20 de noviembre de 2016

2262- NO TENGO NOSTALGIA.

No sé si es bueno o malo, pero no tengo nostalgia. Tengo (casi) todo lo que necesito y lo que me falta, dejé hace mucho tiempo de añorarlo. Yo entiendo perfectamente a la gente que dice añorar su juventud, es natural que así sea pues dentro de esa etapa has tenido vivencias maravillosas que ya no se repetirán, pero también alguna de mala. Sin embargo, aún en el supuesto de que pudieras hacer marcha atrás y revivir aquellos momentos, ya no serían los mismos. Sola hay una primera vez para todo y las que vienen detrás ya carecen de sorpresa. No puedes volver a dar tu primer beso a aquella chiquilla de la que te enamoraste, ni hacer el amor por primera vez con aquella novia que desde hace un montón de años es tu mujer. Nostalgia... ¿por qué?. 

La vida es un camino pedregoso. Cuando te has hecho mayor lo has vivido todo, lo bueno y lo malo, las penas y las alegrías. Ahora toca revivir aquellos buenos momentos de inocencia y de felicidad, olvidando o no prestando atención a las muchas piedras encontradas en el camino. Dicen que nadie quiere morirse y estoy seguro de que sin duda es una realidad, pero lo de aferrarse a la vida es algo natural, algo involuntario que va en nuestros genes, porque... ¿qué sentido podría tener alargar nuestra vida hasta el infinito?. Tal eventualidad solo podría tener sentido cuando uno es joven. Si en ese momento alguien te preguntara si quieres no envejecer, sería posible que se apuntaran muchos, pero si te lo preguntan cuando eres viejo... aceptar no tiene sentido.

Cabria otra posibilidad, que sería la de volver a nacer, la de volver a vivir una nueva vida. Repito que, en tal caso, puede que muchos se apuntaran porque llevamos en nuestros genes lo de aferrarnos a la vida. Resulta chocante que, a pesar de los muchos guantazos recibidos nadie, en su sano juicio, quiera marcharse. Sin embargo digo, sin faltar a la verdad, que me daría pereza volver a empezar. Tengo claro que muchas de las piedras con las que me he tropezado no se repetirían pero, aún así, no me apetece repetir. Hay demasiado cabronazo suelto. No me apetece porque el tropezar no siempre depende de ti. Es como el conducir. Por muy cuidadoso que seas al volante, otros pueden chocar contra ti y destrozarte el cuerpo y el alma. 

No. No tengo nostalgia de nada, ni quiero repetir. La vida es tan solo una ilusión y esa ilusión ya la tengo vivida. 
Para bien y para mal lo he vivido todo. He conocido los aplausos y las calumnias, los amores y los desencuentros, los amigos y los enemigos, he viajado por tres continentes y he visto de cerca culturas muy diferentes a las que me son propias, pero gente al fin y al cabo, con sus virtudes y carencias. 
Creo conocer los senderos de la religión y los caminos de la política, la diferencia entre amigos y compañeros... 
¡Demasiadas cosas sé, no quisiera saber tantas! y justamente por eso, no tengo nostalgia ni quiero volver a vivir una nueva vida, aún en el supuesto de poder elegir. Hice las cosas lo mejor que supe, siempre con la sana intención de no perjudicar a nadie, pero ¡ay! hacerlo todo bien, para todos, es imposible. ¡Ya está bien ya!. Con lo que tengo visto, voy bien servido. En temas de nostalgia, solo me gusta Carlos Gardel.

RAFAEL FABREGAT

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