13 de marzo de 2026

ME GUSTA VER TU SONRISA CADA DÍA...

CHISTE DEL 13 DE MARZO DE 2026.
Si lo dejas pasar... ¡te lo pierdes!.


PUES SÍ... ¡ES LO QUE PASA!.

Rafael Fabregat Condill

3333/058- LAS AYUDAS SOCIALES.


Yo soy el más socialista de los españoles, pero ni estoy afiliado ni votaré jamás a esa pandilla que dicen serlo más que nadie. Porque, ¡vamos a ver...! ¿Qué es ser socialista?. ¿Ser quizás una especie de gemelo de Robin Hood?. Porque si es eso NO, no soy socialista. Eso de quitar el dinero a quien trabaja 12 horas al día, para dárselo a quien no hace nada, no me parece bien, salvo que esa persona esté enferma o discapatizada. Y aún así, desde mi punto de vista, debe estar cubierto por la Seguridad Social propia o de un familiar activo. Lo que no debería hacerse es estar cubierto sanitariamente y con paga, todo aquel que jamás haya cotizado, porque a España llegan diariamente cientos de personas de fuera que, apenas pisar tierra española están cubiertos de todo. Caridad para quienes la merezcan y la necesiten, no para los golfos.


Vienen aquí porque les han contado que aquí "atan los perros con longanizas, es decir: que hay de todo y para todos. Yo no sé hasta qué punto esto es cierto o no, pero sí que conozco a muchos que abusan de ciertas ventajas que el gobierno de España les brindan. Ya comenté no hace mucho que cierto sector, que recibe comida y otras ayudas de la Cruz Roja, una vez en la calle, revisan lo que llevan en las bolsas recibidas y marchan en busca de un contenedor de basura donde lanzan todo aquello que no les agrada. Por lo que se ve, hambre no pasan. Claro que esto, al menos donde yo vivo, esto ya no pasa tampoco, porque, viendo el escándalo que tales comportamientos ha levantado, en este momento les dan un vale con un importee, en euros, que los supermercados les aceptan como medio de pago y de esta forma compran exactamente lo que es de su agrado. 


Lamento decir que a lo que tan generosamente dan algunas personas a estas ONGs, no les llamo caridad, sino ingenuídad. Pero claro, es que en las ciudades esto no se ve y lo que no se ve no se puede juzgar. Ninguna pena me da un mendigo que, sano y en edad de trabajar, pida limosna. Tampo me da pena ver a un indivíduo en las mismas condiciones, ir a pie por el arcén de una carretera con una carrito de compra, cargado hasta los topes de mil y un cachivaches. Son y están así porque quieren. Y después unos se rien de nosotros y otros que quejan amargamente de que el Gobierno no les da lo suficiente para vivir con dignidad. Que Diós me perdone, pero yo creo que les dan más de lo que merecen: el Gobierno, las ONGs y todas las almas caritativas que les dan lo que no merecen. Lo siento, pero es mi opinión.


En España, el que trabaja, bien se merece una paga doble o unos días de vacaciones en la época estival, o cuando estime oportuno. Y eso que aquí tampoco nos podemos quejar, ya que en este país tenemos puentes y hasta viaductos. Pero cuanto hay que arrimar el hombro, aqui todo el mundo se presta a lo que haga falta. Me hace gracia que en el extranjero se diga que en España siempre estamos de fiesta. Todos sabemos que esto no es así, lo que sucede es que, cuando ellos vienen en verano siempre encuentran ambiente allí donde vayan. Los españoles trabajan una media de 1807 horas al año, mientras que en el resto de países europeos apenas si sobrepasan las 1400 horas y no todos. Creo sinceramente que no hay motivo de queja, por parte de quienes recibimos ayudas sociales. 


Se dice que, exceptuando a Irlanda, el Gobierno español es el que menos gasta en ayudas sociales. Más del 17% del PIB y nos parece poco, ya que en el resto de Europa la media es del 28%. La ayuda familiar es aquí del 3% y en Europa del 8%. Y es que en España solo tienen ayudas del estado las madres que trabajan fuera de casa, ya que las que son amas de casa no perciben ayuda alguna. En resumen hay que decir que, se diga lo que se diga, no creo que estemos tan mal ya que la prueba es que no para de llegar gente de fuera y todos son atendidos como merecen y un poquito más. Pido perdón si con esta entrada al blog e ofendido a alguien, pero yo soy así, digo lo que pienso y quizás no debería hacerlo así, ya que cada cual tiene sus problemas y necesidades. Bienvenidos todos.

Rafael Fabregat Condill 

12 de marzo de 2026

3333/057- A VISTA DE PÁJARO.


Vivir ahí debe ser como si fueras el dueño del mundo. A algunos, yo el primero, nos daría un cierto repelús vivir a tanta altura, pero creo que es una cuestión de falta de costumbre y por lo tanto, pienso que debe ser muy interesante y por lo tanto envidiable. Lo que sucede es que nadie está conforme con lo que tiene. En las grandes ciudades el suelo escasea, aunque los prados y las montañas estén tan solo a tiro de piedra. La gente se amontona donde está el dinero, y después nos quejamos. La superpoblación implica polución y ruido, pero nadie de los que están en estos lugares escapa de allí, porque la vida es eso; lo demás es mediocridad y conformismo. Porque vivir en uno de esos edificios no debe ser barato y todos no tienen dinero ni capacidad para tenerlo. El mundo es cada día más exigente.


La nuevas generaciones de arquitectos han convertido las inmensas planicies estériles en inmensas ciudades vanguardistas que son el símbolo de la riqueza y el poder. Apenas unos años atrás, en muchos de estos parajes solo había arena y tierras áridas que nadie quería a ningún precio. Ahora una parcela de terreno en ese mismo lugar ronda los 25.000 €/m2. Y lo más chocante es que, antes de salir a la venta ya está comprada. Así es el mundo de hoy. Por eso hay que construir así de alto, a fin de amortizar el dinero invertido en la parcela. Lo más curioso es que cada fin de semana todos los apartamentos más caros se quedan vacíos. El motivo no es que todos sus dueños quieren escapar de un entorno tan hostil y ruidoso. 


Cierto es que, a cierta altura, no existen los ruidos del tráfico ni de los trabajadores que constantemente reparan calles y aceras. Pero en esos edificios los ascensores no paran nunca y hay un montón. Así que, quien puede, escapa a toda prisa si el tráfico se lo permite. Se quedan los menos ricos, claro está, porque los que tienen dinero tienen sus lujosas mansiones bastante lejos del mundanal ruido y rodeados de grandes parcelas de bosques, lagos y verdes prados. ¿Para que sino es el dinero?. Pues eso. Para disfrutar de la paz y el silencio, dejando atrás por unas horas los problemas con la bolsa, la fluctuación de los mercados y un sin fin de problemas que los acucián a todas horas. ¿Acaso pensabais que los ricos no tienen problemas?. Que va, que va... Los tienen, ¡y grandes!. 


Igual ganan un millon en un día como pierden tres en cinco minutos. Así es la vida de los ricos. Pero a (casi) todos nos gustaría serlo. De todas formas a esa gente que lo tiene todo, le falta lo principal: ¡La tranquilidad!. En fin, sea como sea, mejor las alturas con dinero que una choza de cartones y uralita en barrio de chabolas. Lo que pasa es que en este mundo todos nos quejamos. El pobre por serlo y el rico por los contratiempos que sufre a diario. A menudo dicen que, por mucho dinero que tengan, ser rico es vivir en un infierno constante que no querrían ni para el peor de sus enemigos, pero ni ellos mismo se lo creen. Lo cierto es que si se caen de la ventana pueden darse por muertos, mientras que los chabolistas, si tropiezan al salir de casa no se hacen ni daño. ¡Hay que ver la paz y tranquilidad que disfrutamos los pobres...!

Rafael Fabregat Condill

11 de marzo de 2026

3333/056- LOS SONIDOS DEL SILENCIO.


Con permiso de Simón & Garfunkel doy título a esta entrada, para dar paso a lo que en realidad son los secretos del sonido. El oído es una parte importante de nuestra vida y, junto a la vista, uno de los sentidos más valorados. Nos sirve para informarnos de lo que sucede en nuestro entorno, para comunicarnos con los demás e incluso para sobrevivir. En este mundo somos muchos los sordos, al menos a partir de cierta edad, pero afortunadamente la tecnología ha adelantado mucho y actualmente los últimos modelos de audífonos nos salvan del problema de no poder comunicarnos y de lo que es peor: recibir la información que nos permita estar al día de lo que sucede en el mundo. Sin embargo son muchos los que luchan por conseguir un silencio que les es necesario, Estas son las paradojas de la vida.


Si vives en una gran ciudad o cerca de un aeropuerto puede ser un suplicio. Lo mismo que cerca de una estación o de una discoteca de moda. Los humanos somos así de ruidosos pero, cuando nos cansamos del ruído, lo daríamos todo por un ratito de silencio y tranquilidad. Nos quejamos del ruido ambiental, algunas veces con razón, pero nos olvidamos de ello cuando estamos de fiesta. Porque en el mundo de hoy el ruido es inevitable y no solo en una gran ciudad. También los pueblos están saturados de coches y motos, de bruscas frenadas y acelerones injustificados. Pero no hay que olvidar que también hemos sido jóvenes y ese mismo ruido lo hemos provocado nosotros en más de una ocasión. Escapar del ruido no es tan difícil como pensamos. Te vas a la montaña y allá, en medio del bosque, nadie te molestará.


Pero tampoco es eso lo que queremos. En los años 50-60 fue mucha la gente que abandonó su pueblo y marchó a la gran ciudad en busca de mejores condiciones de vida. Hoy, ya viejos, vuelven a su pueblo natal, escapando del infernal ruido pero, sin embargo, al cabo de cuatro días mal contados se vuelven a marchar porque en el pueblo se aburren. ¿En qué quedamos?. Las grandes ciudades son ruidosas, sí, pero es el ruído de la civilización, del trabajo y de la fiesta, de la propia humanidad. Es cierto que en más de una ocasión y sobre todo a los viejos, el ruido nos molesta pero, más pronto que tarde, tanta transquilidad nos aburre. Creo que cuando el silencio nos aburre es muy buena señal. Quiere decirse que, aunque seamos viejos, tenemos vitalidad y todavía necesitamos el ruido para sentirnos vivos. Quizás no para ir a una discoteca, pero sí para irnos a cenar, al cine o al teatro. La gente quiere gente...¡y ruido!.

Rafael Fabregat Condill

10 de marzo de 2026

3333/055- COCINEROS, CON MICHELINES..


La cocina de la tía Maria y su pinche Manolito ya casi no existe. En este momento la alta cocina es lo que busca la gente. Nuevos sabores, la exquisitez y el arte del buen comer. Te sorprende, al menos en algunos restaurantes de nuestra provincia costera, que apenas entregada la carta y mientras te entretienes mirándola, se acerque el camarero y te diga que, aunque no figura en las opciones allí descritas, dispone de sardinas frescas del Grao. Sabido es, de todos los de nuestra zona, que las sardinas de Castellón son de un sabor incomparable, muy superiores a las del Cantábrico y, si eres de comer este tipo de pescado, no dudas en decirle que tome nota de pedir ese plato en cocina para ti. La sorpresa es mayúscula cuando un buen rato después llega el camarero con un plato enorme y en el centro del mismo un arito, de apenas 10 cm. de diámetro con una pasta de pescado en su interior. 


Lo de que se trata de pasta de pescado lo intuyes, habida cuenta tu pedido, pero cuyo sabor y menos aún su presentación, en nada se le parece. Es lo que tiene el hecho de ir a comer a un lugar donde nunca has estado, porque comer bien gusta a todos pero la gente corriente no tiene gran interés en comer un plato que para prepararlo tenga que pasar por las manos de varios cocineros... Uno le pone el pescado, en vete tu a saber tras cuantas reconstrucciones, otro le añade un mordisquito de brócoli, otro unas florecitas, otros unas gotas de una salsa irreconocible y así hasta dos o tres manos más. El resultado es bonito, exquisito y minimalista, además de un precio desorbitado. La gente de a pie, vamos a sitios donde el cocinero luce buenos michelines, aunque en su restaurante las estrellas brillen por su ausencia. 


Porque a uno le gusta comer bién, sobre todo a la brasa y de vez en cuando marisco, pero la incultura culinaria me impide apreciar tan alta cocina. Estando de viaje, a la hora de entrar a un restaurante, miro si el aparcamiento está lleno de vehículos y si atisbo al cocinero y veo que está gordo, tengo todas las papeletas para sentarme a comer. Salón lleno de comensales me dice que la comida es buena y el precio adecuado, con realación a lo que te van a servir. De lo demás, paso sin pena ni gloria. Es lo que tiene el haber nacido en humilde cuna. La gente con posibles dice que eso de comer siempre lo mismo es propio de animales o de chiflados como los vegetarianos o dietéticos. Yo paso de esos comentarios, puesto que allá cada cual con sus libertades, pero dicen también que en la variedad está el gusto.

 

A un servidor le encanta el lechado de cordero al horno, o a la brasa. La plancha, para la ropa. ¿Qué quieren que les diga?. ¡Alla cada uno con sus preferencias!. Ahora bién, cada cosa en su sitio... El marisco en Galicia; la paella en la Comunidad Valenciana; los callos y el cocido en Madrid; Els Calçots en Catalunya; el bacalao en Portugal; el rodaballo en el País Vasco; el cochinillo en Segovia; el lechazo en Castilla León y el cordero a la brasa en todas partes. Porque en España, no hay nada mejor que la especialidad de cada tierra. En este país, preferido por el turismo mundial, hay casi 60.000 establecimientos que dan de comer, lo cual viene a decir que, comiendo y cenando cada día en un lugar distinto, no los visitarías todos. Pues bien, quien más quien menos, con una docena de sitios tiene bastante.

Rafael Fabregat Condill

9 de marzo de 2026

3333/054- NUESTRA PASIÓN POR EL CHOCOLATE.


Actualmente, el chocolate que encontramos en los supermercados nada tiene que ver con el producto artesanal que lo dió a conocer en sus inicios. Poco o nada queda de aquellas mujeres que lo tostaban en grandes calderas al fuego de leña. Descascarilldo la almendra y molido, la mayor parte de las veces, en grandes morteros de piedra dándoles golpes con un tronco de madera. Detrás de ese duro trabajo se tenía que refinar, desmenuzándolo más finamente, antes de la mezcla del azúcar y la canela. El último trabajo era el atemperado para sacarle el brillo ya que, además del sabor, la gente nos hemos sofisticado mucho y queremos que las cosas sean bonitas, además de buenas. Se dice que la vista también come y los actuales chocolates son vistosos y de un sabor inmejorable.


Ahora todos los productos están industrializados y todo es a lo grande. Los artesanos han tenido que cerrar, puesto que no son competitivos. Los viejos se han jubilado y sus hijos ya no pueden seguir la tradición familiar. Aquel producto divino, capaz de avivar pasiones y relajar el alma, aliado también de nuestra salud, ha dejado de existir. A cambio nuestros mercados han sido inundados de elaboraciones, quizás menos saludables, pero de sabores más finos y sofisticados. Hay que reconocer que los nuevos productores se dedican a la producción en masa, pero vigilando constantemente que el nuevo chocolate no desmerezca en absoluto en nuestros sofisticados paladares. La mano de obra es cada día menor, pero nuestro paladar está ganando en refinamiento. Las nuevas industrias del chocolate trabajan con una precisión que los antiguos artesanos no podían tener.

 
Nuestra lujuria está a salvo con las nuevas creaciones, más especializadas que nunca. Ya no es la merienda de nuestros hijos... Aquella barrita, medio terrosa, que nuestras madres nos ponían de merienda dentro de un trozo de pan, ha dado paso a excelentes barritas energéticas forradas de chocolate, que los niños devoran con un deleite incomparable. Se dice que eso no es merienda ni es nada, pero los niños de ahora bien fuertes y sanos que se crían... ¡Y ganando altura respecto a sus padres y abuelos!. Cada cual arrima el ascua a su sardina, dice el refrán, y en el caso del chocolate quienes han perdido mercado alegan que la merienda sana y eficaz debería ser un bocadillo de lo que fuera, pero los tiempos cambian y los padres, ambos trabajando, encuentran más práctico dejarles una merienda industrial y deliciosa.


La robótica ha llegado también a las fábricas de chocolate y por lo tanto el producir mil y una variedades y presentaciones cuesta lo que tarda en apretarse un botón. Esa es otra de las ventajas de la moderna industrialización... Las almendras del cacao llegan a todos los clientes de la misma manera, independientemente de su origen y características, pero una vez en la fábrica el proceso es totalmente distinto. El artesano, que alguno quedará sin duda, empieza su tostado y elaboración tradicional que nadie duda puede tener más arte que oficio, pero el cliente ya nada aprecia y lo que mira es su presentación, su sabor y su precio, cada uno en el orden que prefiera. Dicho esto y 
sea cual sea su procedencia el chocolate siempre es delicioso pues todos son diabólicamente voluptuosos y alimento de los dioses.

Rafael Fabregat Condill

8 de marzo de 2026

3333/053- EMPIEZA LA VEDA Y ACABA EL DEPORTE.


Normalmente en España la veda general suele ser de primeros de Marzo hasta primeros de Octubre, pero hay mucho que contar al respecto, debido a las medias vedas, y también según que tipo de caza es la que se persigue. Pero el tema de hoy en este blog, no es ajustarnos a cifras y piezas que se puedan cazar en determinadas fechas, sino el por qué de la caza, así como de sus virtudes, riesgos y secretos que puedan afectar a los curiosos pero no a los cazadores. Puede ser de interés para quienes gustan de pasear por el campo o bosques de nuestro país con una cierta seguridad, ya que a nadie le agradaría que le dieran una ducha de perdigones, como algunos han recibido estando trabajando en el campo... Todos sabemos que cada año muere algún cazador por "accidente" o alguien que pasaba por allí.


Nos parece bien que se cacen animales que perjudican a la agricultura, que es el sustento de muchos, pero ¡por diversión...!  Afortunadamente la temporada de caza se establece en fecha de poca actividad en el campo y según la Comunidad Autónoma de la que se trate, motivo por el cual en cada lugar va de forma distinta. Esto viene determinado de esta forma, a fin de que las especies puedan reproducirse con más facilidad ya que, en según que comarca, se cazan unas especies u otras. En lo que no acabamos de estar todos de acuerdo es la denominación que se le da a esta actividad. Antiguamente la caza era una forma de llevar a casa una parte del sustento pero estos tiempos ya hace mucho que pasaron a la Historia. Sin esa necesidad, ir a cazar se llama DEPORTE y para ello, tiene que haber animales a los que sorprender.


Así pues la veda tiene la finalidad de que, los pocos animales que escapan a los perdigones del cazador, se reproduzcan y cuando a los cazadores vuelvan a permitirles cazar, haya algo a lo que apuntar las escopetas. Así pues, la veda se hace para permitir que el cazador encuentre algún animal al que disparar durante el tiempo establecido pero, muy especialmnte para que los fabricantes de escopetas y cartuchos mantengan activo un negocio que mueve, solo en España, 11.000 millones de euros, 200.000 puestos de trabajo y 1.200 millones de retornos fiscales al Gobierno. ¡Casi nada!. Un volumen equivalente al sector del textil. A ver quien es el guapo que le pone trabas al sector de la caza... De todas formas, a excepción de las batidas para controlar las especies y sus daños, bien estaría que se cazara en coto privado.


En España hay 1,2 millones de cazadores y 3 millones de escopetas, acreditadas en la Dirección General de la Guardia Civil. En 2012 el rey de España Juan Carlos I, actualmente emérito, fue condenado socialmente, entre otras cosas, por matar un elefante en una cacería en el Delta de Ocavango (Botsuana), invitado por el empresario Sirio-Saudí Eyad Kayali que tenía todos los permisos en regla y también estaba cazando en el mismo lugar. Los cazadores dicen que su afición les entretiene durante todo el año ya que, además de los días que salen de caza, están todos los días del año viviendo alrededor de esta afición. Crian sus perros, hacen almuerzos o comidas con sus compañeros de caza, visitan el campo, se habla de sus escopetas, de cotos particulares, etc. Y a los no cazadores nos parece muy bien.


Pero en el campo hay muchos animales que no destrozan cosechas y que no molestan a nadie y, aunque e
n nada nos afecte su afición a la caza, nos parece una aberración que, para distraerse, tengan que matar animales que no necesitan para comer. Y diré más... buena parte de esos animales se "pierden por el camino" puesto que, una vez cazados, son muchos los cazadores que no los quieren. Entre otras cosas porque, si se los llevan a sus mujeres, más de uno se ncontrará con la puerta en las narices. Quiere decirse que, gran parte de las esposas se negará a limpiarlos y también a cocinarlos.¿O no es así?. ¡Lo dice quien lo ha oído a los propios cazadores!. Tanta hipócrita protección del Gobierno a ciertos animales y tanta desidia para los demás. La razón, como siempre, es el dinero que mueve el "deporte" de la caza y el que ganan sus promotores, amigos todos de gobernantes y legisladores.

Rafael Fabregat Condill

7 de marzo de 2026

3333/052- Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON.


¿Qué separa el sueño de la vida real?. Nos preguntamos muchas veces, qué tiene que ver nuestra vida con lo que soñamos. Cada noche, aunque algunas veces olvidemos nuestros sueños, a los pocos minutos de acostarnos nuestra mente entra en un estado mágico y turbador sobre el que no tenemos dominio alguno. Nos preguntamos a la mañana siguiente qué relación tienen nuestros sueños con la realidad, algunas veces demasiado accidentada. Por cada noche de sueños plácidos y bonitos, hay diez de desagradables que nos gustaría evitar, pero es lo que hay y poco o nada podemos hacer para evitarlo. Porque por mucho que se diga "que los sueños sueños son", demasiadas veces los vivimos como si fuera algo tangible, a pesar de lo desagradable que puedan ser algunos de ellos. 


Y si son agradables, en algúno de los casos, tampoco podemos sacar provecho de ellos. 
Normalmente mientras soñamos sentimos que estamos viviendo en la realidad más absoluta, pero nada más lejos de la realidad, por cuanto que lo soñado jamás lo hemos pensado nunca siquiera. Es como un absurdo, del que no tenemos explicación. Muchas veces, al despertar, nos cuesta un instante percatarnos de que lo vivido ha sido un simple sueño. Es cierto que si lo soñado es agradable te sientes mejor que si lo soñado es desagradable, pero nada más. Es difícil explicarse el por qué de los sueños y para qué sirven, pero los estudiosos creen que es para nuestro bien. Lo que sí está claro es que no vaticinan el futuro pero sí tienen relación con nuestro pasado, aunque muy distorsionado.


Si esto es así, quien ha tenido una vida completamente feliz, seguirá siéndolo en sus sueños, de la misma manera que el desgraciado seguirá siéndolo en sueños. Pero no me extrañaría nada, en un mundo que siempre ha funcionado mejor para unos y peor para otros. Por lo visto el trabajador soñará con su trabajo y el millonario con sus coches y yates... Aquí lo que interesa es lo que la ciencia nos pueda contar, pero mucho nos tememos que la neurología todavía no llega tan lejos. Muchos son los aparatos detectores, pero ninguno puede aclarar lo que significan y el por qué de su recurrencia. Claro que si los científicos no han podido llegar hasta ahí, menos aún lo habrán hecho chamanes, brujas y literatos visionarios. Todo mentiras de cuatro pillos que quieren sacarte el dinero con cuatro trolas sin sentido. 


Y sin embargo la existencia de estos personajes del engaño es tan antigua como la humanidad. Pobres inocentes, ¡de nosotros claro!. Porque ellos viven y bien, del cuento con el que engañan a los pobres infelices. Aunque también grandes investigadores trabajaron en la búsqueda de una explicación para los sueños, ninguno pudo dar una solución clara y exacta a este tema tan complicado, Lo único que opinan todos en general es que nuestra neuronas necesitan de los sueños, por ser una válvula de escape para nuestras frustraciones. Nuestro cerebro necesita de esas ensoñaciones para que el indivíduo pueda vivir con normalidad. No hacerlo podría llevarnos a la locura. Se dice que soñamos para olvidar pero, por su recurrencia nos tememos que tal aventura de nuestras neuronas es un rotundo fracaso.

Rafael Fabregat Condill

6 de marzo de 2026

3333/051- EN EL CEMENTERIO TODOS SON RICOS.


Ricos, claro está, en silencio y tranquilidad, aunque también por las grandes lápidas del mármol más exclusivo y algunas de ellas labradas por escultores de renombre. Eso y más puede verse en los cementerios, independientemente del poder económico de los que están detrás, puesto que algunos descendientes, en aras del qué dirán, ponen en el último viaje del difunto lo que escatimaron en vida de éste. Mejor y más provechoso que hubiera sido al revés, pero ser el más vistoso del cementerio es para algunos como estrenar traje o abrigo. Lo mismo sucede el día de "Todos los Santos", que también aquellos que fueron parcamente cuidados por sus descendientes, son los que lucen las mejores flores. ¡Ay, que mundo este, de tanta hipocresía y poco amor a los demás...!


Que lástima que en nuestro pueblo no acepten la compra de terrenos para poder ser enterrado en la tierra, con inmensas sepulturas particulares y gran paramento horizontal e inscripciones de lo más variopintas... ¡Cuantos habría que, aunque lo pagaran a crédito, gustarían de ver allí en lugar tan distinguido a sus predecesores!. Porque, naturalmente, él no podrá verse. 
Siempre me había gustado visitar el cementerio y espacialmente las lápidas de aquellos a quienes he conocido en vida. ¡Mira éste!. ¡Mira aquel!. Ahora, sin embargo no me apetece ir en absoluto, a no ser que sea necesario. Aquella curiosidad anterior se ha transformado en tristeza. ¿Por qué?. Pues porque son muchas las personas que han formado parte de mi vida.


Acabaron pues, para mí, las visitas al cementerio. Ver a tantos conocidos allí descansando, a tantos amigos de la infancia, compañeros de trabajo, gente con las que has participado de fiestas y problemas cotidianos que ahora se empequeñecen al darte cuenta de lo corta y misirable que es muchas veces la vida. De que no somos nada, tanto que creemos ser en demasiadas ocasiones. Cuando llega tu momento, poco importa quien seas y lo que tengas. Te vas y en poco tiempo nada queda de tu paso por este mundo. Tu lápida o sepultura apenas si la conocerán un par de generaciones. A la tercera, cuantos pasen por delante, serán gente que apenas te conocerán aunque allí esté colocada tu foto. Un triste final, por mucho que tus descendientes gasten en tu lápida.


Mirarán si acaso la calidad de la piedra que, por mucho que cueste, pasará desapercibida por ser una más y si viene el caso te llevarán unas flores el día de Todos los Santos. Como he dicho antes, lo importante no es la categoría de tu entierro y la de tu lápida, sino los cuidados recibidos mientras has vivido. Ya sabemos que nacimos solos y así marcharemos de este mundo. Te ayudaron a nacer, pero nadie te ayudará a morir. Porque de morir nadie escapa, lo lamentable es que se tenga que sufrir para dar semejante paso. Son las religiones y no sé por qué, las que han promovido este final y, por muchas veces que nos lo han explicado, jamás he entendido el motivo de por qué tiene que ser así. Nunca he permitido que una de mis mascotas haya tenido que morir sufriendo y así quisiera que para mí fuera.

Rafael Fabregat Condill

5 de marzo de 2026

3333/050- LOS PRIMEROS TURISTAS.


Fue a finales del siglo XIX y especialmente en el XX cuando a los europeos se les despertó la curiosidad de visitar otros lugares y nuevas culturas. Sería sin duda porque llegaba la industrialización y con ella el despertar económico de muchas familias. De hecho, en el XIX pocas personas viajaban más allá de sus paises de origen, pero la experiencia gustó y a partir de entonces se dieron cuenta de que había mucho por descubrir. Había empezado a utilizarse la palabra "turismo". Claro que había otra forma de explorar el mundo, pues hay que tener en cuenta que viajar es otra cosa. A principios del siglo XX todavía no se utilizaba la palabra turismo y viajar era la denominación que se daba al hecho de explorar nuevos mundos.


El Orient-express, un tren de lujo solo al alcance de los más adinerados, fue inaugurado el 4 de Octubre de1883 con una ruta que llevaba a sus viajeros desde París a Budapest, pero seis años después ya llegaba hasta Estambul. Sus princiaples paradas eran Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest, Bucarest, Sofía y Belgrado. Pero aquello no hizo más que empezar. Unas décadas más tarde, el principal destino de la élite ya era Egipto y los más osados incluso se internaban hacia algún país africano. Los primeros exploradores no cesaban de informar de sus correrías por Oriente Próximo y el continente africano. despertando la curiosidad y envidia de aquellas gentes que, teniendo posibles, no se atrevían. Los nativos se habituaron pronto a su llegada y siempre cargados los viajeros de baratijas, eran bien recibidos.


Estas gentes jamás habían visto gente de piel blanca y mostraban también curiosidad por su presencia. Algunos incluso se ponían sus mejores galas para salir en la foto. Con tal de llegar a tierras desconocidas, a los viajeros cualquier medio les valía. Ciertos personajes, temerosos por lo que se podían encontrar, ponían incluso anuncios en los periódicos buscando gente preparada para acompañarles. Todo lo exótico y fuera de las rutas pisadas por otros, era visto como la oportunidad de sus vidas. Lamentablemente estos destinos eran peligrosos y lejanos. Se decía que esos lugares remotos existían pero ninguno de sus conocidos los había visto y esa era la cuestión: viajar a lugares donde sus conocidos nunca habían estado, mostrándoles a su regreso fotografías de su hazaña.


Sin embargo los tiempos no siempre estaban tranquilos y a una época propicia les seguían otras de oscurantismo. La fotografía se realizaba con pesados equipos y largos tiempos de exposición, con lo cual cada foto era un verdadero milagro, pero mostrarla a amigos y conocidos era un orgullo y motivo también del viaje. Para que la curiosidad se impusiera había que esperar a mediados del siglo XX, cuando la economía permitió viajar también a la gente humilde. En España esa época de bonanza llegó con el SEAT-600, (1957) un pequeño utilitario de mecánica sencilla y propenso a calentarse. Motor trasero de 767 cc y 25 CV que alcanzaba poco más de 100 Km./hora, impensable con las carreteras que había en aquellos tiempos. Pero de gran orgullo para quienes disfrutaban de sus prestaciones. 

Rafael Fabregat Condill

4 de marzo de 2026

3333/049- LOS NUEVOS EUROPEOS.


La Unión Europea busca en los extranjeros el impulso que necesita para convertir el Viejo Continente en una superpotencia económica, pero mucho nos tememos que no será esa la realidad. Las superpotencias económicas ya están creadas en el Lejano Oriente. desde hace tiempo. Lo que a España nos llega no son esos trabajadores tan necesarios en un campo convertido en erial y en industrias obsoletas, sino millones de emigrantes incapaces de prosperar en su país de origen y leyes que, una vez aquí instalados, permiten la reagrupación de sus familias. Actos de caridad, que nos honran, pero frenan nuestra prosperidad. Así deberían haber actuado los países que pregonan ser comunistas pero que, sin embargo, no han hecho otra cosa que enriquecer a sus dirigentes y matar de hambre a la población.


Bien es verdad que, en algunas comarcas del sureste español, algunos de ellos se ganan la vida en el campo haciendo trabajos que los españoles no quieren hacer o, al menos, no por el salario que los dueños de esas plantaciones pretenden. Pero, en general, la mayor parte de esos trabajadores buscan más bien ganarse la vida en la hostelería y el mercadillo ambulante. Los primeros, procedentes del Este de Europa, han cubierto gran parte de la demanda hostelera y los segundos, africanos en su mayoría, deambulan por los mercados vendiendo bolsos, ropa, calzado y CD, así como toda clase de utensilos y baratijas. Nada que decir de quienes vienen con ganas de ganarse el sustento con su trabajo, pero no hay que olvidar que con su llegada también han llegado problemas que antes no teníamos.


Al decir Este de Europa,nos referimos a la llegada masiva de gente procedente de países de origen postsoviético ó proximos a estos. Estos países, actualmente democráticos, han tenido que sufrir el paro y la lentitud que supone su despegue económico desde un origen comunista al democrático y liberal. Decididos a mejorar su vida, abandonaron su casa y sus familias, marchando a tierras desconocidas. La mayoría se han integrado bastante bien gracias a las ayudas estatales de los países de acogida y al duro trabajo encontrado, con sueldos más bien precarios. Es lo que pasa cuando no hay especialización y ni siquiera dominio del idioma... Lituania, República Checa, Malta, Hungría, Eslovaquia, Estonia, Polonia, Eslovenia, Letonia, Chipre, Bulgaria, Turquía y Rumanía forman una buena parte de esos países de origen


Lo cierto es que el sueldo mínimo de sus países de procedencia es hasta cinco veces menor, pero el inconveniente principal es que aquí también es todo más caro y a la gente del Este no le importa trabajar pero le gusta integrarse con la gente de su nuevo destino. El resultado es que el ahorro es escaso pero, aún así, gustan de mejor vida y coches de alta gama, aunque sean de segunda mano. Son gente muy diferente a la africana, la mayoría de procedencia mas humilde y que, como se ha dicho antes, se integra más fácilmente a los trabajos del campo y al de los mercadillos ambulantes y a la limpieza y cuidado de ancianos, las mujeres. En fin, de una u otra forma todos han ido encontrando su camino entre nosotros, aunque hay que resaltar que los africanos difícilmente se integran y siguen con sus ritos y creencias. Es lo que hay.

Rafael Fabregat Condill

3 de marzo de 2026

3333/048- LA SEMILLA DEL ODIO.


Es increible e injustificado el odio que los activistas de Hamás tienen al mundo occidental y a quienes en él vivimos. Nadie tiene la verdad absoluta y aquí consideramos que en verdad su forma de vida y escasez de oportunidades promueve el odio hacia quienes viven mejor y con más libertad, pero deberían darse cuenta de que, quienes vivimos en occidente, no somos culpables de su desgracia. Es justo al revés. Nosotros no somos su enemigo y son ellos los que deben luchar contra quienes fomentan su desgraciada forma de vida. No se puede vivir permanentemente del odio hacia quien vive mejor, sino buscar la manera de escapar de esa pobreza injustificada, mientras su mandatarios nadan en la abundancia.

  
Los psiquiatras tratan de entrar en la mente de los "hombres bomba", a fin de atajar la amenza terrorista, pero con escasos o nulos resultados. Hace mucho tiempo que el terrorismo suicida fue implantado entre los palestinos, pero esa no es la mejor forma de luchar contra su infortunio. Sin otra arma que su cuerpo y un cinturón cargado de varios kilos de TNT se lanzan a la calle más concurrida, o en un mercado repleto de gente inocente, que están haciendo su compra diaria, y hacen estallar el artefacto del que son portadores, al solo efecto de hacerse notar. De llamar la atención del mundo sobre sus precariedades. Efectivamente son ellos quienes tienen que luchar conta su infortunio, pero esa no es la manera. 


Con su inmolación no solucionan otra cosa que demostrar su impotencia. Cada año mueren decenas de inocentes con este sistema suicida, implantado por los seguidores de sectas que no tienen otra forma de llamar la atención del mundo. Afortunadamente, sus jefes, los grupos radicales de Hamás, la Yihad Islámica y los Mártires de Al Aqsa tienen cada día mayores dificultades en reclutar inocentes dispuestos a inmolarse. Aún así no les faltan muchachos que, ignorantes de la realidad, se prestan a tales barbaridades, por una causa de difícil solución. La población patestina tiene sus razones para rebelarse contra el orden establecido, pero hay otras formas de luchar, más efectivas y no tan destructivas.


¿Cómo se explica que haya gente dispuesta a morir, siguiendo las órdenes de quienes nunca serían capaces de hacer tal barbaridad, ni aún por los hijos de su misma sangre?. Ningún acto terrorista puede tener justificación para llevarse a cabo. Hay otros caminos para reclamar los derechos que una parte de la humanidad puede y debe reclamar. Ese es el punto a favor de los paises democráticos. No hay mayor riqueza en este mundo que la libertad de voto y eso es lo que deben de perseguir los habitantes de paises autoritarios y dictatoriales. Ahí es donde han de poner las bombas, si sus mandatarios no buscan el bienestar general. Matar inocentes no es el camino y las bombas humanas es una aberración dictatorial que hay que eliminar.


¿Qué clase de religión es esa que invita a sus jóvenes a conseguir sus objetivos inmolándose y llevándose por delante decenas de vidas inocentes?. Resulta de todo punto increíble que haya voluntarios que crean sus mentiras de odio y sus promesas de convertirse en mártires premiados con un lugar en el Paraíso, donde disfrutar de sexo ilimitado con las más hermosas vírgenes celestiales. ¿Cómo es posible que todavía haya gente con tanta ignorancia?. Y lo que resulta más impensable es que algunos de los llamados hombre-bomba tengan formación universitaria. Hasta ahí llega el lavado de cerebro que se lleva a cabo con los jóvenes que utilizan para tales locuras. Un adoctrinamiento que merece el mayor de los castigos.


Porque ese asesino en potencia, rebozado de dinamita y dispuesto a inmolarse en el lugar más trasnsitado, no tiene culpa de nada. Es una especie de robot incapaz de darse cuenta de lo que está dispuesto a hacer. Ese personaje no nace así, sino que es educado en el odio y en el sacrificio por Dios y por los demás. Un alma capaz de ofrecer su vida por todos esos valores merece nuestro perdón, puesto que no es consciente de lo que va a provocar. Por lo tanto la única forma de erradicar esta barbarie no es a base de educación y eliminación del analfabetismo, sino de aislar a los verdaderos culpables de este extremismo y sustituirlos por gente ecuánime y moderada. Ellos son los culpables de esas matanzas crueles e injustificadas.

Rafael Fabregat Condill

2 de marzo de 2026

3333/047- DE LAS ESPINACAS, AL HUEVO FRITO.


Ni las espinacas de Popeye son milagrosas, ni el huevo frito un asesino en serie. ¡Cuanta tontería...! La publicidad y la obsesión por las dietas, son caldo de cultivo para la proliferación de mentiras, que van a volver paranoico a más de uno/a. Ni el colesterol es tan malo ni lo ligth adelgaza. Según mandan esas leyes que tantos se saltan, los productos Ligth han de contener un -30% de calorías inferior al mismo producto producido de forma normal, pero son muchos los artículos que no cumplen esas especificaciones. De momento, no hay producto alguno que tenga un 0% de materia grasa y mucho menos chocolates y mahonesas. Los alimentos Ligth no adelgazan por sí mismos. Como mucho, lo único que ofrecen es un contenido con algo menos de carga energética, que ya es algo, pero nada más.

 
Todos los alimentos y bebidas Ligth continúan teniendo un determinado número de calorías que, si las consumes en exceso, van a aumentar tu peso sí ó sí. Ya no digamos que algunos productos, especialmente las bebidas bajas en calorías, pueden causar alteraciones del metabolismo que si las consumes pueden hacerte engordar por mucho que en su envase figure ese simpático anglicismo, puesto que estimulan el apetito. Pruebas realizadas al efecto han  demostrado que quienes tomaban esas bebidas comían más que los que se limitaban a tomar agua. Se diga lo que se diga, desde todos los puntos de vista, para acompañar las comidas, no hay mejor bebida que el agua. Ocurre lo mismo con los edulcorantes artificiales que, si no hay un problema de diabetes, el consumo de azúcar es mejor para nuestra salud. 


Sea cual sea la comida que pongas en la mesa, la compañía de una ensalada siempre es beneficiosa para una buena digestión, para que la dieta esté más equilibrada y para que se aporte al organismo las necesidades de vitaminas que requiere una buena salud. Ya sabemos que los niños y gente joven en general son poco partidarios de las verduras, pero debemos enseñarles que son muy necesarias para una buena salud. Lo mismo ocurre con la fruta ya que, desgraciadamente, tampoco es lo que más les apetece pues les gusta más un postre lácteo elaborado, aunque sea casero. Lo dulce les gusta más, pero no hay postre mejor para el organismo que una pieza de fruta del tiempo, rica en agua y vitaminas de todo tipo. Es conveniente educarles en este sentido y que no prescindan nunca de ella.


En cuanto al mito de que comer mucho huevo era malo para la salud, ha resultado ser otra paparrucha que nadie sabe de donde salió. Por fin la ciencia ha demostrado que el huevo es la panacea de la alimentación y de hecho hay muy pocos alimentos que sean más completos, sanos y nutritivos, siempre naturalmente que se trate de personas saludables. El mito de que su consumo diario pueda provocar un riesgo cardiovascular ha sido desmentido por los profesionales médicos. No obstante, como en todo, tampoco hay que pasarse. Los científicos han garantizado el consumo de un huevo diario y ocho semanales, como parte de una dieta equilibrada, pero hay estudios que hablan de que incluso dos al día tiene más beneficios que problemas, ya que el colesterol del huevo apenas incide en nuestra sangre.
¡Me encantan los huevos...!

Rafael Fabregat Condill