Buscando el apoyo de Cataluña para hacerse con el trono de España, el archiduque Carlos repartió favores y prebendas entre los mandamases de la Generalitat y finalmente el heredero fue otro. Eso es lo que aconteció. Defendiendo las mordidas que el archiduque Carlos les había prometido, los caciques de la Generalitat apoyaron al alemán hasta las últimas consecuencias que, como todos sabemos, acabaron con la ciudad de Barcelona sitiada por las tropas de Felipe V de Borbón y su posterior entrada triunfal en la capital catalana. Había que arriesgarse, pensaron desde la Generalitat, al fin y al cabo las vidas que arriesgaban no eran las suyas sino las de la plebe. Los tontos de siempre.

Siempre que España ha gozado de libertad democrática los miembros del poder catalán han aprovechado esa libertad momentánea para tensar la cuerda y sacar beneficio.
Tras la dictadura franquista, con la última Constitución de 1978 se abrió la puerta y entró la brisa que ahora están aprovechando. No se sabe cual será el final de la contienda, pero mucho me temo que no habrá final para esta lucha sin sentido. A esta etapa seguirá otra y otra más y los políticos trepas seguirán viviendo de la ignorancia de la gente, riéndose de todos nosotros. De los que están a favor y de los que están en contra, pues unos y otros bailamos al son que ellos tocan. El Gobierno nacional de turno irá tratándoles de la forma más complaciente posible y ellos anotándose cada uno de esos tantos, pero siempre sin renunciar a sus luchas.
De nada sirve tratar bien a quien solo sabe hacer el mal, pero son las leyes del juego. En cada una de estas peleas políticas ellos van sacando tajada, engañando a la plebe y viviendo cada día mejor. Estos personajes no buscan el bien común, sino solamente su propio beneficio. No hay que verlo como maldad premeditada, sino como una forma de vida. Es su trabajo. Joder al gobierno de la nación arañando poder y prebendas que no repercuten en el bienestar de la sociedad. ¿Qué hubiera sido de Cataluña sin la mano de obra española?. Vean cuales son los apellidos mayoritarios. Claro que los derechos de esos catalanes a ellos les tienen sin cuidado. Esto es la selva y cada cual tiene que velar por sus intereses. ¿Acaso son ellos culpables de que los catalanes de ascendencia española crean sus mentiras y apoyen sus intereses políticos, que son al fin y al cabo los suyos particulares?. Ellos piensan, con más razón que un santo, que el que esté tonto que empuje la noria.
RAFAEL FABREGAT
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