26 de marzo de 2014

1310- CALVO-SOTELO, EL OTRO PRESIDENTE.

Ayer enterramos a Adolfo Suárez González (1932-2014) primer presidente (1977-1980) de la Transición Española.
Quizás el único personaje político español que ha salido sin mancha alguna, por la puerta grande del honor, la valentía y la integridad política. Resulta chocante sin embargo que hubiera de dejar la presidencia por medio de una dimisión que no merecía ni debería haber sido, pero así es este mundo de miserias sin fin. Sin embargo su carrera política no estaba acabada puesto que en 1982 y 1986 revalidaría escaño en el Congreso, con elecciones ganadas por los socialistas. 

Su carrera política finalizaría en 1991, tras el descalabro de su partido el CDS y su dimisión irrevocable y definitiva. Los que valen son los primeros en marchar, porque hay gentes a quienes les molesta que les hagan sombra. Marchan pues los que valen y se queda la basura hasta que la limpia el pueblo con su voto. El pueblo español siempre estará en deuda con Adolfo Suárez, sin olvidar jamás que solo él y el Ministro de Defensa Manuel Gutierrez Mellado, fueron las únicas personas del hemiciclo que no se ocultaron tras los escaños durante el fallido golpe militar del 23-F


Todos los demás, derecha e izquierda, estaban detrás de las bancadas parapetados por lo que pudiera suceder, o ante una posible bala perdida. Sin duda alguna los políticos más radicales no las deberían tener todas consigo, en un momento en el que cualquier cosa podía suceder. Como no podía ser de otra manera, esta entrada al Blog está fundamentada sobre la Transición Española y sobre el protagonismo de su primer presidente Adolfo Suarez pero su vida política y social ha sido demasiado comentada y no puedo ni quiero abundar mucho más en ella. 

Tras 40 años de dictadura los votos de izquierda fueron muchos y varios ayuntamientos de grandes ciudades estaban gobernados por la oposición. Gobernar en esas condiciones debió ser altamente difícil y en 1980 el PSOE con el apoyo del PCE presentaban una moción de censura que, aunque derrotada, llevó a la dimisión de Adolfo SuárezDe forma provisional tomó el testigo el hasta entonces Ministro de Obras Públicas, Leopoldo Calvo-Sotelo y fue durante su investidura cuando tuvo lugar el intento de golpe de estado del 23-F que hemos visto en la imágenes superiores. No puede decirse que su nombramiento naciera con buen pie. 


Fracasado el golpe de estado, 
Leopoldo Calvo-Sotelo, entraba a formar parte de esta Transición no completada por Adolfo Suarez. No tenía el carisma de su predecesor, ni su simpatía natural, ni su muletilla de "puedo prometer y prometo". Su presencia como presidente del gobierno de España, cara a la ciudadanía, fue puro trámite y no llegaría a los dos años. Justo el tiempo necesario para completar la legislatura. En ese tiempo pudo no obstante atar muchos cabos. Se cerraron las heridas militares provocadas por el 23-F, propició grandes acuerdos entre sindicatos y patronal, aprobó la Ley del Divorcio, ingresó a España en la OTAN y cerró el mapa autonómico. 

Portada de la revista Tiempo. (Oct.1982)
Sus 22 meses largos como Presidente del Gobierno español fueron complicados pero su gesto serio, incluso severo, no le hizo merecedor de las simpatías de la ciudadanía. Injusticias de la vida y del mundo.
La prueba la tenemos en que, fallecido el 3 de Mayo de 2008 y aunque la Corona y el Gobierno le despidieron con todos los honores correspondientes, para la ciuadadanía, una vez más, casi pasó desapercibido. Leopoldo Calvo-Sotelo no gozó nunca de popularidad, especialmente por ser sobrino de aquel Calvo-Sotelo (José) ministro de Hacienda en tiempos del dictador Primo de Rivera y fundador del Bloque Nacional en contra de la II República Española. Malos recuerdos para los españoles de izquierdas, que poco tenían que ver con su sobrino a todas luces democrático. Leopoldo Calvo-Sotelo no tuvo suerte en esa etapa. Entró con un intento de golpe de estado (23-F) y salió desmantelando otro (Operación Cervantes) mucho mejor preparado pero que fue minimizado por los medios de comunicación, a fin de no crear más alarma social.

La adhesión de España a la Organización del Atlántico Norte fue sin duda su decisión más relevante con Leopoldo Calvo-Sotelo al frente del gobierno español, muy discutida por los partidos de izquierdas y muy especialmente por los socialistas del PSOE. Con Calvo-Sotelo en la presidencia del gobierno español se llevaron a cabo las negociaciones para la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, cimientos que llevaron a España a formar parte del Mercado Común y más tarde a lo que actualmente conocemos como Unión Europea. Las elecciones de 1982 fueron ganadas por los socialistas y para que veamos lo sucio y rastrero de la política, en 1986 su presidente Felipe González pediría a los españoles en referéndum nuestra permanencia en la OTAN. ¡Justamente lo contrario de aquello que había crfiticado y que le valió su acceso a la presidencia...! 

RAFAEL FABREGAT



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