15 de junio de 2010

0095- EL PAPA LUNA EN TORREBLANCA.

No me consta que Benedicto XIII (el Papa Luna) visitara nunca Torreblanca. Sin embargo está ligado y mucho a la historia de este pueblo según se verá a continuación, para envidia de quienes, como yo, somos fervorosos estudiantes de su vida y de su obra.
No voy a decir que para mi pueblo quisiera este protagonismo, puesto que si Torreblanca atrajo la atención de Benedicto XIII, fue por desgraciados acontecimientos de todos conocidos y que después recordaré. De todas formas la desgracia ya se había producido, por lo que bueno es que tan destacado personaje se dignara a posar su papal atención sobre tan ilustre población. Pero vamos a los hechos, muy de pasada esbozados en anteriores artículos y que ahora recordaré en su totalidad.

Avignón (Francia), 1 de Marzo de 1.398
(Con expedición el día 18 de Marzo y año del Señor de 1.398)
"...Benedicto XIII concede por medio de los prelados, las indulgencias, gracias y privilegios de los cruzados ("crucesignatos") a cuantos, hombres y mujeres, deseen participar en la armada que el rey aragonés Martín I (el Humano) intenta organizar contra los infieles africanos ("infideles afros") los cuales, según la exposición del ciudadano valenciano y embajador real, Francisco de Fluviá, infieren continuos daños a sus tierras, como recientemente ha ocurrido en los lugares de Torreblanca y Oropesa, donde han causado notables estragos y matanzas..." ("estrages et caeces").
"Mentem sine intermissione..."
Tasa: Gratis, por mandato Papal.
Registro Vaticano 322, folios 436v.-438,v. y 466v y -468r.


Se supone que los musulmanes, expulsados de tierras valencianas por Felipe III y emigrados hacia la cornisa africana, divulgaron en su nuevo lugar de acogida la idea de que venían de unas tierras en las que abundaba cualquier tipo de riqueza, lo que animó a los piratas berberiscos a probar fortuna efectuando numerosos desembarcos por toda la costa valenciana, en los que se saqueaba cuanto encontraban de valor, incluso tomando prisioneros que vendían posteriormente como esclavos.
Torreblanca no fue ajena a estas incursiones y según describen diferentes historiadores, a finales de Agosto de 1.397 y aprovechando la sorpresa de la nocturnidad, asaltaron la población matando a numerosos vecinos; se llevaron a 108 personas y todo cuanto encontraron de valor, así como las joyas de la Iglesia, entre las que se encontraba el cáliz con varias hostias consagradas.
Este último detalle fue el desencadenante de una dura represalia que se forjó en la capital valenciana, al objeto de castigar a los infieles y a recuperar lo robado, especialmente las Sagradas Formas.


AVIÑÓN. Palacio del Papa Luna.
Costó bastante tiempo a Martín I (el Humano) reunir las tropas suficientes y la Bula Papal de Benedicto XIII, que diera al viaje el carácter de Cruzada pero, como hemos visto anteriormente, ésta se consiguió en Marzo del año siguiente.
Dada la escasez del momento, por los diferentes conflictos sucesorios que Martín I mantenía en España y Sicilia, fue determinante la colaboración de Mallorca y de los Gremios Valencianos que aportaron galeras y diferentes tipos de nave, consiguiendo reunir 70 embarcaciones y más de 7.500 combatientes.
Se inició el viaje y el día 27 de Agosto de 1.398 desembarcaron en la costa de Teleriç, pequeña población amurallada de unas 1.300 casas situada a unos 100 Km. al este de Argel, reino de Tlemecén. Fue sitiada durante dos días y finalmente incendiada arrasando cuanto encontraron a su paso. Mataron a más de 1.000 musulmanes e hicieron 300 prisioneros, consiguiendo un importante botín entre el que se encontraban las alhajas de la Iglesia de Torreblanca y con ellas la Custodia con una de las Sagradas Formas, ignorándose la suerte que corrieron los 108 torreblanquinos que los piratas se llevaron presos.


La flota estaba al mando del Justicia Jaume Pertusa, que murió en el ataque, diciendo las leyendas de Torreblanca que cuando más encarnizada estaba la lucha apareció un león que mató al moro que guardaba la custodia con las Sagradas Formas y se la arrebató entregándola a uno de los capitanes cristianos que posteriormente la devolvió a Torreblanca. El Gremi de Curtidors fue el que más se distinguió en la lucha, motivo por el cual desde entonces lleva bordada en su bandera una Custodia con esta inscripción: ¡La llevamos, porque ganamos!.


Sea como fuere el botín fue cuantioso y el asalto, aunque no logró todos los objetivos propuestos, sirvió para que los reyes moros cesaran durante largos años en sus incursiones por estas tierras y tuvieran un trato más benévolo con los mercaderes y navegantes valencianos.
En previsión de nuevos ataques berberiscos, Albalat inició la inmediata fortificación de su Iglesia, ubicada a los pies del cerro en el que estaba situado el poblado y su castillo.
Se cree que fueron también estas incursiones las que determinaron la construcción de las muchas torres que jalonan toda la costa valenciana y, entre ellas y muy especialmente, las de Cabanes y Torreblanca, todas de esa época.

RAFAEL FABREGAT

14 de junio de 2010

0094- CABANES, CANYISSOS I CANYISSERS.

Vuelvo a mis andanzas, similares a aquellas que Don Quijote y Sancho Panza protagonizaron por las llanuras manchegas. También yo, como cualquier hijo de vecino, he luchado contra castillos (en el aire) que jamás pude derrotar. Jamás se puede vencer al enemigo, contra el que no estás prevenido ni preparado. ¿Como guarecerse de la lluvia, dejándote en casa el paraguas? Hay gente que solo sabe trabajar y esa es su única arma contra los elementos. Será de tontos, pero yo soy uno de esos.
Así eran la gente humilde de antaño, al menos la que yo tuve cerca.
Su lema era trabajar mucho y gastar poco, únicas armas contra el destino. En este aspecto las cosas no han cambiado tanto, nunca nadie ha regalado nada y ahora tampoco. Las cosas son diferentes sí pero, para abrirse camino en la vida, también la juventud actual tendrá que luchar. Han cambiado las circunstancias, los métodos de lucha y las armas, pero la vida sigue siendo una batalla que no siempre se gana y donde son muchos los que quedan en el camino. La mayor parte vamos dando bandazos que no llevan a parte alguna, solo vivir, que no es poco. Me hago viejo y divago con facilidad. Yo, en el día de hoy, tan solo quería escribir sobre aquellas esforzadas gentes que, con la única pretensión de llevar alguna pequeña ayuda al seno familiar, en los días de lluvia o mal tiempo que no podían ir a trabajar al campo, lejos de marcharse al bar que es lo que hacían la mayoría, se dedicaban al sacrificado oficio de confeccionar cañizos. Un duro y arriesgado trabajo que apenas si permitía ganarse el simple pan de cada día. Alguien pensará que ni duro ni arriesgado pero, en fin, ya se verá más adelante.

Creo que no he estado nunca en el taller que tenía el padre de "Vicentico el de Marí", en el carrer d'Engalía, pero tengo entendido que su producción aproximada era el 15% de las necesidades locales. Supongo que su hijo todavía realizará algún encargo al respecto, no lo sé. Desde luego yo, aunque jamás me ha dado las gracias por ello, toda mi vida le he ido mandando a su casa a todos cuantos me han preguntado por estos artículos que, a lo largo de los 40 años que regenté mi negocio, han sido muchos. Yo soy así, no puedo evitarlo. Aunque jamás me ha dicho una palabra amable, aún hoy, sigo mandándole clientes. ¿A donde voy a mandarlos si no?. Habiendo un fabricante en Cabanes, por muy desagradecido que sea, no voy a decirles que no conozco a nadie que haga ese oficio... Yo no quiero agradecimientos de ningún tipo, pero si el reconocimiento del favor realizado. Por consiguiente cierro el párrafo que reconoce su presencia en la localidad (que ya está bien) y escribo sobre lo mucho vivido en el otro taller, primero en importancia por producción, que no en duración en el tiempo, puesto que cerró al menos 40 años atrás. Actualmente colocar un cañizo en una puerta o ventana es cosa de ricos, gente que puede permitirse pagar por esa pieza, de auténtica artesanía, un mínimo de cuatro veces el valor de una persiana convencional. Pero no siempre ha sido así. Antiguamente todas las puertas y ventanas de las casas estaban protegidas por un cañizo de caña, que evitaba que en día de lluvia se mojara la madera y que, en los días normales pudiera airear perfectamente la vivienda. Porque las casas de entonces necesitaban (pedían a gritos) esa aireación.

Con el corral del "matxo" anexo a la cocina de la casa, amén de los otros muchos animales que en la misma se criaban, el "tufillo" a estiercol estaba presente los 365 días del año y muy especialmente los meses de verano que se multiplicaba por diez. De todas formas tener las puertas abiertas, con la sola protección visual del cañizo, no representaba entonces problema ninguno ante la total ausencia de amigos de lo ajeno. Con la puerta abierta de par en par, o como mucho entornada (amb picaport), uno podía irse a la tienda, a la panadería, e incluso a Castellón. Así eran las cosas entonces... En Cabanes, un 80% de la producción de cañizos se llevaba a cabo en el taller de "Elietes el de Castanyes" y "Pepe el de Léjido", que tenían sociedad al respecto. El 5% restante era confección que se hacía cada cual de forma personal, aunque con resultado bastante desigual. Dicho taller, en sus 3/4 partes era un gran patio descubierto y el resto con ligera cubierta de cañas y teja morisca que protegía los encargos ya realizados y el trabajo en curso, estaba ubicado en la calle del Calvario, muy próximo o lindante con El Ravatxol y en un patio posteriormente ocupado por la primitiva Discoteca Lassel, que actualmente es un bloque de viviendas.

Dedicados a este trabajo en gran escala, empezaban el periplo anual en la primera "lluna vella" de Enero y durante los 14 días que dura ésta, cortaban cuantas cañas podían en los cañares contratados al efecto, trabajo que se repetía en los meses de Febrero, Marzo y Abril. A partir de esa fecha los cañares ya hacen la brotación primaveral y queda imposibilitado el aprovechamiento de las cañas para la confección de cañizo, puesto que se trata solamente de los ejemplares de menor diámetro y la herida de eliminación del brote afea el resultado final. Las cañas, cortadas y atadas en haces de 100 unidades quedan al sol en el propio cañar hasta primeros de Mayo, fecha en la que se supone que han perdido prácticamente toda la humedad y pueden trasladarse al almacén sin peligro de estropearse. Esta recogida debe realizarse previamente a la peligrosa fermentación que se produce en este tipo de materiales al inicio de los primeros calores. Normalmente la fermentación de la caña no suele ocurrir hasta finales de Mayo pero, naturalmente, depende mucho de la climatología y puede variar por tanto 2/4 semanas en más o en menos, según los años.

Sea como fuere, son muchos los años en que un pequeño retraso en la recogida, debido al tiempo o al exceso de trabajo, hace que se sufra alguna pequeña alergia por contacto que suele suponer una salida de granitos de picor insufrible. Pero en una de esas ocasiones a "Elietes" y a "Légido" les ocurrió algo más, que les tuvo al borde de un fatal desenlace. Frecuentes lluvias en Abril y un sol abrasador desde principios de Mayo hizo fermentar las cañas de forma rápida e inesperada y aunque, apenas pasadas las Fiestas de Mayo (primera semana del mes) se aprestaron a la recogida de la cosecha, las cañas ya estaban con la fermentación en todo su apogeo. El problema se detecta fácilmente ante la presencia de un polvillo blanquecino, especie de moho, que cubre la piel de las cañas. Sin embargo, extremando la precaución de mínimo contacto directo con los haces, cargaron y llevaron en varios viajes del carro la multitud de cañas que tenían cortadas aquel año hasta su almacén de la calle del Calvario, aunque los síntomas no se hicieron esperar. 

A media mañana ya detectaron algunos granitos que hacían presagiar la reacción, pero no fue hasta última hora de la tarde cuando todo el cuerpo se llenó por completo de los dañinos granitos, al tiempo que una entremezcla de dolor y picor atacaba sus partes "más nobles" que se hincharon hasta alcanzar un tamaño considerable, aproximadamente 4 veces el original. Asustados e hinchados como balones (unas partes más que otras) y enloquecidos por el picor, llamaron al médico que les recetó inyecciones anti-estasmínicas y otros medicamentos en boca y en pomadas que les aliviaron notablemente pero, aún así, los síntomas no les abandonaron hasta pasadas 24 horas que, con una fiebre que rozaba los 42º, hacía peligrar incluso su vida. Afortunadamente la fiebre bajó y con ella el hinchazón general y "el particular", quedando como una anécdota que no se volvió a repetir. A partir de aquel año, la cosecha se retiró siempre antes de finalizar el mes de Abril, como tiene que ser... Con material almacenado para todo el año, bien apilado en las paredes perimetrales del patio donde trabajaban, lo más duro estaba hecho. Restaba pelar las cañas a medida que se utilizaban, enderezarlas, cortarlas a la medida de la pieza encargada y confeccionar posteriormente el cañizo. La primera y la última pieza del cañizo era un listón de madera del que salían cordeles de cáñamo, sobre los que se sujetaba cada una de las cañas colocadas mediante hilo del mismo material.

Los niños como yo, amiguitos de los dos hijos que "Elietes" tenía (Rafael y Pepe), jugábamos por entre las pilas de cañas, a menudo utilizadas como cabañas improvisadas hasta que su padre o su socio Pepe, cansados de nuestras travesuras y de estorbarles multitud de veces, nos mandaban a jugar a la calle.
"Elietes el de Castanyes", al parecer con pocas tierras de su propiedad, contaba con algunas vacas cuya leche vendía también entre el vecindario como una forma más de complementar sus necesidades familiares. Vivían en la calle del Teatro, al lado mismo de "Vicentica la de Manzano", una casa grande con un gran patio interior al final del cual una "perxà" daba cobijo a tres o cuatro vacas que él se encargaba de tener gordas y productivas. Por aquel entonces la mayor parte de las casas tenían mulo para las labores agrícolas y consiguientemente algún bancal plantado de alfalfa con destino a estos animales. Como esta planta solo es productiva unos pocos años, de vez en cuando se arrancaba para sembrarla de nuevo. El arranque de este cultivo en decadencia y el trabajo de recoger sus extremadamente largas y gordas raíces, "Elietes" lo realizaba gratis al productor, a cambio de la recogida de este tubérculo, extraordinario alimento para el vacuno.

Quedaba un duro trabajo pendiente y era el de aplastar las duras raíces antes de darlas a los animales, pero de eso se encargaban sus hijos (y los amigos de sus hijos) ya que... 
- Fins que no acabeu no anireu a jugar" -les decía su padre. Dicho esto señalaba unos grandes garrotes que tenía arrimados a la pared de aquel improvisado corral y el gran montón de raíces preparadas al efecto. No se me olvidará nunca el intenso dolor que se producía en manos y brazos cuando al final del trabajo, con las raíces ya machacadas, dabas uno de aquellos fuertes bastonazos sobre un punto con escasa consistencia. El garrote tras el golpe seco, dado ya casi sobre el duro suelo, vibraba y con el tu mano, tus brazos y todo tu cuerpo...
- Hostia...! Que mal m'he fet!. A fer la mà hostia... jo no pique més! -decía yo tirando el bastón. El lenguaje era poco fino, pero era el que hablaban nuestros padres.
- Encara falte un poc, redeu! -decía Rafael, el hijo del "tío Elietes".
- Dons acaba-ho tu! -le decía yo que estaba hasta los mismísimos...
- Vale, vale, ja està bé collons!-decía Rafael pensando en la opinión que le merecería a su padre el trabajo realizado a medias. Y dejando los bastones en su rincón nos íbamos a jugar a indios y a vaqueros. Unos años después Rafael se marchó a vivir a Torreblanca con unos tíos, de donde nunca más volvió, salvo alguna esporádica visita. Allí aprendió el oficio de mecánico y se montó un estupendo Taller (Autorafa); allí se casó y tuvo unos hijos que ya regentan el negocio. La rueda de la vida sigue girando sobre los mismos ejes. Tú apartas, a tí te apartan, a ellos les apartarán...

RAFAEL FABREGAT

11 de junio de 2010

0093- OPERACION BIKINI.

Independientemente de la edad, sexo y condición, siempre viene bien perder unos kilitos y la llegada del verano puede ser la excusa perfecta para ello, de todas formas... ¡milagros pocos!.
Aún así me digo, ¡vamos a probar!. 
Y es entonces cuando yo, un vejestorio que camina hacia los 72 años y sobrepasa los 100 Kg., va y se suma a la "operación".
Yo creo que eso del "tipazo" está en los genes y no en lo que comemos o dejamos de comer. 
¿Creéis vosotros que las chicas que ilustran este artículo pasan hambre?. ¿Tienen motivos para medirse la cintura preocupadas, por los centímetros que les sobran?. No sé, no sé... pero yo creo que no.
De todas formas no quisiera hablar mucho de estas cosas, no sea que alguien me tache también de viejo verde ya que, aunque mi vista (con gafas) es excelente, a mi edad ya resulta feo hablar de lo buena que está esa o aquella y, francamente, para hablar de tíos... ¡Uf! Vamos, como que no... 
Yo, la verdad, es que no sé que nos ven las mujeres, sobre todo cuando ya sumamos algunas décadas. Peludos, barrigudos... Puag, qué asco. A mí es que, de los tíos, no me gustan ni los andares. No sé como hay gays...

Además, para criticar a unos o a otros, hablando de lo gordo que está ese o aquel y de lo poco que le ha servido ponerse a dieta, etc., etc., mejor voy a hablar de mí mismo puesto que, además de tener "sobradas razones" para ello, solo yo sé lo que voy a hacer con la "operación biquini" y de lo poco que me va a servir.
Ajustado pues el perfil del artículo que nos ocupa y visto que no voy a hablar de chicas, el título correcto sería pues "operación barriga" o también
"operación bañador".
Pero vamos a ponernos serios, por si acaso algún despistado se ha tomado el título del artículo al pie de la letra y está esperando una posible solución a sus "excedentes perimetrales"... ¡Será que no!.
En los gimnasios (no sé por qué será) insisten en que el ejercicio debe hacerse de forma continuada durante los 365 días del año. 
Sin embargo las estadísticas dicen que el éxito de asistencia a sus instalaciones solo se produce en Enero (hasta el 15 de Febrero) y en Abril (hasta el 15 de Mayo). 
De ello se deduce que el "arrepentimiento" de los excesos cometidos en las Fiestas de Navidad y Año Nuevo duran mes y medio, exactamente el mismo tiempo que dura el interés por prepararse para la cita playera. ¡Que poca constancia tenemos los españoles! ¿no os parece?. O es que en todas partes pasa lo mismo... Igual sí.

En cuanto a las dietas para complementar el necesario ejercicio solo voy a recordar que, para mantener una buena salud hay que comer de todo. La dieta más saludable, según Arguiñano, tiene un nombre difícil de recordar (CODETO-PELAMI) pero fácil de aplicar: Comer de todo, pero la mitad. Más aún, un eminente médico nutricionista dijo que, de la mesa, conviene levantarse siempre con hambre. Pero no preocuparos por eso, ya que esa sensación solo dura dos minutos y quince segundos. (?)
Bueno, pues ya está. Dicho lo anterior termina la parte ¿seria? del artículo.
Espero haber aportado el granito arenoso de seriedad, que alguien pudiera haber estado buscando en esta entrada. Como habréis podido imaginar no ha sido nunca mi intención tratar en serio este asunto. Por mucha problemática que lleve consigo la gordura, no es este el momento ni el lugar, ni yo la persona indicada para hacer un estudio serio y riguroso sobre el tema.

Por si alguien todavía no se había enterado, diré que estamos "en clave de Ja", por lo que será conveniente que nos olvidemos todos de la parrafada anterior y para ello expongo a continuación algunos consejos que pueden ser interesantes, para los gordos... (como yo).
GAFAS.- Cuando nos miremos al espejo, antes de marchar a la playa o a la piscina, usar gafas oscuras (de sol) para no verse tan claro. Caso de llevar gafas correctoras guardarlas en un cajón.
SOL. Como el negro hace delgado hay que broncearse a base de bien. (Con cremas antisolares, eso sí, pero negro zulú)
HORARIO. Para que te vean menos los michelines hay que ir a última hora de la tarde. Hay menos gente.
BAÑOS.- Frecuentes, ya que mientras estás en el agua no te ve nadie.
BAÑADOR.- Llamativo, mientras miran el bañador no ven la barriga.
DIETAS.- Como lo que más hincha es el gas y no se soluciona nada bebiendo cerveza sin alcohol, hay que beber cerveza normal y vino blanco fresquito. Nada de fritangas, poco tocino y mucho marisco y ensaladas. Cosas hervidas, las que uno pueda soportar. No es cuestión de estresarse, que el strés también engorda. A mí, la verdad, hervido casi no me gusta nada.

AMIGOS/AS.- Se debe procurar ir a la playa en compañía. Si es con tíos que sean todos más gordos que tú, de esta forma siempre serás el menos gordo. Si es con tías, que tengan buen tipazo, de esta forma nadie te mirará a tí.
REFRESCOS.- Si hay que ir al chiringuito a por algún refresco, que vaya otro. Las exhibiciones en solitario llaman demasiado la atención. Caso de que haya alguna chica guapa y delgada en el grupo, puedes ir con ella, pasarás desapercibido.
FIESTAS.- A los bailes propios del verano hay que ir siempre, procurando marchar a casa el último, el ejercicio adelgaza. Si hacen vaquillas no hay que salir a la plaza, ocupas demasiado espacio en el campo de visión del animal y serías presa fácil.
No habréis pensado que ciertamente iba a hablar en serio del tema de las dietas. ¿Para qué?. Yo no quiero amargar la vida a nadie y menos a aquellos que les sobran unos kilos, que son a fin de cuentas "mis compañeros" de viaje. Bien, al respecto de todo lo anterior y tal como habréis supuesto, también yo me he puesto a dieta. La empecé el pasado viernes en el Rte. Navarrete al pedir el almuerzo: Bocadillo de lomo a la brasa, olivas negras y... agua. ¡Uf, el agua no sabía a nada, así que pedí una cerveza!.

- Maria José -le dije a la camarera. 
¡El cortado con sacarina, por favor!.
Mi mujer contenta...
- ¡Pronto se te notará! -me dijo sonriente.
- ¿Te parece? -pregunté yo escéptico.
- Sí, sí -dijo ella con psicología de gimnasio.
Hoy sábado -a petición propia- mi mujer me ha preparado una olla de habas tiernas con jamón del bueno y morcilla. De postre unas nueces y calabaza al horno.
Como de costumbre el café lo hago yo, sin sacarina pues no liga bien con el chorro de Alma de Magno con el que suelo acompañarlo.
Mañana Dios dirá pero, siguiendo nuestra costumbre, será en el Navarrete y a base de chuletas de cordero a la brasa.
- De palo -le digo a Javi, que las de pierna no me gustan... ¡Tienen tan poca grasa...!
Después remataremos con un Crep de vainilla con chocolate caliente, porque todavía es invierno...
El café, fuerte, solo y con azúcar.
La copa de Terry 1900 porque allí no tienen Alma, de Magno, quiero decir.
A los camareros les gusta que alabes su trabajo...
- Te ha salido bueno el café -le digo a la camarera.
- ¿Verdad que sí? -responde ahuecada.
- Como siempre -respondo.
Me saca la copa "de balón" llena de agua caliente y la botella de brandy. Eliminada el agua se pone a escanciar y me mira esperando que le diga ¡basta!, pero yo la miro a ella sin rechistar y me despido de la dieta hasta el año próximo. Por cierto, por si alguien no me conoce, el de la foto no soy yo. Ni el de arriba, ni el de abajo; pero el de arriba es un primo mío que...

RAFAEL FABREGAT

10 de junio de 2010

0092- CABANES Y SUS ANTIGUAS BARBERIAS.

Volvemos un día más a las "aguas pasadas" que, naturalmente, ya no mueven molino. En este caso especial no lo mueven por la sencilla razón de que Cabanes, hace ya seguramente más de 40 años que no tiene Barbería ninguna. Siempre que lo he comentado a personas de fuera, especialmente a mi peluquero, me suelen preguntar el número de habitantes y al responderles que sobrepasamos los 3.000 se extrañan de que nadie haya tenido interés en cubrir esa posible necesidad.
Naturalmente la gente de Cabanes, en este caso los hombres, nos seguimos afeitando y cortando el pelo con la correspondiente asiduidad, pero las cosas han cambiado mucho. Actualmente el afeitado se lo hace uno mismo diariamente y en casa; en cuanto al corte del cabello, muy pocos buscaron solución fuera del pueblo, puesto que la mayor parte se integraron en las peluquerías de señoras y a otros se lo fue "solucionando" su mujer, como buenamente pudo, aunque mayormente lo primero.

Una vez más resulta paradógico que, cuando nadie tenía un duro, todos los trabajos mencionados fueran realizados por profesionales del sector y ahora, que no se pasan estrecheces (olvidemos por un momento la crisis) resulta que casi todo se lo hace uno mismo en casa.
En mi caso, hasta la adolescencia fui cliente de la barbería de Diego el Boix porque mi padre siempre había ido allí y me encaminó a ir también, pero una vez cumplidos los 14/16 años aquella maquinita del ti-qui, ti-qui, ti-qui-tic y el resultado de una cabeza como un melón, pronto me hizo mirar hacia otras peluquerías más actuales. ¡Cosas de adolescentes!. Si había que realizar un cambio, tenía que ser hacia adelante y poniendo la máxima distancia de por medio, por lo que me pasé a la de Antonio Tejedor, conocido por todos como "Antonio el barbé". Hijo de barbero y peluquero de carrera. Digo lo de la distancia en el terreno profesional ya que, en lo físico, una barbería estaba situada justamente enfrente de la otra.

Hijo de "Eleuterio" (barbero de toda la vida) Antonio se había criado entre los pies de los clientes y comido más pelos que un gato, pero no se conformó con las enseñanzas de su padre y marchó a Castellón a aprender el oficio en todas las facetas acordes con los nuevos tiempos. No solo se trataba del mejor barbero de Cabanes sino que, en su día, fue calificado como el número uno de su promoción. Su corte de cabello a navaja, entonces una novedad, era digno de barbería de capital y para aquellos que nos peinamos con raya, el arreglo final del cabello era con regla y compás. (Es un decir, claro). Total, que allí seguí hasta que, pro problemas de salud, después de casarse decidió marchar a Castellón, representando a una empresa de muebles de cocina y abandonando por tanto la profesión. Para entonces también los demás se habían jubilado o abandonado el negocio por lo que solo la barbería de Ricardo el Barberet quedaba en la población, amén de un par de "listos" que hacían alguna cosa a puerta cerrada. 

Yo, ya escaldado por los resultados sufridos en mi niñez a manos de un barbero "de los de antes", no fui a esta última barbería y busqué solución a mis necesidades en un barbero de Borriol que me recomendó Antonio Tejedor, por haber sido el segundo de su promoción. Pues bien, ¡hasta que se jubiló!. Pero vamos a lo que nos ocupa... Cincuenta años atrás, como he referido anteriormente, a pesar de que el dinero apenas circulaba, los servicios de afeitado y corte de cabello se hacían siempre en la barbería. Cuatro gatos mal contados habían aprendido el arte del afeitado en la mili y tenían navaja y cuatro más empezaban a utilizar las hojitas de Gillethe, que por aquel entonces cortaban poco y afeitarte con ellas era bastante traumático; en cuanto a las maquinillas eléctricas todavía no funcionaban por estos lares. Una buena navaja de barbero valía mucho dinero y, además, eran pocos los que se hubieran atrevido a utilizarla.

Clientes pues no faltaban pero el problema (para los barberos) era que, justamente por la escasez de dinero, la gente solo se afeitaba un día a la semana y no siempre con puntualidad. 
Por esta causa, los barberos se quejaban amargamente de la dificultad que significaba afeitar barbas de ocho días o más y, con buenas maneras, repetían una y otra vez a sus clientes que "per anar ben afeitats deurieu de vindre un parell de vegades per setmana..." Pero... ¡la gente ni caso!.
Tres eran los servicios que se brindaban al cliente:
AFEITADO.............................(cada 3/4 días)
COLLET..................................(cada quincena)
CORTE DE CABELLO...........(cada 2 meses)
Eso era lo que el barbero pregonaba, pero los clientes tardaban más o menos el doble, es decir: Se afeitaban una vez por semana, se arreglaban el cuello una vez al mes y se cortaban el cabello cuatro veces al año, aprovechando las Fiestas de la Localidad.

Sin embargo, para un pueblo de 2.500 habitantes, que son los que entonces tenía Cabanes y con más de media docena de establecimientos de este tipo que entonces había, las barberías siempre estaban llenas. ¿Como se explica esto? La respuesta es sencilla. ¡La gente no se marchaba...! ¿Raro?. Nada de eso.
La barbería era entonces, como el bar, lugar de encuentro y de tertulia y los clientes, en interminables divagaciones sobre el tiempo, la política y el escaso rendimiento de la agricultura, se enzarzaban en discusiones (sin solución) que impedían el abandono del local en mitad de la conversación. Se daba la circunstancia de entrar, con cierto reparo, a una barbería con cinco o seis personas en su interior y sentarte directamente al sillón por estar ya todos servidos. De la misma forma, en más de una ocasión, habría alguien que pasaría de largo ante la gran cantidad de personas que había en la barbería cuando, en realidad, estaban prácticamente todos arreglados. Pero, en fin, vamos a rebobinar un poquito...

Como hemos dicho anteriormente, eran muchas las barberías que había en Cabanes en las décadas de 1.950/60 y vamos pues a recordarlas a continuación:
- Vicent el de Caragol, c/. Teatro, (Teatre)
- Ricardo el Barberet, pl. Generalísimo, (Hostals)
- Pepe el de Tineri, c/. Ramón y Cajal,
- Antonio el de Caragol, c/. Capitán Cortés, (Font)
- Serengue y Diego Boix, pl. Generalísimo, (Hostals)
- Antonio el Barbé i su padre (Eleuterio) pl. Generalísimo, (Hostals)
- Cento Claro(padre) i Vicent (hijo) c/. San Mateo.
Aunque todos los mencionados profesionales contaban con barberías abiertas al público, con sillones de barbero y demás "comodidades" al efecto, solo Pepe el de Tineri y Antonio el Barbé cortaban el pelo a navaja, que era entonces la novedad, previo lavado de la cabeza, que a más de uno le hacía buena falta y que era... ¡el no va más!.
Las dos barberías mencionadas, ambas con mucha clientela joven, solían cerrar muy tarde siendo bastante normal acudir a la barbería después de pasar la velada en el bar lo que suponía llegar hacia las 12 de la noche, o incluso la una de la madrugada, sin que el barbero se inmutara lo más mínimo. A esas horas, naturalmente, las tertulias sobre el tiempo, la política y la agricultura, habían finalizado ya hacía bastante rato. Siendo solo jóvenes los que allí nos encontrábamos, tocaba pues hablar de chicas... De lo "buena" que estaba esta o aquella y del guateque a montar al día siguiente. ¡Para pasártelo bien es más importante la juventud que el dinero!. Aunque el dinero, también ayuda, claro...

RAFAEL FABREGAT

9 de junio de 2010

0091- AÑO SANTO COMPOSTELANO, UN NEGOCIO REDONDO.

Ya tengo más de 70 años y he visitado muchos destinos culturales y de Fé. Son ya tres los viajes a Santiago y también he visitado Lourdes, lugar de peregrinación por excelencia.
No me ha gustado ver que, especialmente en esos sitios, se vive mucho de las creencias de la gente de bien, exprimiendo al visitante.
Como todos los lugares de peregrinación, también Santiago de Compostela es lugar de negocio redondo para todos aquellos que tienen montada una actividad en base a la afluencia de todos aquellos que por su fé, acuden a suplicar la benevolencia del mas allá.
Sin embargo, que nadie crea que esta entrada es una crítica a las instituciones eclesiásticas, ni tampoco a los sufridos trabajadores que en unas jornadas interminables están ganándose el sustento.
No, no es ese el motivo de esta entrada.
Yo he sido toda mi vida currante, escéptico y liberal, por lo que no puedo estar en desacuerdo con estas cosas, los tiros van en otra dirección.

Lo intolerable es que, aprovechándose del Año Santo Compostelano y la gran afluencia de gentes que esto conlleva, se instalen las patrullas de Tráfico escondidas tras los puentes y matorrales (siempre en bajada y mejor si hay curvas y cambio de rasante) para aplastar al sufrido trabajador que hace un sacrificio económico inmenso, más con la crisis que tenemos encima, para acudir a Santiago a dejarse sus escasos dineros.
Que nadie me diga a mí que lo hacen por nuestra seguridad, puesto que a estas alturas ni yo ni nadie se lo cree. La DGT es una entidad económicamente autosuficiente y bien sobrada ya que, al parecer, está prevista para este año 2.020 una recaudación por multas que rondará los 450 millones de euros. (90.000.000.000 Ptas.) Muchos ceros, ¿verdad?. Al Gobierno, si tuviera vergüenza que será que no, se les caería la cara ya que, por lo visto, presionan a la DGT para que aumente la recaudación por multas, a fin de equilibrar el descenso de ingresos por otros conceptos.

Yo, aunque no haya sido para ganar los beneficios del Jubileo, también he viajado este Año Santo a Santiago de Compostela. Además, como ya soy mayor y carezco de fortaleza, tampoco lo hice a pie que es lo que corresponde. Lo hice en coche sí y he vuelto a mi casa con dos multas que suman 400 € y 2 puntos. La primera 100 € por ir (según dicen ellos) a 129 Km./hora por autopista y la segunda de 300 € y 2 puntos, también por autopista, al pasar a 96 Km./hora (también lo dicen ellos) por una señal de 70. Son las normas, lo sé, pero yo no analizo las normas sino las formas, es decir, el fondo de sus intenciones recaudatorias que a la vista están. Una cosa es avisar con su presencia y otra (muy distinta) esconderse para pillar in fraganti a los conductores. En el primer caso mediante cámara situada en uno de los postes de vigilancia de tráfico, en momento de adelantamiento y que siempre he creído debe hacerse rápido a fin de volver rápidamente a tu derecha no entorpeciendo el tráfico. La segunda mediante coche escondido detrás de un puente, en cambio de rasante y en bajada.

En un viaje de casi 3.000 Km., ida y vuelta, las dos denuncias fueron hechas en la provincia de A Coruña. ¿Casualidad?. Está claro que no. Con el dinero que recaudan diariamente, no me extraña en absoluto que hayan instalado sus radares sobre "Mercedes" como el de la foto. No creo que tengan problemas para pagarlos.
Si trabajan por "nuestra seguridad" sería deseable la masiva instalación de radares informativos que avisaran al conductor cuando, en un momento de distracción, pisa en demasía el acelerador. Pero, claro, eso no sería negocio. Lo que las autoridades quieren es justamente lo contrario, quieren que corramos. Por ese motivo esconden los coches policiales tras los matorrales, o en los cambios de rasante y bajadas en curva.

Su único interés es realizar la mayor recaudación posible, motivo por el cual sitúan sus vehículos y radares en los puntos donde el conductor no pueda advertir su presencia.
¿Es eso velar por la seguridad del conductor?. Eso es robar el dinero al contribuyente y abusar de las personas.
Los beneficios de la peregrinación a Santiago no sé si llegarán a mi alma. ¡Las multas si que las tengo ya en mi poder!.

RAFAEL FABREGAT

0090- CABANES, EL LLIMONERO Y MARIA DEL PILAR.

A primer golpe de vista pocos asociarán los tres componentes del título de esta entrada, pero puedo asegurar que tienen su lógica y tuvieron su realidad sesenta años atrás, según se demostrará a lo largo del artículo que sigue a continuación.
Joaquín Siurana y Perfecta Beltrán, padres de Teresín (q.e.p.d.) y Rosalina a quienes todos los cabanenses conocen sobradamente, regentaban una tienda de comestibles en la calle de San Antonio, pero no es este negocio el que nos ocupa en el día de hoy. Lo que realmente nos interesa en esta ocasión es que, aparte del mencionado negocio de ultramarinos y en el mismo edificio, tenían también una fábrica de gaseosas. Un pequeño habitáculo que apenas ocupaba alrededor de 20 m2.

Sí amigos, que nadie se extrañe por las dimensiones señaladas, puesto que realmente se trataba de una pequeña habitación en la parte trasera de la tienda antes mencionada y desde la que, mediante una estrecha y empinada escalera se accedía a la Plaza del Generalísimo.
Toda la maquinaria empleada era el inyector de gas que le suministraban a través de unas grandes botellas metálicas, mezclador y embotelladora capaz de llenar simultáneamente dos botellas. También fabricaba sifones de un litro y botellines de "llimonaes rogetes" de 1/4 de litro y que realmente era gaseosa con mezcla de jarabe de fresa. Aunque también fabricaba gaseosas en botella de un litro, su producto estrella eran los botellines de 250 cc que servía en cajas de 24 unidades.

El repartidor oficial era "Pepe el Xato" que, en un carrito de mano de los de ir a la fuente a por agua, cargaba 8 o 10 cajas e iba por el pueblo de casa en casa a todas aquellas que lo tenían solicitado. Pero había oficios peores ya que, en más de una ocasión, quien escribe le acompañaba con la única compensación de beber los restos dulzones de las botellas, extraordinariamente pocos pues la gente los apuraba hasta la extenuación. Si algo quedaba, estaba ya totalmente descompuesto por la falta de gas. Esa era mi única paga. La compensación del fabricante al repartidor también era prácticamente nula, pero era costumbre en algunas casas más pudientes dar algo de propina, que normalmente era una moneda de 10 cts. (del caballet) y ya como cosa extraordinaria 50 cts. (dos quinzets foradats).

En cada reparto diario, que solía llevarse a cabo al atardecer, "Pepe el Xato" solía ganar unas dos pesetas lo cual era, para un chico de 14 años, una buena ayuda.
Perfecta se quejaba, eso sí, que las gaseosas solo llevaran el apellido del marido por lo que, para darle contento, a partir de ese momento, en sus pedidos al cristalero "el tío Ximo" pedía botellas al 50%. Mitad con la rotulación de "Gaseosas Siurana" y la otra mitad de "Gaseosas Beltrán", por lo que los apellidos de ambos lucían a la par en su refrescante producción industrial.
Mucho ojo con las mujeres...
La baza principal del refrescante negocio era que "el tío Ximo" había llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de la localidad, que le permitió la instalación de una "T", con su registro correspondiente a los pies de la Fuente del Buensuceso.
Mediante una llave de paso y larga goma al efecto, desde la fuente llevaba el agua a un depósito situado en lo alto de su fábrica. 
Una vez llenado el depósito con el agua necesaria para atender la fabricación de sus gaseosas, el "tío Ximo" cerraba la llave de paso y retiraba la goma dejando manar nuevamente los cuatro caños de la citada fuente.

Esta operación se llevaba a cabo a primera hora de la mañana pero, aún así, esta circunstancia no agradaba mucho a algunos madrugadores que, quizás marchando con su carro hacia La Ribera, paraban a llenar su cántaro de agua a las cinco de la mañana y se la encontraban cerrada.
Unos años más tarde, para las entregas a pueblos de alrededor y para los bares locales que demandaban mayor cantidad, el "tío Ximo" se compró una pequeña y destartalada camioneta que solo Dios sabía cuantos propietarios la habían conducido y que en su visera-parasol, la habían rotulado con el nombre de María del Pilar, seguramente el de la mujer o alguna de sus hijas del anterior propietario. El "tío Ximo" no se molestó en quitar o cambiar la rotulación de la visera y su camioneta, a título de mofa, se conocía entre los vecinos de Cabanes por ese nombre.

Apenas asomaba uno de su faros por una esquina el comentario jocoso era invariablemente el mismo...
- Ahí ve María Pilar!.
Gracias a este destartalado vehículo, la Pobla Tornesa, Benlloch y Vall d'Alba disfrutaron del servicio de gaseosas puerta a puerta, un lujo que durante muchos años nunca tuvo Cabanes. Después de algunos años de servicio y ya decidido el cierre del negocio, el "tío Ximo" puso en venta la mencionada camioneta, adquiriéndola la Cooperativa Agrícola de Cabanes, para pequeños menesteres entre los diferentes almacenes, con lo cual el nombre de María del Pilar siguió paseándose algunos años más por el municipio y zonas aledañas.
¡Cosas que nos suenan a "prehistóricas", pero que no lo son tanto...!

RAFAEL FABREGAT