18 de noviembre de 2013

1186- LA MUERTE DE UN CRAC.

Pues sí amigos. Debemos lamentar la pérdida de un extraordinario enclave religioso-militar de gran valor histórico y arquitectónico. Parece ser, ojalá nos equivoquemos, que el Crac de los Caballeros está en ruinas. Lo que se mantuvo en excelentes condiciones durante casi un milenio y hasta mejoró con la colaboración de las gentes de bien, muere y desaparece en dos días por culpa de cuatro desaprensivos que solo miran por su presente, burlándose de todos quienes nos interesamos por la vida y por la Historia. Son gente que solo se quiere a sí misma y que nunca se han parado a pensar cual sería el mundo que habrían encontrado al nacer si todos fuéramos como ellos. Como todos saben se trata de un castillo sirio. Lo de Krac parece ser el sinónimo de fortaleza en lengua árabe.


El majestuoso Crac de los Caballeros está enclavado en tierras de Siria y fue sede central de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén en la época de las cruzadas. El conjunto amurallado responde a la arquitectura militar de los siglos XI y XII. Esta fortaleza fue construida inicialmente por el emir de Alepo de forma más rudimentaria y consistente en una sola muralla exterior que protegía a la población. El castillo fue conquistado en 1099 por Raimundo IV de Tolosa en la Primera Cruzada pero abandonado al marchar éste a Jerusalén. Formaba parte de esa cruzada Tangredo de Galilea, casado con (Cecilia) la hija del rey Felipe I de Francia que, tras la conquista de Jerusalén, recibía el Principado de Galilea al que renunció para ser regente de Antioquía. 

El año 1100 Tangredo se apoderó nuevamente del Crac de los Caballeros pero a su muerte dos años después (1112) sin descendencia, todos los territorios fueron heredados por el conde Ponce de Trípoli al que, en su lecho de muerte, le hizo jurar que se casaría con su viuda Cecilia de Francia. De esa unión nacerían tres hijos el primero de los cuales (Raimundo II) sería quien heredaría el condado a la muerte de su padre en 1137. Poco después Raimundo II, casado con (Hodierna) hija de Balduino II de Jerusalén, quiso establecer en su territorio la Orden del Hospital y a tal efecto cedió en 1142 el Crac de los Caballeros a la Orden para que la convirtieran en su sede central. Era sin duda la mayor fortaleza de toda la ruta entre Damasco y el mar Mediterráneo que fue aceptada gustosamente.

Durante siglo y medio los que posteriormente serían llamados Caballeros de la Orden del Temple renuevan el viejo enclave convirtiéndolo en una imponente fortaleza. La obra se lleva a cabo en dos fases bien diferenciadas. Inicialmente se restauran los muros exteriores y se construye un núcleo poblacional interior que queda terminado en 1170. Sin embargo el año 1202 la zona sufre un importante terremoto que destruye buena parte de las fortificaciones y es entonces cuando se aprovecha para acometer una profunda reestructuración en vistas a otros posibles seísmos. Se construye un muro externo de 30 metros de ancho con siete torres que forman una fortaleza concéntrica e inexpugnable pues el risco sobre el que se asentaba la fortaleza le aseguraba también la mayor protección contra los invasores.


Más de una docena de asedios fueron repelidos sin merma alguna para los sitiados que disponían en su interior de un gran almacén de alimentos de 120 metros de largo y otros adicionales excavados en la roca donde almacenaban agua. Se estima que en su interior había agua y alimentos para que una guarnición de 2000 hombres pudiera resistir durante cinco años. Finalmente Baibars, sultán de Egipto, consiguió tomar la fortaleza el 8 de Abril de 1271. Baibars había minado la torre noroeste pero, cuando sus hombres penetraron por el hueco, fueron rechazados desde la muralla interior y hubieron de desistir. Sin embargo lo que no pudieron las armas lo pudo la astucia. Con una paloma el sultán mandó un mensaje falso al interior del recinto.


La carta decía ser del Gran Maestre de la Orden y ordenaba la rendición puesto que era imposible mandarles ayuda. La orden fue obedecida y el sultán egipcio consiguió capturar la fortaleza. Caballerosamente concedió a la guarnición un salvoconducto que les permitió llegar sanos y salvos a Trípoli. Baibars tomó el castillo como base para su campaña contra Trípoli y realizó en ese tiempo grandes mejoras que incluyeron la conversión de la capilla existente en mezquita y por supuesto la reconstrucción de las murallas. La obra era de tal calidad que esta fortaleza ha permanecido impasible y desafiante hasta hace bien poco, cuando la actual Guerra Civil de Siria la ha hecho protagonista de numerosos combates.  Las noticias nos dicen que lo que era emblema de esta nación y destino turístico de primer orden, ha quedado en ruinas.


Esta singular fortaleza era uno de los escasos lugares donde el arte de los cruzados se mantenía en perfectas condiciones. En la novena cruzada (1272) Eduardo I de Inglaterra usó esta fortaleza como ejemplo para la construcción de sus castillos en Inglaterra y Gales lo que indica lo admirable de dicha obra y su riqueza artística. 
Hasta el levantamiento popular de Siria y su consiguiente Guerra Civil el Crac de los Caballeros era objeto de atracción turística pero, a raíz de los numerosos combates que allí se han librado en 2012 y 2013 sus murallas han sido derruidas en buena parte por la artillería. Durante este último año (2013) los rebeldes han usado el castillo como base militar, motivo por el cual el gobierno está bombardeando el enclave sin piedad. Cuando esto se escribe probablemente esté todo en ruinas...

RAFAEL FABREGAT

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