10 de julio de 2014

1442- LOS CAMPAMENTOS DE FRANCO.

En algunos lugares de nuestra geografía, las colonias veraniegas, tenían el nombre de "Campamentos" y estaban organizados por el Frente de Juventudes (Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.) a los que la gente, para simplificar, llamábamos "la OJE" (Organización Juvenil Española). Como es lógico y natural a estos "campamentos" no todos los niños podían acceder. Tampoco iban los niños más disciplinados o los que hubieran aprovechado el curso escolar con mejores notas, sino los hijos de las familias pudientes. La derecha de toda la vida o los lameculos de éstos. Natural. ¿Acaso los hijos de los republicanos habían de tener los mismos derechos?. ¡Solo faltaría...! Pues eso.

Al menos en nuestra zona eran campamentos al lado del mar y allí acudían niños y jóvenes para su solaz y divertimento, aunque con un reglamento similar a un cuartel de Servicio Militar Obligatorio, con suboficiales chusqueros. Allí se iba con uniforme de la Falange (camisa azul y boina roja) y como en cualquier cuartel había horarios para todo. Acostarse y levantarse, duchas y aseos, comidas y paseos, etc. Como es natural no faltaba el aleccionamiento patrio y el religioso, como tiene que ser en todo centro educacional que se precie (?). ¿O es que alguien había pensado que eso se inventó solamente para divertimento y solaz del alumnado...? No amigos, no. Era algo político y discriminatorio.


Los niños pobres, hijos de familias de izquierdas no fuimos nunca. No teníamos derecho, claro. No todos pueden comer en la mesa del Señor... Siempre hubo clases y con un dictador al frente del país, las había más que nunca. Yo era hijo de republicanos. Poco importaba que fuera o no fuera a misa de diez. No había piedad para los perdedores, ni para sus hijos. Lo de las colonias o campamentos de verano era algo aleccionador y solo enfocado a los hijos del franquismo. No había lugar para los hijos del enemigo, aunque ya estuviera derrotado. 

Actividad de tiempo libre con fines pedagógicos, que solo convencían a quienes ya estaban convencidos de antemano. Justamente por eso, los demás quedábamos excluidos. Sin embargo este no fue un invento de Franco. Lo de la educación en tiempo libre ya se puso en marcha a finales del siglo XIX, por cuestiones de salud. Más que nada, escasa higiene y peor alimentación. Una segunda etapa, la más intensa e instructora, tuvo lugar durante los cuarenta años de dictadura franquista con todos los pormenores citados. 


Con todo este montaje en marcha, con la llegada de la Democracia cogieron el relevo las Cajas de Ahorros, pero naturalmente ya no era lo mismo. No había aleccionamiento ni disciplina alguna que guardar ni hacer guardar, con lo cual llegaron libertades y algún que otro problemilla que las entidades bancarias no tenían el por qué aguantar. Y todo acabó. Algún lector dirá seguramente, ¿y eso fue todo?. Pues sí, a groso modo, eso fue todo. ¿Qué quieren que les diga?. Es que no había más...


La primera etapa de las Colonias Escolares, finales del siglo XIX o primeros del XX, se inventó como remedio al raquitismo y la miseria que había entre los menores. Comer dignamente y enseñar a lavarse todos los días ayudaría indudablemente a corregir el problema. De todas formas, lo de que los Campamentos en tiempos de Franco se tratara de vacaciones políticas, poco tenía que ver para los niños porque cuando uno tiene 12/14 años todo es bueno y perfecto. Por muy aleccionador que fuera el Campamento, era novedad y agradable pasar 15 días junto al mar en compañía de jóvenes de tu edad, lejos de los padres y fuera del entorno habitual. 


Tras la Guerra Civil Española, la palabra "vacaciones" era desconocida para la mayoría y lo de ir a pasar un día en la playa, aún teniéndola en tu término municipal, algo inusual y esporádico. Tras el Golpe de Estado de Franco y su llegada al poder, los Campamentos de Verano siguieron funcionando, por la escasez de posguerra y como premio a los hijos de sus partidarios. La última década de vida del dictador las cosas ya habían cambiado bastante y tras la muerte de Franco las Colonias ya no tenía sentido que continuaran. La democracia enterró los Campamentos y con la llegada del SEAT-600 la palabra vacaciones cobró vida y se hizo habitual para la clase media-baja.

RAFAEL FABREGAT


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