26 de febrero de 2015

1674- LA VIRGEN DE GARABANDAL.

A las 8,30 h. de la tarde del domingo 18 de Junio de 1961, cuatro niñas de la aldea de San Sebastián de Garabanadal (Cantabria) oyeron un gran trueno estando el cielo despejado, completamente limpio de nubes. (Un avión sin duda). Orientándose por el ruido miraron al cielo para comprobarlo y cual no sería su sorpresa al ver un gran resplandor y en el centro del mismo al Arcángel San Miguel anunciándoles la próxima llegada de la Santísima Virgen, que efectivamente tuvo su aparición sobre el domingo día 2 de Julio en el cerro próximo a la aldea. Estas apariciones fueron sucediendo hasta el 13 de Noviembre de 1965, con gran repercusión en todo el país y en el resto del mundo.

El miércoles día 9 de Agosto de 1961 el sacerdote Luis María Andreu, acompañado de unas veinte personas de Aguilar de Campoo, llegaron a la pequeña aldea de Garabandal. Ese día el párroco local Valentín Marichalar había tenido que ausentarse a Torrelavega y le pidió al padre Luis que ejerciese de párroco de Garabandal en su ausencia. La misa, celebrada ese día por el padre Luis, fue de un fervor fuera de lo común y así lo comentaron todos los vecinos presentes. Esa tarde, como era costumbre, se rezó el Rosario en la iglesia, cayendo en éxtasis las cuatro niñas durante unos minutos. Al acabar el Rosario y sin mediar palabra marcharon hacia el lugar de las apariciones seguidas de otros feligreses.

Cuando llegaron al lugar, donde se esperaba la aparición, inesperadamente las niñas enfilaron una ladera arriba con mucha pendiente hasta un cerro coronado por nueve pinos y desde el que se ve perfectamente la aldea. Nuevamente la aparición de la Virgen se produjo en ese lugar y se repitió al domingo siguiente día 16, fecha en la que la Virgen pidió se construyera una capilla en ese punto en honor del Arcángel San Miguel. El propio papa Pablo VI se refirió a estas apariciones diciendo que era sin duda la historia más hermosa de la humanidad desde el nacimiento de Cristo. Como en otras apariciones, en Garabandal se anuncia el final de los tiempos, así como la segunda llegada de Jesucristo.

A las diez de la noche, estando el padre Luis entre la muchedumbre que seguía a las videntes, una de las niñas le pidió a la Virgen que diera alguna prueba de su presencia pues muchos no las creían. La virgen hizo que también el padre Luis la viera y le dijo: "muy pronto estarás conmigo". Esa misma noche, en el camino de vuelta a la aldea, el padre Luis cayó muerto sin dolor alguno. Días después, en una de las apariciones de la Virgen, una de las niñas llamada Conchita le dijo estar muy preocupada puesto que la humanidad duda de todo y pierde su fe. Según palabras de la propia niña, la Virgen le dijo: "No te preocupes. Mi Hijo hará todo lo necesario para salvarles".

La capilla de San Miguel se construyó con fervor y participación ciudadana puesto que, a poca que sea nuestra fe, hasta el más incrédulo de los hombres sabe de la infinita misericordia de Dios y de que arrepentidos todos alcanzaremos su perdón y un lugar junto a Él. Sin embargo la copa del pecado está próxima a rebosar. Según el mensaje del Arcángel... "No solo pecan los hombres normales, sino también sacerdotes, obispos y cardenales, que van por el camino de la perdición y se llevan consigo a otras muchas almas. Cada día que pasa la Eucaristía pierde importancia y solo volviendo al camino de la rectitud evitaremos la ira de Dios y alcanzaremos su perdón. Este es mi último mensaje..."

RAFAEL FABREGAT

1673- LA ESCUELA DE SATÁN.

A mediados del siglo XV el misterio se apoderó de la ciudad de Salamanca y fueron muchos los autores que relataron lo que allí sucedió. En la llamada "cuesta de Carvajal" se levantaba la iglesia de San Cebrián, derribada en el siglo XVI y convertida en Plaza, también con la denominación "...de Carvajal". En su día, debido a lo empinado del terreno y para aprovechar tal circunstancia, se construyó la sacristía en una especie de semi-sótano cuyo techo se correspondía con la planta de la nave de la iglesia y era en esa sacristía donde se desarrollaron los acontecimientos, mezcla de magia y espiritismo diabólico que vamos a relatar.


El lugar se llamaba (y se llama) la Cueva de Salamanca, pues este espacio ha permanecido en el tiempo y todavía se muestra impertérrito, a pesar de los siglos transcurridos. Se dice que la Cueva, o antigua sacristía, era la entrada a una misteriosa red de túneles que no solo recorrían todo el subsuelo de la ciudad sino que llevaban al propio Infierno. Tanto es así que se tiene por seguro que el protagonista de esta historia era el propio Diablo. La cuestión es que nada queda de la iglesia, ni de la sacristía, pero sí se mantiene la puerta de entrada a la cueva bloqueada y que actualmente es acceso al interior de la muralla y a la torre del Marqués de Villena.
Decenas de prestigiosos autores de las letras escribieron en sus libros sobre la Cueva de Salamanca, más bien con burla que con dudas sobre el destino de la misma. Sea el lector quien juzgue...


El caso es que la leyenda cuenta que aquellos túneles tenebrosos de la ciudad de Salamanca, cuya boca de entrada estaba en la sacristía de la citada iglesia, fueron aprovechados por Satanás para impartir lecciones de magia y adivinaciones a algunos jóvenes locales. La asistencia a las clases satánicas de quiromancia y espiritismo solo era permitida a siete alumnos con la condición de que nunca contasen a nadie lo que allí se aprendía, pero había una condición más... Terminado el aprendizaje, uno de ellos por sorteo, había de pagar las clases de todos...


Se cree que justamente el hermetismo de aquellas enseñanzas, fue el desencadenante del nombre de "Cueva" a la sacristía y el del "Diablo" a lo que sin duda debía ser el sacristán de la citada iglesia. No se sabe. Como se ha dicho, la leyenda es que eran siete alumnos y siete años de enseñanza, pasados los cuales uno de ellos quedaba allí de por vida al servicio del diablo nigromante. Uno de aquellos alumnos fue Enrique de Aragón, marqués de Villena. El caso es que justamente él fue a quien le tocó llevar a cabo el pago y éste se negó. El maestro o el Diablo, vete tú a saber, lo encerró en una celda del interior de la Cueva por no querer cumplir con el pago, pero Enrique logró escapar gracias a los trucos aprendidos.


Lo cierto es que Enrique de Aragón, marqués de Villena, dejó plasmados en diferentes libros escritos sus conocimientos nigrománticos, quedando patente que había aprovechado de forma sobresaliente las enseñanzas recibidas. Desgraciadamente sus libros ya no son de este mundo, pues fueron quemados por la Santa Inquisición. Mientras algunos afirman que el marqués desafió al rey de las tinieblas, otros sonríen diciendo que tales túneles fueron construidos por los árabes para canalizar el agua de abastecimiento a la ciudad de Salamanca. Otros más atrevidos aseguran también que aquellos túneles llevaron algo más que agua, puesto que fueron caminos secretos de políticos y eclesiásticos. 


Fuera cual fuera su utilidad y su destino, los túneles de Salamanca existen, como existió la iglesia de San Cebrián y como existe todavía La Cueva, antigua entrada a los túneles de la ciudad y que resulta ciertamente peculiar que tuviera acceso justamente por la sacristía. En la ya cerrada fábrica de Mirat, situada en la Avda. Aldehuela, estaba anteriormente el Convento de los Jerónimos cuyos restos se aprovecharon para la construcción de dicha fábrica. Aunque en mal estado, por haber sido cerrada muchas décadas atrás, todavía existen algunos muros del antiguo convento y bajo una pared abovedada, una puerta (actualmente sellada) por la que se accede a este túnel. 

Trabajadores de la citada fábrica intentaron explorarlo en su día, pero la falta de oxígeno y las malas condiciones de seguridad por su mal estado de conservación, obligaron a desestimar la idea. 
Otros muchos túneles, de cuya existencia se tiene constancia, fueron sellados con la renovación de los edificios de la ciudad. 
Son muchas las referencias a galerías salmantinas, siempre de origen eclesiástico, que muy probablemente se comunicaban entre sí. 
Según las leyendas salmantinas esas galerías comunicaban diferentes elementos monásticos de la ciudad, se cree que como elemento de seguridad para tiempos difíciles que pudieran presentarse, pero también para contactos de toda índole (...) a horas intempestivas. 
También la propia Catedral de Salamanca tiene la suya propia, pues salió en la última reforma llevada a cabo. 
Y es que al final, las leyendas no dejan de ser verdades a medias...

RAFAEL FABREGAT


25 de febrero de 2015

1672- LA CAVA DE DON RODRIGO.

A la muerte del rey visigodo Witiza, en el año 710 y no habiendo una descendencia directa, el llamado Don Rodrigo (Roderico) se apoderó del trono hispánico de forma violenta y provocando la secesión de una parte del reino. 
No teniendo noticias fidedignas al respecto, las crónicas de la época hacen pensar que el rey Witiza fue derrocado incluso por el propio Don Rodrigo y asesinado en ese mismo golpe de estado ya que, de haber muerto de causa natural, no se hubiera producido situación tan conflictiva como la que relatan las crónicas de aquellos tiempos. 
No habiendo consenso entre la aristrocacia, puesto que una parte de la misma apoyaba a los sucesores de Witiza, los conflictos internos se sucedieron y los árabes aprovecharon la oportunidad para atacar la Península Ibérica y derrotar a los visigodos, debido a la traición de los godos oponentes de Don Rodrigo.


El conde Don Julian ostentaba en aquellos tiempos la gobernación visigoda de la ciudad de Setem (Ceuta), la cual cayó en manos musulmanas el año anterior. Esto hizo que el conde cambiara de lealtades, quedando a las órdenes de Táriq ibn Ziyad a quien facilitaría con sus barcos el paso de las huestes moriscas por el estrecho de Gibraltar y la conquista de la Hispania visigoda. Pero, ¿cual era el motivo de tan alta traición a los suyos?. Es en este punto cuando cobra importancia la leyenda de Florinda la Cava, hija del conde Don Julián (Olián), a quien su padre había mandado a Toledo para ser educada de la manera más exquisita y por ver si podía casarla con algún noble. 


Allí en Toledo, junto a un torreón a orillas del río Tajo, acudía Florinda con sus doncellas a la luz de la luna llena para darse un baño sin percatarse de que Don Rodrigo, último rey de los godos, la contemplaba ensimismado desde lo alto. La visión de la desnudez de la joven muchacha tenía obsesionado al monarca y aprovechando que recibía de la joven los cuidados contra la sarna que padecía, trató por todos los medios de gozar de sus favores sin conseguirlo. Ante sus continuas negativas Don Rodrigo acabó violándola, aunque él siempre lo negó, diciendo que "yació de forma voluntaria". Otras versiones dicen que fue ella quien lo sedujo bajo promesa de un matrimonio que no se llevó a cabo...


Sea como fuere Florinda la Cava escribió a su padre contándole la afrenta recibida, bien fuera la de violación o la de incumplimiento matrimonial y su padre acudió a Toledo a recogerla, aunque sin pedir explicación alguna a Don Rodrigo. Completamente enfurecido contactó con Táriq ibn Ziyad y le ofreció sus barcos y la información necesaria para desembarcar en Tarifa dando comienzo a la invasión musulmana. En aquella primera batalla, la de Guadalete, los moros se impusieron a un ejército escaso y mal dirigido, por las luchas internas que se habían sucedido las últimas semanas en tierras visigodas. Otras oleadas mayores pasaron el estrecho y la derrota fue aplastante.


La venganza de Florinda la Cava y la de su padre el conde Don Julián, se cuenta en los anales de la "Historia legendaria" como el desencadenante de la invasión morisca en España. Una invasión que había de imponerse durante 800 años y que cambiaría para siempre los destinos de los reinos cristianos peninsulares, implantados a finales de la presencia romana y muy especialmente con la conversión al cristianismo de los godos llegados de las tierras germánicas. ¿Todo eso por la pérdida de la virginidad de Florinda?. Bueno, pues quizás sí. Las más serias discusiones, empiezan muchas veces por un motivo ridículo, o mínimo para los desastres que provocan...

RAFAEL FABREGAT

24 de febrero de 2015

1671- VIVIR EN DICTADURA.

El Gobierno Dictatorial, aunque se llame comunista, siempre es de derechas y en todos los casos roza el fascismo, cuando no lo abraza de forma inequívoca. Dictadura y fascismo es algo consustancial, una misma cosa. Es el poder concentrado en una misma persona o grupo que, amparado en la victoria de un golpe de estado, revolución o alzamiento armado, derroca a una monarquía o república legalmente constituida y lo toma para sí, por la fuerza. Es en definitiva un gobierno sin reconocimiento jurídico, de hechos consumados y generalmente armado o apoyado por una parte importante del ejército.

Justamente por todo ello y muy especialmente porque no hay división de poderes establecidos de forma democrática, se le llama Dictadura. No hay justicia social, ni presencia, ni consentimiento de los gobernados, ni en la toma de poder ni en ninguna de las leyes propugnadas a partir de esa violenta toma de posesión. Más bien al contrario se gobierna habiendo derogado previamente todas las leyes anteriores que regían en el país en cuestión. Por eso justamente ninguna dictadura puede llamarse de izquierdas. Es imposible puesto que, siempre fascistas, ninguna dictadura permite opinar al pueblo ni permite la oposición.

Como se ha dicho antes, la dictadura llega generalmente tras un golpe de estado, que no siempre tiene que ser de índole militar al 100%. También puede ser una coalición cívico-militar, pero siempre amparada por una parte importante de las fuerzas armadas. Sucede porque esa parte de la sociedad no está conforme con una determinada situación. Desde el punto de vista del dictador, su acción siempre es fiel reflejo de una situación extraordinaria y altamente negativa que él quiere corregir, buscando el bien del país y el suyo propio. No ha existido jamás ningún dictador que haya gobernado de forma altruista. 

Posteriormente se apela a esta situación teóricamente negativa para legitimar leyes y actuaciones represivas, contra las personas y pensamientos a combatir, así como para fijar la duración de esa dictadura que generalmente suele ser vitalicia, pudiendo incluso pretenderse en algunos casos nombrar sucesor. El dictador suele rodearse de una aureola de sacrificio y entrega al país que en la práctica gobierna de forma arbitraria. En muchos casos, casi siempre, incluso suele buscarse la connivencia de la iglesia para justificar los desmanes especialmente ocasionados hacia los opositores, siempre faltos de fe.

Generalmente las dictaduras suelen ser totalitarias, es decir, centran el poder en una sola persona, o en un grupo muy reducido de ellas que rinden total pleitesía al dictador. Se busca el apoyo de las masas, pero no hay inconveniente en someterlas si no se consigue convencerlas. La represión por el miedo es habitual, aunque no siempre efectiva. Cuando la implantación del miedo fracasa, el segundo paso es aislar a quienes opinan en contrario, a fin de impedir que encuentren adeptos a su causa y se agrave el problema. Para el dictador la Democracia es una lacra social a combatir y si es posible a erradicar.

Para el pueblo, Democracia significa libertad de pensamiento y de expresión. El problema es que esa libertad no siempre impide actuaciones desastrosas e injustas. Impide, eso sí, que éstas se eternicen. Ya es mucho, aunque no bastante. En los cuatro años que dura normalmente una legislatura, a muchos puede costarles la salud y hasta la vida. Pero claro, ¿qué más podemos hacer?. Que el pueblo tenga el poder suficiente para poner y quitar gobernantes es a lo máximo que se puede aspirar desde la paz. En principio puede parecer poco, pero muchos antes que nosotros hubieran dado parte de su vida por conseguir ese derecho.

Como es lógico al dictador le repugna la Democracia, a la que culpa de todos los males de la sociedad. 
En todas las cosas de la vida y del mundo, el término medio suele ser el más adecuado para una convivencia sana y duradera. ¡Son tantas las piedras que hay en el camino!. 
Nada es blanco o negro. Hay muchos tonos intermedios que hay que buscar para dar satisfacción a la mayoría. No a todos, claro, ya que los dictadores no pueden aceptar en modo alguno los colores intermedios. 
El dictador lo tiene claro. Solo existe una verdad y un camino. Pero su verdad no es cierta y su camino no lleva a la justicia ni a la paz...

RAFAEL FABREGAT

23 de febrero de 2015

1670- EL CASTILLO DE GUIMARAES.

"Aquí nació Portugal" -dice en una de sus torres. Y es que en este castillo nació y creció Alfonso Enriquez, hijo de Enrique de Borgoña y Teresa de León, que años más tarde se convertiría en Alfonso I de Portugal, por ser el artífice de la transformación del Condado Portucalense en el Reino de Portugal, un nuevo país próspero e independiente. Sin embargo el castillo fue construido a mediados del siglo X por la condesa Muniadona Diaz, a fin de proteger de vikingos y musulmanes a la población y al monasterio de San Mamede, fundado por ella en 950 por inspiración piadosa. 

Tanta fue aquella llamada de la fe que años más tarde acabaría ingresando en el mismo convento que ella fundara.
A la sombra del Monasterio de San Mamede crecería el Castillo que sería más tarde sede de la corte de los condes de Portugal y junto a ellos se desarrollaría la población de Guimaraes. Sin embargo en primera instancia, concretamente el año 968, la condesa Muniadona entregó el castillo al cenobio, debido a las constantes incursiones que sufría la comarca por parte de los musulmanes. Nada queda de aquella antigua construcción, si bien en su lugar tenemos actualmente la Iglesia de Nuestra Señora de la Oliva del siglo XIII y mezcla de estilos luso-mudéjar y románico-gótico-manuelino. La iglesia fue reformada en tantas ocasiones que su estilo es una extraña pero bella mezcolanza imposible de definir.

El Condado Portucalense fue constituido en 1095 por el rey Alfonso VI de León y ofrecido a su "yerno" Enrique de Borgoña como agradecimiento a su ayuda en la Reconquista de las tierras a los moros. 
El de Borgoña se había casado aquel mismo año con Teresa de León, hija ilegítima de Alfonso VI y de su amante Jimena Muñoz. 
Al nacimiento de Alfonso (1109), el que sería unos años después el fundador del Reino de Portugal y por tanto su primer rey, el joven matrimonio ya había tenido tres hijas y un varón que murió en 1110. El año 1112, cuando Alfonso contaba 3 años de edad, moría el conde Enrique y gobernó Teresa el condado como regente, tomándole gusto al poder hasta el punto de no querer abandonarlo.

Castillo de Lanhoso.
En 1121 Teresa fue atacada por su medio hermana Urraca I de León, siendo derrotada y cercada en el Castillo de Lanhoso que por su estratégica situación no pudo ser conquistado. A pesar de su inferioridad, con la ayuda del conde de Traba entonces familia más poderosa del Reino de Galicia, consiguió negociar con la reina Urraca y firmar un Tratado que le permitió seguir gobernando el Condado Portucalense. A raíz de ello Teresa mantuvo relación sentimental e incluso tuvo hijos con el noble gallego y quiso perpetuarse en el poder en detrimento de su hijo y heredero Alfonso que ya tenía la mayoría de edad. Como no podía ser de otro modo se opusieron a ella los nobles portucalenses y su propio hijo Alfonso. 

Interior del Castillo de Guimaraes.
Uno de los más firmes apoyos de Alfonso fue el Arzobispo de Braga que, apresado por Teresa y liberado por influencia papal, se exilió al Reino de León llevándose a Alfonso, a quien el día de Pentecostés del año 1125 armó caballero en la Catedral de Zamora. Ante la férrea negativa de Teresa en ceder el condado, madre e hijo entraron en guerra abierta, siendo la fuerzas de Teresa derrotadas en la Batalla de San Mamede en 1128. Perdido el poder, Teresa se exilió al convento de Póvoa de Lanhoso donde fallecería dos años después. Sus restos mortales descansan en la Catedral de Braga, junto a la tumba de su primer esposo el conde Enrique de Borgoña.

A fin de distanciarse de los nobles norteños que se atribuían el triunfo en la Batalla de San Mamede, en 1131 Alfonso I trasladó la corte a Coimbra. Concretamente a la alcazaba árabe que anteriormente había sido pretorio romano y que en la actualidad cobija a la Universidad de Coimbra. 
De todas formas poco o nada queda del antiguo palacio de Alfonso I puesto que el rey Manuel I de Portugal lo reformó en profundidad en el siglo XVI para ubicar la Universidad. 

Retomando la vida y obra de Alfonso I decir simplemente que al estar la ciudad de Coímbra más al sur, casi en la frontera almorávide, el traslado de la corte también fue aprovechado por el rey para frenar las continuas incursiones moriscas. 
Una vez instalado en la nueva ciudad, Alfonso I reforzó las defensas de Coimbra y aprovechó la mayor proximidad para destruir los centros militares moriscos de Lisboa y Santarem, aunque el reconocimiento a sus logros le llegaría demasiado tarde. No sería hasta el año 1179 cuando Alfonso recibiría del papa Alejandro III el título de rey y Portugal el de reino independiente y vasallo de la Iglesia, a través de la bula "Manifestus Trobatum". 
Alfonso I ya tenía entonces 70 años...

RAFAEL FABREGAT


21 de febrero de 2015

1669- EL FUERTE ROJO DE DELHI.

Se dice, con razón, que Delhi es la puerta de entrada a la India. Sus orígenes se remontan al año 1200 a.C. y la que vemos actualmente es la séptima de las ciudades que se han superpuesto a lo largo de sus 32 siglos de existencia. Sin embargo lo que nos trae hoy aquí no es la ciudad, de la que ya se hablará en otra ocasión, sino de uno de sus edificios más emblemáticos: el Lal Qila, o Fuerte Rojo, como se le llama tradicionalmente por el color de la piedra arenisca con la que fue construido. 


La ciudad fue convertida en capital del imperio mongol por  quinto emperador de la dinastía, que la rebautizó con su propio nombre: Shahjahanabad
Shah Jahan, gobernó la India desde 1627 a 1658 siendo destronado por su hijo Aurangzeb que lo encarceló hasta su muerte en 1666. Durante el reinado de Shah Jahan se alcanzó el más alto grado de refinamiento constructivo, siendo su obra más representativa el Taj Majal, monumento funerario dedicado a su cuarta esposa Arjumand Bano Begum en la ciudad de Agra.

A los diez años de su acceso al trono, Shah Jahan trasladó la capital de su imperio (hasta entonces en Agra) a la vieja Delhi. A tal fin le puso su nombre (Shahjahanabad) y mandó construir este impresionante castillo-palacio. Sus murallas miden 6,5 Km. de largo y una altura mínima de 16 metros, junto al río, mientras que en la parte más alta llegan a los 33 metros. 
El conjunto del fuerte es prácticamente original si bien en 1857, tras la revueltas de los cipayos los británicos lo ocuparon y destruyeron una parte de los jardines y pabellones.
La puerta de Lahore es la entrada principal. Da a la calle Chatta Chowk que es una especie de bazar que ofrece a los visitantes todo tipo de productos típicos, artículos artesanales y souvenirs.
Desemboca en una replaza que divide la zona militar de la palaciega. La puerta de acceso al palacio se llama "del tambor" por la galería superior destinada a los músicos. Tras este espacio estaba el pabellón en el que se ofrecían en su tiempo las audiencias públicas. Este pabellón estaba decorado con piedras preciosas que desaparecieron en la revuelta de 1857.

En el centro del pabellón de audiencias se encuentra el trono desde el que Shah Jahan recibía a sus ilustres visitantes. En forma y decoración, es copia del trono de Salomón. Detrás y sobre una plataforma elevada con vistas al río Yamuna se encuentran los pabellones imperiales, cada uno de los cuales está conectado a los demás por una serie de canales denominados "arroyos del paraíso" que llegan hasta el centro del pabellón. Los despachos privados del emperador se encuentran en una torre octogonal de tres pisos de altura. El palacio fue diseñado como una réplica del paraíso que describe el Corán. De manera repetitiva en varias dependencias de este palacio se puede leer: "Si existe un paraíso en la tierra, está aquí".

Si bien están basados en prototipos islámicos, tanto los planos del palacio como del complejo defensivo son claro ejemplo de la construcción mongola. Los pabellones del sur estaban destinados a dependencias de las mujeres: el Mumtaz Mahal y el Rang Mahal. Hay un tercero denominado Khas Mahal que tiene dos aposentos imperiales. El siguiente pabellón es la sala de audiencias privadas y en el que se encontraba el famoso trono "de pavo real" que fue robado por las tropas persas y que se convirtió en trono del Sha de Persia, hasta la revolución de Jomeini que derrocó la monarquía en Irán. 

Otro pabellón próximo alberga los baños de estilo turco, aunque con decoración mongol de mármol y piedras de colores. 
Al norte está el "Jardín de la concesión de la vida" atravesado por dos canales en forma de cruz. El último emperador de la dinastía mandó construir en 1842 un último pabellón en el centro de la piscina privada donde se encuentran estos dos canales de agua. 
Vigilados por el río Yamuna, que separa la Vieja Delhi de la Nueva Delhi, realizamos una última  y rápida visita. 

Se trata de Moti Masjid o "Mezquita de la perla", una pequeña mezquita de mármol blanco, con tres cúpulas en la parte superior, que fue construida en 1659 por Aurangzef, tercer hijo de Shah Jaham, que tras desembarazarse de sus dos hermanos mayores y apresar a su padre, se coronó emperador. 
La Mezquita de la Perla era de uso privado para el emperador Aurangzef. No destacó como su padre por acometer ninguna obra que le llevase a la inmortalidad. Figura controvertida, pasó a la Historia como persona austera y piadosa. Tanto fue así que es el único emperador enterrado en una tumba a cielo abierto.

RAFAEL FABREGAT