26 de mayo de 2012

0691- POR DETRÁS NO, POR FAVOR.

Lo de Gibraltar ya se pasa de la raya. Puede que España no esté a la altura de Inglaterra, pero aquí burlas pocas. Cuando uno se pasa de bueno, demasiadas veces se le trata de tonto y los españoles, tontos del todo no estamos. Y si no se lo creen, que les pregunten a los franceses. ¡Ya está bién!. ¡Por una montaña, llena de monos y con menos tierra de la que se necesita para plantar una col...! El tema estratégico ya no es lo que era y el dichoso pedrusco no vale una mierda, pero si hay que defenderlo se defiende. Todo menos que cuatro gamberros se rían de nosotros, como se han reído de decenas de países a lo largo de la Historia. Si no se hubieran pasado la vida como garrapatas, chupando la sangre de los demás, es probable que no tuvieran el poder y la riqueza de la que tanto presumen. Sin embargo, ¡qué le vamos a hacer!. El mundo es un "lameculos" gigantesco. Es defecto de la humanidad que le corten las manos al que roba una patata, mientras que al que roba millones, países enteros y hasta el bienestar y la vida de las personas, le den palmaditas en la espalda, al tiempo que todos quieren ser sus amigos. ¡Así va este mundo de mierda...!

El advenedizo de Picardo, califica a la Guardia Civil española de "Fuerza Paramilitar" por defender los intereses de los pescadores españoles que no hacen otra cosa que intentar ganarse el sustento pescando en aguas que España nunca cedió a los ingleses. Los pescadores lo tienen claro: "Allí está el pan de nuestros hijos y no vamos a renunciar a él". Tampoco los habitantes de Algeciras se muerden la lengua: "Es una tomadura de pelo y una chulería por parte de las autoridades de Gibraltar que no consentiremos".
Mayor desvergüenza tiene la alcaldesa de La Línea (Gemma Araujo) que, en lugar de defender los intereses españoles, se alinea con el ministro inglés (Fabián Picardo) y en un acto de política apestosa -puesto que los dos son socialistas- acusa a los pescadores de La Línea y al PP de provocar los incidentes. Si la alcaldesa tuviera dos dedos de frente, ni aún teniendo razón apoyaría la actuación de la Royal Navy y de lanchas policiales gibraltareñas en contra de los pesqueros españoles, en un acto claro de apoyo a los invasores. 


Viejo objetivo de Londres, Inglaterra robó a España el peñón de Gibraltar en 1.704 con la excusa de pretenderlo para el rey austriaco. Los intentos españoles por recuperar la roca fueron baldíos. 
Los ladrones nunca marcharon de allí y digo ladrones porque, si el robo que supuso para España la obligada firma del Tratado de Utrecht no fue ya suficiente burla, los ingleses hicieron uso y abuso a su antojo de las aguas y del territorio que no les pertenece, muy especialmente en aquel sobre el que construyeron su aeropuerto mientras los españoles estaban matándose unos contra otros en la guerra civil de 1.936.


Para quien no lo sepa hay que advertir que el renegado español y hoy ministro de Gibraltar Fabián Picardo, es nieto de una española republicana. Gibraltareño pues, beneficiado de las becas de estudios y de la manutención que Gibraltar extendió a todos los jóvenes del Peñón que quisieran cursar estudios en el Reino Unido, para asegurarse las voluntades del pueblo "llanito". Como perro agradecido olvidó prontamente sus raíces y se sumó a los intereses británicos, aún cuando éstos tratan de mantener colonias expoliadas mediante tratados forzosos. Sus maestros pueden estar satisfechos, la educación recibida ha calado profundamente en sus neuronas, pero que vaya con cuidado. Ni Madrid ni Londres van a permitirle excesos, aunque por diferentes motivos.



¿Que son si no los Tratados, que una forma de justificar los abusos de los poderosos?. Pues así lo fue el Tratado de Utercht, como tantos otros. El armisticio concedía la paz y reconocía al rey de España en la figura de Felipe V (el primero de los Borbones) pero le obligaba a repartir sus posesiones en Europa y a renunciar en favor de Inglaterra a los territorios de Gibraltar y Menorca. ¿No fue eso un robo?. ¿Qué razón asiste al Reino Unido para seguir justificando la legítima posesión de un territorio que se arranca a la fuerza de sus legítimos dueños?. Naturalmente el día 13 de Julio de 1.713 Felipe V firmó ese Tratado, claro que sí, pero con una pistola apuntándole en la espalda. Está claro que a tales documentos se les llama "Tratados de Paz", pero todos sabemos que no son otra cosa que robos consentidos, batallas perdidas en las que cualquier migaja que quieran darnos es mejor que seguir luchando en una guerra sin horizonte alguno. Coloquialmente a esa situación se la llama "estar entre la espada y la pared" y así estaba Felipe V aquel día de 1.713.

Un breve paréntesis para contarles que un excelente retrato de Felipe V está colgado boca abajo en la ciudad de Xátiva (Valencia) ESPAÑA. Para quienes ignoran la historia su contemplación puede ser anécdotica pero, para los habitantes de esta ciudad, exponer este cuadro del revés está más que justificado.
En la Guerra de Sucesión de la Corona Española, justamente aquella que provocó la pérdida del Peñón de Gibraltar a favor de los ingleses, la ciudad de Xátiva apoyó al Archiduque Carlos, frente a su rival Felipe V. 
Tras la victoria de los borbones en la Batalla de Almansa, el año 1.707 la ciudad de Xátiva fue saqueada e incendiada por las tropas de Felipe V, siendo expulsados todos sus habitantes y cambiado el nombre de la histórica villa por el de Colonia Nueva de San Felipe. De esos actos incendiarios de las tropas borbonas les viene a sus habitantes el apodo de "socarrats" (quemados). En señal de desaprobación la ciudad de Xátixa mantiene boca abajo el retrato de Felipe V en el Museo de Bellas Artes del Palacio de L'Almodí. Pero volvamos al asunto que nos ocupa en el día de hoy...

Por si alguien tiene dudas sobre quienes son los que ocupan nuestro Peñón de Gibraltar les diré que los ingleses, aprovechando que España estaba desangrándose en plena Guerra Civil, se construyeron un aeropuerto en el istmo español y fuera por tanto de los límites establecidos en el Tratado de Utrecht. Aprovecharse de las guerras civiles para meter baza y cuchara, parece muy frecuente en la cultura anglosajona. ¡A Dios rogando y con el mazo dando...! 

Ya en 1.704 y mientras España se desgarra en una terrible guerra civil los ingleses, temiendo una alianza franco-española que les apartase del liderazgo, entran en la lucha apoyando otra candidatura de su conveniencia. El 4 de Agosto de aquel año una flota Anglo-holandesa ataca el castillo y ciudad de Gibraltar. La resistencia de los gibraltareños estaba condenada al fracaso, ante la superioridad del enemigo. El almirante inglés (Rooke) en un acto de la más vergonzosa piratería tomó posesión de la plaza no en nombre del archiduque Carlos (al que representaba) sino en el de la reina inglesa Ana. La Enciclopedia Británica, en su edición de 1.879, volumen 10, página 586, reconoce lo taimado de una acción personal que pone en entredicho el honor de Inglaterra.


Sin embargo aquel episodio solo sería el primero de una larga lista de abusos, motivo por el cual Felipe V intentó recuperar la plaza aquel mismo año. Tras firmarse el Tratado, los ingleses ocuparon militarmente la Torre del Diablo a Levante y el Molino a Poniente, tierras que no figuraban en el Tratado. El Tratado de Madrid de 1.721 fue ratificado por España a cambio de la restitución del Peñón. El rey inglés Jorge I envió la carta pero, una vez conseguida la firma de España, faltó a su palabra y la restitución no se llevó a cabo. En 1.723 y con una desfachatez sin límites, el ministro William Stanhope sostenía que Inglaterra tenía derecho a ampliar el área cedida en el Tratado de Utrecht a todo el territorio alcanzable con la artillería de la plaza. ¡Qué lástima que no tuvieran entonces los misiles actuales!. En 1.815 una epidemia de fiebre amarilla fue aprovechada por los británicos para ampliar la zona de ocupación. En 1.854 otra epidemia y la generosa ayuda española fue aprovechada por los ingleses para ampliar su territorio. En 1.908 Inglaterra construye una verja (el muro de la vergüenza berlinés) para asegurar el territorio esquilmado a España en las décadas anteriores. 


Carente de escrúpulos Inglaterra se mantiene ahí, en base al texto del "Atraco de Utrecht"donde se pone fin a la Guerra de Sucesión Española a cambio de la cesión de una parte de su territorio, en una legitimidad que España nunca aceptó puesto que la firma de dicho Tratado fue una imposición bélica en toda regla. Por si aquel atraco no fuera ya suficiente, Inglaterra defiende también con uñas y dientes todo cuanto ha podido "arañarle" a España desde entonces. Bestia hambrienta, ahora quiere sumar las aguas limítrofes impidiendo al pescador español poder ganarse el pan con el que alimentar a sus familias. ¿Qué más querrán después?. Seguramente que nos bajemos también los pantalones. Pero, ¡alto ahí!. ¡Por el culo no, por favor...! ¡Ahgggggggggggggggggg!.

EL ÚLTIMO CONDILL

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