11 de marzo de 2013

0949- LAS CASAS DE ESPÍRITUS.

Quienes vayan a viajar a Tailandia, Birmania, o cualquier punto de Indonesia, deben conocer la magia, el espiritismo y las supersticiones que invaden estos territorios donde miles y miles de personas fueron asesinadas en tiempos no tan lejanos... Dominios dictatoriales, guerrillas, invasiones, colonialismo, guerras internas y un largo etcétera causaron miles de muertos cuyos espíritus etéreos se suponen presentes en el día a día de sus habitantes actuales. Es pues obligado que las gentes vayan protegidas con amuletos y que sus casas y negocios se protejan así mismo contra todas las posibles maldiciones y magia negra de vecinos envidiosos o vengativos por múltiples causas. Más aún cuando se trata de agasajar a los espíritus propietarios de la tierra. Cuando se estrena casa o negocio, un casita en miniatura a la puerta de entrada o en el jardín, bendecida por dioses y espíritus, garantiza el bienestar de sus habitantes y el éxito del negocio allí situado. Cada casa debe tener su réplica en miniatura.


Estas supercherías conviven perfectamente con las diferentes religiones allí practicadas. Nada que ver una cosa con la otra, ya que se cree que estos espíritus son los antiguos propietarios de la tierra y todo cuanto allí se construya por vez primera precisa de su permiso y aprobación. Esta casita en miniatura significa que, como muestra de buena voluntad hacia ellos, tu les preparas también un lugar en el que puedan habitar contigo. Claro que esto no es suficiente y diariamente estás obligado a llevarles comida, flores e incienso. También se les debe pedir permiso en el caso de recibir invitados, ya que ellos deben aprobar la llegada de forasteros a su propiedad. No debe nunca olvidarse que el dueño de esa casa o negocio, es tan solo una especie de inquilino del terreno ocupado y nunca el propietario real del mismo. Todo el terreno pertenece a los espíritus primigenios, aquellos ancestros que ocuparon las tierras antes de que la humanidad se asentara en el planeta.


En estos países es lógico y natural que el cliente, aconsejado por su brujo particular, exija un determinado número de móvil o al menos, determinados números al final del mismo. De forma regular, al menos el 50% de sus habitantes, visitan asíduamente a su vidente para consultarle cualquier paso a dar sobre las diferentes encrucijadas de la vida. El trabajo, la salud, el amor y el dinero son lógicamente las consultas más frecuentes, pero también se quiere conocer la opinión de sus ancestros fallecidos sobre determinada causa y saber también si ellos, en su vida en el más allá, tienen una existencia todo lo placentera que sería deseable. Cuando alguna cosa falla, el dinero entregado a estos brujos para llevar a cabo determinados conjuros facilita la solución a (casi) todos los problemas. El propio rey de Tailandia tiene a sus servicio un ejército de astrólogos y adivinos que le aconsejan en cada momento cuales son los pasos a dar. Y por lo visto raras veces se equivocan lo que indica que, además de brujos, son listos.


Se considera que, solamente en Tailandia, el negocio de la brujería mueve una cifra superior a los 600.000 euros anuales y otro tanto sucede en todos los países de la zona. Mucho antes de ser budistas o hinduístas, estas gentes eran animistas, o sea: creyentes en espíritus. También Birmania, después de 40 años de dictadura militar, parece despertar al negocio del turismo y se muestra al mundo como una de las mejores opciones para conocer el pasado y el presente más atractivo de estas culturas milenarias. Como en Tailandia, allí tienen sus videntes y su magia particular. E Thi, que así se llama la más famosa de esas videntes, diminuta y sordo-muda, escribe sus predicciones en una breve hoja de papel y dicen que rara vez se equivoca. Con 100 dólares por cada consulta, la más cara de la región asiática, se ha convertido en una celebridad, consultada desde todas partes del mundo por magnates, políticos y hasta por la propia realeza.


Con más de 17.000 islas, Indonesia es uno de los destinos más solicitados actualmente en Asia y también sus brujos y hombres "anti-lluvia". Videntes que predicen con total exactitud la posibilidad de organizar cualquier evento al aire libre, en un país donde al menos la mitad de los días del año sufre grandes chaparrones que echan a rodar cualquier deporte, fiesta o trabajo que inexcusablemente debe realizarse en lugares no cubiertos. Ellos te dicen la fecha en que debes organizarlos con garantía absoluta. Podrás ver grandes nubarrones, pero no caerá una sola gota en el lugar y fecha elegida por el brujo consultado. En cada uno de esos eventos, los organizadores destinan un apartado económico para el "Rainman" (anti-lluvia) y ese gasto se considera de todo punto insalvable, puesto que constituye una mayor garantía que el seguro meteorológico occidental. Probablemente esto no sea así, pero así lo creen ellos y las fuerzas sobrenaturales son las que allí cobran un mayor protagonismo.


Investigadores de estas fuerzas paranormales viajaron al lugar y hablaron al respecto con uno de estos brujos, que no tuvieron objeción alguna en hablar con franqueza de este fenómeno por el que la gente paga su buen dinero. "La gente cree que nosotros podemos para la lluvia -dijo el vidente- pero no es así. Lo que nosotros hacemos es transferirla a otro lugar. Nosotros no estamos autorizados a desestabilizar a la naturaleza, simplemente hacemos un pacto con los elementos para que se vayan a otro lugar". 
Peor me lo pones... ¿O no?. Sea como fuere, lo cierto es que nadie que quiera celebrar un evento en plena calle o jardín, quiere verlo pasado por agua y las gentes visitan al citado brujo y pagan para que la jornada transcurra en "anormalidad" puesto que, en estos parajes, lo habitual es que llueva casi todos los días del año. 

Cuando se organiza una boda o una competición a cielo abierto o algo tan simple como ir a la playa, la gente quiere saber que puede hacerlo sin que nada ni nadie perturbe sus planes, con tranquilidad. Que se llamen superpoder, magia o paparruchas, pero que no llueva. Recuérdalo, si viajas a esa zona y quieres ir a la playa... consulta con un "domador de lluvias".

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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