27 de junio de 2013

1058- EL MILAGRO DE FUCINO.

Viendo esta foto resulta increíble que esto fuera un lago, pero así fue hasta el año 41, cuando el emperador Claudio decidió lo contrario. Realmente no fue ningún milagro, sino la idea de Julio César convertida en realidad, parcialmente por Claudio y de forma definitiva por Alessandro Torlonia casi dos milenios después


Fucino era un lago endorreico. El denominado lago kárstico de Fucino se llamaba también el de los Volscos por la terrible derrota que éstos itálicos rebeldes infringieron a las tropas republicanas del cónsul Lucio Porcio Catón en el año 89 a.C.
El lago de Fucino era destino final de los diferentes torrentes que desde los Apeninos llegaban a esta meseta situada a 100 Km. de Roma, de unas 16.000 Has. de extensión y  rodeada de montañas.


Los romanos se asentaron en sus orillas, por la abundante pesca y extraordinaria fertilidad de las tierras circundantes. Sin embargo, no habiendo salida natural para las aguas, en caso de lluvias extraordinarias la inundación de los campos echaba a perder las cosechas. También eran frecuentes los casos de paludismo al tratarse de aguas estancadas. Los inconvenientes de la falta de drenaje de este lago ya era conocida por Julio César que ordenó un proyecto que diera solución al problema, pero las muchas rebeliones y guerras de la época lo dejaron aparcado. Fue el emperador Claudio el que, aprovechando una época de paz, retomaría en el año 41 el proyecto de su antecesor. 


Dibujo restos acueducto de Fucino. Año 1755
Ante la vulnerabilidad de una posible falta de alimentos para la ciudad de Roma, por una guerra inesperada o problema de cualquier índole, hizo prioritaria la ampliación del puerto de Ostia y la desecación del lago de Fucino, así como la construcción de un granero de reserva en el que se depositarían las cosechas conseguidas en las tierras desecadas. De un plumazo se controlaban las enfermedades, se entregaban tierras a los veteranos del ejército imperial y se garantizaba el suministro de alimentos a la capital del Imperio en casos de conflicto. La obra, una de las más importantes del Imperio Romano, ocupó a 10.000 hombres durante más de 11 años.  Las dirigió un tal Narciso, liberto con grandes conocimientos de ingeniería que actuaba como secretario de estado del emperador Claudio. 


Los trabajos consistieron en construir una galería subterránea de 10 m2. de sección y 5.600 m. de longitud que, con una inclinación del 0,05%, llevaría las aguas del lago Fucino al río Liri y de éste al mar Tirreno. Tras grandes esfuerzos y centenares de muertos, el año 52 fue terminado el grandioso túnel de evacuación de las aguas del Fucino. Para tan importante inauguración y previo al desagüe del lago se organizó una "naumaquia", batalla naval simulada que también se organizaba excepcionalmente en en el anfiteatro romano. Al acabar la misma y como apoteosis final del grandioso espectáculo, se abrieron las compuertas y buena parte del agua del lago marchó por el espectacular desagüe ante el asombro de los presentes, pero no tanta como se esperaba pues la profundidad del túnel no había sido la suficiente. No hay datos al respecto, pero se estima que afloró alrededor de un 40% de la tierra antes inundada. 

Era un buen pellizco a repartir entre los veteranos y un aumento sustancial de las cosechas a constituir como reserva. Las sorpresas bélicas estaban prácticamente cubiertas y en años posteriores, especialmente con los ataques Bárbaros, se demostró que la inversión de Claudio había valido la pena. Sin embargo, pasada esta época especialmente complicada, en la Edad Media el mantenimiento de la obra fue descuidado y poco a poco el grandioso túnel fue cegándose de forma progresiva hasta quedar cerrado por los derrumbes. Aunque en la memoria y relatos de los mayores se hablaba del desecado del lago, lo cierto es que éste había recuperado los niveles originales de agua. Tras varias tentativas llevadas a cabo en el siglo XVIII, que no dieron solución al problema, fue el príncipe Alessandro Torlonia quien en 1.855 ordenaría los trabajos de nueva perforación. 


LAGO FUCINO. Grabado del año 1800.
Veinte años después (1.875) el lago quedó desecado en su totalidad. 
Nuevos túneles subterráneos de vaciado, más modernos y atrevidos técnicamente, consiguieron el objetivo del vaciado total soñado por Julio César y no conseguido por Claudio. Peritos agrónomos reparcelaron de nuevo y con singular maestría las nuevas tierras conseguidas, dando una imagen de perfecta geometría a las parcelas de labor que aparentaban la distribución de una gran ciudad. Caminos principales y secundarios dieron perfecto acceso a cada uno de los campos de cultivo y tras su adjudicación y adecuación del terreno, la meseta de nueva creación dio inmediatamente los frutos perseguidos. Ya no como previsión de guerra alguna, sino para dejar entrever la constancia y grandes posibilidades del ser humano, en su lucha contra la naturaleza.

RAFAEL FABREGAT
Un tema interesante, cada día del año.

2 comentarios:

  1. De mucho interes para la historia, pero para mayor enriquecimiento veo muy necesario que indicara la fuente o fuentes de la publicación.

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  2. Necesario no hay nada. Para beber no es necesario que nadie te diga donde está la fuente. Cada cual busque su agua y sepa discernir la buena de la contaminada.

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