31 de marzo de 2013

0966- DE PARÍS AL CIELO.

París, ¡oh la la!. Esta ciudad tiene de todo y, como cabía esperar, también tiene su cementerio de perros. El lugar tiene un nombre modesto. "Cimetière des Chiens" se llama, pero desde la puerta de entrada hasta el último rincón del recinto rezuma categoría, delicadeza y cuidados exquisitos. Con este nombre se daba a entender que éste lugar fue pensado para el eterno descanso de perros de compañía aunque, con el paso del tiempo, llegaron todo tipo de animales. Un breve paseo por el lugar nos dejará claro que el rótulo de la entrada al recinto no se aplicó fielmente y que cualquier tipo de animal podía enterrarse allí. Siendo así, ¿no sería más correcto llamarlo "Cimentière des animaux"?. En fin... Lo que si está claro es que allí dentro están los restos de más de 70.000 animales de todas las especies. Perros, gatos, gallinas, patos, caballos, pájaros, monos, ciervos, caballos, osos, serpientes y ¡hasta un león!. Vamos, que allí hay de todo... Animales con cualquier número de patas.

Corría el año 1.899 cuando el conde Alejandro Dumas, apoyado por sus amigos Georges Harmois y Marguerite Durand, aprovechando las prohibiciones del Ayuntamiento de París en lo referente al abandono de cadáveres de mascotas en la vía pública, pidieron a las autoridades la creación de un lugar donde enterrarles. Hasta entonces, algunos parisinos más pudientes y amantes de sus animales domésticos los enterraban en sus jardines, pero otros muchos abandonaban los cadáveres en las calles a la espera de que los servicios públicos de recogida de basura los recogieran. Otros los tiraban directamente a las aguas del Sena, con lo cual la insalubridad del ambiente era elevada, dada la gran cantidad de mascotas que allí convivían con los humanos. Aunque con los años esta iniciativa ha proliferado en otras partes del planeta, el Cementerio de perros de París es el más antiguo del mundo y también el mejor acondicionado.


"Le Cimentière des Chiens" está ubicado en la isla fluvial de Ravageurs, muy cerca de París pero en término municipal de Asnières-sur-Seine. Refugio de piratas en el siglo XIX vio modificado su destino gracias al amor de los citados amantes de los animales. Dada la importancia de los peticionarios, no se escatimaron gastos y el proyecto cerró el recinto con una bella tapia y majestuoso arco de entrada, al estilo "art nouveau".  Allí descansan los restos de algunos animales famosos, auténticos héroes como Barry, un San Bernardo de los monjes alpinos del Hospice du Grand Saint Bernart que en sus 7 años de vida (1907-1914) salvó la de 41 personas. El último hombre que salvó fue su verdugo. Durante lo que hubiera podido ser una más de sus ayudas al ser humano, aquella tarde de Diciembre de 1.914 Barry vio a un excursionista perdido en la nieve, casi desfallecido. Aturdido por el hambre y el frío el hombre pensó que el animal, que le ladraba ofreciéndole su ayuda, quería atacarle y asustado le golpeó en la cabeza causándole la muerte. 


Mortalmente herido el perro se arrastró hasta el Monasterio. Siguiendo el rastro ensangrentado del animal los monjes llegaron hasta donde yacía semicongelado el excursionista que, al recuperarse, se enfrentó a la pena de saber que había matado a quien acababa de salvarle la vida. Hay otros muchos perros importantes allí enterrados. Allí está el famoso Rin-tin-tín, estrella de los westers americanos de los años 60. Primeras películas que, niños y mayores, veíamos en la única cadena de TV española de la época. Nada menos que rodó 26 películas para la Warner Bros. Allí están también algunos perros policías que salvaron muchas situaciones comprometidas a las autoridades parisinas. También hay algunos héroes felinos, concretamente una gata que salvó de la asfixia a gran número de soldados que dormían en una trinchera de la II Guerra Mundial pues sus aullidos les avisaron de que había un escape de gas que les hubiera sido fatal.


Durante muchos años el recinto fue lugar elegido por la alta aristocracia para enterrar sus mascotas. La nobleza de Francia y otros países de Europa, como la reina Isabel de Rumanía, enterraron aquí sus perros y otros animales que tenían en gran estima. Lógicamente las familias adineradas siguieron la iniciativa e hicieron lo propio. Como todo, después pasó de moda y a mediados del siglo XX el uso del cementerio había decaído bastante. Actualmente, ya en el siglo XXI el recinto está casi en desuso pues en 1.987 fue declarado Monumento Histórico y se ha convertido en una curiosidad más que visitar por los turistas. No es que sea lugar de peregrinación, pero cada año este cementerio recibe la visita de más de 4.000 personas. En su interior hay auténticos mausoleos de un lujo que alcanza los límites del pecado. No se trataba solo de enterrar a sus queridas mascotas, muchas de las cuales jamás habían recibido un trozo de pan de sus amos. Era la moda y parte del lujo de la gente pudiente de la época. 

Pero todo pasa y todo queda. Actualmente Le Cimetiére des Chiens de París está en silencio. Cuando hay más mascotas que nunca, el más antiguo, famoso y lujoso cementerio de animales del mundo, ya no recibe apenas nuevos cuerpos de animalitos, tan cariñosos y serviciales como aquellos que llenaron el recinto un siglo atrás. Ahora algún curioso, nostálgico de tiempos pasados que no volverán, cansado de ver siempre lo mismo se deja caer por ese monumento a nuestras mascotas. Fieles compañeros, únicos amigos que nos dan su cariño a cambio de nada. La visita, sin duda, merece la pena. En la frondosidad de la isla de Ravageurs, el paseo entre tumbas de animales de toda clase resulta algo curioso, diferente al menos. Su acceso es relativamente fácil pues solo son 20 minutos de metro desde el centro de París. A la vista está, la capital de Francia tiene otras muchas cosas, además de la Torre Eiffel, Notre Dame o el Museo de Louvre, pero los turistas prefieren un cena romántica a bordo de le bateau mouche y acabar la velada en le Moulin Rouge, que ir a ver cementerios...

RAFAEL FABREGAT

29 de marzo de 2013

0965- BAJO LAS CENIZAS DEL VESUBIO.

Ruinas de Pompeya y Vesubio al fondo.
La ciudad de Pompeya se cree fundada en el siglo VII a.C. por los Oscos, aunque ampliada por los griegos del siglo V a.C. El agradable clima de la bahía de Nápoles atrajo unos siglos más tarde la atención de personajes de la nobleza romana y Pompeya se convirtió en una rica villa, repleta de palacios, jardines y monumentos. A finales de esa época de plena prosperidad, la comarca sufrió un gran terremoto que dañó seriamente la ciudad. En el año 79 a.C. y cuando aún persistían los trabajos de reconstrucción, los habitantes de Pompeya y del próximo Herculano, unos 20.000 en total, fueron sorprendidos por la erupción del Vesubio. No hubo tiempo para nada. Inesperada y vertiginosamente, un flujo de roca líquida y gases ardientes se precipitó sobre los confiados habitantes de las laderas del Vesubio. Unos murieron aplastados por los techos de sus propias casas, pero otros quedaron asfixiados por los gases tóxicos y abrasados instantáneamente por las altas temperaturas de una erupción que envolvió las casas en segundos. 


Tanto fue así que muchas de aquellas gentes quedaron exactamente en la misma posición que el fuego les encontró. Unos de pie, otros sentados, otros durmiendo o haciendo el amor. Fue un instante. Pocos tuvieron tiempo de cambiar la posición en la que se encontraban antes del siniestro... En un instante personas y pertenencias quedaron sepultadas por un flujo incandescente de lava y cenizas. Quienes quedaron inicialmente protegidos por la distancia o más sólidas viviendas, vivieron unos minutos más. Solo unos minutos, puesto que la oscuridad de la nube volcánica y el infierno que corría por las calles de aquellas otrora bellas ciudades, les impidió la huida. Los gases abrasadores hicieron el resto. En 24 horas ambas ciudades y todos sus habitantes desaparecieron de la faz de la tierra, sepultados por la erupción. Aquel mundo idílico de casas de buena fábrica, en calles ordenadas y habitadas por gentes de buena posición, quedaron petrificados por el mar de lava y envueltos para siempre con sus cenizas.


Herculano.
La bella imagen del Vesubio que tenían a sus espaldas y el plácido mar Mediterráneo quedaron después en silencio, sin que ni siquiera se oyeran los gemidos de un  perro lejano o el graznido de las gaviotas. Todo quedó en silencio, sin edificio alguno a la vista, ambos pueblos cubiertos por la inmensa costra de lava y las cenizas que cayeron posteriormente. El desastre fue de tales dimensiones que todo quedó allí tal cual el volcán lo había dejado. Nada se hizo por recuperar cuerpos ni riquezas. Los que dormían, durmiendo quedaron y los que intentaron reincorporarse no pudieron hacerlo. Solo las costras huecas quedaban cuando fueron hallados sus cuerpos. En el interior hasta los huesos habían desaparecido. En Herculano las temperaturas fueron más altas y apenas nada quedó de aquellas gentes. En Pompeya muchos cuerpos quedaron protegidos por esa costra de cenizas volcánicas que los ha hecho llegar a nuestros días en posiciones rocambolescas que indican la rapidez con la que fueron segadas sus vidas. 


Nadie hizo nada por devolver aquellas ciudades a la luz y las dos quedaron allí sepultadas durante siglos, hasta que a mediados del siglo XVIII (1748) comenzaron los trabajos de excavación. Ya bien avanzado el siglo XIX, en plenos trabajos de recuperación, alguien tuvo la idea de rellenar las huellas que aquellos cuerpos habían dejado para la posteridad. Numerosas figuras, pertenecientes a aquellos antiguos habitantes de Pompeya sorprendidos por el volcán, han sido recuperadas y son exhibidas a los curiosos visitantes de aquel escenario de muerte y destrucción, hoy convertido es lugar de peregrinación de todos cuantos visitan la bella bahía napolitana y su importante capital.


Más de veinte siglos después de la tragedia, numerosos museos presentan en una exposición itinerante muestras de lo que sucedió en aquellas bellas ciudades romanas cuya riqueza monumental y pictórica quedó protegida bajo las cenizas del Vesubio. Importantes mansiones, casi palacios, quedaron cubiertos pero intactos en su interior. Con sus bellos frescos y mosaicos que nos hablan de la vida y costumbres de aquellas gentes. Nada de ello habría quedado probablemente si la ciudad no hubiera sido completamente sepultada. Curiosamente, el enorme grosor de los restos volcánicos protegió durante siglos lo que en minutos había sepultado. Pompeya y Herculano fueron protegido no solo de la rapiña de las gentes que por allí pasaron, sino también de las naturales inclemencias del tiempo. 


Allí, en total oscuridad, las dos ciudades y parte de sus habitantes esperaron la luz del sol durante casi veinte siglos. Solo hubo que romper aquella costra que lo cubría todo y limpiar aquellas antiguas calles y plazas. Después, el horror y la belleza. El horror de los cuerpos calcinados y la belleza de las impresionantes pinturas, de los amplios corredores y de los bellos espacios, antiguos jardines que lo salpicaban todo. Una ciudad congelada en el tiempo e inmortalizada para la eternidad por las cenizas del Vesubio. Todavía queda una tercera parte por rescatar, que sin duda seguirá poniendo al descubierto la vida y milagros de aquellas gentes. La Basílica, el Foro, el Teatro, Templo de Apolo... Como ave Fénix, emergen hoy de sus cenizas. De una desgracia sí, pero nacen nuevamente y quedan para una posteridad que no sabemos si será eterna. Esperemos que el Vesubio no tenga algún día, algo nuevo que decir...

RAFAEL FABREGAT

28 de marzo de 2013

0964- PUEBLOS PRIMITIVOS DEL CONTINENTE AMERICANO.

Año 2.013 del siglo XXI de nuestra Era, la del Calendario Gregoriano aceptado oficialmente por la mayor parte del planeta. Se denomina así por haber sido propuesto en 1.582 por el Papa Gregorio XIII mediante la bula inter Gravíssimas, en sustitución del Calendario Juliano, instaurado por el emperador romano Julio César en el año 46 a.C. y que le daba al año una duración de 365 días y 6 horas cuando, en realidad, la duración exacta es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. La reforma nació de la necesidad de ajustar el calendario civil al año tropical; ajustar el desfase producido desde el primer Concilio de Nicea (a. 325) y situar la Pascua y fiestas cristianas, de ella dependientes, en perfecta concordancia con la realidad astral. Aquel año 325 del I Concilio de Nicea el equinoccio de primavera había tenido lugar el 21 de Marzo pero con el paso del tiempo la fecha se había ido adelantando de tal forma que en 1.582 el desfase era ya de 10 días y el equinoccio de la primavera estaba previsto para el 11 de Marzo. El calendario Gregoriano, mucho más exacto, solo adelanta 26 segundos al año por lo que solo precisará de un ajuste de un día cada 3.300 años.


Todo lo anterior solo al objeto de situar al mundo en el punto y lugar que le corresponde a nuestra civilización y para hacernos eco de que, por muy sorprendente que pueda parecer, en estas fechas tan adelantadas de la humanidad en las que situamos aparatos en cualquier punto del sistema solar y más allá del mismo, todavía quedan seres humanos que apenas conocen la civilización y siguen viviendo en zonas remotas del planeta, aislados de todo y de todos. Ajenos, quizás voluntarios, a la modernidad. Allí donde están tienen agua, comida, paz y la tranquilidad que tanto echamos en falta quienes vivimos en lugares llamados civilizados pero que demasiadas veces son un caos organizado por aquellos que manejan la fuerza disimulada y amparada por leyes hechas por ellos mismos. Demasiada letra pequeña que permite el uso y el abuso de lo ajeno, en beneficio propio. Pues bien, estas gentes no tienen que pasar por eso y su única preocupación es conseguir el sustento diario en un medio, normalmente selvático, abundante en frutos y caza durante todos los días del año.


Aunque parezca increíble, gentes que siguen viviendo de forma aislada, casi prehistórica, los hay en todos los continentes de este planeta que debería ser hábitat de todos y hermandad de cuantos navegamos en un barco que lejos de ser modelo de armonía y bienestar general, es choza de muchos y palacio de pocos. Pero así somos los humanos. ¿Quien puede creer que estas gentes ignoran los avances de sus compañeros de viaje?. Yo, desde luego, no creo que ellos no sepan que a equis días de camino hay pueblos de seres como ellos que viven de forma distinta. Más bien pienso que "esa otra forma de vida" para ellos no tiene ningún interés. Meses atrás escribí de tribus de Nueva Zelanda que están en esa misma situación y también en Europa, pero hoy toca el continente americano. Aunque pueda ser discutible, vivir de forma prehistórica en el siglo XXI es más cuestión de actitud que de necesidad. Quitando esa excepción que siempre confirma la regla, los pueblos primitivos actuales lo son porque no tienen ningún interés en integrarse a una forma de vida que puede darte grandes comodidades pero a un precio quizás demasiado alto y estas gentes lo saben, o lo intuyen. 

Amazonia. Límite entre Brasil y Perú.
En zonas amazónicas de Brasil y Perú han sido avistadas tribus aisladas que viven de la misma forma que se viviera miles de años atrás. No son ocho ni diez. Más de 50 pueblos han sido descubiertos en la Amazonia y alguno más que todavía no habrá sido localizado. Algunos en puntos de tan tupida vegetación que a un helicóptero le es imposible aterrizar a menos de cientos de kilómetros de distancia y que posteriormente serían imposibles de transitar para alcanzar a pie el destino final. Para la gente civilizada no hay ningún interés en llegar hasta allí pero, para los bosquímanos que allí viven, hacerse con unas zapatillas de Adidas o un polo de Lacoste, tampoco lo tiene. Tienen lo que necesitan y nadie les impone reglas que no sean las de su propia convivencia. Al igual que nosotros, llegan a este mundo sin nada y con lo mismo se van... Entonces, ¿donde está la ventaja que los civilizados creemos tener?. En la foto vemos que los indígenas, al ver el helicóptero, cogieron sus arcos y flechas en actitud amenazante por si al "extraño ser metálico" se le ocurría acercarse a su poblado. No hizo falta. Los ocupantes del aparato hicieron una fotos y marcharon sin más. Pero quedó constancia, una vez más, de que sigue habiendo vida humana más allá de los límites que la civilización tenía establecidos como salvajes y deshabitados.

En la Amazonia, foco principal de indígenas primitivos en el continente americano, son varios los pueblos que viven en total aislamiento. En Brasil, estos pueblos tienen como denominación legal la de "indios isolados", concepto que define los pueblos indígenas sobre los que se sabe que están dentro de la inmensa selva tropical, pero de los que se tiene poca o nula información. La supervivencia de estas gentes se basa exclusivamente en los recursos naturales que les ofrece el bosque y se niegan a contactar con el mundo civilizado. Aunque la mayor parte de estos poblados (no todos) están localizados, las autoridades velan por hacer realidad su aislamiento puesto que son el mejor seguro para la protección de los bosques que ocupan. Equipos gubernamentales especializados, ubican señales de presencia y delimitan el área que ocupan y transitan estos indígenas, para aislarlos de la presencia de terceras personas que pudieran interferir en su hábitat.  Madereros, turistas, científicos, ganaderos, etc. son alejados de estas zonas para asegurar la supervivencia de la tribu en cuestión. Ajenos a esta protección, estos pueblos indígenas creen estar a salvo del hombre civilizado, sin darse cuenta de que son simples cobayas en probeta de laboratorio. 

RAFAEL FABREGAT

27 de marzo de 2013

0963- LA CIVILIZACIÓN GRIEGA.

Desde tiempos remotos (3/4 milenios a.C.) los antiguos griegos, un grupo humano denominado los pelasgos que se creen provenientes de Creta y zonas de Asia Menor, recorrían aquellas tierras del Peloponeso y buena parte del extremo sur de la península balcánica con sus rebaños de cabras y ovejas. No es que fueran nómadas sino que, dedicándose al pastoreo, se instalaban temporalmente en las faldas de las zonas montañosas para aprovechar los excelentes pastos que allí crecían abundantes. Después, a la llegada de los primeros fríos, bajaban a las zonas más próximas a la costa donde un clima más templado permitía dar continuidad a su trabajo. 

A pesar de lo antedicho, la civilización griega fue eminentemente marítima, comercial y expansiva. El accidentado relieve de aquellas tierras y periodos largos de sequía, favorecían poco la agricultura y las comunicaciones internas. Unido ello a la enorme longitud de sus costas, se entiende la actitud marinera de aquellas gentes que vieron en la pesca y el comercio marítimo una forma mejor de ganarse el sustento. Después llegaron también sus ansias expansionistas que dieron paso al establecimiento de múltiples colonias por el Mediterráneo, pero eso fue mucho más tarde.

Cuando hablamos en esta breve pincelada de la Grecia Antigua, nos referimos solamente al periodo que abarca desde aproximadamente el año 1.200 a.C. y la mítica invasión Dórica, hasta el año 146 a.C. cuando Grecia es conquistada por Roma tras la Batalla de Conrinto. Tras las civilizaciones Minoica y Micénica y la fragmentación existente en los siglos XIII y XII a.C. que es conocida como la Edad Oscura de Grecia, se dio paso a las llamadas "polis", pequeños núcleos políticos organizados en ciudades que devolvieron la unidad y permitieron la implantación de instituciones, costumbres y leyes, dando paso a una moderna y verdadera civilización. 


Pronto destacarían dos ciudades (Atenas y Esparta) de políticas extremas. Una de régimen aristocrático y otra de régimen social-democrático. Esto dio lugar a luchas hegemónicas y al desarrollo de la expansión colonial, que no evitó su decadencia, provocándose que a mediados del siglo IV a.C. fueran absorbidos por el Reino de Macedonia. La unificación de ambos países y el protagonismo de Alejandro Magno darían paso a la creación del Imperio Macedonio de todos conocido, que doblegó reinos tan importantes como el Egipcio o el Aqueménida.


Otros historiadores no van tan lejos y señalan el comienzo de la Grecia Antigua en la creación de los primeros Juegos Olímpicos, allá por el 776 a.C. y en honor del dios Zeus, sin olvidar lógicamente los años anteriores de la Edad Oscura de la que, no se sabe por qué razón, no existen escritos ni apenas reliquias arqueológicas. Estos historiadores fijan el final de la Grecia Antigua parejo a la muerte de Alejandro Magno, en el 323 a.C., dando comienzo al periodo Helenístico, mientras que otros le dan continuidad hasta la conquista romana del 146 a.C. y otros van más allá fijándola en la llegada del cristianismo en el siglo IV de nuestra Era. Las opiniones más concordantes dejan en el olvido tiempos anteriores, demasiado imprecisos y dividen la Historia de la Antigua Grecia en seis periodos:
-La Edad Oscura. (1200-750 a.C.)
-Época Arcaica. (750-500 a.C.)
-Periodo Clásico. (500-323 a.C.)
-Periodo Helenístico. (323-146 a.C.)
-Grecia Romana. (146 a.C. al 330 d.C.)
-Antigüedad tardía. (330 d.C. hasta principios del siglo VI).


Parlamento de la actual Atenas.
A partir del declive del politeísmo romano, al cerrase la Academia de Atenas por edicto del emperador Justiniano I del año 529, comienza un nueva etapa, la más conocida. El Imperio griego de Bizancio, con capital en Constantinopla, duró casi 1.000 años. Posteriormente los otomanos entraron en Grecia y en toda la península balcánica, dominándola durante tres siglos y medio, hasta la independencia de Grecia del año 1.821. A partir de entonces Grecia se constituyó en un estado moderno y europeo. Pero esto es otro tema a pormenorizar en otras entradas al Blog. La de hoy es una breve pincelada de la Antigua Grecia, raíces de un pueblo que extendió su influencia sobre los tres continentes de mundo antiguo y que después supo resurgir como ave Fénix de las diferentes invasiones de las que también fue objeto. 

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

26 de marzo de 2013

0962- EL IMPERIO CHINO.

Con momentos de hasta 11,1 millones de Km2. el Imperio Chino ocupó uno de los primeros puestos en el ranking de los Imperios del planeta y lo sigue ocupando a día de hoy como República Popular China. El periodo imperial comenzó el año 221 a.C. con la dinastía Qin, finalizando el año 1912 con la dinastía Qing. Naturalmente en tan largo periodo de tiempo hubo las lógicas pausas. Interrupciones a causa de diferentes guerras civiles y también grandes divisiones de poder, en las que el Imperio quedó fraccionado en varios reinos. Este último hecho fue el causante de que en el actual territorio se hablen tantas lenguas diferentes. El primer emperador de China fue Qin Shi Huang que, reuniendo un poderoso ejército, luchó contra todos y cada uno de los múltiples reinos existentes en aquel momento y los derrotó en el 221 a.C. creando un único Imperio del que se autoproclamó emperador. Esta unificación puso punto y final a cinco siglos de guerras feudales permanentes que asolaron a la dinastía Zhou, presente en aquellos tiempos.

Qin Shi Huang creó un sistema de gobierno absoluto y centralizado en su persona, como emperador único de China. Abolió el feudalismo y dividió el imperio en provincias regidas por gobernadores civiles y militares. Construyó nuevos e importantes caminos que las conectaron entre sí y unificó para todo el Imperio la ley monetaria y la de pesos y medidas. Para mantener dichos caminos en perfectas condiciones, ordenó la estandarización del ancho de ejes de carros y carruajes y creo equipos de mantenimiento en dichas vías. Unificó también la escritura e inició la construcción de la Gran Muralla. Pese a tan buenos augurios el primer emperador tan solo duró quince años en el poder, al ser derrocado en el 206 a.C. por la dinastía Han que si consiguió mantenerse en el tiempo. En los cuatro siglos que duró esta dinastía en el poder, el confuncionismo se convirtió en la ideología oficial del Imperio, pero el año 220. d.C. el Imperio fue dividido en tres reinos diferentes: Wei, Shu y Wu. Se iniciaba una época de desunión fomentada hasta por seis dinastías diferentes que reinaron en los cuatro siglos siguientes, hasta que en el año 589 la dinastía Sui derrotó a sus rivales e inició la nueva unión de los diferentes territorios. 


Con el gobierno de la dinastía Sui se conectaron diferentes canales, creando el Gran Canal fomentando la irrigación de nuevas tierras y se favoreció el control del Imperio con la creación de Departamentos y Ministerios, con tal efectividad que apenas se corrigió hasta la Revolución de Xinhai en 1.911. Tampoco la dinastía Sui sería eterna y en el 618 fue derrotada por los Tang que ocuparían el trono durante tres siglos. Su caída en el año 907 fue seguida de tiempos convulsos. Grandes agitaciones incontrolables que fueron inscritas en la Historia como el tiempo de las Cinco Dinastías y Diez Reinos. Aprovechando el caos existente, en el año 1.279 china fue invadida por el Imperio Mongol y conquistada en su totalidad, aunque dicha dominación apenas duraría un siglo escaso. En el 1.368 se pone fin al dominio mongol y da comienzo al llamado Imperio Tardío. Una combinación de desastres naturales y especialmente la aparición de la peste, produjo una drástica reducción de la población y la consiguiente miseria asociada a la misma. Todas estas desgracias, unidas al odio natural a los invasores, fomentó rebeliones y duros enfrentamientos por todo el país. 


El líder rebelde Zhu Yuanzhang se enfrentó en numerosas ocasiones y un ejército cada vez mas numeroso acabaría devolviendo a los mongoles a sus tierras de procedencia. Aquel líder rebelde sería quien formaría la Dinastía Ming. Casi tres siglos (1368-1644) ostentarían los Ming el poder, en una Era considerada de máxima estabilidad. Bajo esta dinastía se construyó la primera gran flota y un ejército permanente de un millón de efectivos. Fue desarrollada la mayor parte de la Gran Muralla y se creó la Ciudad Prohibida. La favorable situación económica propiciada por las relaciones comerciales con países europeos (España, Portugal, Holanda, etc.) dio lugar a un gran crecimiento de la población que llegó a los 200 millones de habitantes. En las primeras décadas del siglo XVII, últimas de gobierno Ming, el comercio mermó y el flujo de plata hacia las arcas imperiales se redujo considerablemente. Los motivos fueron varios: la Pequeña Edad de Hielo, epidemias y otros desastres naturales mermaron la productividad del país y la escasez de los propios alimentos favoreció a los líderes rebeldes su lucha contra la autoridad de los Ming. Aunque ya hubo diferentes rebeliones en décadas anteriores los Ming siempre lograron atajarlas pero la amenaza actual era mayor. 

Fue durante el reinado del emperador Wanli (1572-1620) cuando las cosas habían ido empeorando. Diferentes guerras con Japón y Corea habían mermado las arcas del estado y hambre se extendió entre sus habitantes. El emperador, cansado se retiró tras los muros de la Ciudad Prohibida y los eunucos tomaron el poder. Lo mismo sucedería con los emperadores Tianqi (1620-1627) y Chongzhen (1627-1644) que le siguieron. Este último sería derrotado por las revueltas de los campesinos hambrientos líderadas por Li Zicheng. En el torbellino de la rebelión el emperador Chongzhen se suicidó colgándose de un árbol en la Ciudad Prohibida. La dinastía Ming no estaba totalmente destruida y pronto salieron numerosos pretendientes al trono. Sin embargo las fuerzas estaban muy fraccionadas y una tras otra fueron derrotadas por los Qing hasta que finalmente Zhu Youlang, el último pretendiente Ming, fue ejecutado en 1.662. Desde la muerte de Chongzhen, en 1.644 tomaría el relevo la Dinastía Qing, que se perpetuaría en el poder hasta el final del Imperio en 1.912. Tras la derrota del último emperador Ming, la dinastía Qing estableció su centro de poder en Pekín aunque, como se ha dicho antes, el proceso tardó 17 años y no sería hasta 1.662 cuando el emperador Kangxi, de 8 años de edad, ocuparía el trono tras la limpieza étnica Ming. Su abuela la emperatriz Xiaozhwang sería quien llevaría el peso del poder durante algunos años. 


Sin tropas suficientes, los generales Ming derrotados fueron elevados a príncipes feudales y otros cargos de gobernación en territorios de China meridional. Pronto los generales pretendieron la autonomía y se rebelaron al no serles concedida, lo que llevó a una guerra que duró ocho años sin que Kangxi cediera un solo punto a los rebeldes. Llevó a cabo campañas militares contra el Tíbet, Dzungars y Rusia; casó a una de sus hijas con el Khan mongol Ghordun para evitar conflictos militares y conquistó Taiwan. A finales del siglo XVII China estaba en la cumbre de su expansión territorial. Después vinieron otras ambiciones y luchas. Conquistas, reconquistas, golpes de estado, alianzas y traiciones hasta que, a finales del siglo XIX la situación se tornó insostenible. El 10 de Octubre de 1.911 se produjo el Levantamiento de Wuchang y el día 30 del mismo mes se sublevaron en Kunming. Lejos de defender la ciudad, la mayor parte de los soldados se incorporaron a las filas rebeldes.  Xuantong, último emperador Qing, abdicó oficialmente el 12 de Febrero de 1.912 aunque reservándose el tratamiento de emperador. Tras el golpe de estado del general Feng Yuxiang (5 Noviembre 1924) este artículo fue anulado y Xuantong expulsado de la Ciudad Prohibida aquel mismo día. El Imperio Chino había finalizado y daba comienzo una nueva era, la de la República Popular China.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill

25 de marzo de 2013

0961- ISLA DE BORA BORA.

Hilton Bora Bora Nui Resort & Spa.
Bora Bora es un atolón situado al noroeste de Tahití. Forma parte de las Islas Sociedad y pertenece a la Polinesia Francesa. Todo allí es extraordinariamente bello. Sus playas de blanca arena, sus aguas transparentes y su exótica masa forestal de un verde inigualable. Un viejo volcán extinguido cientos de años atrás, rodeado de una azul laguna protegida de las olas del mar por un imponente arrecife de coral, repleto de vida de todos los colores imaginables. Y allí, en ese caos de belleza incomparable, todas las comodidades y placeres que el dinero es capaz de pagar están presentes. Los más bellos y exclusivos hoteles del mundo se dan cita en este lugar paradisiaco. También los hombres y mujeres más esculturales. 

Nada de alturas y ascensores, solo cabañas con techo de paja que reúnen todas las comodidades imaginables. Estamos a 260 Km. al noroeste de Papete, centro-sur del océano Pacífico, en una isla de ensueño habitada por unas 9.000 personas privilegiadas. Porque aquellas que están al servicio de los viajeros, también viven y disfrutan esa misma belleza. Terminada su jornada laboral, son dueños de su vida y de las bellezas de tan placentera isla y con la ventaja a su favor de que aquello que para los turistas es el sueño de unos días, para ellos es un paraíso permanente, siempre a su disposición. En todo su perímetro la isla está salpicada de motus, pequeñas islas de exuberante vegetación. Muchas de ellas son de propiedad particular y en algunas ocasiones está prohibido incluso desembarcar. La más famosa es Motu Tapu, propiedad de un exclusivo hotel y a disposición de sus clientes.


Allí nada es comparable a lo que en el resto del mundo es habitual. Con 29,3 Km2 de extensión, las carreteras son pocas y el transporte público inexistente. Se pueden, eso sí, alquilar coches y bicicletas, vehículos todoterreno, catamaranes y hasta helicópteros. El buceo es una actividad muy popular y se alquilan equipos de todos los precios y categorías. Operadores de buceo ofrecen inmersiones vigiladas, que incluyen los equipos necesarios. Para los visitantes, el francés y el inglés son los idiomas predominantes. Las temperaturas son muy parecidas en cualquier época del año y varían de los 23ºC a los 30ºC. Las lluvias son frecuentes entre Noviembre y Abril. Llegar a esta isla del Pacífico es desconectar de todo y de todos. 


Zambullirse en el silencio, en el relax, en los mejores mariscos del Pacífico Sur... En la calidez y la sensualidad de sus gentes y de su música. Es el paraíso en la Tierra. Las distracciones de Bora Bora giran alrededor del agua, en sus plácidas aguas transparentes, en una gastronomía de sopas y pescados autóctonos, en la meditación. Allí, si tienes dinero, cualquier cosa es posible. El esquí acuático, el surf, el baile, el buceo con rayas gigantes y tiburones, el vuelo en avioneta o helicóptero, el relajante baño en aguas permanentemente templadas o la simple contemplación de las exuberantes palmeras tropicales, que cuelgan sobre las tranquilas aguas de la laguna. 


Y cuando el cuerpo pide marcha... la hay, ¡vaya si la hay!. Bora Bora es destino de recién casados y de jóvenes con la cartera llena. En el primer caso, la pareja la llevas puesta pero en el segundo, ¡Ay, en el segundo...! Allí, ni los gatos duermen...! (Este estaba anestesiado).

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

0960- LA RELIGIÓN ¿UN MAL NECESARIO?.

Católicos, protestantes, ortodoxos, islamistas, budistas, induistas... Normalmente las religiones (todas) son fuente de represión y de recaudación en los sectores más menesterosos. Las normativas no suelen ser siempre atendidas por aquellos que las predican, en cuanto a las peticiones interminables de caridad, suelen dirigirse justamente a sectores que son quienes más ayuda necesitan. Aún así, las religiones son positivas. Lo son para el cuerpo en general y para el alma en particular, porque la humanidad siempre se ha sentido sola y desvalida. Desde el principio de los tiempos el hombre ha mirado siempre al cielo en busca de esa protección que solo en la tierra ha encontrado. Solo palabras claro pero, en su ignorancia, a la humanidad le es suficiente con que alguien escuche. La mente humana ya tiene asumido que encontrar ayuda es una utopía. Mucho es si alguien tiene la paciencia de escuchar y el tiempo suficiente para dedicarte una palabras de ánimo y eso, en la religión, suele ocurrir.


Creo que ya he contado en anterior ocasión una anécdota curiosa que me sucedió, pero lo repetiré para aquellos que no lo leyeron en su día... Trascurridos un par de meses después del bautizo de mi segunda hija recibí la visita del sacristán de mi pueblo, diciéndome que el párroco quería hablar conmigo. No le hice esperar y aquella misma noche fui a su casa.
- Ave María Purísima -dije desde la puerta, como saludo que era habitual en aquellos tiempos.
- Sin pecado concebida. ¡Ah!. ¿Eres tú?. Sube, sube -respondió desde la escalera al reconocer la voz de quien llamaba. 
- Buenas noches mosén. Me han dicho que quería hablar conmigo...
- Pues si, si... Tienes aquí una deuda que pareces haber olvidado.
- ¿Una deuda?. Pues lo siento. No recuerdo... -respondí extrañado.
- ¿Tu no bautizaste hace un par de meses a tu hija? -me dijo.
- ¡Claro, claro que sí!. A mi hija Ana María...
- Pues eso. Todavía no me has pagado el bautizo -me dijo con una sonrisa.

Aquello me dejó descolocado y seguramente me puse rojo como un tomate. No es que a un servidor le sobren los colores en la cara, pero una de mis pocas virtudes es la de ser buen pagador y fiel cumplidor de todos mis compromisos. 
- Pero, para bautizarse... ¿hay que pagar? -le 
acerté a responder perplejo.
- Hombre... ¡pues claro que sí! -me dijo el cura ya con cierta acritud.
- Pues perdóneme usted. No lo sabía. Yo es que siempre me ha gustado mucho lo de la Historia Sagrada -ahora esta asignatura se llama Religión- y nunca leí que Jesucristo le pagara a San Juan Bautista por bautizarle... -le dije con cierta sorna, que no le pasó desapercibida.
- ¡Tú me parece que eres muy listo! -me dijo ya alterado.
- No, no señor cura. Yo le pago lo que sea. A ver, ¿qué le debo? -pregunté.
- No me debes nada. ¡Buenas noches! -dijo en tono airado.
- Lo dicho mosén. Yo le pago lo que corresponda -respondí.
- Te he dicho que nada, buenas noches -me despidió.
- Pues nada, así las tenga usted -respondí encaminándome hacia las escaleras. Sin duda el cura se quedó rezando, pero mejor no saber el contenido de la oración...


Estudios científicos realizados a creyentes de diferentes religiones, han avalado que las prácticas religiosas son buenas para la salud mental. Desarrollan ciertas partes de la corteza cerebral y ayudan notablemente a controlar el estrés y la ansiedad. Incluso se dice que los enfermos de ciertos tipos de cáncer, si son creyentes, suelen vivir hasta casi dos años más que aquellos que no lo son. Desde luego nadie es capaz de cuestionar estas aseveraciones, pero si hay que decir que estos resultados no son iguales en todos los indivíduos. Tanto es así que hay personas en las que la religión, no solo deja de serles beneficiosa, sino que les es perjudicial. A ciertos individuos las prácticas religiosas, siempre necesitadas de una dosis elevada de fe, les generan ansiedad y lejos de reducirles el estrés pueden multiplicárselo. Realizado un estudio sobre hombres y mujeres próximos a la senectud la investigación encontró en los creyentes volumen cerebral muy inferior a los no creyentes y atrofia en el hipocampo, estructura de la corteza relacionada con la memoria y las emociones.


La opinión de los investigadores es que las personas religiosas sufren un sobreesfuerzo muy notable al temer un posible castigo divino ante determinados comportamientos que son incapaces de evitar. La angustia se multiplica ante el respeto que los diferentes mandamientos les imponen y que no siempre se ve atendido con sus acciones de simples mortales. Al fin y a la postre es una especie de "dolor espiritual" que puede perfectamente compararse con el dolor físico, ya que repercute negativamente en el cerebro y por extensión en cualquier parte del cuerpo. La única respuesta contundente que recibieron los investigadores es que, efectivamente, la religión afecta al ser humano. Lo que no quedó tan claro es que fuera positiva o negativamente.


Desde el punto de vista de sus "inventores" sí está claro que las religiones son una sistema recaudatorio y forma de controlar a las masas. Así se lo comenté aquel día, de forma suavizada, al cura que me reclamó el pago del bautizo de mi hija. 
- La religión es muy beneficiosa para el control de la humanidad -le dije- y si Dios no hubiera existido (!), hubieran tenido que inventarlo. Sin temor a nada -recalqué- el mundo sería un caos inimaginable. 
Lo que no le dije al cura (él ya lo sabía) es que las peores masacres de la humanidad, fueron creadas al amparo de las diferentes religiones...

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

24 de marzo de 2013

0959- ESTADO DE ARKANSAS. (EEUU)

Imagen nocturna de Little Rock y río Arkansas.
Fundado el 15 de Junio de 1.836 Arkansas ocupa el lugar 25º de los Estados Unidos de América. Tiene alrededor de tres millones de habitantes y una superficie de 137.733 Km2. Su capital es Little Rock, una ciudad de unos 200.000 habitantes (un millón en su área metropolitana) fundada en 1.722 por el francés Bernard de la Harpe al construir en ese punto un puesto comercial. Sin embargo su fundación oficial como ciudad fue en 1.819, siendo en 1.821 cuando se conviertió en capital de Arkansas. Está situada en el mismo centro del estado y en la orilla sur del río del mismo nombre. A partir de Little Rock las montañas quedan atrás y da comienzo la llanura que va descendiendo imperceptiblemente hasta el Golfo de México, a través de los estados de Misisipi y Louisiana. 

Cuenca del Misisipi.
Los españoles fueron los primeros europeos en explorar las tierras del estado de Arkansas cuando Hernando de Soto lo hiciera en 1.541, siendo gobernador de Cuba y con la suerte de que su lugarteniente (Ortíz) se uniera a una princesa india que propiciara paso franco en dicha exploración. Un siglo después llegaron los franceses con el jesuita y misionero Jacques Marquette al frente, seguido del comerciante de pieles Louis Jolliet. Ambos contribuyeron en 1.673 al conocimiento europeo de estas tierras y al de los indios que las ocupaban en aquellos tiempos. Apoyado por estos conocimientos, en 1.680 La Salle navegó por el Misisipi y exploró buena parte del territorio de Arkansas que reclamaría dos años después (1.682) para la Corona francesa. A partir de ese momento la creación de asentamientos de colonos franceses fue constante hasta el punto de colonizar en pocas décadas toda la zona meridional del valle del Misisipi, junto a los ríos Arkansas y White. Sin embargo las enfermedades llevadas por los europeos fueron devastadoras y solo un 4% de los indios salvaron la vida.


Desde 1763 y durante treinta y siete años Arkansas fue territorio español puesto que, tras la Guerra de los Siete Años, Francia le cedió a España estos territorios en agradecimiento a su ayuda. Sin embargo el año 1.800 Napoleón recuperó el territorio y lo vendió a los Estados Unidos. Tras formar parte durante un tiempo de Misuri, en 1.819 Arkansas adquirió estatus de Estado independiente hasta 1836 cuando fue admitido por la Unión y en ella se mantuvo durante la Guerra Civil, aunque con algunos 
apoyos a la Confederación. Esas divisiones de fidelidad política propiciaron varias batallas por el control del valle del Misisipi y se mantuvieron hasta el final de la guerra. La llegada del ferrocarril y los hallazgos de bauxita, para la obtención del aluminio, ayudaron notablemente a una economía basada principalmente en la agricultura. Sin embargo el empujón definitivo llegaría en el siglo XX con el descubrimiento de petróleo y sobre todo gas natural.


La crisis que siguió al "Crac del 29" y las fuertes sequías tuvieron un efecto devastador en el Estado de Arkansas pero la demanda minera y agropecuaria que siguió a la II Guerra Mundial hizo recuperar su economía. Se inició el problema de disgregación racial, asunto especialmente conflictivo en este estado ya que, aún en esas fechas, el gobernador de Arkansas (Orval E. Faubus) seguía haciendo caso omiso a las órdenes del Tribunal Supremo, prohibiendo el acceso de estudiantes negros a las escuelas legalmente desgregadas. El presidente Eisenhower tuvo que mandar tropas para normalizar la situación, federalizó a la Guardia Nacional de Arkansas y los soldados acompañaban a los alumnos negros al Central High School, de Little Rock. Las tropas permanecieron allí durante todo el curso escolar. A pesar de todo, no debieron ser buenos tiempos para aquel alumnado de color.


La primera escuela pública se abrió en 1.868. Actualmente medio millón de estudiantes, de ambas razas y ya sin problema racial alguno, están matriculados en este Estado que cuenta con un importante número de Universidades. De todas formas el 40% de la superficie de Arkansas está ocupado por granjas de una superficie media de 117 hectáreas que la convierten en uno de los principales productores de aves y huevos, además de una importante cabaña de vacuno y de importantes piscifactorías. 


El estado cuenta también con casi un 50% de superficie boscosa, lo que le da el 10º lugar del país en producción de madera blanda, de coníferas. Sus principales recursos mineros son el gas natural, el bromo y un mina de diamantes, única de los Estados Unidos. Clima suave y  precipitaciones de 1.200 mm. anuales permiten el éxito de sus explotaciones agropecuarias. La población es un 83% blanca y un 9% de color, el resto está repartido entre latinoamericanos y diferentes razas orientales. Su nivel de paro es bajo, aunque un 15% vive por debajo del índice de pobreza. Demasiados parecen, para la riqueza de la zona...

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

22 de marzo de 2013

0958- EL OCÉANO ATLÁNTICO.

Mapa de la ecúmene de Herodoto. (450 a.C.)
En la mitología griega o clásica no había nombre para este océano, puesto que ellos lo veían como un río gigante que lo rodeaba todo. Así como se les daba nombre a las diferentes zonas o mares que rodeaban una determinada península, traspasadas las "Columnas de Hércules" (estrecho de Gibraltar) daba comienzo ese río majestuoso que rodeaba toda la tierra conocida y al que llamaban simplemente Ogenus, océano mundial en el que "flotaba" la ecúmene o tierra permanentemente habitada.


Titán, hermano de Océano.
El océano Atlántico era personificado como Titán, hijo de Urano y Gea. Claro que entonces ya eran relativamente modernos, puesto que antiguamente se llamaba Océano a todos los cuerpos de agua salada, incluyendo por tanto al mar Mediterráneo. Tengamos en cuenta que en aquella época el Mare Nostrum y la masa exterior, a partir de las Torres de Hércules, era todo lo que conocían los antiguos griegos. Ya con la llegada de la modernidad la geografía, también la marítima, se hizo más precisa y se denominó océano solamente a las aguas desconocidas dominadas por Titán, mientras que el mar Mediterráneo era gobernado por Poseidón, llamado Neptuno en la mitología romana. A este último se le conoce por su tridente, inseparable de sus caballos y con delfines como cabalgaduras. Posteriormente los griegos le dieron a este océano el nombre de Atlas o Atlante, nombre que algunos historiadores creen que puede derivar del Atlas africano o del mítico rey de Mauritania en Libia, artífice del primer globo terrestre.

Océano Atlántico en el globo terrestre.
El océano Atlántico, con 106,5 millones de Km2. es el segundo más grande de la Tierra, tras el Pacífico. El volumen de agua es de 354,7 millones de Km3. Su anchura varía entre los 2.848 Km. que hay entre Brasil y Liberia y los 4.870 Km. de distancia que hay entre Estados Unidos y Marruecos. La máxima distancia navegable es de 11.800 Km. que sería la existente entre el Golfo de México y las costas de Georgia, en el Mar Negro. Separa por tanto el continente americano de Europa y África y abarca desde el océano Ártico al norte, hasta el océano Antártico al sur. Cubre el 20% de todo el planeta y es el más joven de los océanos, puesto que "solo" tiene 200 millones de años de antigüedad, momento en el que se produjo la división del continente Pangea

Se comunica artificialmente con el océano Pacífico a través del Canal de Panamá y con el océano Indico a través del Canal de Suez. En el lenguaje marítimo moderno, el Ecuador lo divide en dos partes conocidas como Atlántico Norte y Atlántico Sur.  El Atlántico se comunica con el mar Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar. Su conexión con el océano Pacífico viene a través del Cabo de Hornos y la península antártica de Graham Land (60ºO), mientras que su conexión con el océano Índico es entre el Cabo Aghulas (Sudáfrica) y las costas de Quen Maud Land, en la Antártida. (20ºE)


Pangea y separación continental. (200.000.000 años)
La mayor parte de su fondo lo constituye una gran meseta situada a unos 3.000 m. de profundidad. A los bordes de dicha meseta submarina hay una gran depresión que, junto a la isla de Puerto Rico llega hasta los 8.800 m. de profundidad. De norte a sur el Atlántico es atravesado por una cordillera (Dorsal Mesoatlántica) que se forma en el límite de las cuatro placas tectónicas (Norteamericana, Sudamericana, Euroasiática y Africana) surgidas tras la separación de los continentes del primitivo Pangea, o supercontinente que existió al final de la Era Paleozoica cuando la mayor parte de las tierras emergidas del planeta estaban unidas entre sí.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.