13 de mayo de 2010

0077- LA ALEACION Y SUS CONSECUENCIAS.

Como todos sabemos la aleación no es otra cosa que la fundición y mezcla de diferentes metales, que tiene como resultado un metal diferente. La dureza de uno y la bondad de otro se unen dando como resultado un metal nuevo de resultado incierto, siempre que las cantidades y cualidades de uno u otro sean desconocidas. Cuando se conocen pueden establecerse las proporciones exactas para obtener el resultado que se pretende. Lo anterior es válido cuando se trata de metalúrgica, pero también y muy especialmente en el caso de la química. La unión de dos productos crea un tercero que, en gran parte de los casos, nada tiene que ver con aquellos de los que proviene. Así ocurre con buena parte de la naturaleza, que cada día crea nuevas especies y destruye otras, no siempre para bien. Nuestro planeta es un mundo cambiante, donde la fuerza y la inteligencia dominan y destruyen la bondad de las especies débiles. 

Es más, por extraño que nos parezca, cuando la fuerza y la inteligencia se enfrentan entre sí, rara vez es la inteligencia la que triunfa. La inteligencia sopesa pros y contras antes de actuar, mientras que la fuerza empuja directamente arrollando normalmente al contrario. Esto indica una debilidad de la inteligencia frente a la fuerza y tratándose, como se trata, de vencer al adversario en la mayor parte de las ocasiones es la fuerza la que generalmente triunfa en todas las lides. El inteligente se rebela, incluso consigo mismo, al pensar: ¿Como es posible que este descerebrado me domine?. Pero para entonces... ¡la batalla ya está perdida!. En un nido, cuando los padres no acarrean la comida suficiente para satisfacer el hambre de todos los polluelos, el débil muere y poco importa a quienes sobreviven que su hermano haya muerto de hambre por culpa de su egoísmo. No debería de ser así. Este mundo podría ser mucho mejor si la naturaleza se dejara guiar por la inteligencia y la bondad, pero todos sabemos que esa es una utopía que no ha visto ni verá jamás la luz.

Analizado en profundidad y desde una perspectiva inteligente, está el dicho popular que dice que... "Cuando no puedas vencer a tu enemigo, únete a él". Este planteamiento es válido en las relaciones profesionales e incluso en las personales y hasta en las sentimentales.
Naturalmente es mucho mejor, entre la pareja, el entendimiento y la entrega absoluta del uno al otro sin la existencia de roles, pero cuando esto no ocurre que es en la mayor parte de los casos, es cuando hay que poner en marcha el mecanismo de la inteligencia. Cuando el inteligente lucha contra el fuerte, saber jugar la partida es lo único que tiene el primero para decantar la balanza a su favor. Si el amor, la bondad y la inteligencia (en ese orden) dominaran el mundo, ninguna estrategia sería necesaria. Nuestra única preocupación sería disfrutar, vivir sin más... Una situación parecida a esa idílica forma de pensar, es lo que ocurría antaño cuando, por absoluta falta de todo, no había intereses en los que pensar...

Por tanto doy cierre a esta entrada refiriéndome al enfoque, tan diferente respecto al actual, que dábamos a una relación de pareja unas décadas atrás, cuando nos dejábamos llevar por el amor y la ilusión, sin planeamientos de ningún tipo y cuando los hijos llegaban en número y fecha sin determinar. Una locura, lo sé, pero así era las cosas entonces...
Un día ya muy lejano dando un paseo con mi novia Montse, ambos a bordo de mi flamante SEAT-600, miré hacia atrás y le dije:
- Hemos de llenar ese asiento de niños...
Ella me miró enamorada y dijo que sí, que haríamos lo posible por conseguirlo. ¡Vaya si lo conseguimos!. Hubo que cambiar de coche porque, el "SEAT-600" era un coche ciertamente pequeño...
La vida es, sobre todo, ilusión. Amor e ilusión. Y quien no sabe verla de este modo tiene pocas posibilidades de alcanzar esa mínima felicidad, tan necesaria para soportar las muchas problemáticas que la vida cotidiana lleva consigo.
Los padres, en este caso abuelos ya, no tenemos otra ilusión que la de ver consolidada la vida de nuestros hijos y que los nietos vivan y crezcan con salud y alegría. Nada podemos hacer, más que desearlo con todas nuestras fuerzas y apoyarles en lo que buenamente podamos para que todo llegue a buen término.
Sin embargo no podemos ni queremos influir en el desarrollo de la vida de nuestros hijos. Los jóvenes y los viejos pueden vivir juntos, incluso en la misma casa, pero cada cual tiene que vivir su vida y a su manera.

En las ideas y decisiones de unos no tienen cabida las de los demás. Menos aún las de los viejos. Los aciertos y los fracasos de los jóvenes han de ser suyos.
Los padres podemos (como mucho) opinar, pero mejor si no lo hacemos. Intentar influir en sus decisiones es un riesgo demasiado alto que no debemos asumir. Todo en esta vida es cambiante y para nosotros, que venimos de una generación anterior, el presente es muy diferente a la época que nos tocó vivir.
Queramos o no, estamos anclados en el pasado y nuestra opinión no cuenta ni debe contar. Los hijos y los nietos son el presente y el futuro y mirarles a ellos es hacerlo a nosotros mismos unas décadas atrás.
Nuestra oportunidad ya pasó. Es historia, nuestra insignificante historia... Una historia de sombras, pero también de momentos felices. Se trata simplemente de recordar los mejores y de olvidar, en lo posible, aquellos que nos hicieron sufrir.
No es fácil, pero hay que intentarlo...

RAFAEL FABREGAT

NOTA.- Todos los escritos de esta sección son originales y personales. En adelante estarán dirigidos exclusivamente a mis "amigos del Facebook" y no de forma pública, como hasta ahora. Se podrán, eso sí, compartir.

11 de mayo de 2010

0076- CABANES, EL ASUNTO TIENE TELA.

Como es lógico y natural empiezo mi relato en la "década de los 50" ya que, nacido yo en 1.949, es la primera que puedo recordar.
Como dice el título de la entrada, "el asunto tiene tela", puesto que hago un breve recorrido por los negocios de Cabanes dedicados a la venta de tejidos y prendas de vestir, desde el momento de finalizar la Guerra Civil española hasta nuestros días.
Cuestión importante, a la hora de realizar balance sobre negocios dedicados a este menester, es hacer constar que al hablar de Cabanes lo hacemos de un pueblo de apenas 2.400 habitantes y con el hándicap de estar situado a 25 Km. de la capital de la provincia, lo que dificulta todavía más el éxito de este tipo de comercios, con una oferta extraordinaria en las grandes ciudades y en permanente cambio de modas y costumbres.
Dicho esto, vengo a recordar que la primera tienda de ropa o "botiga" que se ilumina en mi memoria es Tejidos Paco, un establecimiento situado en la calle de San Vicente, esquina calle de la Morera (hoy Obispo Gavaldá). El dueño se llamaba "Paco el Botiguer" y, según tengo entendido tuvo abierta la tienda de Tejidos y Confecciones durante más de veinte años, traspasándola después a Castellón. El hijo, que le ayudaba en el negocio, marcharía también a Francia, donde montó una Residencia de Ancianos.

Coetáneo del anterior y con bastante más importancia y duración en el tiempo, estaba también Tejidos Cuevas situada en el número 2 de la calle de San Vicente, esquina a Plaza del Generalísimo (hoy "dels Hostals") y que actualmente ocupa la farmacia de Josefa Gilabert (Fefa).
A mi modesto entender y rogando que nadie se enfade por el comentario, creo que Tejidos Cuevas ha sido el comercio de telas más importante que ha habido en Cabanes.
Ya en sus inicios Tejidos Cuevas era una "tienda de capital"; amplios anaqueles de madera repletos de rollos de telas de todos los dibujos y colores, tanto para trajes de caballero como para vestidos de señora y para todas las estaciones del año, así como mantas, colchas, toallas y prendas confeccionadas.
Tanto era así que sus clientes no lo eran en exclusiva de la localidad sino que, la mayor parte de las gentes del Plà de l'Arc y algunos de pueblos limítrofes como Benlloch, Vilanova, La Serra, etc. bajaban también a comprar a Cabanes telas y vestidos que en su pueblo no encontraban. La falta de competencia en su categoría y la ausencia de los mercadillos, actualmente tan populares, convirtieron a Tejidos Cuevas en un referente comarcal y negocio interesante que se mantuvo activo durante más de treinta años.

De posición social acomodada, la familia Cuevas era propietaria también de un gran patrimonio en fincas rústicas, especialmente en la Ribera de Cabanes, amén del establecimiento de Tejidos y un floreciente negocio de Transporte de viajeros (Autos Mediterráneo) por lo que, al detectar las primeras dificultades, el negocio de telas fue cerrado.
Siendo posiblemente la familia más rica de la localidad, en el bautizo de sus hijos, aparte de lanzar los tradicionales caramelos, en una cantidad nunca vista en nuestro pueblo, también se tiraron gran cantidad de monedas de todos los valores en circulación, principalmente pesetas "rubias" y monedas de 50 cts (dos quinsets foradats) así como de 5 y 10 cts. (del cavallet).
El gentío era espectacular; desde la "tenda de Oviedo" hasta la de "Erondina la Vulgaua" y desde el "molí de Borrás" al "Café dels Frares" y "Garatge". Una multitud de gente de todas las edades y condición social competía por acaparar el mayor número posible de dinero y golosinas, aplastando manos y dedos en una lucha sin cuartel.

Situados en las terrazas superiores y en los grandes balcones de su enorme casa, padres de la criatura, padrinos y familiares más cercanos hacían lo posible por hacer llegar sus "lanzamientos" a todos los rincones de la inmensa mole pero ello no era siempre posible y el griterío era ensordecedor. El momento culminante y final del lanzamiento fueron varios puñados de pesetas de papel que enfervorizaron a la multitud, ante un acto jamás visto en Cabanes. Los pequeños billetes empezaron a bajar lentamente, frenados por el aire caliente que emanaba de la multitud enfervorizada. Grandes empujones y caídas se sucedieron haciendo imposible la permanencia de los niños en el lugar. Habiendo personas que ponían su pié encima de tu mano para poder asegurar un simple caramelo, podemos imaginar perfectamente lo que ocurriría con el dinero contante y sonante...

A todo esto una de las chicas de la localidad (Pilar Amer) había empezado relación con un chico de Benicarló (Elías Nager Millán) cuyos padres tenían negocio de telas y confección, por lo que vieron la posibilidad de montar ese mismo negocio en Cabanes para el futuro matrimonio. Aunque digo que Elías era de Benicarló su familia, al menos su madre, tengo entendido que era de Cinctorres. De todas formas no lo tengo confirmado puesto que las personas localizadas en esa población son de apellido Milian y no Millán. En fin, que no me hagan demasiado caso pues hablo de oídas y de muchísimos años atrás. Volviendo al hilo de la cuestión, así se realizó lo proyectado y tras la boda de la pareja "Tejidos Nager" abrió sus puertas en Cabanes, aunque poniendo más énfasis en la rama de la confección que en la de telas y siempre con gran aceptación de los vecinos que nunca han dejado de comprar sus productos hasta el día de su cierre, gracias al afable carácter del joven matrimonio y especialmente del de "Pilarín" Amer que era la que principalmente atendía el negocio.

Elías, su marido, se integró perfectamente y desde el primer momento con las gentes de Cabanes y, al contar con los estudios suficientes, unos años después entró a trabajar en la Caja Rural de la localidad siendo durante un largo periodo Director de la misma, por lo que el negocio de Tejidos supongo que tendría como titular a su esposa "Pilarín", diminutivo con el que se conoce popularmente a su mujer.
El escaparate de su establecimiento ha sido, desde siempre, anuncio de todos los eventos de la localidad y ubicación de Trofeos de cuantas competiciones se han celebrado en el municipio ya que sus propietarios siempre han tenido a bien participar en todo aquello que las diferentes asociaciones locales les han propuesto.
El matrimonio cerró por jubilación hace ya algunos años. De todas formas el popular mercado semanal, los vehículos que tienen todas la familias y la cercanía de Castellón, habían mermado ya notablemente un negocio de modas tan efímeras, haciéndolo inviable para sus hijos que han decantado sus vidas al estudio y ejercicio de otras profesiones.


Durante los casi setenta años de vigencia, cubiertos por los comentados negocios de Paco "el Botiguer", Tejidos Cuevas y Tejidos Nager, ocurrió de todo...
1.- Carmen "la Xata" abrió este mismo negocio unos años después en la entonces Plaza del Generalísimo (hoy dels Hostals) aunque ya prácticamente en la confluencia con la calle del Capitán Cortés (hoy de la Font). Tienda con buen escaparate y gran profusión de telas y tejidos que compaginaba con el negocio fotográfico.
2.- El local de la familia Cuevas, primeramente alquilado a Electrodomésticos Avenida, lo fue después a "Teresita la de Bonet" que, aprovechando su oficio de modista, abrió nuevamente este local como comercio de Tejidos.
3.- Para disgusto de aquellos que pagaban religiosamente todos los impuestos que el gobierno estipulaba, durante algunos años, la "tía Cursaca" en su casa de la "Bassa d'Amunt" vendía toda clase de telas y confecciones que traía de Barcelona, sin abrir negocio al público y por lo tanto en competencia desleal.
4.- Hacia los años 80 también Elena, la hija de "Losar la Gitana", aprovechando el oficio de modista de su madre, abrió al público en la calle Delegado Valera una amplia tienda de ropa confeccionada, que cerraría unos años después.
5.- También por aquella época abrió tienda de Confecciones, en la calle de Ramón y Cajal, María Consuelo "la de Germanet", negocio que también duró pocos años.

Capítulo importante, al efecto de restar clientes y rentabilidad a las tiendas de tejidos y confección, estaba el hecho (algunas veces legal) de que sastres y modistas brindaban a sus clientes la posibilidad de venderles las telas de los trajes y vestidos que éstos confeccionarían después.
Demasiadas cosas estaban en contra del negocio del tejido, impidiendo las ventas mínimas necesarias para poder sobrevivir. Cierto es que, unido a las telas para trajes y vestidos, uno encontraba en estos establecimientos prendas de punto, mantas, ropa interior y cualquier otro artículo de mercería, pero el aumento de impuestos y las mermadas ventas impidieron el esplendor que sin duda sus dueños merecían, en base a la inversión realizada.
Es curioso que en tiempos de miseria general pudieran sobrevivir y que, sin embargo, no pudieran hacerlo cuando ya todos los problemas económicos empezaban a solucionarse. Sin embargo así era y poco a poco todos los negocios de este tipo fueron cerrando. El problema era justamente la modernidad.

El "prêt à porter" tuvo la culpa, una palabra francesa que acabó con la profesión. Una palabreja que significa que todo cuanto uno pueda necesitar en materia de vestir, está ya confeccionado de antemano sea cual sea tu talla. Así nos queda a más de cuatro lo que compramos, si no fuera por los talleres del propio comercio, por los llamados "Retocs", o por personajes tan populares en Cabanes como "Teresita la de Bonet", "Ortensia la del secretari" o "Maruja, la Pitarca" y últimamente Tere Bellés, etc. que, con sus sabios puntazos, sacan de aquí y meten de allá lo que se tercie, para satisfacción de sus clientes que dejan de parecer payasos de circo, para convertirse en verdaderos "Dandys".
Debido a lo relatado anteriormente, desaparecieron sastres como Safont, Manuel Fabregat o Arturet, las modistas y también las tiendas de Tejidos antes mencionadas. Pero no solo en los pueblos, también en las ciudades.
Como en tantas cosas de la vida... ¡Nada es para siempre!

RAFAEL FABREGAT

10 de mayo de 2010

0075- LA MANZANA DE ISAAC NEWTON.

Naturalmente su descubrimiento llevaba aparejado algún fundamento más ya que, catalogar como de importancia excepcional a la que se llamó Ley de Newton sonaba entonces un poco a risa. Sin embargo, en principio, no había gran cosa más que añadir al hecho acontecido.
El hombre acostado sobre la británica yerba, a la sombra de un manzano y panza arriba como correspondía a un inventor y gran artista de su tiempo, vió por primera vez lo que millones de seres ya habían visto miles de años atrás... ¡una manzana madura que caía del árbol! La diferencia estuvo en que sus antepasados se la comieron sin más, mientras que a él le dió por preguntarse el por qué de su caída.
- Si la luna no cae, ¿Por qué caen las manzanas...? -se dijo.
Repito que, visto así, la cosa parece de risa pero nadie entonces supo responder a esta simple pregunta. Bueno lo de simple nos parece ahora cuando, gracias a Newton, todos conocemos la Ley de la Gravedad y sus consecuencias pero, como he dicho antes, nadie entonces supo responder a su pregunta, es más, anteriormente ni siquiera se la había planteado nadie.

Naturalmente poco sentido tiene seguir hablando de Newton y de la Ley de la Gravedad. Es un tema demasiado conocido. Sin embargo si que puedo hacerlo de otra "gravedad", la de la vida. Una variante que muchos ignoran porque esquivan las obligaciones para con sus mayores.
Para el conocimiento de esta "Ley" hay que reunir dos requisitos: Ser viejo y haber cuidado a muchos viejos. Es en ese contexto cuando se sabe lo que es la vida y lo poco que vale. Es triste, para la gente de bien, ver que buena parte de la gente no muere porque su vida haya llegado al final...(?)
La gente se muere de cansancio. Les faltan las ganas de vivir porque se dan cuenta de que ya no son necesarios, ni útiles, ni queridos. Se mueren por falta de amor, en una sociedad materialista que les da la espalda cuando su presencia es de todo punto prescindible. Esta realidad suele vislumbrarse alrededor de la jubilación pero, sin embargo, a esa edad nadie quiere todavía morirse. La razón es simple, son aún autosuficientes.
La persona mientras puede valerse por si misma, quiere vivir. Es consciente de que nadie ya le tiene en cuenta, pero mientras es capaz de autogestionarse la existencia no tiene el más mínimo interés de abandonar lo único que tiene, la vida.
Sin embargo el reloj sigue avanzando y el tiempo transcurre a otro ritmo. Aunque nadie sabe donde está la meta, ya no se mira lo que falta, sino lo que queda. Hay pocas ilusiones y las que hay, por una u otra causa, son arrebatadas. Unas veces por falta de salud, otras porque la falta de cariño hacia ellos se hace patente.

Nuestra generación, oído esto a muchas de las personas con las que me relaciono, no ha tenido suerte. Hemos pillado el cambio de roles generacionales. Criados de nuestros padres y de nuestros hijos.
En nuestra época no se nos estaba permitido a los jóvenes conversar con los mayores y mucho menos opinar. Había un respeto y nuestros padres, por el solo hecho de serlo, tenían siempre la razón o había que dársela.
Hoy, cuando nos encontramos a las puertas de ese trágico umbral, en el que la juventud se ha alejado de nuestras vidas, tampoco podemos opinar porque los hijos nos lo impiden. Más que nunca, el viejo estorba.
Yo también fui joven un día no tan lejano pero entonces, como he dicho anteriormente, las cosas funcionaban de otra manera. Resulta chocante que sea justamente el progreso el que traiga este sinsentido. Es el progreso el que aparta de la sociedad al trasto viejo que para nada sirve.
El viejo, hasta ahora confiado, habrá de fortalecerse para defender ¡nada menos que su vida! ya que está visto que de la sociedad poco puede esperar.

RAFAEL FABREGAT

7 de mayo de 2010

0074- DECLIVE Y RESURGIR DE CABANES.

Arco romano de Cabanes. (Siglo I d.C.)
Aunque algunos jóvenes sonrían ante tal afirmación, el pueblo de Cabanes tuvo mayor esplendor cuanto más retrocedamos en el tiempo. Naturalmente ignoro los pormenores de lo que pudiera ocurrir por estos lares varios siglos atrás, puesto que hay muy pocas cosas escritas pero, si nos atenemos a las leyendas y a lo transmitido verbalmente desde tiempos inmemoriales, nuestro pueblo siempre fue uno de los más importantes de nuestra comarca y esa importancia la hemos conocido todos quienes tenemos algún interés por su historia y hurgamos permanentemente en todo aquello que esté relacionado con nuestro querido pueblo. Situado a escasa distancia de la confluencia de la Vía Augusta con el camino que unía la costa con el interior (Camí de la Fusta) Cabanes fué aldea romana, se dice que la legendaria Ildum, cuando en toda esta comarca apenas había cuatro chozas diseminadas por todo el territorio.

Ruinas del Castillo de Abalat.
A la llegada de los musulmanes en el siglo VIII, viendo sus posibilidades, éstos la convirtieron en importante núcleo de población y centro comercial de todo aquello que los nativos producían en la comarca; todo ello en un momento en que pueblos como Torreblanca y Benlloch apenas existían como simples aldeas en posesión de los Castillos de Albalat y de Miravet, mientras Vall d'Alba lo era del de Vilafamés y la Pobla Tornesa del castillo de Montornés. En el siglo XIII, a la llegada de los pobladores cristianos catalanes que trajo consigo el Obispo de Tortosa Poncio Torrellas, tras la derrota de los musulmanes por Jaime I el Conquistador y toma de posesión del Castillo de Miravet, la mayor parte de las viviendas aún eran bastante rudimentarias motivo por el cual se dice que pusieron al pueblo el nombre de Cabanes (Cabañes, en catalán).

Ruinas del Castillo de Miravet.
Sin embargo en ese momento de la historia, cuando los musulmanes fueron expulsados a la llegada de Jaime I el Conquistador, Cabanes ya contaba con algunos edificios de importancia y, a su alrededor, al menos dos hornos y casi doscientos fuegos. El ascenso fue rápido e imparable a partir de ese momento, al tiempo que Miravet y Albalat fueron en declive hasta su anexión a Cabanes y desaparición final, como mucho antes lo fue el Castillo de Sufera, anexionado a Miravet. Pero, una vez más, los tiempos cambian...
A finales de la década de 1.960 llegó el turismo y los pueblos del interior quedaron anclados en el pasado, mientras los de la costa aumentaban a velocidades de vértigo. Los turistas de entonces, con recursos también muy limitados, solo estaban interesados en el gratuíto "sol y playa" así como en los bajos precios que España tenía con respecto a su lugar de procedencia.

Ayuntamiento de Cabanes.
Pueblos como Oropesa, que apenas llegaban entonces a los 1.000 habitantes, unas décadas después han sobrepasado los 11.000.
El turismo empezó a cambiarlo todo y negros nubarrones asomaban por el horizonte amenazando la estabilidad de los pueblos interiores de un país hasta entonces anclado en costumbres y formas de vida tradicionales. Algunos, los más pequeños, quedaron abandonados mientras los pueblos costeros empezaban a ampliar su población de forma desorbitada. Pueblos como Cabanes, con una cierta importancia agrícola y relativamente cercanos a la costa no temían al peligro del abandono, pero sí a la merma de sus posibilidades como pueblo al ver bajar el número de vecinos de forma alarmante. De los casi cuatro mil habitantes (3.957) que Cabanes tenía en 1.910 se pasó a los tres mil (3.050) en el año 1.970.

A pesar de disponer de una agricultura floreciente, envidiada por todos los pueblos de la comarca, con una producción superior a los 10 millones de Kg. de uva, otros tantos de naranja y al menos uno de almendras, entre otros muchos cultivos, la población mermó en sesenta años en más de 1.500 habitantes, más del 40%. Los vecinos y autoridades se lamentaban de que cientos de familias cerraran las puertas de sus casas y marcharan a Barcelona, Castellón o pueblos costeros en menosprecio de su pueblo. El 80% de los vecinos de Miravet y otras masías entonces habitadas, marcharon a pueblos vecinos como Benicasím, Oropesa y Torreblanca, cuando no a Castellón y lo mismo ocurría con los jóvenes de La Ribera que también abandonaron las diferentes zonas que les vieron nacer.

Barrios como La Estación llegaron a tener tres tiendas y dos bares mientras que hoy, sin contar a los marroquíes llegados en los últimos años, quedan menos de veinte vecinos. El emblemático edificio ferroviario en estado totalmente ruinoso, por culpa de la desidia de las autoridades de turno. El núcleo de la Venta San Antonio será probablemente el único que ha visto mantener o aumentar el número de vecinos.
El declive de Cabanes no finalizó y en el año 2.000 llegó a su cota más baja, quedando la población en 2.359 vecinos, una cifra inferior a la que tenía el año 1.857 que ya entonces contaba con 2.477 habitantes.
Ya en el siglo XXI y en el triste momento de crisis generalizada, que nos invadió en el año 2.010, nada hay garantizado a pesar contar con el Aeropuerto de Castellón a seis kilómetros ya acabado y en funcionamiento.

Como todos sabemos el Proyecto de Marina D'Or Golf y "Mundo Ilusión" quedó borrado del mapa con la crisis, pero Cabanes está donde estaba, a veinte minutos en coche de la costa, una costa a la que llega nuestro término municipal. Todos los pueblos costeros se enriquecieron con la llegada del turismo, excepto Cabanes. Nosotros perdimos el tren sesenta años atrás y mucho me temo que ya no lograremos recuperar el tiempo perdido. Ellos son quienes han de pelear, contra todo y contra todos, para poder atrapar aquel tren que generaciones anteriores dejaron escapar por la falta de interés de quienes entonces gobernaban. Terratenientes necesitados de mano de obra barata, a quienes el progreso no interesaba.

De todas formas el tesón siempre tiene su premio y las muchas familias que apostaron por seguir luchando en su pueblo, poco o nada tienen que envidiar a aquellos aventureros que optaron por probar fortuna en zonas más alejadas. La mayor parte de ellos, no hicieron otra cosa que ganarse la vida sin más. Algo que también hicieron los que aquí se quedaron. Me decía un amigo, que bien me quiere, que a los que son como yo él les llama "helicópteros", gente que sube muy lentamente pero que sube al fin y al cabo y de forma permanente.
- Yo -decía él- soy un "cohete", que sube rápidamente y baja a la misma velocidad. 
Desde mi punto de vista, el resurgimiento de Cabanes que señalo en el título de esta entrada, todavía no se ha producido.

Que un número indeterminado de familias haya vendido unas fincas a Construcciones-2000 y haya sacado unos buenos dineros que les ha permitido arreglar sus casas, comprarse un buen coche y disponer de unos ahorros en el Banco, no tiene nada que ver con el verdadero "despegue" que Cabanes tiene que realizar en un futuro no tan lejano. El "resurgir" de nuestro pueblo lamentablemente se verá retrasado por las circunstancias actuales de crisis generalizada y global, pero llegará algún día porque el pueblo, su ubicación y su entorno unidos a una juventud preparada y capaz, tienen todas las posibilidades para que así seqa. El Aeropuerto de Castellón, la Autovía CV-10 y un pueblo como Cabanes, con un término municipal privilegiado que, como decía su entonces Alcalde, "ho tè tot", no puede quedar relegado indefinidamente a la mediocridad.

Cabanes no ha sido un pueblo con suerte, pues han sido sus propios vecinos quienes han puesto zancadillas para frenarlo. Mala gente que ha progresado justamente gracias a sus malas artes. Como ya se sabe, en política, cuanto peor mejor. Todos esperamos que más pronto o más tarde lleguen jóvenes que tengan proyectos y los saquen adelante, situando el nombre de Cabanes a las más altas cotas, de las que no debió bajar jamás. Sin embargo que nadie se engañe, nada de esto se consigue sin esfuerzo y es mucho el trabajo a realizar. Hay que demostrar a quienes apostaron por marchar a otras latitudes que, con trabajo, también aquí se puede triunfar. Una vez más debo repetir aquello de que en ninguna parte "atan los perros con longanizas" y que para ganarse la vida trabajando son necesarias pocas aventuras. Trabajo hay en cualquier parte, lo verdaderamente difícil es ganar dinero honradamente y sin trabajar.
Eso sí es un arte... ¡que pocos saben hacer!.

RAFAEL FABREGAT

4 de mayo de 2010

0073- EL DESPEGUE DEL PUEBLO DE CABANES.

El pueblo de Cabanes, como todo el medio rural y fundamentalmente en las zonas consideradas republicanas, sufrió las miserias de la posguerra y tardó casi 20 años en despegar de la más extrema pobreza.
No sería hasta finalizada la década de los 50 cuando empieza la instalación del alcantarillado y cuando comienzan a asfaltarse las primeras calles, hasta entonces todas de tierra.
Sin alcantarillado ni agua corriente, la higiene es mínima y hasta el agua sucia de lavar los cacharros se lanza directamente a la calle. Los pueblos están invadidos por auténticas bandadas de moscas y gorriones que se encargan de eliminar de las calles los restos de comida; escasos granos de arroz o los cuatro fideos que han quedado en el agua de lavar los platos y las cacerolas.
La ropa se lava en los lavaderos municipales y las necesidades fisiológicas se hacen en patios y corrales, así como en las afueras del pueblo o en los bancales de labor. El agua para las necesidades más elementales de la casa tiene que acarrearse obligatoriamente en cántaros que se traen de la fuente con pequeños carritos de mano, que suelen tener capacidad para dos cántaros de unos 20 litros cada uno.

Al igual que los lavaderos municipales, también la fuente es lugar de encuentro y tertulia de las mujeres que deben realizar un par de viajes cada día para aportar a la casa el líquido elemento con lo cual la cola es, durante todo el día, permanente. Sin embargo, próximos ya a 1.960 desde el Ayuntamiento se cita a los vecinos de la calle San Vicente para proponerles el arreglo de su calle. La propuesta es pionera y para los vecinos un reto al que difícilmente pueden negarse. Se acuerda una pequeña ayuda económica municipal para la adquisición de la tubería general que evacuará las aguas residuales, pero los trabajos del cavado de zanjas, conexión particular y nivelación del terreno será a cargo de los vecinos, así como el hormigonado posterior.

La calle San Vicente es pues la primera de Cabanes que ve desaparecer la tierra y el fango, que son sustituidos por bonitas aceras de pavimento prensado y calle de hormigón. Sin embargo el mayor adelanto es el de poder evacuar todas las aguas sucias de la casa, pero para eso aún faltaba darle salida...
Viendo la respuesta positiva del vecindario de la calle San Vicente, el Ayuntamiento necesita que otras calles se adhieran a este proyecto a fin de canalizar todo el alcantarillado hasta las afueras de la población.
Se llama a los vecinos de la Plaza del Generalísimo, Delegado Valera y Calvario en una segunda citación y en una tercera a los de Ramón y Cajal, Plaza de la Farola y Calvo Sotelo (ahora Teatre). Dotadas estas calles del correspondiente alcantarillado y convenientemente asfaltadas, el primer ramal desembocará directamente en el "Ravatxol" que ya lleva las aguas sobrantes de los lavaderos municipales y el segundo se instalará paralelo a la Carretera de Zaragoza, para desembocar posteriormente al mismo río, detrás de la fábrica de ladrillos de "Fernando el Churro".

Ante la escasa circulación de agua de los alcantarillados su caudal es mínimo y altamente concentrado por lo que, al unirse al agua sobrante de los lavaderos municipales, forma grandes charcas putrefactas que hacen el aire irrespirable en las cercanías del "Ravatxol", provocando las quejas de los vecinos cercanos a la riera.
Poco tiempo después llegaría el agua potable a la población y el aumento de caudal de aguas residuales "barría" las inmundicias rebajando considerablemente el olor que ya solo molestaba en los meses más calurosos. Unos años después se construyó también la depuradora que, alejada de la población, trataba las aguas residuales y las devolvía al "Ravatxol" en condiciones aceptables. El Ayuntamiento corrigió las canalizaciones extramuros del alcantarillado, llevando hasta dicha depuradora los ramales principales. Tanto el que baja por la calle Teatro como el que lo hace junto al "ravatxol", se unieron a medio camino en la Carretera Zaragoza desembocando en la depuradora. 

La llegada del agua a los domicilios lo cambió todo. En pocos años todas las calles del pueblo fueron levantadas e instalados los oportunos desagües.
Las últimas calles en instalar el alcantarillado se unieron a las canalizaciones principales, dando salida a sus aguas residuales al conectarse unas a otras.
Todas las diferentes calles se vieron finalizadas con el hormigonado posterior de las mismas que, continuando la costumbre inicial, realizaban los propios vecinos en colaboración con el Ayuntamiento y alguna ayuda provincial. Todos los que contamos 60 años o más, hemos visto arreglar nuestra calle y muchos de nosotros hemos trabajado en ello. La gente tomó muy a bien la medida y colaboró en cuanto se les propuso, aportando sus propias herramientas y convirtiendo el trabajo en casi una fiesta. La evolución fué rápida y constante. Unos años después también fue sustituido el alumbrado público, hasta entonces simples bombillas de 40 W colgadas del cordón eléctrico en lo que era un simple farol, cada cincuenta metros o más, que no permitía apenas la visibilidad de las piedras y de los baches, siempre presentes en las anteriores calles de tierra.

El encendido de estas nuevas farolas fue algo espectacular y la frase comentada por todos era siempre la misma...
- És increible, amb aquesta il·luminació no es fà mai de nit...!
Los niños, especialmente en verano, jugábamos en la calle hasta altas horas de la noche sin ninguna gana de acostarnos. En pocos años el pueblo eliminó su esperpéntica imagen de suciedad y abandono por la de un pueblo acorde con los nuevos tiempos. Como se había hecho siempre las mujeres barrían y pasaban la regadera por las calles con un gusto exquisito, pero entonces con mayor motivo por lo agradable del resultado final, dándose cita todas las mañanas para esta labor que embellecía más si cabe al nuevo pueblo. Desaparecieron los malos olores de las casas y de las calles y un nuevo oficio se demandó con rapidez inusitada. Los fontaneros no daban abasto. Todas las casas precisaban ahora de duchas, lavabos y saneamiento, hasta ahora inexistentes.

Se renovaron cocinas y se remozaron unas casas que apenas se habían modificado desde su construcción. Empezaba una nueva época, el despertar de la nueva España era ya inexorable.
Quedaban pendientes las libertades que todos susurraban en el interior de sus casas, junto al fuego del hogar, pero nunca en la calle. Sin embargo ni el bien ni el mal dura para siempre y quince años después, con la muerte del dictador, llegaría también la Democracia tan esperada.
Una nueva forma de dictadura, cuya única diferencia es que el pueblo puede sustituir al dictador cada cuatro años.
Algunos quedaron defraudados, ¿qué esperaban?. Al pobre, como al rico, nadie le regala nada. ¡Hay que ganárselo a pulso!.

RAFAEL FABREGAT

3 de mayo de 2010

0072- CONSIDERACION Y TRABAJO DE LA MUJER EN LA POSGUERRA.

Como era de esperar, terminada la Guerra Civil española (1936-39) la mujer, pilar importante en la contienda por su entrega en hospitales y trabajos de retaguardia, no recibió el pago por los sacrificios realizados. Aquello era machismo y no lo de ahora...
El reconocimiento de la capacidad femenina a todos los niveles, cosa más propia de las izquierdas, ha sido una reivindicación constante que solo alcanzó algunas metas en la época anterior al Alzamiento Nacional.
La segunda República reconoció el esfuerzo y los derechos de la mujer y ésta progresó hasta cotas solo comparables a las que actualmente disfruta, ya dentro del siglo XXI. Los logros obtenidos por la mujer en la época de la República no habían sido otra cosa que recuperar las libertades perdidas, o nunca disfrutadas anteriormente.

Fua entonces cuando pidieron (y obtuvieron) el simple reconocimiento de su libertad y su igualdad respecto al varón, muy especialmente la jurídica. Algo aparentemente simple, pero nunca reconocido. Sin embargo, aquellos derechos que costaron siglos conseguir, fueron eliminados nuevamente con la llegada del franquismo.
La mujer fue confinada nuevamente a los cuidados del hogar y la procreación. Los hijos y el marido eran, a ojos del gobierno de Franco, el único destino que la mujer tenía dentro del sistema establecido.
Tanto era así que, con la victoria de Franco sobre los republicanos, la mujer volvió a los tiempos de antaño. Por mucho que duela decirlo, nadie sufrió derrota mayor que la mujer.

Desde el primer momento, Franco dejo las cosas claras al respecto...
- La mujer será la que cuide del hogar, guiando a los hijos por el camino y las enseñanzas de la Patria, cuidando al marido para que siempre encuentre en casa cuanto precise y que no tenga que buscar distracción en bares y tabernas en los ratos de asueto...
La sentencia era clara, confinamiento en el hogar y acatamiento a lo que dictara el marido. Sus derechos de igualdad quedaban nuevamente recortados y solo bajo la obediencia y sumisión al marido podía acceder a aquello que antes tenía por derecho y libertad. La independencia económica había desaparecido y también la sexual.

El 9 de Marzo de 1.939, como protección a la familia, se decretó el llamado "Fuero del Trabajo", una serie de normas que impedían la emancipación de la mujer.
El Estado prohibió el trabajo nocturno de las mujeres, reguló el de asistenta de hogar e impidió su acceso a fábricas y talleres.
Al mismo tiempo le impidió también el acceso a trabajos lucrativos y prestigiosos, por lo que fue excluida de un sinfín de titulaciones, a excepción de la de Magisterio.

Otra cosa prohibida por la legislación, era el abandono del hogar sin permiso paterno salvo que hubieren cumplido los veinticinco años o que fuera para casarse.
También fue derogado el matrimonio civil y el divorcio, entre otras leyes vigentes en la II República.
Ante la falta de mano de obra, el Estado premiaba la natalidad con 30 Ptas. mensuales a partir del segundo hijo y 15 Ptas. más por cada hijo, hasta los doce.
Las familias que superaban los doce hijos cobraban 50 Ptas. mensuales por cada uno de los hijos que excedieran de doce.
El subsidio se abonaba al padre de familia y quedaba anulado en caso de trabajo de la mujer.
La Ley de 4 de Enero de 1.941 castigaba la divulgación pública (libros, revistas, etc.) de medios o procedimientos para evitar la procreación, así como cualquier tipo de publicidad sobre anticonceptivos y el día 1 de Noviembre del mismo año, derogaba todas y cada una de las Leyes aprobadas tras el Alzamiento Nacional, que no hubieran emanado de las autoridades militares bajo el mando de Franco.


No es hasta el 15 de Marzo de 1.951 cuando se legisla sobre derechos políticos, profesionales y laborales de la mujer.
A esta ley siguen otras que van incorporando progresivamente a la mujer al trabajo remunerado y es el 20 de Agosto de 1.970 cuando una nueva Ley da derecho a la mujer a las carreras judiciales.
Conchita del Carmen Venero fue la primera mujer jueza, nombrada en 1.971, como miembro del Tribunal Tutelar de Menores.


La Ley del 3 de Marzo de 1.956 permitió por vez primera votar a las mujeres en referéndum sobre la Ley de Sucesión, pero la misma ley excluía de la sucesión a las mujeres. Hasta el año 1.976 se mantuvo la exigencia de autorización marital para el ejercicio de los derechos laborales de la mujer, así como en los actos jurídicos o económicos.
El Catedrático de Higiene D. Rafael Foros dijo que "la mujer debe cuidar la belleza y la sanidad del cuerpo, ya que la de la inteligencia es un tanto difícil de encontrar...! También dijo que "es un ser incapaz de sacrificarse por amor, lo que la hace especialmente apta para la crianza y educación de los hijos y para el gobierno y arreglo del hogar..."

Se estableció pues el patriarcado. La mujer estaba supeditada al varón y los hijos a los padres. El matrimonio no tenía otra función para la mujer que la de ser madre y con respecto al marido la de hacerle la vida agradable, cuidar de la casa, engendrar hijos y darle placer.
Según Gregorio Marañón "el matrimonio no se hizo para la satisfacción de los cónyuges, sino para criar hijos". Si esto es así, ¿como definiría este personaje a los matrimonios sin hijos?.


La mujer dependía siempre del varón, primero del padre y después del marido, una propiedad que se adquiría por contrato.
Desde muy joven se la enseñaba a agradar, no a ser alguien en la vida. Su papel era pues sexual y procreador.
Su formación no era importante y se la impulsaba a buscar marido como seguro de vida.
La carrera de la mujer era casarse.
En muchos casos la diferencia de edad con el marido era abismal.
Ella ofrecía la juventud, la belleza y la virginidad, mientras que el hombre aportaba la seguridad económica de la familia.
Ante la falta de amor, el sexo se reducía a la aportación de tres o cuatro hijos al matrimonio, tras lo cual la mujer se ponía el corsé y apenas le importaba que el marido tuviera alguna amante siempre que no faltara nada en casa.
Una vida de resignación y falta total de aspiraciones personales.


Su vestuario no podía ser provocativo, brazos y piernas bien tapados, para no provocar malos pensamientos. Se daban pues instrucciones precisas sobre escotes o largo de las faldas.
La Iglesia consideraba pecaminoso el goce de la mujer, tolerando el sexo dirigido solo a la procreación.
Sin embargo no aplicaba la misma vara de medir para el marido, señalando pecado para la mujer que negara al esposo el débito conyugal.
A las solteras la Iglesia les pedía castidad y a las casadas fidelidad y estar siempre atenta a las necesidades del marido.

Se impusieron los bañadores con faldita, el albornoz playero y el doble turno en las piscinas.
Aún tras el matrimonio no podían pernoctar en los hoteles si no llevaban el Certificado de Matrimonio ya que las parejas no eran aceptadas.
Las relaciones sexuales no debían llevarse a cabo en determinadas festividades litúrgicas o durante la Cuaresma. A la mujer solo se la consideraba honesta cuando su marido la poseía a oscuras, sin despojarla del camisón y con un crucifijo presidiendo el lecho conyugal.
Con tales ataduras no podía haber medias tintas. La mujer era santa o era puta. Semejantes tropelías gusta poco recordarlas pero, al mismo tiempo y aunque no se lo parezca, es bueno que la juventud actual tenga conciencia del excepcional momento de libertades en el que les ha tocado vivir. Desgraciadamente... ¡no siempre ha sido así!.

RAFAEL FABREGAT