28 de octubre de 2013

1170- JESÚS NO ESTÁ EN EL CIELO.

La iglesia católica nos cuenta que Jesús murió crucificado un viernes a mediodía y después enterrado en la gruta funeraria de José de Arimatea, que fue taponada con una gran roca. Nos dice también que el domingo siguiente la roca había sido removida y el cuerpo había desaparecido, pues había resucitado de entre los muertos. Así lo atestiguaron sus discípulos diciendo que después regresó al cielo y está sentado a la derecha del Padre. Pero no todos cuentan lo mismo. Del Jesús que nos habla la iglesia católica no tenemos datos históricos de su vida, pues los relatos bíblicos pasan de la edad de los 12 años a cuando ya había cumplido los 30 edad; menos aún de su muerte en la cruz y especialmente de su resurrección. Todo son conjeturas escritas mucho después. Se trata por tanto de un dogma de fe de la religión cristiana. Nada más. 

Sin embargo sí hay constancia de la vida de un Jesús de ideas y filosofías idénticas que, tras su crucifixión, marcha hacia el Este dejando claro testimonio de su vida y de sus actos. Ese hombre se establece en Cachemira y vive allí (como profeta) hasta su muerte. Su tumba está en Srinagar y desde entonces es venerada por todos. Su nombre también era Jesús, en este caso Yuz Asaf, porque son varios los nombres que derivan de éste: Yusuf, Isa, Yuz-Asaph, Yusu, Yuz Asaf, Issana y otros muchos nombres que aparecen en los textos y leyendas cachemires hablando siempre del mismo personaje. Pero este Jesús fue más tangible. 
Aunque predicó el amor a Dios y a los hombres, llevó una vida "normal", se casó y tuvo hijos. Toda su vida está documentada y hay constancia escrita de todo su árbol genealógico hasta nuestros días. Textos antiguos y tradiciones de todo tipo hablan de la vida y obra de este "segundo" Jesús, al norte de la India. 


Por esos documentos se sabe de su esposa y descendencia. Hoy, un tal Basharat Saleem, puede declararse descendiente vivo de Jesús. En esta misma ciudad se conserva perfectamente custodiada toda la rama histórica de su familia, desde casi veinte siglos y sin ninguna laguna. Ese árbol genealógico, que llega desde Jesús hasta Basharat, ha sido estudiado minuciosamente por el profesor Hassnain, director de Museos, Archivos y Bibliotecas del gobierno de Cachemira, sin que se haya encontrado resquicio alguno que desmienta esta continuidad hasta nuestros días. 

Si todo esto fuera cierto, cabría pensar que Jesús no murió en la cruz sino que, tras su tumultuosa vida de predicación y persecución judía, vivió una segunda etapa de su vida en tierras lejanas donde murió finalmente a edad avanzada y de forma natural. Solo de esta forma se completaba el designio divino de encontrar a todas las tribus de Israel haciéndoles llegar la palabra de Dios. Una interesante forma de llenar los muchos vacios que nos brindan los textos bíblicos. No debemos olvidar el detalle de la gran simpatía que Pilato le tenía a Jesús. El evangelio de Juan nos dice que Pilato intentó liberarlo pero los judíos se lo impidieron gritándole que, al declararse rey, se declaraba enemigo del César. 
Pilato no podía arriesgar su cargo y ante el peligro de enemistarse con el César estaba obligado a crucificar a Jesús, pero aún así intentaría salvarle. 

A tal efecto fijaría su crucifixión para el atardecer de un viernes. Pilato sabía muy bien que, de acuerdo con las leyes judías, el cuerpo no podía permanecer en la cruz después del anochecer, puesto que ningún ajusticiado podía quedar expuesto durante el día sagrado del sabbath. En los textos bíblicos aparece José de Arimatea, persona notable de la ciudad, amigo de Pilato y dicípulo secreto de Jesús que, a la puesta del sol, se lleva el cuerpo al sepulcro que tiene preparado para sí, lugar seguro que ya no despierta el interés de los judíos. Existe pues la posibilidad de que Jesús fuera bajado vivo de la cruz. Según los mismos textos bíblicos Jesús solo estuvo unas horas en la cruz, cuando en realidad se podía continuar vivo incluso varios días. Aunque no era habitual, si a un crucificado se le bajaba al día siguiente y se le daban los cuidados oportunos, podía recuperarse y sobrevivir a la crucifixión. Esos textos nos dicen que cuando se bajó a Jesús de la cruz los ladrones que le acompañaban seguían vivos, motivo por el cual se les quiebran las piernas para que mueran. Es pues improbable que Jesús hubiera muerto ya. Cuando José de Arimatea fue a pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús, éste preguntó extrañado si ya había muerto y al decirle que sí, autorizó que lo bajaran de la cruz. 

El análisis del "sudario de Turín" indica que el cuerpo envuelto en él estaba con vida. El cuerpo no fue entregado a sus enemigos, sino a quienes le amaban. José de Arimatea y Nicodemo se lo llevaron a la gruta mortuoria del primero a escondidas de sus enemigos y, con la excusa de embalsamarle, no lo enterraron. Lo llevaron con una sábana comprada por José y les acompañaban María Magdalena y María, madre de José. Hay que tener en cuenta también que, para salir del sepulcro, fue necesario apartar la piedra que lo taponaba lo que demuestra que salió un cuerpo físico y no un alma espiritual. Cuando llegaron las mujeres el domingo para ungirlo se preguntaban como podrían separar la piedra de la entrada, pero cuando llegaron ésta ya no estaba y un joven vestido de blanco (¿ángel?) les dijo que  Jesús había resucitado. 
- Decidle a Pedro y a los discípulos que se verán en Galilea como Él predijo...
El tratado del Cánon de Avicena y muchos otros, hablan del ungüento Marham-I-Isa o Marham-I-Rosul afirmando que es el que Nicodemo aplicó a las heridas de Jesús tras su bajada de la cruz y que tiene la facultad de curar toda clase de heridas y de facilitar la nueva circulación de la sangre. 


Es de suponer que Jesús, ya curado de sus heridas, se marchara rápidamente huyendo de sus enemigos. En primer lugar visita a María Magdalena (que abraza sus pies). Luego visitó a Jaime y a Pablo, como dice la primera epístola a los Corintios (15, 7-8). Jesús marcha a pie a Galilea (100 Km.) y cuando llega los discípulos quieren huir despavoridos al verle, pues creen que se trata de un espíritu (Evangelio de Lucas 24, 37-39) y Jesús les dice:
- "Tocadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como yo tengo".
- "¿Tenéis algo para comer?" -dijo después. Y le dieron un trozo de pescado a la brasa. Después le dijo a Tomás que estaba alejado mirándole:
- "Acerca tu mano y ponla en mi costado. No seas incrédulo, sino creyente".

Pero Jesús tenía que escapar de Palestina y después de este contacto con los suyos marchó hacia el Este. Tenía que acabar el trabajo encomendado por el Padre... Buscar las tribus de Israel y salvarlas del pecado. Sin embargo, ¿donde estaban?.
Varios siglos antes Josué dividió la Tierra Santa entre los hijos de Israel. Judá y Benjamín ocuparon el sur de Palestina, mientras las diez restantes lo hicieron en el norte del país. Durante el reinado de Saul volvieron a reunificarse, hasta la muerte de Salomón cuando volvieron a separarse.


Estela que marca la tumba de Sem. 
La incursión asiria del rey Tiglatpileser les lleva hacia el norte y años más tarde son apresados por Sargón II, rey de Asiria, que gana el cerco puesto a Samaria y se lleva cautivos a todos los supervivientes. Los israelitas ya no regresan jamás y quedan englobados dentro del Imperio Persa. Los descendientes de las diez tribus de Israel van avanzando hacia el Este, a medida que los conquistadores persas extienden sus dominios. Afganistán, Pakistán y Cachemira, hasta llegar a la ribera del Indo donde se detienen. Allí se establecen con el nombre de Bani Israel (hijos de Israel) y ese es el objetivo de Jesús: Cachemira. Según los textos bíblicos Jesús marcha a Emaús, valle de Josafat, y de allí a SamariaAlcanzó Nazaret y marchó hacia el lago Tiberiades (Juan, 21, 1) desde donde parten las caravanas a DamascoDe allí Jesús y su madre (María) parten hacia Siria y aprovechan para visitar la tumba de Sem, hijo de Noe. Sin embargo Jesús marcha pricipitadamente de Nissibis pues su vida está amenazada.  Desde entonces toma el nombre de Yuz Asaf y así le llaman los leprosos curados en aquellas tierras. 


Tumba de María, madre de Jesús.
Más tarde encontramos nuevamente a Jesús en Irán pues allí se le conoce como "el hombre que llegó del oeste" y cuyas predicaciones y milagros son los mismos que conocemos. Nuevamente se encuentran estos mismos rastros en Afganistán donde hay dos explanadas con el nombre de Yuz Asaf, por ser lugares donde éste ha predicado. Cerca de la frontera entre Pakistán y Cachemira (Taxila) encontramos nuevamente datos sobre el paso de JesúsNo soportando ya más penalidades María muere en el pueblo de Murree (María), a 70 Km. de Taxila (Pakistán) y el pueblo mantiene este nombre hasta 1.875 en memoria de la madre de Jesús. El lugar donde está enterrada se conoce como Pindi Point y la sepultura recibe el nombre de Mai Mari de Asthan (lugar de descanso de la madre María). 


Edificio donde está la tumba de Jesús.
Tras dar sepultura a su madre Jesús se dirige a Sniragar y entra en Cachemira por el valle de Yusmarg (por el que llegó Jesús). A día de hoy ese valle, a 40 Km. de la capital de Cachemira, está habitado por la raza judía de los Yadu por ser el lugar elegido por Jesús para llegar a Cachemira. El primer historiador de Cachemira, Mulla Nadiri afirma que Yusa Azaf, de la tribu de Israel, proclama su cualidad de profeta en el año 54 (d.C.). Un antiguo libro persa, traducido del urdu, cuenta que el rey Shalewahin le ofrece a Jesús 50 mujeres para que le atiendan, pero él se niega a tomarlas. 

Ante la insistencia del rey acepta a una sola de ellas y el mismo libro relata que Jesús tuvo hijos con aquella mujer, de la que Basharat Saleem dice ser descendiente. Preguntado este señor por la mujer de Jesús cuenta que se llamaba Marjan y era de una aldea del valle de Pahalgam
El libro Ikman-ud-Din (siglo X) narra la muerte de Jesús: Al sentir la proximidad de la muerte mandó buscar a Ba'Bat (Tomás) y le indicó que construyese su tumba exactamente en el mismo lugar en el que muriese. Inmediatamente estiró sus piernas hacia el oeste y murió. (Pág. 358 del mencionado libro). 

Atendiendo el deseo de Jesús la tumba se levantó allí mismo, en el centro de la ciudad de Srinagar, capital de Cachemira. En un edificio de la ciudad hay un poste del tendido eléctrico con un cartel que pone: ROZA BALSe trata de un camposanto musulmán que está en el interior del edificio. Al entrar hay un cartel de madera que dice: "Ziarat Yuza Asaf Khanyar" (Tumba de Yusa Azaf, Khanyar). Se accede a una galería que rodea la cámara interior y se entra a ésta por una especie de ventana. 

Se aprecian dos losas sepulcrales, la mayor de las cuales está dedicada a Jesús. La pequeña es la de Sayyid-Nasir-ud-din, un santo cachemir. Sin embargo esta es una simple sala de adoración y los cuerpos yacen realmente en las sepulturas situadas en una cripta inferior a la que se accedía por una escalera exterior que daba a la calle por medio de una especie de ventana y que actualmente está tapiada debido al continuo ascenso del nivel del terreno y al que no se ha dado solución como forma de protección del recinto. (Ver foto superior). Se trata del espacio rectangular de la izquierda de la fotografía, hoy prácticamente cerrado por el elevado nivel de la calle. El cuerpo de Yuza Asaf (Jesús) descansa en un sarcófago de madera y protegido por una celosía de madera. De acuerdo con la costumbre judía esta orientado de Este a Oeste, exactamente en la misma posición y lugar donde murió

RAFAEL FABREGAT

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