24 de mayo de 2015

1767- NI MONJAS, NI DE CLAUSURA.

Aprovechando más que la libertad el libertinaje, una serie de "señoras" que se llaman monjas y, para más cachondeo, de clausura, se dedican últimamente al politiqueo televisivo y como auténticas moscas cojoneras, así se denominan ellas mismas, dejan sus rezos a Dios y a la Virgen para dedicarse a tocar los cojones a los políticos, que también es una forma de hacer política. Yo por eso no quiero morirme... ¡Se ven tantas cosas mientras estás vivo!. Claro que, para una serie de personas, si lo hace una monja bien hecho está. ¡Vaya cachondeo de vida que nos ha tocado vivir!. Me pregunto si esto siempre fue así. Cada día que pasa las iglesias están más vacías... ¡y más van a estar!. 


¿Vamos nosotros a rezar el "Mes de María" mientras cuatro desvergonzadas están de mítines (y no de maitines) día sí y otro también?. Claro que, ¿de qué nos extrañamos?. 
Son muchos los "secretos a voces" de los monasterios de clausura de todos los tiempos. Claro que en tiempos pasados, al menos de cara a la galería, la clausura era visible y las puertas abiertas daban a oscuros callejones laterales. Había al menos un cierto temor, no al castigo divino, pero sí a ser desterradas del convento y quedar condenadas a un incierto sustento. Ahora, como mínimo, siempre quedarían esos 426 euros que cobra todo aquel que sabe mover los hilos, esté o no justificado. 


Es verdad que las cosas no van bien, pero siempre para los mismos. 
Las monjas de clausura nunca sirvieron para nada pero, en este momento de la historia de España, ni con hacer nada se conforman. Yo lo encuentro natural. Antes tenían que buscar el sustento pero actualmente, como tienen la barriga llena, se aburren.
Lo de rezar a Dios, a la Virgen y a los Santos no llena sus ansias mundanas y como los curas se han metido mayormente a gays, solo queda la política como fórmula de distracción. 
En este mundo, que todo se mide desde el prisma de la utilidad, ser monja de clausura ya no tiene justificación alguna. Ahora que el "maná" llueve del cielo, ya no hay que ir por los pueblos a buscar la caridad. ¡Y aún alaban los tiempos de Franco!. Con toda seguridad, hoy viven mejor que entonces vivían... 

Actualmente ser monja es aburrido y solo por tener asegurado el plato de lentejas ya no tiene sentido. A pesar de lo mal que algunas monjas hablan del gobierno de turno, el sustento lo tienen asegurado. El único problema (si acaso) son los picores. Pero en fin, para distraerse, la política siempre está ahí y este es un buen momento. Los tiempos de crisis y de incertidumbres son los mejores para los trepas y ¿por qué las monjas han de ser menos que otros mortales?. Monjas de clausura... ¡Ja, ja!. ¡Están ellas para estar encerradas, con la lengua quieta...! ¿Y si se pudre?.Es que, ¡si por lo menos se llamaran monjas a secas...! Pero, ¿clausura...?. ¿Qué clausura?. Las monjas de clausura están en el convento. Estudian, bordan o hacen pastas, ¡pero en el convento!. 


¡Con votos de castidad, de pobreza y de amor al prójimo...! Incluso se dice que están casadas con Dios, pero algo nos dice que no es así. ¿Qué pasa con estas deslenguadas?. ¿El convento se les ha quedado pequeño?. Encomiable labor la de trabajar en la distribución de alimentos para los pobres pero, claro, eso no las "llena" lo suficiente. Hay que buscar otros horizontes más mediáticos que den más satisfacción a su ego. Por cierto, ¿en que parte del convento (o del país) tienen la reja de clausura?. Porque las monjas de clausura viven separadas del "mundo terrenal" por medio de una reja. Porque ellas solo aman el silencio, la oración, un recogimiento que solo busca la unión mística con Dios... Está claro que monjas de clausura, al igual que meigas, haberlas haylas pero sin ninguna duda la tal sor Lucía y algunas otras como ella, tienen de monjas lo que yo de fraile.

RAFAEL FABREGAT

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