29 de enero de 2014

1245- ÚBEDA, NIDO DE GAVILANES.

Nido Real de Gavilanes, así llamaba a Baeza (Jaén) el romancero popular del siglo XV, por tener su enclave en lo alto de la comarca de La Loma. Naturalmente es conocida por su inmensa producción olivarera, pero también por su abundante riqueza monumental que la ha hecho merecedora de formar parte del Patrimonio Nacional de la Humanidad. Para quienes no estén familiarizados con la zona, diremos que está situada en el centro de la provincia de Jaén, junto la A-316 o Autovía del Olivar y junto a Úbeda y la antigua N-322 Albacete-Jaén. En el primer escalón del edificio plateresco del Ayuntamiento hay marcado un círculo que determina el centro geográfico (Km.0) del Reino de Baeza que lo fue hasta 1246, cuando Jaén fue reconquistado por las tropas castellanas y convertido en nueva capital del reino.


Situada a 48 Km. de Jaén y a escasa distancia de la margen derecha del río Guadalquivir, Baeza comparte la capitalidad de la comarca de La Loma con Úbeda. Bajo sus cimientos tiene restos de una antigua ciudad Ibera (s. VI a.C.) amurallada y con al menos 300 años de permanencia. En el siglo I Baeza está sujeta a la administración de Cartago Nova pero bajo la supervisión de la vecina Cástulo

Los restos de esta antigua ciudad Ibera, están situados a unos 5 Km. al sur de la ciudad de Linares. Cástulo era capital de la Oretania y estuvo habitada ininterrumpidamente desde finales del III milenio a.C. hasta el siglo XV de nuestra Era. Con la reforma monetaria de César Augusto del año 23 a.C. ciertos municipos principales, entre los que se encontraba Cástulo, acuñaron sus propias monedas de bronce (fraccionarias) entre las que se incluía el SEMIS y el AS. Como curiosidad decir que 10 ases equivalían a 1 DENARIO de plata y que éste constituía la paga de tres días de un legionario. En cuanto al SEMIS, era la mitad de un AS. La foto adjunta es un SEMIS acuñado en Cástulo.


Al final de la dominación romana Baeza, entonces Biatia o Bayyasa, recoge el testigo de la capitalidad que hasta entonces ostentaba Cástulo y se traslada allí la ceca y el obispado. En el siglo VI, ya bajo dominación visigoda, Baeza es sede episcopal dependiente de la Archidiócesis de Toledo y todavía se conservan bajo muchos edificios restos visigodos. Con la invasión musulmana fue Reino o Taifa del rey Abd Allâh lbn Muhammad Al-Bayyasi, finalmente traicionado y ejecutado en Almodóvar del Río en 1226. La plaza fue conquistada en 1227 por Fernando III de Castilla y León y convertida en capital del Alto Guadalquivir hasta la conquista de Jaén. En 1147 y por orden de Alfonso VII había sido construida, sobre la antigua mezquita o aljama, la Catedral de Baeza que después volvería a ser mezquita al recuperarla los musulmanes hasta la conquista de Fernando III en 1227. 


De su pasado árabe queda el cuerpo inferior de la torre-alminar, en cuya cara oculta bajo la cubierta de las naves, se conservan tres arcos islámicos cegados que dan fe de su pasado islámico. La cara oeste de la catedral cuenta también con una pequeña puerta gótico-mudéjar, llamada "Puerta de la Luna" o de San Pedro Pascual, por guardar sobre ella los restos de este obispo valenciano. Confirmado obispo por el papa Bonifacio VIII fue capturado por los moros durante una visita pastoral y llevado a Granada donde fue decapitado el 6 de Diciembre del año 1300. Ante la disputa de las gentes de Jaén y Baeza sobre el lugar donde darle sepultura, se decidió que fuera el mulo que lo traía quien decidiera en una encrucijada de caminos. Agotado por el largo viaje el mulo no podía ni tenerse en pie pero, por pura casualidad, se dirigió hacia Baeza y a duras penas llegó hasta esta puerta. Tras descargar los restos del santo cayó muerto, reventado por el cansancio. Sobre el rosetón está el lauda sepulcral que marca el lugar de enterramiento del santo, dentro del propio muro de la citada catedral baezana. 


Instituto en el que Machado fue profesor desde 1912 a 1919.
El gran poeta sevillano Manuel Machado ejercía de profesor de francés en la otrora Universidad de Baeza, entonces convertida en Instituto de Bachillerato y aunque tenía allí su casa que compartía con su madre, sus inquietudes progresistas hacían que se ahogara en una ciudad de valientes guerreros, convertida en villorrio de gallinas burguesas con polluelos liberales. Está claro que Machado no era ningún santo, motivo por el cual y mientras paseaba por Baeza, se preguntaba frente a las puertas de iglesias y conventos:
"Esta casa de Dios... decid hermanos, 
esta casa de Dios, ¿qué guarda dentro?".



El inexpugnable Alcázar de Baeza jugó un papel decisivo para el control de los reinos islámicos situados al oeste y sur del Guadalquivir, aseguró la retaguardia castellano-leonesa y supuso una amenaza constante en las luchas fronterizas contra el imperio nazarí de Granada, finalmente derrotado en 1492. Sin embargo el mayor esplendor demográfico y económico de Baeza estaba aún por llegar. Los siglos XVI y XVII verían nacer sus más importantes edificios públicos y administrativos, sus más bellas construcciones religiosas y una distribución urbana racional y propia de una gran capital, que aún perdura para placer de vecinos y visitantes. Aún habiendo perdido su capitalidad mora y provincial, Baeza es a día de hoy el alma histórica de la provincia jienense.

RAFAEL FABREGAT



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