Sí amigos. El Koronavirus, no solamente es una desgracia mundial. También es toda una Lotería, cuyo Premio Gordo le ha tocado a Pedro Sánchez y a su ¿amigo? Pablo Iglesias. ¿A quienes sino, si llevaban todos los números?. Que nadie me diga a mí que ese tipo (Sánchez) tiene suerte. ¡Que va, que va!. La suerte señores no existe. A nadie le toca la Lotería si no juega, de la misma manera que, si alguien se apodera de todos los números, no queda ninguna opción para los demás... Sánchez, ni tiene suerte ni ha nacido de pie, como algunos dicen. Lo que tiene, señores, se lo ha ganado a pulso, empleando todas y cada una de las malas artes de las que es capaz, que son muchas y en todos los frentes posibles. No, no... Que nadie me diga que Sánchez ha tenido suerte porque, gracias al Koronavirus nadie está fijándose en lo que hace que, nos está matando con sus malas prácticas y arruinando a España.
Sin embargo Pedro Sánchez no es ningún traidor de la patria y tampoco comulga con las ruedas de molino de los separatistas catalanes y vascos. Ni siquiera con Pablo Iglesias. Actúa así porque es la única forma de mantenerse en el poder, aprobando Leyes y Presupuestos sin los cuales estaría de manos atadas y más pronto que tarde no tendría más remedio que tirar la toalla. Este elemento la toalla no la tira jamás. Es un perseverante, que puso frente a sus ojos la meta de acceder a La Moncloa y lo ha conseguido, caiga quien caiga y le pese a quien le pese. Cuando a un sinvergüenza de esa catadura, se le pone una cosa entre ceja y ceja... Ya pueden ponerse a trabajar sus enemigos, que nada van a solucionar. Son de esa clase de personajes que no miran lo que cuestan las cosas. Fijan su mirada al objetivo y, sin mirar a quien pisan por el camino, no paran hasta llegar a la consecución de sus metas.
Todos sabíamos que no tenía bastantes votos a su favor para llegar a cumplir sus aspiraciones, que naturalmente eran tan lícitas como las de cualquiera. Lo ya no tan lícito es sacrificar a tu propio país para conseguirlas. No creo yo que hubiera ningún inocente capaz de pensar que no se atrevería a saltarse las normas, con lo cual su futuro era de todo punto incierto. Pedro Sánchez se salta eso y todo lo que le pongan delante. Todos sabíamos que, para conseguir los votos necesarios que le permitieran gobernar, había de transigir con todo cuanto se le exigiera por parte de los catalanes y vascos... Y eso es lo que está haciendo en estos momentos y lo que seguirá haciendo en adelante. Junqueras, condenado a 13 años, ya está en la calle y el resto de golpistas también. ¿Es que alguien esperaba otra cosa?. Si para gobernar hay que vender a España y a los españoles, se venden y aquí no ha pasado nada. Hace ya muchos años que los españoles se quedaron con el escroto vacío.
Aquí nadie dirá ni "mu", siempre y cuando la "huerta" mantenga un mínimo de humedad. Primero de nada se nombraron tantas vicepresidencias y ministerios como amiguetes había que colocar; naturalmente con todos los consejeros y demás caraduras a los que era obligado mantener. Hecho esto había que darles una pizquita a los pensionistas, otra para los agricultores y enmascarar, con un aumento de la Base Reguladora, la fuerte subida a la cotización de los autónomos, sempiternos burros que hacen rodar la noria desde que se inventó el Sistema. Ya con todos los ingredientes sobre la mesa, para preparar un cocido en condiciones hacía falta una buena pieza de panceta, para los militares. Una larga ristra de morcillas y chorizos para jueces y funcionarios, amén de unas piezas de lacón y aguja para los representantes de la Iglesia Católica.
Con los ingredientes dentro de la olla exprés, se prende la vitro, se pone la tapadera y a esperar. El tipo de fuego es fundamental, pero más aún lo es la tapadera. Ambas piezas son imprescindibles para que todos los ingredientes se cocinen perfectamente, poniéndose "blandos y en su punto" con la rapidez requerida. Sobre todo "La Tapadera" tiene que estar bien ajustada para que no haya problema alguno. Cuando uno prepara una tortilla francesa, poca importancia tienen la sartén, el fuego, o los huevos pero, para hacer un buen cocido... ¡Ay amigos!, un buen cocido requiere profesionalidad y una gran dedicación. La veteranía de algún fracaso anterior también ayuda al éxito, a llegar a la meta soñada. Y en esa cuestión Pedro Sánchez es todo un experto. Solo hay un peligro y es que a media cocción se le vaya la luz o se acabe el caldo, que todo puede pasar. Y lo que sería peor... ¡Que pase sin duda y seamos todos los que nos quedemos mirando la olla y sin probar el cocido!.
RAFAEL FABREGAT
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4 de marzo de 2020
2948- LA TAPADERA.
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Opinión política,
Pecados del mundo
2 de marzo de 2020
2947- ESCONDIDOS EN LA DISTANCIA...
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| Recreación de un aterrizaje extraterrestre. |
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| VÍA LÁCTEA. Nuestra galaxia. |
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| ANDRÓMEDA. La galaxia más próxima a nosotros. |
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| La Vía Lactea, vista desde la Tierra. |
RAFAEL FABREGAT
26 de febrero de 2020
2946- EL CASTILLO DE GLAMIS.
Nosotros no vamos a creerlo pero, según la leyenda, todos los castillos de varios siglos de antigüedad tienen uno o varios fantasmas y el Castillo de Glamis no iba a ser una excepción. Dicho castillo es una portentosa construcción del siglo XIV, auténtica fortaleza de cuento de hadas situada en Glamis (Escocia). Como no podía ser de otra forma, a este castillo no le faltan criptas y cámaras secretas que esconden lóbregas historias y leyendas.
Sus comienzos fueron una simple torre inicial cedida por el rey Robert the Bruce a la familia Bowes-Lyon en 1327, aunque ya en el siglo XI hubo un pabellón de caza en el mismo lugar. La humilde torre fue ampliándose a lo largo de los siglos y lo más curioso es que siempre perteneció a la misma familia. Otra interesante curiosidad es que a esta ilustre familia perteneció el abuelo de la Reina Madre, Isabel Bowes-Lyon, madre de Isabel II de Inglaterra. Isabel Bowes-Lyon fue la esposa del rey Jorge VI y por lo tanto reina consorte del Reino Unido (1936-1952) hasta la muerte de su esposo.
Descendiente directa de John Lyon este castillo fue residencia de soltera de la futura Reina Madre, esposa de Jorge VI y madre por tanto de Isabel II y de la princesa Margarita, condesa de Snowdon.
Coincidiendo con la II Guerra Mundial, por su carácter indomable, Adolf Hitler la describió como "la mujer más peligrosa de Europa".
En 1952 la salud del rey se deterioró y falleció convirtiendo a su hija mayor en reina de Inglaterra con el nombre de Isabel II. La Reina Madre siguió su vida pública hasta pocas semanas antes de su muerte, cuando contaba 101 años de edad.
Una de las zonas más populares del Castillo de Glamis es la Duncan's Hall, lugar en el que el rey Macbeth asesinó al rey Duncan I de Escocia.
Según la obra de Shakespeare, Macbeth y Banquo eran dos generales del rey Duncan I de Escocia. Ambos se encontraron con tres brujas que vaticinaron que Macbeth sería rey, aunque primero sería Barón de Cawdor. A Banquo le dijeron que él nunca sería rey, pero engendraría reyes. Tal como habían predicho las brujas, al regresar de una batalla Macbeth fue nombrado Barón de Cawdor por su valentía. Viendo cumplida parte de la profecía se lo contó a su esposa y ésta lo convenció para que matara al rey Duncan. Así lo hizo, pero no en la Duncan's Hall del Castillo de Glamis, sino en la Batalla de Botnagowan.
En el Castillo de Glamis vivió también el conde Earl Beardie, personaje despreciable y muy aficionado a las cartas y a las apuestas. Según la leyenda un sábado por la noche invitó a varios amigos y tras la cena empezaron una de esas partidas tumultuosas en una de las habitaciones del castillo. Poco antes de la medianoche uno de los sirvientes se acercó a la mesa de juego para recordarles que faltaban pocos minutos para las doce y que, según la tradición, era un sacrilegio apostar en domingo. El conde y sus amigos hicieron caso omiso al recordatorio del sirviente y la partida continuó, pero a las doce en punto alguien llamó a la puerta. La visita era la de un hombre vestido con ropas oscuras que pidió incorporarse a la partida. El conde le invitó a sentarse y jugaron hasta bien entrada la madrugada, cuando de la habitación escapó un alarido. El conde se estaba consumiendo en llamas cuando entraron los criados. Resultó ser que el recién llegado era el propio Demonio y que el Conde había apostado su alma y la había perdido, siendo condenado a jugar toda la eternidad por haber jugado en domingo. Se dice que el conde y el Demonio siguen jugando en una habitación secreta y que de madrugada se oyen los gritos de la partida y el repiqueteo de los dados.
Claro que son muchas más las almas en pena que merodean por el Castillo de Gladis. Janet Douglas, viuda del Señor de Gladis en 1528, fue acusada por el rey Jacobo V de Escocia de haber envenenado a su esposo. Claro que el único crimen cometido por la señora Gladis era el de pertenecer a la familia Douglas, con la que el rey estaba enemistado. Demostrada su inocencia, en 1537 cayó nuevamente en el punto de mira del rey, acusada de conspirar con envenenarle. Esta vez no pudo escapar la pobre mujer. Aunque sin prueba alguna, fue encarcelada en el Castillo de Edimburgo y poco después la quemaron en la hoguera por supuesta brujería. El espectro de la señora Gladis volvió al Castillo y se encontró con que el rey se había apoderado del mismo. Afortunadamente a la muerte del rey el castillo pasó a manos del hijo de Janet Douglas.
El Castillo de Glamis tiene incluso un cementerio de mascotas. En él descansan incluso los compañeros de juegos de la Reina Madre y lógicamente muchos otros que fueron allí enterrados a lo largo de los años.
Queda una última historia del espeluznante Castillo de Glamis... En 1921 los condes tuvieron un niño, con tales deformidades que sus padres lo encerraron de por vida en una habitación secreta de los sótanos del castillo para que nadie lo viera, anunciando su muerte. A una doncella que accedió a esos aposentos por error, le fue cortada la lengua para que no pudiera contar el secreto familiar. Desde su muerte, también esta criada deambula por el Castillo con el rostro desfigurado. La leyenda cuenta que, arrepentido por su acción, el conde de Glamis estableció la condición de que, antes de tomar posesión del castillo y de los títulos nobiliarios que lo acompañan, los herederos están obligados a conocer lo sucedido y a visitar la habitación donde aquel desgraciado niño había permanecido hasta su muerte.
RAFAEL FABREGAT
Sus comienzos fueron una simple torre inicial cedida por el rey Robert the Bruce a la familia Bowes-Lyon en 1327, aunque ya en el siglo XI hubo un pabellón de caza en el mismo lugar. La humilde torre fue ampliándose a lo largo de los siglos y lo más curioso es que siempre perteneció a la misma familia. Otra interesante curiosidad es que a esta ilustre familia perteneció el abuelo de la Reina Madre, Isabel Bowes-Lyon, madre de Isabel II de Inglaterra. Isabel Bowes-Lyon fue la esposa del rey Jorge VI y por lo tanto reina consorte del Reino Unido (1936-1952) hasta la muerte de su esposo.
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| Reina Madre, Isabel Bowes-Lyon, esposa de Jorge VI. |
Coincidiendo con la II Guerra Mundial, por su carácter indomable, Adolf Hitler la describió como "la mujer más peligrosa de Europa".
En 1952 la salud del rey se deterioró y falleció convirtiendo a su hija mayor en reina de Inglaterra con el nombre de Isabel II. La Reina Madre siguió su vida pública hasta pocas semanas antes de su muerte, cuando contaba 101 años de edad.
Una de las zonas más populares del Castillo de Glamis es la Duncan's Hall, lugar en el que el rey Macbeth asesinó al rey Duncan I de Escocia.
Según la obra de Shakespeare, Macbeth y Banquo eran dos generales del rey Duncan I de Escocia. Ambos se encontraron con tres brujas que vaticinaron que Macbeth sería rey, aunque primero sería Barón de Cawdor. A Banquo le dijeron que él nunca sería rey, pero engendraría reyes. Tal como habían predicho las brujas, al regresar de una batalla Macbeth fue nombrado Barón de Cawdor por su valentía. Viendo cumplida parte de la profecía se lo contó a su esposa y ésta lo convenció para que matara al rey Duncan. Así lo hizo, pero no en la Duncan's Hall del Castillo de Glamis, sino en la Batalla de Botnagowan.
En el Castillo de Glamis vivió también el conde Earl Beardie, personaje despreciable y muy aficionado a las cartas y a las apuestas. Según la leyenda un sábado por la noche invitó a varios amigos y tras la cena empezaron una de esas partidas tumultuosas en una de las habitaciones del castillo. Poco antes de la medianoche uno de los sirvientes se acercó a la mesa de juego para recordarles que faltaban pocos minutos para las doce y que, según la tradición, era un sacrilegio apostar en domingo. El conde y sus amigos hicieron caso omiso al recordatorio del sirviente y la partida continuó, pero a las doce en punto alguien llamó a la puerta. La visita era la de un hombre vestido con ropas oscuras que pidió incorporarse a la partida. El conde le invitó a sentarse y jugaron hasta bien entrada la madrugada, cuando de la habitación escapó un alarido. El conde se estaba consumiendo en llamas cuando entraron los criados. Resultó ser que el recién llegado era el propio Demonio y que el Conde había apostado su alma y la había perdido, siendo condenado a jugar toda la eternidad por haber jugado en domingo. Se dice que el conde y el Demonio siguen jugando en una habitación secreta y que de madrugada se oyen los gritos de la partida y el repiqueteo de los dados.
Claro que son muchas más las almas en pena que merodean por el Castillo de Gladis. Janet Douglas, viuda del Señor de Gladis en 1528, fue acusada por el rey Jacobo V de Escocia de haber envenenado a su esposo. Claro que el único crimen cometido por la señora Gladis era el de pertenecer a la familia Douglas, con la que el rey estaba enemistado. Demostrada su inocencia, en 1537 cayó nuevamente en el punto de mira del rey, acusada de conspirar con envenenarle. Esta vez no pudo escapar la pobre mujer. Aunque sin prueba alguna, fue encarcelada en el Castillo de Edimburgo y poco después la quemaron en la hoguera por supuesta brujería. El espectro de la señora Gladis volvió al Castillo y se encontró con que el rey se había apoderado del mismo. Afortunadamente a la muerte del rey el castillo pasó a manos del hijo de Janet Douglas.
El Castillo de Glamis tiene incluso un cementerio de mascotas. En él descansan incluso los compañeros de juegos de la Reina Madre y lógicamente muchos otros que fueron allí enterrados a lo largo de los años.
Queda una última historia del espeluznante Castillo de Glamis... En 1921 los condes tuvieron un niño, con tales deformidades que sus padres lo encerraron de por vida en una habitación secreta de los sótanos del castillo para que nadie lo viera, anunciando su muerte. A una doncella que accedió a esos aposentos por error, le fue cortada la lengua para que no pudiera contar el secreto familiar. Desde su muerte, también esta criada deambula por el Castillo con el rostro desfigurado. La leyenda cuenta que, arrepentido por su acción, el conde de Glamis estableció la condición de que, antes de tomar posesión del castillo y de los títulos nobiliarios que lo acompañan, los herederos están obligados a conocer lo sucedido y a visitar la habitación donde aquel desgraciado niño había permanecido hasta su muerte.
RAFAEL FABREGAT
18 de febrero de 2020
2945- EL HERMANO DE JESUCRISTO.
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| JUDAS TADEO. Retrato de José de Ribera |
Era uno de los 12 apóstoles de Jesús de Nazaret y uno de los participantes en la "Ultima Cena". Se le representa algunas veces con una llama de fuego sobre su cabeza, significando su presencia en Pentecostés.
La tradición católica lo venera como Santo de las causas difíciles o desesperadas y lo presenta como hermano de Santiago el Menor, hijo pues de Cleofás y primo hermano de Jesús.
Tras la muerte y resurrección de Jesucristo, Judas Tadeo y Simón el Cananeo evangelizaron Mesopotamia y Persia para finalmente ser martirizados en Suamir.
En su peregrinaje convirtieron al cristianismo al rey Acab de Babilonia, siguiendo después hacia Persia.
Al entrar en la ciudad de Suamir fueron sorprendidos por dos hechiceros paganos (Zaroes y Arfaxat) que quisieron obligarles a adorar a sus dioses y al negarse a ello fueron condenados a muerte.
Según la tradición católica a Simón el Cananeo lo martirizaron aserrándolo por la mitad y a Judas Tadeo le aplastaron la cabeza con una maza y posteriormente se la cortaron con un hacha.
Al conocer la historia de su muerte el rey Acab de Babilonia invadió Suamir con sus tropas y rescató los cuerpos de Judas Tadeo y Simón a Babilonia para darles digna sepultura.
Allí descansaron hasta la llegada de los árabes, cuando sus cuerpos fueron exhumados y llevados secretamente a Roma.
El año 800 el Papa León III le presentó a Carlomagno un conjunto de huesos que dijo eran los de dichos santos y éste se llevó la mitad de ellos sin determinar a Francia, venerándose todavía hoy en la Basílica de San Saturnino de Tolosa en la ciudad de Toulouse (Francia).
La otra mitad descansan en la cripta de la Basílica de San Pedro en Roma.
Es por ello que la Iglesia occidental celebra en un mismo día y de forma conjunta el día 28 de Octubre a ambos santos.
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| Parroquia S. Judas Tadeo. 16 de Septiembre, 13121-Puebla (México) |
RAFAEL FABREGAT
16 de febrero de 2020
2944- PARÍS TESTIGO DEL HORROR.
La mañana del miércoles 16 de Octubre de 1.793, más de 10.000 personas esperaban incansables aquel espectáculo irrepetible. En la actual plaza de la Concordia no cabía un alfiler. Desde primera hora de la mañana se encuentran allí de pie, para no perderse ni el más mínimo detalle de ver como una reina, hasta entonces su reina, es "afeitada por la navaja nacional". Después de tantas horas de espera ya se conversa amigablemente con los vecinos sobre el tiempo y la política del momento. Incluso se bromea tratando de adivinar cuantas cabezas más tendrán que caer en el cesto hasta que los ánimos de la multitud se calmen definitivamente. Mientras tanto los vendedores, cesta en mano, van pregonando su mercancía intentando sacar provecho de semejante concentración de gente: panecillos, limonada o unos frutos secos para pasar el tiempo.
No es una obra de teatro callejero lo que todos esperan ver, sino la decapitación de la mujer más importante de la historia de Francia y Europa. Reina consorte de Francia y Navarra y Archiduquesa de Austria. EL Tribunal Revolucionario la había condenado dos días antes a la pena capital por traición, por promover toda clase de intrigas, de satisfacer todo tipo de caprichos desmesurados arruinando las finanzas del país, e incluso de mantener relaciones incestuosas con su hijo Luis Carlos, el Delfín de Francia. Hay que ver hasta donde puede llegar la imaginación de los intrigantes en tales circunstancias. Ya fue detenida el 1 de Agosto del año anterior, con motivo del triunfo de la Revolución. Aquel mismo día ya fue trasladada de la Torre del Temple a la Conciergeríe, antigua fortaleza convertida en sede del Tribunal. María Antonieta sabe que ha llegado su última hora, pues nadie sale de allí si no es para ir al cadalso.
Se despidió de su hija María Teresa y de la princesa Isabel, su cuñada, pero no de su hijo Luis. No se lo permitieron. Llegó allí con un fardo en la mano, como único equipaje y fue inscrita con el número 280 y como "conspiradora de Francia". Tres meses estuvo en aquella fría y húmeda mazmorra, fría a la medida que el otoño se acercaba. Jamás volvió a ver a sus hijos, su marido hacía ya nueve meses que la había precedido en este duro trance. Tenía 37 años, pero aparentaba 60. Allí pasó sus últimos días enrollada en una manta, hasta aquel fatídico 14 de Octubre de 1.793. El día de su nacimiento, Día de los Difuntos de 1.755 en Viena, ya se presagiaba la corta vida a la que tendría que enfrentarse. El parto fue largo, difícil y agotador. En día anterior Lisboa fue destruía casi al completo por un histórico terremoto. Los reyes de Portugal, que habían de ser sus padrinos, no pudieron acudir por el desgraciado acontecimiento.
Aquella niña que vio su primera luz en tan lóbregos momentos, despertaría sin pretenderlo más odios que ninguna otra soberana de la época. Cuando el Tribunal le leyó la sentencia dos días antes, aún tuvo la valentía de dirigirse al Presidente para decirle: "Fui tu reina y me quitaste mi corona. Mataste a mi esposo tu rey y me has quitado a mis hijos. Solo te queda mi sangre. Tómala pero no me hagas sufrir más tiempo".
Antes de subir al cadalso escribió una carta a su cuñada: "Me acaban de condenar a que me reúna con vuestro hermano, el rey. Como él soy inocente y solo espero mostrar su misma firmeza en el último momento. Me siento tranquila pues ningún mal he hecho a nadie. Solo tengo el pesar de abandonar a mis pobres criaturas". También a su mejor amiga Lady Elyzabetyh le escribió y le mandó un saquito con perlas grises, brillantes y rubíes, por si algo pudiera cambiar, pero el carcelero lo confiscó todo y no pudieron llegar a su destino.
A las 11 de la mañana apareció en la prisión el verdugo Henri Sanson, hijo de aquel que ejecutó al rey Luis XVI el 21 de Enero del mismo año. La esposa del director de la prisión le cortó el pelo a la reina y el verdugo se metió los mechones en su bolsillo. Acto seguido la subieron a un carro junto al padre Girard, párroco de Saint-Landry, designado por el Tribunal para acompañarla en su trayecto. La reina se negó a confesar, al rechazarle que pudiera elegir sacerdote. El verdugo detrás de la reina en la carreta. El vehículo se abrió paso por las calles abarrotadas de gente con la reina atadas sus manos en la espalda, como un preso cualquiera y soportando los insultos de la multitud. Nada menos que 30.000 soldados cubrían todo el trayecto. Al llegar a la plaza solo una silueta se eleva sobre el hervidero de curiosos: la guillotina, con su puente de madera.
Paró la carreta y la reina bajó en último lugar, pálida y derrotada por el cansancio y los insultos de los 10.000 espectadores morbosos que la acribillaban a insultos. Cegada por un sol del que había estado tanto tiempo privada María Antonieta perdió uno de sus zapatos, hoy conservado en el Museo de Bellas Artes de Caen. Contrariamente a lo que hizo su esposo y rey Luis XVI, ella no se dirigió a sus anteriores súbditos. Los ayudantes del verdugo la colocaron sobre la plancha de madera de la guillotina y la sujetaron con el cepo en forma de media luna. NI un minuto transcurrió cuando el verdugo dejó caer la afilada hoja de la guillotina, que segó la cabeza de la reina y después la recogió para mostrarla a la muchedumbre. Eran las 12 horas y 15 minutos. La muchedumbre, todos a una, gritaron un ¡Viva la República!. Se cuenta, sin embargo, que todos los presentes abandonaron la plaza en un silencio sepulcral...
RAFAEL FABREGAT
No es una obra de teatro callejero lo que todos esperan ver, sino la decapitación de la mujer más importante de la historia de Francia y Europa. Reina consorte de Francia y Navarra y Archiduquesa de Austria. EL Tribunal Revolucionario la había condenado dos días antes a la pena capital por traición, por promover toda clase de intrigas, de satisfacer todo tipo de caprichos desmesurados arruinando las finanzas del país, e incluso de mantener relaciones incestuosas con su hijo Luis Carlos, el Delfín de Francia. Hay que ver hasta donde puede llegar la imaginación de los intrigantes en tales circunstancias. Ya fue detenida el 1 de Agosto del año anterior, con motivo del triunfo de la Revolución. Aquel mismo día ya fue trasladada de la Torre del Temple a la Conciergeríe, antigua fortaleza convertida en sede del Tribunal. María Antonieta sabe que ha llegado su última hora, pues nadie sale de allí si no es para ir al cadalso.
Se despidió de su hija María Teresa y de la princesa Isabel, su cuñada, pero no de su hijo Luis. No se lo permitieron. Llegó allí con un fardo en la mano, como único equipaje y fue inscrita con el número 280 y como "conspiradora de Francia". Tres meses estuvo en aquella fría y húmeda mazmorra, fría a la medida que el otoño se acercaba. Jamás volvió a ver a sus hijos, su marido hacía ya nueve meses que la había precedido en este duro trance. Tenía 37 años, pero aparentaba 60. Allí pasó sus últimos días enrollada en una manta, hasta aquel fatídico 14 de Octubre de 1.793. El día de su nacimiento, Día de los Difuntos de 1.755 en Viena, ya se presagiaba la corta vida a la que tendría que enfrentarse. El parto fue largo, difícil y agotador. En día anterior Lisboa fue destruía casi al completo por un histórico terremoto. Los reyes de Portugal, que habían de ser sus padrinos, no pudieron acudir por el desgraciado acontecimiento.
Aquella niña que vio su primera luz en tan lóbregos momentos, despertaría sin pretenderlo más odios que ninguna otra soberana de la época. Cuando el Tribunal le leyó la sentencia dos días antes, aún tuvo la valentía de dirigirse al Presidente para decirle: "Fui tu reina y me quitaste mi corona. Mataste a mi esposo tu rey y me has quitado a mis hijos. Solo te queda mi sangre. Tómala pero no me hagas sufrir más tiempo".
Antes de subir al cadalso escribió una carta a su cuñada: "Me acaban de condenar a que me reúna con vuestro hermano, el rey. Como él soy inocente y solo espero mostrar su misma firmeza en el último momento. Me siento tranquila pues ningún mal he hecho a nadie. Solo tengo el pesar de abandonar a mis pobres criaturas". También a su mejor amiga Lady Elyzabetyh le escribió y le mandó un saquito con perlas grises, brillantes y rubíes, por si algo pudiera cambiar, pero el carcelero lo confiscó todo y no pudieron llegar a su destino.
A las 11 de la mañana apareció en la prisión el verdugo Henri Sanson, hijo de aquel que ejecutó al rey Luis XVI el 21 de Enero del mismo año. La esposa del director de la prisión le cortó el pelo a la reina y el verdugo se metió los mechones en su bolsillo. Acto seguido la subieron a un carro junto al padre Girard, párroco de Saint-Landry, designado por el Tribunal para acompañarla en su trayecto. La reina se negó a confesar, al rechazarle que pudiera elegir sacerdote. El verdugo detrás de la reina en la carreta. El vehículo se abrió paso por las calles abarrotadas de gente con la reina atadas sus manos en la espalda, como un preso cualquiera y soportando los insultos de la multitud. Nada menos que 30.000 soldados cubrían todo el trayecto. Al llegar a la plaza solo una silueta se eleva sobre el hervidero de curiosos: la guillotina, con su puente de madera.
Paró la carreta y la reina bajó en último lugar, pálida y derrotada por el cansancio y los insultos de los 10.000 espectadores morbosos que la acribillaban a insultos. Cegada por un sol del que había estado tanto tiempo privada María Antonieta perdió uno de sus zapatos, hoy conservado en el Museo de Bellas Artes de Caen. Contrariamente a lo que hizo su esposo y rey Luis XVI, ella no se dirigió a sus anteriores súbditos. Los ayudantes del verdugo la colocaron sobre la plancha de madera de la guillotina y la sujetaron con el cepo en forma de media luna. NI un minuto transcurrió cuando el verdugo dejó caer la afilada hoja de la guillotina, que segó la cabeza de la reina y después la recogió para mostrarla a la muchedumbre. Eran las 12 horas y 15 minutos. La muchedumbre, todos a una, gritaron un ¡Viva la República!. Se cuenta, sin embargo, que todos los presentes abandonaron la plaza en un silencio sepulcral...
RAFAEL FABREGAT
11 de febrero de 2020
2943- EL ÚLTIMO FARAÓN.
En realidad era faraona y se llamaba Cleopatra VII Filopátor, última reina de Egipto y descendiente de la Dinastía Ptolemáica. Esta dinastía fue fundada por Ptolomeo I, general de Alejandro Magno que, a la muerte de éste sin descendencia, quedó como gobernador de Egipto y Libia. Tras varias guerras entre los generales por adueñarse del Imperio Alejandrino, Ptolomeo se concentró en consolidar su poder sobre los territorios que ya tenía otorgados como sátrapa. Aunque trataron de invadir Egipto, Ptolomeo derrotó a sus excompañeros de aventuras y consolidó en Egipto la Dinastía Ptolemaica (305 a.C hasta el 30 a.C.) durante casi tres siglos, siendo la última que gobernó el país de los faraones. Cleopatra, la última descendiente y reina egipcia había nacido el año 69 a.C. y se suicidó el año 30 a.C. momento tras el cual Egipto se convirtió en provincia romana.
A título de curiosidad y antes de hacer un breve resumen de su vida, quiero referirme al hecho de que Cleopatra pudo llegar a ser reina de España. Tal eventualidad deriva del pacto entre Marco Antonio y Cleopatra por el cual llegaron a albergar en sus mentes la intención de anular la jefatura romana, hacer que resurgiera la capitalidad egipcia como núcleo del nuevo imperio, e instalarse ambos en Hispania. Así llegaron a vislumbrarlo cuando el Imperio Romano empezó a tambalearse. Claro que aquel pacto, acabó como otros muchos acaban: en desastre absoluto. Más exactamente con ambos amantes bajo tierra. Tras la derrota infringida por las legiones de Octavio en la Batalla naval de Actium, los amantes decidieron acabar con sus vidas y esquivar la vergüenza de su derrota y las consecuencias de su levantamiento, pues sabían que recuperar su antigua gloria era de todo punto imposible. Marco Antonio, creyendo muerta a su amada, se arrojó sobre su espada y Cleopatra, que todavía estaba en este mundo, se mató envenenándose.
Cleopatra despertó tales pasiones en Julio César y en Marco Antonio que la Historia la tiene por ser de una belleza insuperable. Durante los dos milenios siguientes fue conocida pues por una belleza física capaz de inspirar numerosas obras de arte que la presentan como seductora irresistible. Sin embargo nadie sabe como era exactamente pues no hay muestras de ello. Más bien podría tratarse de un mito puesto que no hay evidencias históricas o arqueológicas. Al hablar de Cleopatra, Dión Casio cuenta que era de una belleza sorprendente, mientras que Plutarco escribió de ella que su belleza no era demasiado excepcional. La única imagen que tenemos de Cleopatra es la que presentan diferentes monedas de su reinado y lo cierto es que presenta una nariz prominente y rasgos varoniles, propios de todos sus antepasados Ptolomeos.
Difícil saber cual era la hermosura real de Cleopatra, entre otras cosas porque los gustos cambian y, además de su nariz prominente, lo más probable es que la sociedad actual le aconsejara perder peso. Dion Casio y Plutarco coinciden, eso sí, en que Cleopatra tenía un encanto y una dulzura en su voz que la hacían irresistible a todos los hombres. No era pues un encanto físico, mito sin duda, sino que su belleza estaba en su carácter y el intelecto con que sabía expresarse. Además de un cuerpo joven, sabía enamorar a todos con cuantos se relacionaba. La pasión que despertó, tanto en Julio César como en Marco Antonio, nos demuestra que la Faraona tenía algo más que un cuerpo joven. De todas formas también es posible que ellos buscaran también en ella la forma más fácil de fusionar el mundo romano y el egipcio, dominando de esta manera y sin lucha la totalidad del mundo conocido en la antigüedad.
Cleopatra era altamente odiada por sus enemigos, puesto que dominaba la política usando sus armas de mujer y en ese campo no tenía rival. Más o menos hermosa, estaba obsesionada por los cosméticos y estaba catalogada como una devoradora de hombres. De todas formas esas afirmaciones que la tachan de "mujer fatal", fueron difundidas por historiadores griegos y romanos que en la mayor parte de los casos la odiaban, por su inteligencia de determinación a la hora de proteger Egipto de las ambiciones extranjeras. Según palabras de Marco Antonio: "La edad no puede marchitarla, ni la costumbre (de poseerla) agostar su infinita variedad; otras mujeres sacian los apetitos que despiertan pero ella (Cleopatra) da más hambre cuanto más satisface".
Las autoridades egipcias sueñan con encontrar muy pronto su tumba en la antigua ciudad y templo de Osiris o Taporisis Magna, en la seguridad de que su tumba y la de Marco Antonio están ahí. Ya llevan 10 años buscando pero, en arqueología, eso no es nada. Habrá que seguir esperando...
RAFAEL FABREGAT
A título de curiosidad y antes de hacer un breve resumen de su vida, quiero referirme al hecho de que Cleopatra pudo llegar a ser reina de España. Tal eventualidad deriva del pacto entre Marco Antonio y Cleopatra por el cual llegaron a albergar en sus mentes la intención de anular la jefatura romana, hacer que resurgiera la capitalidad egipcia como núcleo del nuevo imperio, e instalarse ambos en Hispania. Así llegaron a vislumbrarlo cuando el Imperio Romano empezó a tambalearse. Claro que aquel pacto, acabó como otros muchos acaban: en desastre absoluto. Más exactamente con ambos amantes bajo tierra. Tras la derrota infringida por las legiones de Octavio en la Batalla naval de Actium, los amantes decidieron acabar con sus vidas y esquivar la vergüenza de su derrota y las consecuencias de su levantamiento, pues sabían que recuperar su antigua gloria era de todo punto imposible. Marco Antonio, creyendo muerta a su amada, se arrojó sobre su espada y Cleopatra, que todavía estaba en este mundo, se mató envenenándose.
Cleopatra despertó tales pasiones en Julio César y en Marco Antonio que la Historia la tiene por ser de una belleza insuperable. Durante los dos milenios siguientes fue conocida pues por una belleza física capaz de inspirar numerosas obras de arte que la presentan como seductora irresistible. Sin embargo nadie sabe como era exactamente pues no hay muestras de ello. Más bien podría tratarse de un mito puesto que no hay evidencias históricas o arqueológicas. Al hablar de Cleopatra, Dión Casio cuenta que era de una belleza sorprendente, mientras que Plutarco escribió de ella que su belleza no era demasiado excepcional. La única imagen que tenemos de Cleopatra es la que presentan diferentes monedas de su reinado y lo cierto es que presenta una nariz prominente y rasgos varoniles, propios de todos sus antepasados Ptolomeos.
Difícil saber cual era la hermosura real de Cleopatra, entre otras cosas porque los gustos cambian y, además de su nariz prominente, lo más probable es que la sociedad actual le aconsejara perder peso. Dion Casio y Plutarco coinciden, eso sí, en que Cleopatra tenía un encanto y una dulzura en su voz que la hacían irresistible a todos los hombres. No era pues un encanto físico, mito sin duda, sino que su belleza estaba en su carácter y el intelecto con que sabía expresarse. Además de un cuerpo joven, sabía enamorar a todos con cuantos se relacionaba. La pasión que despertó, tanto en Julio César como en Marco Antonio, nos demuestra que la Faraona tenía algo más que un cuerpo joven. De todas formas también es posible que ellos buscaran también en ella la forma más fácil de fusionar el mundo romano y el egipcio, dominando de esta manera y sin lucha la totalidad del mundo conocido en la antigüedad.
Cleopatra era altamente odiada por sus enemigos, puesto que dominaba la política usando sus armas de mujer y en ese campo no tenía rival. Más o menos hermosa, estaba obsesionada por los cosméticos y estaba catalogada como una devoradora de hombres. De todas formas esas afirmaciones que la tachan de "mujer fatal", fueron difundidas por historiadores griegos y romanos que en la mayor parte de los casos la odiaban, por su inteligencia de determinación a la hora de proteger Egipto de las ambiciones extranjeras. Según palabras de Marco Antonio: "La edad no puede marchitarla, ni la costumbre (de poseerla) agostar su infinita variedad; otras mujeres sacian los apetitos que despiertan pero ella (Cleopatra) da más hambre cuanto más satisface".
Las autoridades egipcias sueñan con encontrar muy pronto su tumba en la antigua ciudad y templo de Osiris o Taporisis Magna, en la seguridad de que su tumba y la de Marco Antonio están ahí. Ya llevan 10 años buscando pero, en arqueología, eso no es nada. Habrá que seguir esperando...
RAFAEL FABREGAT
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