10 de junio de 2017

2431- LA GOTA QUE COLMÓ EL VASO.

Tres jueves hay en el año,
que relucen más que el sol,
Jueves Santo, Corpus Christi
y el día de la Ascensión.
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Pero la comodidad de los oficiantes de hoy y la divertida vida que llevan, ha dado al traste con costumbres históricas, antes inamovibles. Estos jueves de incomparable Fe y fervor popular, se han visto trasladados a los domingos, más por la comodidad de los oficiantes que por la de los fieles parroquianos que tenían esas fechas grabadas a fuego en sus corazones. Para las mozas eran días de estreno de vestidos de entretiempo, porque la moda no tiene el por qué estar reñida con la devoción a las cosas del espíritu, aunque nos consta la tirria que los sacerdotes tienen a las celebraciones paganas y a la vestimenta laica que, demostrado está, también a ellos les gusta y mucho, quizás para pasar desapercibidos en fiestas y desfiles multicolor.

Pero hay mucho más, con referencia a los cambios. Empezaron buscando viejas devotas que rezaran el Rosario por ellos y, cuando éstas murieron, con una cassette o actualmente un CD. La cuestión era tener la tarde libre, para sus menesteres. Ya no hay procesión de Domingo de Ramos, ni del Encuentro, con el recorrido de costumbre; la misa dominical se trasladó a los sábados y la más emblemática de todas ellas, la Misa del Gallo, se celebra a media tarde, en horario de merienda para estas aves. Está claro que la noche del 24 de Diciembre siempre hace frío y la opípara cena de Nochebuena y la extensa y divertida programación televisiva, no invitan a abandonar el mullido sofá y el calorcito de los radiadores. Más grave aún, en honor a la tradición, es que Jesús ya no tenga horario para su "muerte" ni para su "resurrección". En Cabanes (Castellón) la gota que ha colmado el vaso, ha sido el cambio de fecha de la Romería de Retorno de nuestra patrona la Virgen del Buensuceso a su ermita. Del histórico lunes de Pentecostés, se mudó al pasado domingo 4 de Junio pero el cielo se rebeló (con rayos y truenos) y se llevará a cabo mañana domingo día 11. Claro que, tenemos la libertad de no ir...

Nadie, nunca jamás, se había atrevido a semejante disparate y aunque sabemos que la idea no ha salido de la iglesia, quien se cree dueño y señor de la misma la ha amparado con su voz y con su voto, olvidando que él es un simple oficiante que debería ser servidor de Dios y de los fieles que tanto han mermado desde su llegada a nuestro pueblo. Es verdad que los tiempos han cambiado pero que los sacerdotes actúen a su antojo, no ayuda en nada a la posible recuperación de una Fe que solo ellos han desterrado de todos nosotros. Ellos demuestran, con su falta de temor a Dios, que no hay Cielo ni Infierno. Vivimos malos tiempos para la Iglesia Católica. El pecado y la prepotencia de los sacerdotes no tienen cabida en un mundo tan informado como el presente, pues todo se sabe, pero ellos se ríen de lo que, desde su punto de vista, no son más que simples minucias que nada tienen que ver con el bien y con el mal. 

Algunos sacerdotes han perdido las formas y el respeto a la ciudadanía, lo que se traduce en una total falta de decoro hacia ellos mismos. Ya no hay miedo ni vergüenza a nada ni a nadie. El resultado ya lo conocemos. En las parroquias donde actúan este tipo de sacerdotes, la gente ya no acude a misas, ni a rosarios o procesiones y menos que acudirán el día que mueran las cuatro viejas que todavía "les bailan el agua". Acudir a la casa de Dios ya no es en absoluto necesario, puesto que Él está más a gusto sentado bajo la sombra de un pino, que entre aquellas paredes de pecado y mercadeo social y político. No hay tiempo para la Fe y menos aún para la Esperanza y la Caridad. Todos sabemos que solo hay una vida y no hay tiempo que perder. Cosas más interesantes nos esperan a cada uno de nosotros y a ellos más. Solo nos queda la duda de saber el por qué esa gente se hacen sacerdotes... ¿mandar, aunque solo sea de un pequeño rebaño de hipócritas?.

La gente de antes tenía devoción, fe y temor de Dios pero, vistos los ejemplos que nos dan estos "elementos", queda más claro que nunca que lo de Dios es un camelo y que los pocos que van a la iglesia es más por cubrir las apariencias que por creer lo que allí se explica machaconamente (lo dicen ellos mismos) un día tras otro. Ya sabemos aquello de que "haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga" pero actuar de esa forma sería de imbéciles. Cuando un sacerdote no tiene temor de Dios, ¿qué pueden pensar los fieles de lo que éste diga?. Pues eso... Y una cosa más, Dejemos, por favor, que el coro parroquial cante sin que el bajo-barítono, amparado con su potente equipo de sonido, les sobrepase y anule. Un poco de humildad y caridad para los que desinteresadamente cantan y para los que pacientemente escuchan. Esto permitiría al coro darse cuenta de sus pequeños fallos y de su inmediata corrección. Ahora es imposible.

RAFAEL FABREGAT

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