20 de marzo de 2014

1302- EL JUBILADO NO ES ACREEDOR.

Mitin en un pueblo de Guadalajara.
Con ocasión de algún homenaje y especialmente si las elecciones están cerca, los políticos son muy propensos a hablar de lo mucho que la sociedad les debe a los mayores. Suena bien, claro está, y anima el voto de los jubilados que cada día son más. Sin embargo yo no tengo la sensación de que nadie me deba nada. Cada oveja con su pareja, si la tiene, luchó por abrirse camino en la vida y algunos con la sana ambición de escalar un peldaño más al que de nacimiento de correspondió. Tanto si el objetivo llegó a conseguirese como si no, entiendo yo que nadie nos debe nada por la sencilla razón que nadie hace nada por nadie.


Cada cual hizo lo que pudo, pero lo hizo para sí mismo y para su familia. Fue algo personal, para uso y satisfacción propia, por lo que no cabe decir que la sociedad nos deba nada. Esa misma sociedad nos debería algo, o mucho quizás, si nuestros esfuerzos hubieran estado encaminados hacia el bien común, pero no es el caso. Para que así fuera nuestro trabajo tendría que haber sido desinteresado  o sobrepasando las obligaciones propias del oficio, que no suele ser lo habitual. Todos sabemos que nadie trabaja de forma altruista. Puede que en determinados trabajos, cuando está uno en periodo de prueba, haga algo más de lo que se espera de él pero eso dura poco.


La sociedad le debe al buen maestro que, por interés hacia el alumnado, se lleva trabajo a casa y no cobra horas extra. Al buen policía que, en su afán por cumplir con su deber, arriesga algunas veces su integridad física, extralimitándose a lo que es su obligación. Sí, hay algunas profesiones con ese valor añadido, por sobrepasar lo que es la simple obligación profesional, pero no son muchas ni tampoco son muchos los que se prestan a ello. Sin embargo yo no considero que nadie nos deba nada a los simples trabajadores de cualquier oficio normal y corriente, por hacer un trabajo por el que hemos cobrado lo que nos correspondía. 


En fin, no sé si me explico. Yo trabajo y cobro por ello y ahí se acaba todo. Nadie trabaja media hora más sin cobrarla. Nadie trabaja para nadie, sino para sí mismo. Por lo tanto, desde el momento en que cobras lo estipulado, nadie te debe nada. Y si uno es ambicioso y tiene suerte, todavía le deben menos. Quizás esté equivocado, no lo sé, pero yo así lo veo. Como he dicho antes a uno podrán deberle algo si en el ejercicio de su profesión, además de cumplir con su trabajo, va más allá y hace más de lo que le corresponde. Especialmente si no cobra ese trabajo extra. Pero cobrándolo, nadie te debe nada. 


Por lo tanto la famosa frase, normalmente política, de lo que se debe a los mayores es pura falacia. Simples palabras para ganarse la simpatía de los vejetes y si es posible, su voto. ¡Atajo de sinvergüenzas!. Vaya mierda esto de la política... Menos palabras y más hechos, quiero decir que si consideran que deben algo que lo paguen, coño, que lo paguen y menos chorradas. En mi cartilla de ahorros me caben perfectamente unos miles de euros más, no sé en la vuestra... 

RAFAEL FABREGAT

No hay comentarios:

Publicar un comentario