
Según algunos estudios, cuya veracidad es imposible de comprobar, más del 52% de las mujeres han fingido orgasmos al solo objeto de satisfacer el ego de sus compañeros amorosos.
"¡Uy que picaronas!. ¡No nos los hubiéramos imaginado nunca...! Je, je. Bueno, bueno..."
En fin, se supone que, debido justamente a esa falta de regularidad, el primer orgasmo no deben olvidarlo nunca y menos aún aquel que se consigue en pareja, porque la soledad es harina de otro costal.
Resulta difícil de imaginar, casi pena me da, que haya mujeres que en una plenitud que roza los 30 años de vida, asegure que nunca ha tenido un orgasmo, ¡incluso teniendo pareja!. Vamos, para mear y no echar gota...
Claro, así están de disgustadas las pobres, puesto que todas ellas tienen amigas que se corren sin mayor complicación.
Lo cierto es que la mayor parte de las mujeres ha experimentado el fenómeno en solitario y desde su más tierna infancia o, como mínimo, en la pubertad.
El descubrimiento de cómo conseguir el placer sexual puede ser de forma casual, pero mayoritariamente se descubre en conversación con amigas o compañeras y experimentando posteriormente a solas o en compañía. Como en todas las cosas de la vida, el boca a boca enseña más que algunos colegios, públicos o de pago.
No tiene el por qué ser algo pecaminoso, sino un mecanismo natural que tenemos todos los seres vivos. Claro que las religiones, no todas pero si muchas, relacionan el placer sexual con el pecado, siempre y cuando no vaya acompañado de la consiguiente procreación.
No vamos a entrar en ese tema puesto que, si comentarlo en general ya es para muchos toda una blasfemia, imaginemos hacerlo de forma personal.
Allá cada cual, pero yo conozco un sacerdote que asegura que "Dios Padre solo quiere que seamos felices".
Ahora, que cada cual lo interprete a su manera...
RAFAEL FABREGAT
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