7 de diciembre de 2011

0557- EL MINARETE DE JAM

Con sus 65 metros de altura y construido en su totalidad con ladrillos consolidados con cal, en relieves y remate final e inscripciones con ladrillos vidriados de azul turquesa, el Minarete de Jam (s. XII) es el segundo más alto de Asia realizado con ladrillo. Se trata de cuatro cuerpos cilíndricos superpuestos y decrecientes. La torre, de base octogonal y 9 metros de diámetro, forma una compleja trama decorativa exterior e interior, que habla del gran momento que vivían sus constructores en esa época. El monumento constituye uno más de los puntos de mayor interés de la zona en la que está enmarcado, por los muchos vestigios históricos que esperan al visitante. Unos y otros forman parte de la cultura Ghúrida que dominó esta región afghana entre los siglos XII y XIII. Un excelente ejemplo de la arquitectura islámica oriental encargada por el sultán Ghurid-Ghiyas (1153-1203) junto a la ciudad de FiruzKuh y en su capital veraniega denominada Jam y que hoy constituye un interesante yacimiento que nos habla de la importancia de esta dinastía islámica.

El idílico lugar está situado a 1.900 metros de altitud, en la región central de la provincia de Ghor (Gawr), junto al río Hadi-rud y en un profundo valle rodeado de montañas imponentes de hasta 2.400 metros. El recogimiento de este lugar, ha permitido que minarete y yacimiento pasaran desapercibidos durante siglos ante los ojos de la humanidad, para ser redescubierto en 1.886. Por su ubicación, al fondo del valle, la torre más que una construcción de vigilancia, parece ser el monumento que conmemoraba la victoria sobre Delhi y de los Ghaznavi en el año 1.192, o el desproporcionado minarete de una mezquita adyacente. Un símbolo del poder de la dinastía por la que fue erigido. En cuando a su estructura y decoración, se considera altamente innovadora para su época, lo que habla claramente del gran desarrollo de las artes islámicas orientales y de la arquitectura del siglo XII en esta parte del mundo.

El minarete y los restos arqueológicos que lo rodean, fue declarado patrimonio de la UNESCO según código 211-001 de Ref. Valle del río Hari. El lugar ha sido inscrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro, debido al precario estado de conservación del minarete y los constantes saqueos arqueológicos que sufre la zona. También por la frecuentes inundaciones del río próximo y los constantes terremotos que sufre la zona, que han hecho que el minarete empiece a inclinarse considerablemente año tras año. Originalmente la torre finalizaba con una linterna de seis arcos que sostenía una cúpula hoy desaparecida.

Un punto importante del alminar, construido por la civilización persa medieval, son sus inscripciones que reproducen un sura del Corán que habla de la Virgen María (Miriam) y también de los profetas Abraham e Isaac, lo cual viene a decirnos que aquellas gentes ya intentaban unir a los creyentes del islam, con las del judaísmo y el cristianismo, en el bien entendido que son muchas más cosas las que unen a estas religiones que las que las separan. Visto desde la perspectiva de aquellas gentes, resulta increíble que religiones tan cercanas entre sí y sin duda con un eje central común, hayan costado tantas guerras y hayan destrozado tantas vidas.

En el interior y formando una doble hélice, dos escaleras en forma de espiral nos hablan de la capacidad de aquellos hombres que habitaron estas tierras y ciudad de Qasr Zarafshan. Los restos arqueológicos que rodean la zona incluyen un palacio con sus correspondientes fortificaciones, un horno de cerámica donde posiblemente se fabricaran los ladrillos del minarete y otras contrucciones del entorno, unas inscripciones arábigas y una cisterna con sus canalizaciones de agua.

Junto al minarete los restos de un edificio con un gran patio enlosado con piezas de ladrillo cocido cubierto de sedimentos fluviales parece indicar que el minarete formaba parte de la mezquita de Firuz-kuh que, según el cronista ghúrida Juzjani, fue arrasada por una riada poco antes de que la ciudad quedara destruida por las tropas del mongol Ugedei en 1.222, aunque la mezquita parece desproporcionadamente pequeña. Este es el hecho que hace pensar, más bien, que se construyera conmemorando alguna de las victorias del sultán y no por motivos religiosos. La Historia no escrita, como la que sí lo está, siempre tiene interrogantes que muchas veces quedan sin descifrar.

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