puesto que la mayor parte vive en núcleos o parroquias que solo difieren de un pueblo normal por las duras condiciones climatológicas del entorno y por las difíciles formas de ganarse la vida. 


En esas mismas fechas de finales del siglo XIX y comienzos del XX se contabilizaron alrededor de 20.000 individuos al norte del continente americano y 10.000 en Groenlandia pero parece ser que, en la actualidad, los mejores servicios y algunas ayudas estatales han cuadruplicado esta cifra. Alegres y hospitalarios en tiempos antiguos era costumbre acoger en su iglú a todo aquel que lo necesitara, siendo su primer gesto de buena voluntad ofrecer comida y la esposa al viajero. Actualmente viven en poblados junto al mar y los antiguos iglús solo se utilizan de forma temporal durante sus desplazamientos de caza o pesca, que realizan en trineos tirados por perros.


Como se ha dicho anteriormente la raza esquimal se estima proveniente del centro y norte del continente americano. Pueblos empujados por el rechazo de otras tríbus más poderosas, a los que se unieron lapones y siberianos que cruzaron el Estrecho de Bering. Actualmente, a pesar del mayor contacto con la civilización occidental, siguen manteniendo muchos de sus hábitos y costumbres, mantienen su más absoluta independencia y se niegan a pertenecer a nación alguna. Su estatura máxima es de 1,60 m. para los hombres y 1,50 m. para las mujeres, pero ambos son de complexión fuerte y robusta, con brazos y piernas cortos. Apenas tienen sentido de la propiedad pero cada hombre puede tener tantas mujeres como pueda alimentar. 


Imágenes auténticas que quedaron atrás.
En estas últimas décadas han abandonado sus arcos y flechas y manejan armas de fuego. Muchos de los kayak han sido aparcados y se mueven también con botes a motor. Ahora, más que nunca, la raza esquimal está en serio peligro de extinción. La televisión ha llevado la modernidad a los poblados y está cambiando hábitos, costumbres y tradiciones. Sin embargo eso, con ser grave, no es nada para lo que se avecina. El deshielo, provocado por el calentamiento global, está haciendo que los países más poderosos estén empezando a pensar en la explotación de los grandes recursos mineros y fósiles que hay en el subsuelo. 


Y la superficie inmaculada se teñirá de negro...
Es pues de esperar que en pocas décadas las grandes explotaciones petrolíferas lleguen a estas tierras, hasta ahora vírgenes, y socaven sus cimientos en busca del ansiado petróleo. La falta de organización nacional y territorial de estas gentes hará sin duda que sus derechos ancestrales se vean burlados por las grandes potencias, que destruirán el hábitat de los animales de los que sobreviven y el suyo propio. Una vez más, el pueblo esquimal será empujado hacia otras tierras. Claro que, ocupando ya los confines del mundo, quedan pocas posibilidades y nuevos destinos a los que dirigirse. ¿Hacia donde marchar?. 


Ahí os quedáis... ¡Hasta nunca!.
Una vez más, como antes y como siempre, se imponen los intereses de los más poderosos, los que gobiernan el mundo. Las libertades que pregonan las democracias solo existen en el sucio papel. Las grandes praderas, en las que cualquier nómada o granjero podía asentarse, ya no existen. Las cercas de alambre de espino todo lo invaden. Y es que, como tantas veces digo, ya nada es como antes. Los dirigentes de las grandes potencias acabarán con el planeta y, cuando esto suceda, marcharán a otros mundos con sus familias mientras los demás quedaremos aquí, esperado el fin de los días, hasta el último aliento. La gente normal poco sabe del presente y menos aún del futuro, pero mucho me temo que aún sabemos demasiado. Quizás sería mucho mejor no saber tanto. ¡Vida miserable que nos ha tocado vivir...!

RAFAEL FABREGAT

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