9 de marzo de 2017

2365- LAS COSAS DEL FÚTBOL.

Quien no haya visto el partido de fútbol de ayer, entre el FC Barcelona y el PSG, no ha visto nada. No soy muy futbolero, ni tampoco seguidor del Barcelona, pero tengo contratado el Canal+ y al menos los partidos más interesantes suelo verlos, entre otras cosas porque apenas hacen nada más que valga la pena.

Como sabrá la mayoría, era partido de vuelta clasificatorio para cuartos de final de la UEFA CHAMPIONS LIGUE. En el partido de ida el FC Barcelona perdió en París con el resultado de 4 a 0, lo cual hacía prácticamente imposible la remontada. En toda la historia del campeonato jamás nadie había podido llevar a cabo el 5-0 que el Barcelona necesitaba para clasificarse. Pues bien, los catalanes llegaron al descanso con el resultado de 2 a 0, lo cual hacía pensar que lograr el empate y jugar la prórroga no era del todo imposible. Efectivamente en el minuto 48 el árbitro de portería señaló un penalty sobre Neymar que el árbitro principal no había concedido y Messi lo transformó en el 3 a 0. Quedaba pues tiempo más que suficiente para conseguir el cuarto gol necesario para llegar al empate y a la prórroga. 

A partir de ese momento el PSG empezó a estirarse y el FC Barcelona a cometer errores en defensa. En el minuto 61 llegó el jarro de agua fría que daba al traste con las aspiraciones de los catalanes. Por medio de Cavani, el PSG marcaba un gol (3-1) que impedía el empate y por lo tanto la soñada prórroga. Ni siquiera el marcar dos goles más le era suficiente al FC Barcelona, puesto que el empate a goles favorecía al PSG por haber marcado fuera de su campo. El desánimo heló la sangre de los jugadores del 'Barça' y también la de los 96.000 espectadores que abarrotaban el campo. Fue particularmente doloroso, porque lo más difícil (3-0) ya estaba hecho, pero aún así los jugadores españoles siguieron intentándolo.Tras unos largos minutos de desconcierto y cuando apenas faltaban dos minutos para finalizar el encuentro, Neymar marcó no uno, sino dos goles. 

Uno de falta y bellísima factura y otro por un penalty que no era tal y cuando el tiempo ya había finalizado. 
El resultado global de la eliminatoria era de empate (5-5) pero, como se ha dicho anteriormente, este resultado favorecía al PSG por haber marcado un gol fuera de casa. 
El cuarto árbitro señala entonces un añadido de 5 minutos, sin que se vislumbrara la más mínima señal de cansancio en los jugadores de uno u otro bando. 
Los cinco minutos se hicieron eternos, especialmente para los franceses que estaban clasificados. 
Nunca se había visto nada igual. Pocas finales de copa han sido jugadas con tanta intensidad y esto era tan solo para optar a 'cuartos'. 
De pronto, a escasos segundos de final, llegó el prodigioso milagro tan largamente esperado. Sergi Roberto consumó ese milagro al transformar el 6-1 que llevaba al FC Barcelona a los ansiados cuartos de final.
Si los milagros existen, éste es sin duda uno de ellos.

RAFAEL FABREGAT

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