23 de abril de 2013

0990- EL ESPECTACULAR SATURNO.

En 1.659 y con un telescopio de mayor potencia, el astrónomo holandés Christian Huygens afirmó que lo que Saturno tenía a su alrededor era un anillo delgado y plano. A partir de entonces y con el logro de mejores aparatos de observación, los detalles visualizados han sido muchos y variados.


Saturno es el segundo planeta más grande del Sistema Solar, después de Júpiter, y el único con anillos visibles desde la Tierra. En 1.610 fue observado, por vez primera desde la Tierra a través de un telescopio de 20 aumentos. Estaba hecho de madera y cuero, con dos lentes de cristal. Su inventor era el italiano Galileo Galilei y, para su sorpresa, creyó ver dos cuerpos a los flancos de este planeta. Eran sus anillos, pero él los dibujó por separado y lo entendió como un objeto de tres cuerpos. Cuatrocientos años después de su descubrimiento, los anillos de Saturno siguen siendo todo un misterio.


Oficialmente Saturno tiene 18 satélites, aunque hay detectados 53 en total. Recientes observaciones realizadas a través del telescopio espacial Hubble han evidenciado la existencia, próxima a Saturno, de cuatro o cinco cuerpos más que bien podrían ser nuevos satélites, aunque todavía no han sido confirmados. Los más importantes son: Titán, Rea, Japero, Dione y Tetis. El satélite Titán es de un tamaño aproximado a nuestra Luna, es decir, unos 5.000 Km. de diámetro.
Al igual que ocurre con otros planetas, Saturno es un planeta gaseoso, formado principalmente por hidrógeno y helio. El sorprendente tamaño son 755 veces el de la Tierra. Los vientos, en la parte superior de la atmósfera, alcanzan los 1.800 Km/hora y son los creadores de las bandas amarillas visibles desde la Tierra.


En la mitología Saturno era un dios, Señor de la agricultura y la cosecha. Se representa como un anciano de larga barba blanca y con una hoz o guadaña en la mano. Era hijo del Cielo y de la diosa Cibeles y él, a su vez, padre de Júpiter. Hermano menor de Titán éste le cedió el trono a condición de no tener hijos varones, motivo por el cual los que tenía debía devorarlos. Saturno trató de matar a su hijo Júpiter pero éste le venció y se apoderó del Cielo. Saturno quedó reducido a la condición de simple mortal y fue a refugiarse al Lacio, región a la que pertenece la ciudad de Roma, donde puso orden entre los hombres y les dio leyes para conseguir la estabilidad. Jano, el dios de dos cabezas, creó una fiesta en honor de Saturno. Durante la fiesta, que con los romanos llegó a tener cuatro días de duración, se suspendía el poder de los amos sobre los esclavos y la guerra y las ejecuciones se paralizaban. Los cartagineses, bastante más rudos, ofrecían sacrificios humanos. Concretamente se trataba de recién nacidos a los que se mataba con gran estruendo de flautas y tambores, para no oír sus gritos de dolor.


El nombre de Saturno proviene pues de la mitología romana. Su aspecto más característico lo forman sus anillos. Hasta la invención del telescopio este planeta, ya descubierto, carecía de todo interés pues a simple vista era uno más de los puntos de luz del universo. Cuando lo vio Galileo en 1.610 la baja inclinación de sus anillos y aparato de tan escasa potencia le hicieron pensar que se trataba de grandes lunas pero cincuenta años más tarde, ya con aparatos más potentes, sus seguidores vieron que se trataba de anillos alrededor del planeta. Doscientos años después de aquello, nuevos telescopios demostraron que los anillos no eran algo sólido, sino millones de partículas de tamaño variable que giran alrededor del planeta a una velocidad de 48.000 Km/hora.

Al ser un planeta gaseoso y girar a tanta velocidad el planeta no es redondo sino achatado en los polos y por lo tanto ovalado. A pesar de ser 755 veces más grande que la Tierra, da una vuelta completa cada 10h. 39' y 22,4". Su estructura es la de un núcleo rocoso central y un manto interno de hidrógeno líquido alrededor de éste. Los 30.000 Km. restantes de profundidad o manto externo están formados por una atmósfera de hidrógeno y helio. Su "año" o viaje alrededor del sol, a una distancia media de 1.418 millones de kilómetros, dura 29 años terrestres y 167 días.

RAFAEL FABREGAT

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