17 de noviembre de 2012

0849- MONASTERIO DE LA LANZA SAGRADA.

Son varios los monasterios que dicen albergar "La lanza sagrada" que perforó el pecho de Jesús en la Cruz, pero nosotros viajaremos a Armenia que es donde germinan los primeros brotes de la religión cristiana. Nada pues de perder el tiempo con los Dominicos de San Marcos (Florencia) ni con los de Taktshang Goemba en la cordillera del Himalaya (Bhutan) y menos aún en las políticas del Sacro Imperio de Roma, en Viena. Aquí vamos al grano, al meollo de la cuestión, aunque todos sabemos que no hay garantía de veracidad en parte alguna. 
Las referencias más antiguas (siglo IV) son las del evangelio apócrifo de Nicodemo o los Hechos de Pilatos, que nos cuentan que el centurión llamado Loginus al ver que Jesús ya estaba muerto se abstuvo de romperle las piernas, como era costumbre para acelerar la muerte de los reos y en su lugar clavó su lanza en el costado, del que brotó sangre y agua. Esa misma narración nos da el nombre de los otros dos crucificados en esa misma jornada, los ladrones Dimas y Gestas.


Moneda sasánida de Cosroes II
Los historiadores nos dicen que la cruz, la corona de espinas y la lanza con la que el soldado Loginos atravesó el costado de Jesús fueron recogidas por sus seguidores y escondidas durante décadas para mucho tiempo después ser depositadas en el Templo de Jerusalen donde, como prueba del calvario sufrido por Jesús de Nazaret en el día de su muerte, fueron adoradas durante siglos como auténticas reliquias. San Antonio de Piacenza dijo  haber visto la lanza en la Basílica del Monte de Sión en el año 570. Sin embargo nos cuentan también que en el año 615 el rey persa Cosroes II saqueó Jerusalén, poniendo especial énfasis en la recogida de las reliquias que los cristianos adoraban, para mofarse de ellos y de su religión. Tanto es así que el principal madero de la cruz lo mandó instalar debajo mismo de su trono. Quince años después Cosroes fue derrotado y, tras su muerte, las reliquias volvieron a Jerusalén. El Breviario de la Iglesia del Santo Sepulcro menciona su paso por el templo y así los atestigua Casiodoro. (485-585)


Según el Chronicon Paschale, en la lucha y posterior saqueo de Cosroes en el 615, la punta de la lanza de Loginos se rompió y desestimada fue recogida por Nicetas que la llevó a la Iglesia de Santa Sofía, en Constantinopla. Fijada la punta de lanza en un icono fue vendida por Balduino II de Constantinopla al rey Luis IX de Francia en 1.244 que la guardó en la Sainte Chapelle de París. Esta reliquias fueron salvaguardadas en la Bibliothèque Nationale durante la revolución francesa. No lo suficiente puesto que, a partir de ese momento, se ignora su paradero. De todas formas se considera probable que esa punta de lanza, adosada al icono adquirido por Luis IX de Francia en 1.244, fuera un símbolo representativo pero no la auténtica reliquia de Jerusalén y se explica a continuación...

Lanza de Roma
La parte mayor de la lanza si volvió a Jerusalén y así lo atestigua Arculpus que dijo haberla visto en la Iglesia del Santo Sepulcro en el 670. Sin embargo, no se sabe por qué razón, lanza y corona de espinas aparecieron en Constantinopla durante el siglo VIII y así lo hicieron constar numerosos peregrinos de origen ruso. Juan Mandeville dijo haber visto en 1.357 la punta de lanza en París y también en Constantinopla, declarando que eran totalmente diferentes. En lo que todos coinciden es que la reliquia verdadera estuvo en Constantinopla pero ahí el rastro se pierde pues, desde ese punto, parten diferentes caminos que dicen llevar a la lanza verdadera. Aparte del que nos llevó a París, otro de esos caminos indica que el sultán Bayaceto regaló la reliquia (sin punta) al papa Inocencio III a cambio de que mantuviera preso indefinidamente a su hermano Zizim.
También en Nuremberg dicen tener la lanza auténtica que ellos llaman "de San Mauricio" pero ese camino, atestiguado por el Sacro Imperio Romano como regalo de Otón I, es aún más escabroso. Vayamos pues al cuarto camino que nos parece, al menos, con tantas posibilidades como el de Roma.


De todos es conocido que, fuera de Tierra Santa, Armenia es la cuna del cristianismo.
El Monasterio de Guejardavank, conocido popularmente como "Monasterio de la Lanza sagrada", fue fundado en el siglo IV en una cueva adjunta de la que brotaba un manantial, para aquellas gentes sagrado. De hecho su nombre original era Ayrivank (Monasterio de la Cueva). Su definitivo cambio de nombre Guejardavank se establece por ser este lugar donde se custodia la lanza traída a Armenia por Judas Tadeo con la que el soldado Logino atravesó el pecho de Jesucristo crucificado.


Apenas queda nada del viejo monasterio cavernario de Ayrivank de los siglos IV y VIII, destruido en varias ocasiones por las diferentes tropas invasoras y derruido completamente por los musulmanes en el siglo X que se apoderaron de todos sus bienes y quemaron sus singulares manuscritos y todas las estructuras del monasterio y las estancias residenciales de los monjes. Actualmente el nuevo monasterio, inmediato al anterior, recibe diariamente la visita de los numerosos turistas y peregrinos que buscan la autenticidad de aquellas primitivas gentes que, en ayuno permanente y ungidos en la fe de Cristo, crearon de la nada tan importante aunque rudimentario monasterio en lo que hoy es provincia de Kotayk, en Armenia.


Sin embargo aquella punta de lanza que se supone atravesó el pecho de Jesús de Nazaret, hoy refundida e imposible de distinguir con lo que pudiera ser una lanza de origen romano, quedó bajo los escombros y cenizas de la mazacre sin que nadie le prestase la menor atención. Muchos años después allí, en el alto valle del río Azat, nuevos monjes se dispusieron para recuperar el espacio tantos siglos dedicado a la meditación y a la fe de Jesucristo. La actual capilla denominada Guejard, data del año 1.215 y fue construida sobre las antiguas ruinas y justo al lado del primitivo y cavernario Ayrivank. 


Sin embargo la "Lanza Sagrada" del centurión Loginos ya no está entre las paredes de Guejard. Demasiado riesgo, en los tiempos que corren, para una reliquia de esa importancia. Entre otros muchos tesoros esta lanza se exhibe en el museo de la Catedral de Etchmiadzín, la más antigua del mundo. Esta basílica fue construida por Gregorio el Iluminador (San Gregorio) en tan solo tres años (301-303) cuando Armenia era el único país del mundo donde la religión cristiana era la oficial del estado. Según los escritos armenios del siglo V, San Gregorio tuvo una visión de Jesucristo que, descendiendo del cielo con un martillo de oro, golpeo allí donde quería que se le construyera la basílica, motivo por el cual el patriarca le dio a la catedral y a la ciudad el nombre de Echmiadzin. (Lugar donde el Único Engendrado descendió). Sin embargo el nombre oficial de la ciudad es Vagharhapat. Esta ciudad, durante mucho tiempo capital de Armenia, está en la provincia de Armavir, a 20 Km. al oeste de Ereván, la actual capital.

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