20 de enero de 2014

1236- ESTÁTUA DE ZEUS, EN OLIMPIA.

Efectivamente ésta fue una de las siete maravillas del mundo antiguo, una lista que no está totalmente claro si pertenecía al poeta Antípatro de Sidón (s. II a.C.) o a Antípatro de Tesalónica (20 a.C. - 20 d.C.). De todas maneras quien elaboró la lista 
solo conocía las grandes obras de los países de su entorno más o menos próximo y no las que pudiera haber en partes más orientales de Asia. Se trata de la estátua de Zeus, en Olimpia. Una obra crisoelefantina, de marfil y oro y dimensiones nunca imaginadas. La foto adjunta es un antiguo grabado que nos muestra las descomunales dimensiones de esta obra del escultor Fidías, realizada hacia el año 436 a.C. Tal como se ve en el grabado, ocupaba la casi totalidad del pasillo que la albergaba.


Descripción de Grecia. Edición de 1829.
El geógrafo e historiador Pausanias, del siglo II a.C. detalla en su obra "Descripción de Grecia" que la estátua en cuestión medía el equivalente a 12 metros de altura y estaba esculpida con marfil modelado, con detalles dorados de oro macizo. Zeus estaba sentado en un trono, con el torso desnudo y un manto en torno a las piernas y cabeza coronada con una rama de olivo. En la mano derecha sostenía a la diosa de la victoria (Nice) y en la izquierda el cetro con el águila imperial. Sus sandalias eran de oro puro. Igual o superior obra de arte era el trono en sí, realizado en madera de ébano, oro y marfil, todo él labrado con diferentes motivos y con incrustación de piedras preciosas. Al igual que había hecho anteriormente en Atenas, para decorar el basamento de la estátua de Zeus, Fidias labra patas y travesaños del trono con escenas sobre acontecimientos olímpicos, el nacimiento de Afrodita y otras divinidades astrales.


Nada queda lógicamente de tan divino trono ni de su ocupante, pero sí la imagen transmitida a través de la numismática. Casi imperecederas, monedas de todos los tiempos han llegado a nuestros días y en el caso de esta imagen de Zeus no ha sido menos. Acuñadas en Elis, durante el reinado del emperador Adriano (76-138 d.C.) se nos muestra a Zeus entronizado. Aunque se trate de monedas bastante deterioradas, se ve claramente que la descripción de Pausanías corresponde claramente con la realidad. 


Ilustración sobre la posible apariencia del Templo de Zeus.
El Templo de Zeus fue construído entre el 470 y el 456 a.C. por el arquitecto Libón en piedra caliza de escasa calidad, motivo por el cual la piedra estaba cubierta con una capa de estuco. Mármol de Paros para la decoración escultórica y tejas de mármol del Pentélico, como el usado para el Partenón de Atenas. La tradición cuenta que cuando el emperador Calígula se enteró de la existencia de la monumental estátua de Zeus que albergaba este templo, mandó que le cortaran la cabeza. También cuenta la leyenda que al llegar los soldados romanos para cumplir lo dispuesto por el emperador, una gran carcajada de Zeus les hizo huir despavoridos sin llegar a cumplirse las órdenes recibidas.


Poco queda en pie del Templo que cobijaba tan magna obra pues el 426 d.C. el emperador Teodosio II ordenó la completa destrucción del santuario. Las escasas columnas que seguían dando fe del antiguo esplendor del Templo cayeron en los terremotos sucedidos en los años 522 y 551. Quedaron pues devastadas las propias ruinas y enterrado el Templo hasta sus cimientos. Olvidado bajo sus propios escombros durante siglos, en 1.766 fue localizado y en 1.829 excavado en parte por arqueólogos franceses. Varios fragmentos fueron llevados al museo del Louvre donde despertaron interés y provocaron que Alemania comenzara su excavación sistemática en 1.875. Estos trabajos, decenas de veces interrumpidos por guerras o falta de presupuesto, siguen en la actualidad.

RAFAEL FABREGAT

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