2 de diciembre de 2013

1201- EL VERDUGO DE CARTAGO.

Publio Cornelio Escipión nació en Roma el 20 de Junio del año 236 a.C. Hijo de una ilustre familia patricia romana, fue educado para ser un destacado líder político-militar. Con solo 17 años ya mandó un cuerpo de caballería en la Batalla de Ticino, logrando salvar al cónsul (su padre) que estaba herido y rodeado de enemigos. Dos años más tarde (216 a.C.) participó en la Batalla de Cannas como tribuno, siendo uno de los pocos supervivientes en la derrota sufrida por los romanos que fueron masacrados en número aproximado a los 90.000 hombres. Tras la muerte de su padre (Publio) y su tío (Cneo) muertos en Hispania en lucha contra Asdrúbal Barca, Publio Cornelio se presentó al cargo de procónsul de la Península Ibérica con solo 24 años de edad logrando ser elegido, debido al miedo que el cargo representaba entre los generales más veteranos.


Sin embargo el Senado, habida cuenta su juventud e inexperiencia, acabó negándose a darle cargo tan relevante y lo mandó a Hispania solamente con el grado de general. Al mando de un importante contingente se encaminó hacia su destino sorprendiendo a todos al conquistar Cartago Nova en el 209 a.C., puerto principal y base de los cartagineses en su expansión por la Península Ibérica. Se dice que el ejército romano viajó de Tarraco a Cartago Nova en tan solo una semana, motivo por el cual gran parte del ejército cartaginés que se hallaba en bases alejadas no pudo llegar a tiempo de defender la ciudad. Posteriormente, cerca de la actual Sevilla y con una táctica en la que fingió rehusar el combate, Escipión y sus 48.000 hombres derrotaron a 75.000 enemigos en la Batalla de Llipa poniendo fin al dominio cartaginés en Hispania. 

Vuelto a Roma en el 205 a.C. se le recibió con grandes honores y fue nombrado cónsul. Su objetivo era amenazar Cartago, desembarcando en África y así forzar la marcha de Aníbal de la península itálica, pero el Senado le negó el ejército que necesitaba. Sin embargo los aliados del sur tenían una visión similar a la de Escipión y le facilitaron los hombres necesarios para la aventura. Miles de voluntarios se alistaron con el joven héroe y un gran ejército y flota correspondiente cruzó a Sicilia para posteriormente recalar en el continente africano. El año 204 a.C. la flota de Escipión desembarcó en África, cerca de Utica, sin ninguna oposición cartaginesa. Se les unió Masinisa, rey de Numidia, destronado por Sifax que era aliado de Cartago. Sin embargo Escipión estimó que sus fuerzas no eran suficientes y se atrincheró en un promontorio próximo.


En la primavera de 203 a.C. cartagineses y númidas deciden atacar a Escipión en la llamada Batalla de los Grandes Campos pero la victoria se decantó hacia el bando romano, siendo expulsado Sifax y obligados los cartagineses a negociar la paz. La primera medida es que Aníbal abandone Italia, pero siguen otras... Masinisa es nombrado único rey de Numidia, mientras los cartagineses se comprometen a abandonar todas las tierras conquistadas fuera del continente africano y la entrega de toda su flota de guerra. A su llegada, Aníbal rompe el acuerdo y ataca unas naves romanas próxima a Túnez, con lo que la guerra comienza de nuevo.  Escipión recibe de su aliado Masinisa 4.000 jinetes y 6.000 infantes que se suman a las tropas romanas. Aníbal intenta negociar pero ya es tarde. El 19 de Octubre del 202 a.C. se inicia la Batalla de Zama pero los 40.000 cartagineses y sus ochenta elefantes de guerra no pueden evitar la derrota.


Esta sonada victoria contra el cartaginés le da a Escipión el sobrenombre de "el Africano", que le haría célebre. A las condiciones pactadas en los Grandes Campos, se suma ahora la fijación de fronteras con Numidia en el lugar que ésta determine, pago de 10.000 talentos de plata (260.000 Kg.) por gastos de guerra, en 50 años, mantenimiento de tropas romanas de ocupación durante tres meses y entrega de 100 rehenes como garantía, a elegir por Escipión. Aníbal aceptó todas las condiciones, ratificando ambos Senados el tratado en el 201 a.C. Tras su regreso a Roma y con solo 35 años de edad Escipión ocupa un lugar en el Senado y es elegido Censor. Nuevamente Cónsul en el 199 a.C. y Príncipe del Senado en el 190 a.C. Los tiempos que siguieron también fueron difíciles. Filipo V de Macedonia y Antíoco III de Siria se habían unido contra Roma; en Hispania las sublevaciones eran constantes y en Cartago los conflictos eran constantes.


El 190 a.C. Lucio, hermano de Escipión el Africano fue también nombrado cónsul y ambos se enfrentaron a Antíoco III derrotándole. Aníbal que le ayudaba en su lucha contra los romanos huyó tras la derrota, refugiándose en la corte del rey Bitinia hasta que, enterado de que iba a entregarlo a los romanos, se suicidó en el 183 a.C. Por el éxito de esta campaña Lucio fue nombrado "el Asiático". Ambos hermanos regresaron a Roma victoriosos pero fueron acusados por Catón el Viejo de haber sido poco duros con Antíoco III, dando a entender que habían sido sobornados. Las intrigas de Catón se suceden y a instancias suyas se exige a Lucio que presente una relación de las sumas recibidas de Antíoco III. Así lo hace Lucio pero cuando las presenta al Senado, su hermano Escipión le arranca el documento de las manos y lo rompe ante los senadores indignado por la desconfianza, motivo por el cual ambos son declarados culpables.


Las propiedades de Escipión fueron confiscadas y él mismo fue acusado de haberse quedado con parte del dinero que le correspondía a Roma. Asqueado por el comportamiento de quienes hasta entonces decían ser sus amigos, Escipión no se dignó a decir una sola palabra en su defensa, para refutar los cargos que se hacían contra él. Acto seguido marchó de Roma retirándose en una casa de campo que tenía en Liternum. Nunca más regresó a Roma. Pasó sus últimos días entretenido en el cultivo de su finca y escribiendo sus memorias, pidiendo en ellas que su cuerpo fuera enterrado allí y no en tierras de la ingrata Roma. Su requerimiento fue atendido pues, según relato de Tito Livio (59a.C.-19d.C.) allí estaba su tumba cuando él la visitó siglo y medio después. La fecha del fallecimiento de Escipión el Africano es incierta pero según el historiador Polibio, su muerte se produjo el mismo año que la de Aníbal. (183 a.C.)

RAFAEL FABREGAT

(*).- Conozco a alguien que tuvo un comportamiento semejante, 
con idéntico resultado. Menos orgullo y romper alguna pierna
hubiera sido más efectivo. Hay ratas que no merecen caminar...

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