29 de junio de 2019

2800- LOS DE MADRID NO SON TONTOS.

Estamos cansados de escuchar la frase despectiva... ¡Madrileño tenía que ser...!  Cada vez que vemos alguna cosa rara achacable a una chulería, sobre conducción o malas maneras ya saltamos con la consabida frasecita que sin duda agrada poco escuchar a un madrileño, sea cual sea el origen de sus ancestros. Al igual que los catalanes, los madrileños no son tontos, ni chulos, ni nada que se le parezca. A ambas ciudades les ocurre lo mismo. Madrileños y catalanes son gente seria, trabajadora, gente de bien, que solo se preocupa del bienestar de su familia y si además de todo eso son gente de fortuna, se preocupan, como es natural, de que ésta no se despilfarre en tonterías y, a ser posible, que vaya engordando para el futuro de hijos y nietos. ¿Es eso de tontos?. Naturalmente no. 

Catalanes y madrileños son listos y cultos, y  si para conseguir sus objetivos hay que liarse con el Diablo, se lían y ya está. La única diferencia, histórica además, es que los madrileños siempre se han aliado con el Diablo de la unidad y los catalanes con el Diablo del separatismo. Los de la capital de España han considerado que el mejor aliado es el que se deja lamer el culo y lo cierto es que no les ha ido mal del todo. Cuanto más se deja lamer el "enemigo", más supeditado está a tu persona, es decir: más atado a la atención de tus necesidades. A los catalanes, mucho más orgullosos, eso de lamer el culo a nadie es algo que no les va demasiado y entienden que con cerrar los ojos, cuando alguien les baja los pantalones y se la mete doblada, ya es bastante aguantar. Cientamente basta con eso.

No les falta razón. En Cataluña, como en Madrid, hay demasiada gente que se ha enriquecido sin trabajar. El problema es que trabajando nadie se hace rico. En fin. Lo que hoy nos preguntamos es de donde sale tanta tontería injustificada, tanto la protagonizada por madrileños como por catalanes. La respuesta es bien sencilla. No, no se extrañen que lo diga con tanta firmeza. Yo les conozco bien y puedo asegurar sin miedo a equivocarme que "los de Madrid no son tontos" y los catalanes menos aún. Los protagonistas de tanta imbecilidad son "los charnegos", nombre que los catalanes de raíz les dan a los llegados de fuera y que con el tiempo se creen más papistas que el papa. No sé que nombre tendrán los madrileños para los fugitivos del campo español, pero sin duda también los tendrán "bautizados".

Tanto Madrid como Cataluña es tierra habitada en dos terceras partes por gente llegada de los pueblos, muchos de ellos ya casi abandonados y en los que, si todavía quedan vecinos, ha sido porque otros siguieron allí luchando por aquel pueblo que les vio nacer y donde algunos se sintieron obligados a mantenerl en pie aquellas paredes. Buena parte de esos "charnegos" han medrado gracias a la política y a los políticos, ante quienes se han bajado pantalones y faldas, a cambio de un buen trabajo y mejor sueldo. Una vez alcanzados los objetivos tienen la osadía de mirar al Cielo y decir a grito pelado: "A mí ya no me para ni Dios". Pobrecitos... Como buenos escarabajos peloteros, pensaban ellos que atrás ya no se iría nunca, pero se equivocaron. Es más fácil que hacerlo hacia adelante, porque si difícil es avanzar, más difícil es mantenerse. Un poco menos de orgullo no le haría mal a nadie...

RAFAEL FABREGAT

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