Miles de millones de kilómetros de cables cruzan los océnos de nuestro planeta para que cualquiera de nosotros, con un simple PC cada día más económico, podamos conectarnos con cualquier persona de la otra parte del mundo en una centésima de segundo. ¿no es esto un milagro tecnológico?. Claro que, a pesar de su grandeza, también nos preocupa su fragilidad, porque... ¿Qué pasaría si alguien cortara esos cables?. La informática está ya tan extendida que la vida sería un caos sin ella. Por cierto, ¿de quién es? ¿quien ha pagado toda esa inversión económica, necesaria para que 8.000 millones de personas puedan disfrutar o manejar fácilmente sus negocios. La gente de a pié, aquellos que son simples trabajadores asalariados, apenas se dan cuenta de lo que esto supone, pero a través de esos cables viaja todo el capital del planeta.
Y no solo eso, sino que también viajan las alegrías y los pesares. El bienestar de unos y la ruína de otros. Actualmente Internet lo es todo. Y no solo viaja por esos millones de Km. de cables, sino también por el espacio. Cientos de satélites espaciales, no tienen otra misión que llevar y traer la señal para que aquellos puntos de difícil orografía, puedan conectarse igualmente y disfrutar de los avances tecnológicos de esta red de redes. Cada vez que una persona pulsa un enlace con el cursor de su ratón, las máquinas distribuídas a lo largo del planeta se conectan o desconectan, abriendo o cerrando información que permite cualquier orden u operación de trasvase de datos que llevan la vida o la muerte a gente que está al otro lado del mundo. Incluso una operación quirúrgica es posible hacerse por Internet. El médico está en Estados Unidos (por decir algo) y el paciente en Europa o Asia, etc.
Cuando nació esta tecnología, apenas trabajaba para llevar conversaciones a lo largo y ancho del planeta pero, en la actualidad, la telefonía viaja tanto por los cielos como por los mares. En este momento lo primordial ya no es solamente la voz, sino los datos que resuelven los problemas industriales y económicos del mundo. Se estima que los datos suponen más del 90% de todo lo que viaja a través de internet. La imagen lo es todo. El funcionamiento de la política y la economía sería impensable sin internet. En este momento del siglo XXI ya es para todo necesaria la ingeniería. La enseñanza general está obsoleta, por lo que la juventud tiene que especializarse en cualquier tipo de tecnología, para desempeñar el más simple de los trabajos. Así se encamina el mundo. Y esto no ha hecho más que empezar.
Los robots ya están aquí y la mayor parte de ellos, por no decir todos, funcionan a través de internet. A cualquier hora del día o de la noche puede programarse el riego de un campo, un tratamiento fitosanitario para determinada plantación agrícola y la recogida de la cosecha. Hasta incluso se puede llevar a cabo la recolección de la uva en la viña y también la de la fruta por robots que pueden distinguir su maduración por el color de la piel. Y no estamos hablando del futuro, porque esos adelantos ya son una realidad.
En algunas partes del mundo, también en España, los robots están llevando a cabo buena parte del cultivo y recolección de las cosechas., de la misma manera que también las granjas son atendidas por robots que dan de comer a los animales, les atienden en buena parte de sus necesidades y hasta les limpian, a ellos y, por supuesto las zonas donde hacen su vida diaria.
Todo, todo puede hacerse a manos de robots que, naturalmente, están programados para que cada uno de los trabajos sea hecho en elmomento oportuno.
Y las granjas, impolutas. Ni una sola brizna de yerba o de pienso se pierde. Los robots les dan a los animales la cantidad justa y necesaria para una vida placentera a la que tan solo les falta lo más importante, que es la libertad. Pero, claro, ¿para qué es una granja?. Para conseguir la carne que le dé a su propietario el beneficio que necesita para amortizar el coste de la instalación.
Incluso al ordeño van ya solos los animales y se colocan en el sitio exacto donde las ordeñadoras se colocan ellas solas en sus ubres. Se acabó la "pesadilla" de aquella incógnita que nos decían nuestros mayores. ¿Que sería del relevo generacional para el tema de la agricultura y la ganadería?. Ya está solucionado: puede automatizarse.
En la última foto verán que ya no falta ni siquiera el pastor.
Si algún granjero es "animalista" y le parece que los animales que son criados para la alimentación de las personas, tienen también sus derechos, también existen ya robots que los llevan a pastar al campo y, al acabar la jornada, los llevan a su granja donde les espera su comida, su agua y un lecho de paja seca donde dormir plácidamente.
Y todo esto funciona por Internet, un compendio de cables y señales que otro robot transmitirá, a voluntat del dueño de la explotación agrícola ó ganadera, para que ordene lo que debe hacerse y a la hora exacta que hay que hacerlo.
¿Alguien puede pedir más...?
Rafael Fabregat Condill
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