16 de febrero de 2013

0926- REPÚBLICA DE ZIMBABWE.

Ubicación de Zimbabwe en África.
Mucho dinero y poco pan, eso es Zimbabwe. Los dólares y el hambre juegan al gato y al ratón, un deporte dominado en los últimos veinte años por militares y políticos sin escrúpulos. La antigua Rhodesia del Sur, es un país sudafricano donde el hambre y la inflación han convertido a un país antiguamente rico en uno de los que más pobres tienen. Enclavado entre los ríos Zambeze y Limpoco, limita al noroeste con Zambia, al sur con Sudáfrica, al este con Mozambique y al suroeste con Botsbwana. Su población nativa es el pueblo shona y ese es el idioma hablado mayormente, una lengua bantú. Otro pueblo de esta misma república son los matabele, zulues llegados a la región en el siglo XIX y cuyo idioma es el Sindebele. Sin embargo el idioma oficial de este país es el inglés. El Reino Unido concedió a Zimbabwe la independencia el 18 de Abril de 1.980 pero desde ese momento su economía no ha hecho más que declinar. La mala gestión y la corrupción de sus gobernantes han puesto al país en una pésima situación económica y hasta incluso alimentaria. El Gobierno está acusado por la comunidad internacional de violaciones masivas de los derechos humanos, lo que ha llevado a retirarle todo tipo de apoyos que han agravado notablemente su difícil situación. 


Marchando a comprar el pan.
Con una superficie de 386.850 Km2. el país alberga una población de 13.200.000 personas, un 94% de los cuales son de origen bantú. La esperanza de vida es de 43 años para los hombres y 42 años para las mujeres, diferencia a favor de los varones debido a la mortalidad materna que, a pesar de haber mejorado mucho, por cada 100.000 partos de niños vivos fallecen 700 mujeres. El 7,3% de los niños nacen muertos, algunos como "única" forma de salvar la vida a la madre, y el 11,7% de los nacidos no superan los 5 años de vida. La vida en ese país es triste pues, además de una esperanza de vida realmente baja, debido al SIDA y a otros muchos factores, es imposible encontrar comida más allá de lo que uno puede conseguir en ínfimas explotaciones de subsistencia, ya que la inflación más elevada del planeta (165.000%) hace la vida imposible a sus habitantes. Una barra de pan, si se encuentra, vale 10 millones de dólares zimbabwenses con lo cual el volumen del dinero supera al del producto adquirido. Aunque el cambio de su moneda está suspendido con respecto al Euro desde Marzo de 2012 (1/502573) quiere decirse que la citada barra de pan valdría en ese momento 19,90 euros (?) algo totalmente inasumible, no ya para pobres, sino para nadie.


Harare, capital de Zimbabwe.
Con 1.700.000 habitantes y 3.000.000 en su área metropolitana, la capital de Zimbawe es Harare. Es una ciudad joven fundada en 1890 por los ingleses capitaneados por Cecil Rhodes. Inicialmente se erigió como un fuerte de la "columna Pionera" británica, llamada  Salisbury en honor al tercer marqués del mismo nombre, entonces Primer Ministro del Reino Unido. El nombre de la ciudad cambió el segundo año de la independencia de Zinbabwe (1982) y la nueva denominación hace referencia al nombre del jefe de la tribu shona. Se trata de una moderna ciudad, centro administrativo, comercial y de comunicaciones. Es lugar de concentración industrial y el punto donde se cierran todas las operaciones de compraventa de producción agrícola. También está allí concentrada la mayor oferta universitaria del país. Al ser lugar de concentración del poder, es también escenario de las más importantes disputas políticas y económicas, con graves incidentes urbanos. 

Colas para la comida de caridad.
Un país rico abarrotado de gente que se muere de hambre. Ya en el siglo V los bantúes descubrieron la riqueza minera de estas tierras, especialmente el oro, el cobre y el estaño, desarrollando refinadas técnicas de trabajo de estos metales que les valieron importantes contactos comerciales con Asia hasta el siglo XV. La llegada portuguesa a estas tierras liquidó el fructífero comercio con Oriente y provocó la decadencia económica del país, de tal gravedad que los estudiosos estiman su retroceso en diez siglos. 


Lobengula Khumalo, rey matabelé.
Pero no acabó ahí la desgracia de las gentes de Zimbabwe ya que en 1.889 Lobengula Khumalo, rey de los matabelé (zulúes exiliados de su territorio por las guerras internas y las presiones británicas) cedió a la compañía británica BSA el monopolio de la explotación minera de aquellas tierras a cambio de armas, una pensión vitalicia y un barco de vapor. Lobengula se dio cuenta rápidamente de su error, pero ya era tarde. El aventurero y timador británico Cécil Rhodes nunca tuvo intención de cumplir lo pactado. Solo entregó 500 fusiles y pagó cuatro mensualidades de la pensión "vitalicia" del rey de los matabelé; del barco nada se supo. La cesión ya estaba obtenida y con los mineros británicos llegó también un gran número de colonos y tropas mercenarias que no se habían mencionado en el acuerdo. Con esta cesión la compañía se instaló en tierra de los shona a los que atacaron y vencieron, denominando al territorio Rhodesia del Sur que pasó a ser colonia británica en 1923. Los malos tratos que los británicos infringieron a los indígenas obligaron al rey de los matabelé a empuñar las armas, pero fue derrotado y su territorio asediado por los británicos. 


Kimberley, mina artesana más grande del mundo.
Lobengula ya pensaba que esto iba a pasar y durante años había estado enviando a sus guerreros a trabajar en la mina de diamantes de Cécil Rhodes, en Kimberley, en un contrato de cuatro años. Al regresar a su tribu cada uno de ellos debía llevar a su rey un diamante no inferior a un huevo de paloma, que hubiera robado a los ingleses sin que ellos se percataran. Solo cumpliendo ese requisito podía casarse al volver a la tribu y tomar la lanza de guerrero en uno de los regimientos del rey. Estos diamantes los guardaba Lobengula en  doce vasijas de barro del tamaño de un melón en lo más secreto de su Kraal, cada una de ellas cuidadosamente cubierta con la piel de un cabritillo no nato. Cada año, el día de su cumpleaños, cubría su cuerpo con grasa de búfalo y pegaba los diamantes a su cuerpo y se exhibía delante de sus súbditos como señal de poder. El brillo de los diamantes bajo el duro sol africano era de tal intensidad que aquella ceremonia era conocida como "El fuego de Lobengula"


Kraal zulú.
Cuando el 4 de Noviembre de 1.893 las columnas de Cécil Rhodes llegaron al Kraal del rey de los Matabele, pero Lobengula ya no estaba. Humillado, desesperado y enfermo, el rey había marchado al exilio transportado en su carreta real arrastrada por diez yuntas de bueyes y en las que iban sus esposas y Gandang, el amigo y general de sus ejércitos. Marchó hacia el norte buscando la frontera a través del "trueno que moja" y que todos conocemos como las Cataratas Victoria. 


Kopje o colina.
Sin embargo, ya próximo a las cataratas Lobengula se sintió muy enfermo y no pudo seguir. Mandó parar a la caravana y pidió a Gandang que buscara alguna gruta en las proximidades que le sirviera de tumba para su viaje a la eternidad, al tiempo que ordenó a su hechicero que le preparara un brebaje fulminante que eliminara sus dolores y su vida. El rey tomó el preparado de veneno de mamba negra con ansiedad y  casi de forma inmediata murió sin ningún dolor. De acuerdo con la tradición el rey debía ser enterrado envuelto en la piel de un búfalo macho, jefe de manada y recién muerto pero, por las prisas de aquella precipitada huida, Lobengula fue envuelto en la piel del buey guía de su carreta real. Colocado su cuerpo en aquella improvisada gruta, situaron a los pies sus armas y las doce vasijas llenas de diamantes. Mientras marchaban, el fiel Gandang volvió su mirada triste hacia el Kopje en cuya gruta su rey iniciaba su camino al más allá. En los 120 años transcurridos nadie pudo encontrar aquella gruta con los restos de Lobengula y las doce vasijas de diamantes. Y si alguien la encontró, ¡no lo dijo!.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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