5 de noviembre de 2026

3333/0290- LA CESTA MULTIPLICADORA.


Al primer vistazo, una cesta abandonada, mientras su dueño sigue buscando setas alrededor de la zona, ¡pero no!. Ni es una cesta ni está abandonada por su dueño. Es más, es muy posible que su dueño no tenga afición a la micología, porque gana tanto dinero que, en estas fechas otoñales en las que ya está empezando a refrescar, se haya marchado de vacaciones a la Polinesia Francesa que allí habrá sin duda mejores temperaturas para el baño en playa virgen de aguas color esmeralda. ¡Ay, qué envidia...!  Bueno, a lo que íbamos. Se trata de un edificio, de oficinas, sede de la empresa norteamericana Longaberger Basket Building's dedicada a la producción de cestas de todo tipo. Lo que ha dado paso a la construcción de su empresa de Newark - Ohio (EEUU) dentro de este edificio que simula a una de sus cestas más icónicas.


Sin duda hablamos de la empresa más grande del mundo en esta clase de menesteres: cestas de madera de arce. Se preguntarán algunos que cómo es posible que un producto de artesanía, que (casi) puede hacerlo cualquiera, se haya convertido en un negocio millonario. La respuesta es simple, ¡por la cantidad!. Nada menos que 7 millones de cestas al año. Tanto es así que su propietario pretendía que todas sus sedes fueran construídas de la misma manera, pero no pudo ser. Su dueño tiene dinero, pero no tanto. Convertir su sueño en realidad, le costó la friolera de 30 millones de dólares, ya que las complicaciones se sucedieron... Para conseguir el aspecto de cesta, cada piso tenía que ser un poco mayor que el anterior y ello llevó a una complejidad estructural sin parangón, pero su dueño la quería así y así se hizo.


El edificio tiene la forma de cesto de arce, pero es de hormigón armado, un recipiente que es el orgullo de todos los habitantes de la comarca. El edificio tiene 7 plantas destinadas a oficinas centrales, así como galería de exposición y venta de todos sus modelos de cestas. La empresa debe estar muy próxima a su Centenario, si no se ha producido ya, puesto que en principio fue una sinple cestería artesanal fundada por J.M. Longaberger y fué su hijo Dave Longaberger quien la lanzó al estrellato expandiéndose masivamente al implantar mundialmente la venta directa, más increíble todavía al tratarse de un producto de mucho volumen y poco precio. Por si esto le parece poco al lector, hay que añadir que su vente era "de puerta a puerta", tal como hicieran en aquellos tiempos las empresa "Avón" ó Tupperware.


Solo el mínimo coste de la materia prima podía permitir una cosa así. Esta Compañía, inició su nueva andadura en 1973. En el año 2000 alcanzó la cifra de 1000 millones de dólares en ventas, empleaba a 8200 personas y contaba con 45000 distribuidores independientes que vendían sus productos de forma directa, casa por casa, aunque ya con un extenso catálogo de decoración en hierro forjado, cerámica, etc. Era imposible que tales volúmenes de negocio, en artículos tan económicos pudiera tener resultado y las ventas fueron bajando hasta llegar a los 100 millones de dólares. En 2013 la empresa fue vendida, aunque sus fundadores siguieron trabajando en ella pero dos años después, viendo que el negocio no funcionaba, abandonaron la empresa. En aquellas fechas ya tan solo trabajaban 75 empleados, 30 de los cuales hacían cestas a mano.

En 2018 la firma se declaró en bancarrota, pero la empresa se resistía a morir. Un año después, tras un acuerdo con los tejedores, dos nietos de la familia Longaberger relanzaron la empresa, dejando de vender la producción por las casas y centrándose en la venta on line. El negocio seguía siendo escaso y condenado al cierre. Se habló de convertirlo en un Hotel pero no llegó a llevarse a cabo. En este momento de 2026 sigue funcionando por medio de franquicias y venta terciarizada pero, aún así, no se cree que pueda remontar pues está altamente endeudada con el Estado y han puesto el edificio en venta por la irrisoria cantidad de 500 mil euros. El Estado ya ha remitido aviso de que de si no encuentra comprador antes de finalizar el año, requisrá el local a sus propietarios como forma de pago que salde la deuda. Tic, tac, tic, tac, el final se acerca de forma definitiva.

Rafael Fabregat Condill
 


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