En este mundo nuestro principal objetivo es comer sin ser comido y, siempre que podemos, la trampa está siempre praparada para lograr el objetivo. Y no solo comer, sino obtener el mejor bocado de cada pastel. Pocos se conforman con lo que tienen, todos queremos más y mejor. En este mundo sombrío que nos ha tocado vivir, comer ya no es suficiente y todos luchamos por ver que podemos arañar de los demás. El trabajador quiere más sueldo, mientras que el dueño del negocio quiere más beneficios, Y así va todo, cada cosa en su escala de valores. Rusia, con 17,1 millones de Km2. de superficie, quiere más e invade Ucrania para ampliar sus fronteras. Estados Unidos invade Irán para dominar sus riquezas petrolíferas y China quiere dominar Taiwán por razones estratégicas y económicas. Nadie se conforma con lo que tiene.
Nuestra "amiga" de hoy, la araña común, que podemos encontrar en cualquiera de nuestras casas si la limpieza no se realiza a fondo, al igual que sus parientes solo quiere alimentarse y para ello teje incansable sus diferentes trampas buscando la manera de cazar alguna mosca o mosquito que pase por allí. No tiene toxicidad ninguna y elimina a nuestros principales enemigos pero, sin embargo, no podemos verlas y si las vemos las cazamos sin remisión ni lástima alguna. Nadie quiere verlas en su casa y se ríe de quien las tenga. Son muchos los insectos que simplemente nos dan asco, por poco que sea el mal que puedan causarnos. Las toleramos en el jardín, pero no dentro de la casa. Ellas no paran de trabajar, tejiendo sus trampas, para ver qué pueden comer.
Algunas, pobrecitas, cansadas de buscar lugar donde no se las caze, se instalan en lugares apartados de la casa, del jardín e incluso en el campo y allí esperan ansiosas que algún bicho pase por el lugar. Las pobres no buscan ni quieren nada más que lo justo para alimentarse, sin embargo no podemos verlas. Incluso si vamos por el campo y vemos una de sus redes, las rompemos con malicia y sin misericordia, temiendo no se sabe qué. Al fin y al cabo, igual que hacemos nosotros, solo quieren comer, alimentarse de insectos dañinos para nosotros. No es que pretendamos ayudarles a tejer sus trampas pero, ya que son beneficiosas para nosotros, podríamos simplemente dejarlas vivir en paz. ¿O no?. Pues no. Parece que les tengamos envidia, por ser unos seres vivos más perfectos y resistentes que nosotros mismos.
Porque ojo que son trabajadoras, ¡y lo hacen bién!. Quien así escribe no es amigo de las arañas ni de ningún insecto en general, pero reconozco su resistencia y sabiduría. Sin embargo no me gusta verlas cazar, pues me parece una salvajada que cualquier mosca pase por allí y se quede pegada a la tela. Al instante la vibración de la mosca, intentando escapar, despierta a la araña que acude presurosa a rodear a su presa con sus hilos, casi irrompibles y bien envuelta se la lleva a su escondite donde se la comerá sin prisa pero sin pausa. La mosca no es que sea insecto de nuestra devoción pero no deja de ser un ser vivo y sufrimos por verla en esa tesitura, olvidando que nosotros también matamos animales y plantas para alimentarnos y muchas cosas más.
Se imaginan, que hubiera arañas gigantes para las que pudiéramos ser su comida?. Sabemos que esto no va a pasar pero vamos a ver, ya lo estamos viendo, cómo algunas personas con poder, en su imbecilidad, luchan por arrancarnos la comida de la boca para zampársela ellos, pensando que son inmortales. Algún día, quizás no demasiado lejano, alguno de esos locos puede volver horrenda la vida en nuestro planeta, pero esa hecatombe no afectará demasiado a los insectos, que demostarán una vez mas, ser más perfectos que nosotros. Porque para ellos comer es necesario, pero no aspiran a más. No tienen el defecto de ser insaciables, como lo es el ser humano. Esa araña que podemos ver en cualquier rincón es superior a nosotros en proporciones geológicas. Antes de que nuestros antepasados más remotos caminaran sobre la Tierra ellas ya estaban aquí, sin otra ambición más que el de alimentarse para poder sobrevivir.
Rafael Fabregat Condill
No hay comentarios:
Publicar un comentario