En estos casos, realmente excepcionales, ya no se trata de hombres o mujeres sino de una fuerza irresistible que pocas veces sucede en la edad adulta. Incluso la palabra sexo se queda pequeña. Es un ardiente malestar que solo puede curarse abrazándote a la persona amada. No sé si podría decirse que es algo propio de la juventud, pues me consta que algunas personas lo han experimentado a una edad de entre 40-50 años y más, aunque supongo que, cuando ese deseo incontrolable se hace presente, será por haber conocido el amor verdadero a una edad avanzada y tras haber vivido amores de más baja intensidad. La cuestión es que esto existe de verdad y es una suerte inmensa haber podido experimentarlo, ya que no es algo que le suceda a cualquiera, ni tampoco que pueda encontrarlo cualquiera de nosotros.
Repito, el deseo incontrolable no es algo que sientan solamente las mujeres, ya que también los hombres pueden caer en esa tela de araña, solo reservada a mentes muy exclusivas. Para esas personas la parte contraria no es una persona cualquiera, sino una especie de ángel que ha nacido única y exclusivamente para ellos. Es una adoración difícil de imaginar y lo es porque han tenido la inmensa suerte de que su pareja siente exactamente lo mismo hacia ellos. La gente le tiene miedo al sexo extraconyugal y no hay nada que objetar, pero quien lo experimenta sabe que su poder es sísmico y absoluto. Queremos tener la seguridad de que esta pasión no va a hacernos daño, aunque todos sabemos que el peligro está ahí, al acecho. Cualquier amante, por muy correcto que sea, se excita con esta situación, solamente erótica y breve.
Porque esto nada tiene que ver con el amor que, seguramente, tiene asegurado su esposa y madre de sus hijos. Es la emoción de lo novedoso lo que les excita, esa pasión desenfrenada a la que nadie quiere ponerle fin. Y esto no es exclusivo de los hombres, También las mujeres, se atrevan o no, sienten esa misma curiosidad. ¿Qué quieren estas personas en realidad?. El amor ya lo tienen en casa, esto es pasión desmedida y sin ataduras. Porque el sexo quiere ser libre. Con demasiada frecuencia las mujeres abandonan el trato igualitario que alguien les ofrezca y se marchan con cerdos machistas que las tratan a patadas. ¿Por qué?. Pues porque cada persona es diferente a las demás. Algunas mujeres prefieren que las traten como esclavas y poco o nada se puede hacer contra eso. Algo deben recibir a cambio...
Da la impresión que nos han educado para caminar por un mundo que no existe. Que nadie se extrañe si ante estas palabras se siente confundido. Cuando tratas a tu pareja de igual a igual, ella se marcha y cuanto la tratas a patadas regresa, pero ¿qué mundo es este?. ¿Puede ser la solución, tratarlas como iguales cuando están de pié y como esclavas cuando están en la cama?. En fin, creo que lo mejor para todos será dejar que ella sea la heroína. Que se muestre poderosa ó sumisa cuando le plazca, pero el problema es que el sexo sin fantasía pierde interés puesto que la imaginación juega un papel importantísimo. Muchos hombres enamorados pagan por vivir unas fantasías que a su mujer no quieren pedirle. Y así, con nuestras penas y nuestras alegrías, vamos caminando por la vida. No podemos hacer más...
Rafael Fabregat Condill




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