29 de septiembre de 2020

3024- PEREGRINACIÓN A GUADALUPE.

Según las creencias de cada cual, la peregrinación es el viaje que el creyente realiza a un santuario o lugar considerado sagrado por su religión. Por muy largo que sea el camino, el viaje suele ser habitualmente andando aunque ésto no quiere decir que, por diversas razones, no pueda hacerse por otros medios. La fe hace que el peregrino encuentre lo sobrenatural en ese lugar preciso hacia el que viaja y le hace participar de una realidad diferente a la profana. Como bien dice el refrán, "la fe mueve montañas". Sin embargo, para que el individuo entre en ese estado de fervor sobrenatural no es menester viajar a importantes centros de peregrinaje, sino que basta que en un lugar determinado el viajero pueda agradecer la petición concedida a la virgen o reliquia santoral pertinente. Cualquier capilla o lugar que custodie reliquias sagradas puede serle válido. También Jesús de Nazaret, observante de la ley judía, fue peregrino durante "el Pésaj" o fiesta de liberación de la esclavitud egipcia, que suele acabar con una cena comunitaria.

A finales del siglo XIII el pastor cacereño Gil Cordero tenía a sus vacas pastando en la sierra de Las Villuercas cuando encontró la imagen de una Virgen negra con el Niño Jesús en brazos. 
El pastor llevó la imagen a la iglesia de su pueblo pero al día siguiente volvía a estar en el mismo lugar que él la encontró. Es por eso que allí mismo se construyó un pobre refugio que la cobijara y en 1330, enterado el rey Alfonso XI de Castilla de lo que sucedía, visitó la zona y mandó construir en el mismo lugar el Monasterio que actualmente podemos contemplar. 
Dicha construcción fomentó la llegada masiva de peregrinos al lugar, hecho que hizo que el rey tomara cartas en el asunto y mandó construir una red de caminos que, junto a la tradición oral de los milagros de la Virgen de Guadalupe dieron lugar a la fama internacional de este lugar de peregrinación. 
Tal fue así que la devoción llegó a México, dando lugar a que el día 12 de Diciembre se celebrase también la festividad de la Virgen de Guadalupe como Reina de la Hispanidad. En este caso la Virgen se le apareció al indígena chichimeca Juan Diego en el cerro del Tepeyac, al norte de la ciudad de México. La gran devoción de los conquistadores españoles a la Virgen extremeña de Guadalupe hizo que también la imagen presentada por Juan Diego al obispo de México Juan de Zumárraga fuera llamada Virgen de Guadalupe en libro editado en 1648 por el presbítero mexicano Miguel Sánchez.

Claro que los caminos y monasterio que conocemos en España es el de la provincia de Cáceres, monasterio a cuya sombra creció un municipio que, con un término municipal extremadamente pequeño (68 Km2.) tiene actualmente cerca de 2.000 habitantes.
Independientemente de la imagen encontrada en México por Juan Diego, la Virgen de Guadalupe ya gozaba de gran devoción por todo el continente americano debido a que Colón ya bautizó con este nombre alguna de las islas descubiertas en su viaje al Nuevo Mundo y posteriormente se hizo otro tanto cuando se descubrieron las Islas Filipinas. De todas formas, cronológicamente, la Virgen de Guadalupe de Cáceres es la raíz y primera con esta denominación. En 1993 la UNESCO declaró el conjunto del monasterio de Guadalupe de Extremadura como Patrimonio de la Humanidad, mencionando la importancia de esta imagen como cristianizadora de las Américas. 

La talla es una imagen sedente del siglo XII eN madera de cedro, de 59 centímetros de altura y 3975 gramos de peso. 
Según la tradición el origen está en un taller palestino de escultura fundado por San Lucas Evangelista en el siglo I. Venerada en Acaya y BIzancio (Grecia) el papa Gregorio Magno la regaló a San Leandro, arzobispo de la Sevilla visigoda, que la colocó en una ermita a las afueras de la ciudad. Durante la invasión musulmana del año 711, los cristianos la depositaron en una caja y la enterraron a orillas del río Guadalupe, en la serranía de Las Villuercas, al pie de la sierra de Altamira. Allí estuvo la imagen hasta el día en el que al pastor Gil Cordero se le perdió una vaca, que encontró muerta en ese lugar. Queriendo aprovechar su piel se dispuso a desollarla haciéndole una cruz en el vientre como era costumbre. La vaca resucitó y el pastor tomó el hecho como una señal. Excavó la tierra y encontró una caja con la imagen dentro y en dicho lugar se construyó una pequeña ermita que el rey mandó ampliar al resultar victorioso en la Batalla del Salado tras haberse encomendado a esta Virgen.

RAFAEL FABREGAT

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