8 de agosto de 2018

2643- DÍA DEL ORGASMO FEMENINO.

Después se quejan de que no les hacemos caso... En este día del Señor, 8 de Agosto del año de tal y tal, se celebra el "Día del orgasmo femenino" y ya van doce años. Concretamente desde 2006, cuando el brasileño Arimateio Dantas quiso compensar a su esposa por los muchos "fallos" cometidos en su vida marital. 

No sabemos cual sería la recompensa pero la celebración, quizás por chistosa, fue extendiéndose por este mundo de Dios y de los hombres (y mujeres) y a día de hoy se celebra mundialmente como reivindicación del derecho de la mujer al orgasmo y al placer femenino.
Según algunos estudios, cuya veracidad es imposible de comprobar, más del 52% de las mujeres han fingido orgasmos al solo objeto de satisfacer el ego de sus compañeros amorosos. 
"¡Uy que picaronas!. ¡No nos los hubiéramos imaginado nunca...! Je, je. Bueno, bueno..." 
En fin, se supone que, debido justamente a esa falta de regularidad, el primer orgasmo no deben olvidarlo nunca y menos aún aquel que se consigue en pareja, porque la soledad es harina de otro costal. 

Resulta difícil de imaginar, casi pena me da, que haya mujeres que en una plenitud que roza los 30 años de vida, asegure que nunca ha tenido un orgasmo, ¡incluso teniendo pareja!. Vamos, para mear y no echar gota... 
Claro, así están de disgustadas las pobres, puesto que todas ellas tienen amigas que se corren sin mayor complicación. 
Lo cierto es que la mayor parte de las mujeres ha experimentado el fenómeno en solitario y desde su más tierna infancia o, como mínimo, en la pubertad. 
El descubrimiento de cómo conseguir el placer sexual puede ser de forma casual, pero mayoritariamente se descubre en conversación con amigas o compañeras y experimentando posteriormente a solas o en compañía. Como en todas las cosas de la vida, el boca a boca enseña más que algunos colegios, públicos o de pago.


No tiene el por qué ser algo pecaminoso, sino un mecanismo natural que tenemos todos los seres vivos. Claro que las religiones, no todas pero si muchas, relacionan el placer sexual con el pecado, siempre y cuando no vaya acompañado de la consiguiente procreación. 
No vamos a entrar en ese tema puesto que, si comentarlo en general ya es para muchos toda una blasfemia, imaginemos hacerlo de forma personal. 
Allá cada cual, pero yo conozco un sacerdote que asegura que "Dios Padre solo quiere que seamos felices"
Ahora, que cada cual lo interprete a su manera...

RAFAEL FABREGAT

7 de agosto de 2018

2642- SEQUERE ME...

Sequere me...! ("Sígueme") Era una palabra que las prostitutas romanas llevaban grabada en la suela de sus sandalias. La palabra quedaba impresa en el polvo de las calles de tierra y los clientes quedaban enterados que podían seguirlas para acostarse con ellas. Para diferenciarse, muchas de ellas llevaban pelucas rubias, solían maquillarse de forma exagerada y vestían túnicas cortas de vivos colores. No era para llamar la atención de los clientes, sino para diferenciarse de las mujeres decentes. Otra práctica común era llevar sus partes íntimas afeitadas y pintadas de rojo bermellón, sin llevar prenda interior que las cubriera. De todas formas en aquellos tiempos no estaba bien visto que las mujeres hicieran el amor desnudas, ni siquiera las prostitutas.
Los prostíbulos no eran lugares de glamour, como nos muestran las películas de Hollywood, sino más bien tugurios pestilentes y siempre baja la atenta mirada del proxeneta correspondiente, que velaba ansioso para que el "servicio" terminara lo antes posible a fin de que pudiera entrar el siguiente cliente. Aunque eran consideradas un mal necesario, las prostitutas también eran vistas como lo más rastrero de la sociedad.

Catón el Viejo (234-149 a.C.) definió a estas mujeres como una auténtica bendición, puesto que permitía a los jóvenes dar rienda suelta a sus instintos sexuales, sin tener que molestar a las mujeres de otros. La tradición nos cuenta que Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad de Roma, fueron criados por una "lupa". Para suavizar las cosas se cuenta que se trataba de una loba, pero lo cierto es que en latín esta palabra significa puta y no loba. Las rameras siempre estuvieron presentes en la vida de Roma, pero no fue hasta el siglo II a.C. cuando la lujuria empezó a formar parte del ocio ciudadano. Es entonces cuando se aceptó su presencia, al pensar que garantizaba en buena parte que no se acosara a las mujeres decentes. En uno de los textos de Plauto (254-184 a.C.) puede leerse: "Si tienes dinero, nadie te impide que compres lo que está en venta, pero no te metas en caminos particulares".

A pesar de considerar positiva la presencia de los prostíbulos, el solo hecho de ejercer este oficio hacía a estas mujeres carentes de toda dignidad moral a los ojos de los demás. No era así en cuanto a los clientes, por considerarse una práctica sana tanto para solteros como casados, pues aliviaba a quien no tenía mujer y le daba amenidad al matrimonio. En uno y otro caso se consideraba que las prostitutas actuaban en favor de la salud pública. El único problema para ellas era el desprecio de las demás mujeres, puesto que no usaban su cuerpo para la procreación, como hacían ellas. Normalmente las meretrices provenían de los estratos más pobres de la sociedad. Generalmente eran mendigas, delincuentes, esclavas e incluso mujeres violadas y abandonadas por sus familias, que optaban por este oficio como forma de ganarse la vida.

Las cortesanas eran las más bellas y refinadas. Prostitutas de lujo, solo al alcance de la alta sociedad y que, en la casa del varón contratante, participaban en las cuestiones domésticas aunque mostrando siempre el respeto al hombre como si de un marido se tratase. Mucho más abajo del escalafón estaban las mesoneras o venteras, mujeres casi siempre casadas, que regentaban un negocio y que, sin ser prostitutas, accedían con el permiso de su marido a ganar un dinero extra manteniendo relaciones sexuales con sus clientes. 
La más baja categoría era para aquellas que trabajaban en un burdel, dependiendo de la categoría de éste, aunque la mayoría solían ser lugares lúgubres y apestosos. Los lupanares reservados a la plebe eran repugnantes ya que, además de lúgubres, las "cellas" eran una especie de cuevas de insoportable hedor que penetraba en la ropa del cliente, sin abandonarlo hasta varios días después. El precio solía rondar entre los 5 y 10 ases por servicio prestado. Para que podamos hacernos una idea, 10 ases eran 1 denario y el sueldo de un legionario era de 300 denarios al año.
El pago, eso sí, siempre por adelantado...

RAFAEL FABREGAT

6 de agosto de 2018

2641- LA DECADENCIA OCCIDENTAL.

Somos la envidia del mundo, pero no sabemos si hay razón para ello, ni cuanto puede durar. Puede que este largo tiempo vivido en paz y prosperidad, no completas, sea razón suficiente para que algunas partes del mundo nos miren con cierta envidia. Efectivamente quedan todavía muchos países donde sus gentes carecen de libertad para decir lo que piensan y algunos días apenas tienen nada que cocer dentro de sus pucheros. Sin embargo da la impresión que esta paz y prosperidad, vivida en el mundo occidental en estas últimas décadas, está llegando a su máxima cota. Cuando carece de todo, la humanidad lucha con uñas y dientes por conseguir el bienestar pero, cuando lo alcanza, una especie de maldición le obliga a destruirlo. El bienestar no parece de este mundo o, al menos, no de forma estable. En nombre de derechos y libertades, resucita el populismo y los nacionalismos que todo lo echan a perder.

Aunque careciendo de los adelantos técnicos actuales, el mundo ya tuvo épocas de prosperidad, pero el bienestar se concentrada en pocas personas. En este momento el mundo avanza más rápido y es más democrático, pero también es más inestable. Parece una condena divina, pero no lo es. Se trata tan solo de la ley de la oferta y la demanda. Todos tiramos de la misma cuerda, pero en distinta dirección. Cada cual hacia sus objetivos particulares. Como no podía ser de otra manera, el resultado es el desencanto y la incertidumbre. Es cierto que los países occidentales hemos tenido un largo periodo de paz y de cierta bonanza económica, aunque con altibajos, pero en el horizonte ya se dibujan las nubes que más pronto que tarde pueden traer tiempos tormentosos. Se vislumbra la decadencia occidental que acompaña al ascenso de las economías emergentes. Con este panorama llegarán tiempos de descontento general y con ellos los problemas políticos y económicos.

Los periodistas, el quinto poder, lejos de calmar los ánimos echan más leña al fuego buscando la noticia fácil. Y así vamos tirando. Unos haciendo y otros deshaciendo lo que han hecho sus predecesores. Es nuestro sino. Nunca está bien lo que hayan podido hacer los demás. Lo peor de todo esto es que este modus operandi de la humanidad es global. Como se ha dicho antes, llegados a un cierto grado de bienestar el ser humano pide más y más, buscando metas inalcanzables. En este mundo siempre ha habido ricos, pero para que éstos alcanzaran ese bienestar superlativo hace falta el trabajo de cientos de pobres. El bienestar general se consigue nivelando el poder adquisitivo de las clases sociales, pero eso es difícil de conseguir y de resultados pasajeros. El orgullo no es patrimonio de los ricos y es por esto que cuando el pobre alcanza un cierto grado de bienestar cae en la tentación de romper las reglas de juego.

El mundo occidental vive en una economía de mercado. Tanto tienes tanto vales, pero en base a lo que los demás necesiten de ti. Aunque todo vaya unido, se trata más del poder que del dinero. Los populismos ansían el poder que nunca han tenido, mientras que los independentismos buscan ampliar ese poder; desarraigarse del poder central para constituirse ellos en dueños y señores de ese mismo poder en sus regiones. Gobernar a sus anchas sin tener que dar explicaciones a nadie. Para conseguir estos objetivos vale cualquier cosa y muy especialmente todo aquello que movilice al pueblo en su favor. Con este objetivo se dicen mentiras y se exageran verdades, al mismo tiempo que se esconde todo aquello que pueda desprestigiarles. El pueblo llano tiene poca información real de acontecimientos pasados y menos aún de los presentes; todo se tergiversa en aras de conseguir una opinión favorable a los hechos que se persiguen.

Cansados de todo y de todos, los votantes apenas saben lo que verdaderamente les conviene y emiten su voto teniendo en cuenta promesas que nunca verán la luz, objetivos de todo punto imposibles y nunca antes probados. Lo único que el pueblo tiene claro es que ya no está satisfecho con lo que tiene. Quiere más y está dispuesto a apoyar a quien le prometa convertir sus sueños en realidad. Siendo imposible satisfacer sus demandas el resultado es la inestabilidad y la decadencia. Solo el trabajo es capaz de traernos bienestar, aún a sabiendas de que parte del beneficio producido se nos escapará entre los dedos, para caer en manos de multinacionales y políticos de turno. Siendo esto inevitable, nuestro único objetivo debería ser vigilar que aquello que se nos arrebata por medio de los impuestos, sea en su justa medida y que una parte importante nos sea devuelto con mejores servicios públicos y mayor bienestar general.

RAFAEL FABREGAT

4 de agosto de 2018

2640- A MANOS LLENAS.

Estos días, primeros de Agosto y con casi toda España de vacaciones, prácticamente solo se habla del calor. Como es del conocimiento general una inmensa ola de calor, procedente del desierto africano del Sáhara, invade la Península Ibérica llegando en algunos puntos a rozar los 48ºC. Somos país de sol, pero no tanto. Ya han muerto varias personas por golpe de calor y solo estamos deseando que este episodio acabe lo antes posible. Claro que no siempre es fácil tomar las vacaciones. Huelga de personal de vuelo, huelga de taxistas, huelga de trenes... En un país donde la normalidad brilla por su ausencia, los manteros ya no son desalojados por la policía, sino que son los manteros quienes atacan a éstos, marcando tiempos y territorios, mientras los alcaldes le marcan al propio rey su agenda y las fronteras municipales que no debe sobrepasar. 

Como no podía ser de otra manera, además de las altas temperaturas, también se habla de política puesto que desde hace un par de meses nos gobierna un tal Pedro Sánchez, presidente socialista que se ha instalado en el palacio presidencial de La Moncloa sin que nadie le haya votado. Es pues el primer presidente español que gobierna sin pasar por las urnas y con tan solo 84 escaños de los 176 que son necesarios para presidir el país. ¿Cómo se consigue eso?. Pues muy fácil: a golpe de "moción de censura" y apoyado por populistas y separatistas que pretenden convertir su región en república independiente. Llegados a este punto es obligado repetir la pregunta... ¿Cómo se consigue eso?. Pues prometiéndoles a unos y otros apoyos que sin duda no podrá llevar a cabo en lo que respecta a la integridad territorial, pero sí en lo de cederles el máximo autogobierno.

No sé lo que pasa en otros países pero los españoles, que tenemos menos cerebro que un jilguero, olvidamos completamente el día de ayer y solo vivimos el presente. Todos los presidentes socialistas que han pasado por La Moncloa han arruinado España y después hemos tenido que lidiar con la "derecha" para poder levantar cabeza. España, a la vista está, es mayoritariamente de izquierdas. De cualquier izquierda, pero no tenemos el suficiente dinero para vivir con esa amplitud de miras y de vez en cuando tienen que venir a rescatarnos. Cuando la izquierda entra en el Gobierno suben las pensiones, aumentan los sueldos de militares y funcionarios e incluso hasta el sueldo base de los trabajadores. El resultado, como no podía ser de otra manera, es la ruina del país y el personal encantado por la culebra de turno. Prueba de ello es que las perspectivas de voto para los socialistas, cara a las próximas elecciones generales, ha pasado de poco más del 20% a superar el 30%, en tan solo dos meses que llevan en el gobierno.

Es que, claro... ¿Qué ha hecho la derecha en esta última etapa?. Pues matarnos a todos de hambre. Con una España completamente arruinada por la imprevisión del socialista Rodríguez Zapatero, al borde del rescate internacional, solo cabía la austeridad. Una austeridad que siempre es para aquellos que menos tienen. No hace falta ser un lince para saber que, gobernando la derecha, los que más tienen son justamente los que menos pagan. Así ha sido siempre y así seguirá, pero lo importante era reflotar la nave y lo consiguieron. Una vez el barco a flote, aunque sabemos que los socialistas van a mandarlo nuevamente al fondo del mar, damos un puntapié al salvador y retomamos el aire fresco que el socialismo siempre trae consigo. La austeridad es desagradable y más que el trabajo a los españoles lo que nos gusta es la cervecita fresca en terraza de verano.

¡Ahorrar...! ¿Para qué?. Eso nos retrotrae a tiempos pasados, a la miseria permanente que sufrieron nuestros abuelos. Eso no lo quiere nadie. Los gobiernos de derechas solo nos hablan de ahorrar, de apretarnos el cinturón, de caminar por la senda de la moderación... Mientras ellos se aumentan los sueldos y cobran millonarias comisiones por cesiones ilegales de todo tipo de permisos y prebendas, a los miserables que apenas sobreviven con sueldos mileuristas les dicen que se aprieten el cinturón, que la Seguridad Social está muy mal y deberían abrirse un Plan de Pensiones que les garantice una renta mínima el día de mañana. Ese Plan de Pensiones o de Jubilación, está gestionado naturalmente por ellos mismos, que son los ejecutivos y dirigentes de los Bancos o la Compañías de Seguros que los gestionan. Como si estuviéramos tontos... ¡Que lo estamos!.

Parece un chiste, pero no lo es...
Con los "Planes de Pensiones" solo ganan los Bancos que los ofertan, ya que lo que ahorras mientras trabajas te lo pide el Gobierno cuando te jubilas. Vivimos en un mundo de mierda, de tales dimensiones que apenas podemos respirar. Un mundo en el que solo tienen cabida los miserables y los lameculos que les sostienen en la poltrona. Y lo dicho, mientras todo eso sucede, de vez en cuando la izquierda alcanza el poder y se pone a repartir "a manos llenas", como si el dinero cayera del cielo. Es lógico que los desgraciados aprecien los cuatro euros mal contados que les han dado en la puerta, sin pensar que les tomarán ocho por la ventana, como así sucede. Porque una cosa está clara... Milagros no hace nadie y si el país no tiene capacidad para comprar cohetes, difícilmente los socialistas pueden organizar castillos de fuegos artificiales cada vez que llegan al poder. Los españoles podemos ser cortos, pero no ciegos.

RAFAEL FABREGAT

3 de agosto de 2018

2639- EL TIMO DEL MARISCO.

Es lamentable que en España, donde se pesca el mejor marisco del mundo, se nos venda por español lo que viene de cualquier parte del mundo y por supuesto congelado y no siempre de buena calidad. Duele decirlo, pero esa es la verdad.
Ni las gambas de Denia o Palamós son valencianas y catalanas, ni los centollos y percebes gallegos son españoles. Menos aún la gamba blanca de Huelva o los langostinos de Vinaroz. Está claro que algo de bueno vamos comiendo de vez en cuando pero, aún siendo España una península lindante con dos mares y un océano, nuestra flota pesquera es incapaz de abastecer la demanda nacional de marisco. Es lo que pasa. Somos de morro fino y el marisco es el plato estrella en estas latitudes. Tanto que los cientos de puertos pesqueros españoles son incapaces de satisfacer nuestras necesidades.

La consecuencia de todo ello es el "timo de la estampita y el tocomocho". Con veinte mares Mediterráneos no habría gambas y langostinos suficientes para atender la demanda nacional y la de los 80 millones de turistas que nos visitan. Porque los turistas parece que también vienen a España con hambre de marisco. Se ve que en sus países de origen los precios son bastante prohibitivos... El resultado de todo esto es fácil de imaginar. Avispados comerciantes del ramo importan cantidades ingentes de gamba roja de países exóticos, perfectamente congeladas y remitidas por avión. De la misma manera nos venden centollos que proceden de los mares del norte irlandés, bogavantes "del Cantábrico" que realmente llegan desde las costas americanas y vieiras gallegas, plastificadas y congeladas en grandes bolsas, procedentes de cálidas aguas africanas o de América del Sur.

Lo de los langostinos ya clama al cielo; no solamente por la dudosa procedencia de este marisco aquí tan consumido, sino porque incluso tenemos granjas productoras instaladas en el centro peninsular. Es la repera. Ni siquiera hace falta tener mar para criarlos. No quiere esto decir que los productos procedentes de otras partes del mundo, e incluso los producidos de forma artificial, no tengan el mismo valor nutritivo que los auténticos pero si debería ser obligatorio informar de su procedencia y no dar gato por liebre. A mi modesto entender, cuando no tengamos posibilidades económicas para pagar un determinado marisco de calidad, es preferible comprar otros productos más asequibles que tengan esa misma calidad. Es mucho mejor un espeto de sardinas mediterráneas a la brasa, que unos langostinos de plástico engordados con restos de pescado putrefacto.

Claro que cada cual es libre de comprar o consumir aquello que mejor se le acomode. Esto no es más que una simple opinión. ¡Allá cada cual...! Lo que resulta intolerable es que con el nombre del oro nos vendan la chatarra. 
En tiempos de canícula y con las playas abarrotadas, los chiringuitos y algunos antiguos restaurantes de playa, otrora famosos por la calidad de los productos que allí servían a sus clientes, se han tirado la manta a la cabeza y en este momento sirven "plástico" a precio de marisco local. Una verdadera vergüenza, que debería incluso ser sancionada. Como he dicho antes allá cada cual, pero yo he dejado de ir. Para comer marisco congelado, traído Dios sabe de donde ni cuando, lo podemos comprar en el mercado a precios muy inferiores y sabiendo lo que comemos. 

RAFAEL FABREGAT