22 de octubre de 2013

1164- MI EDREDÓN ES UN PELIGRO.

Bueno. No lo digo yo, que duermo bien calentito y satisfecho, pero lo dicen los investigadores del Hospital Vall d'Hebrón y su grupo de neumología. Eso cuentan los periódicos de hoy. Según estudio publicado por estos señores en la revista británica "The Lancet Respiratory Medicine", la exposición persistente a edredones y almohadas de pluma natural, así como a aves y hongos, es una de las causas de fibrosis pulmonar idiopática. Es de suponer que tal afirmación provocará sin duda la prohibición de la cría de pollos, gallinas y demás aves de corral por parte del Departamento de Sanidad de la Unión Europea y la consiguiente hambruna por parte de la población al desaparecer del mercado la carne de pollo, pato, etc. además de los huevos, alimentos básicos de la gente con escasos recursos que somos (casi) todos. Los que ya tengan el edredón comprado pueden hacer dos cosas: quemarlo o guardarlo para la posteridad, como bien escaso y coleccionable. 


Es de prever una brusca caída de la bolsa y especialmente del precio de este artículo tan apreciado como prohibitivo hasta ahora. Contrariamente a lo que siempre ocurre en estos casos, parece ser que cuando más caro es el edredón mayor es su peligro puesto que el plumón es más fino y volátil. Si por el contrario lo tienes de pluma, duro, acartonado y escasamente aislante, es menos peligroso porque esa pluma ni vuela ni te mantiene caliente. ¡Qué cosas!. A igual precio, yo lo quiero de plumón. Por lo menos, te mueres calentito. Si tienes mucho, mucho dinero, lo puedes comprar de oca porque este animal es más elegante. El pato es muy cochino y siempre va sucio. Además las ocas salen en películas de palacios y príncipes, por eso se ensucian menos y el polvito que sus plumas puedan soltar será sin duda menos contaminante... digo yo. 


Otra cosa es si nos preguntamos de donde sale la pluma del edredón que compramos... ¡Ah!. Eso es una incógnita difícil de resolver. El comerciante que te lo vende dirá, para justificar su precio desorbitante, que viene de Francia, de Alemania, de Polonia, de Hungría... y que son animales que cuestan mucho de criar y se sacrifican para la obtención de esa pluma especial. Sin embargo la verdad no la saben ni siquiera ellos mismos. Para rematar su exposición te dirán también que su edredón está incluso recomendado para personas con asma. 
- Perfecto, me lo quedo -responderás convencido, pero es posible que tal afirmación no sea cierta. Sabiendo, como sabemos, que los principales productores mundiales de pluma son China y Taiwan, ¿quien puede garantizar la procedencia de la pluma que contiene tu edredón siendo, como es, de la misma calidad y precio inferior a la europea?.


La Asociación Europea de la Industria de la Pluma destaca que el 100% de la pluma que ellos utilizan para la industria textil es de aves destinadas al consumo de carne y por tanto de animales previamente sacrificados, mientras que varias asociaciones ecologistas han denunciado internacionalmente que parte de las plumas asiáticas se obtienen de aves vivas con el consiguiente sufrimiento del animal. Personalmente me parece una aberración inadmisible pero... ¿tiene esto algo que ver con la calidad de la pluma?. Sin duda no y por lo tanto deja de ser verosimil que la calidad de la pluma asiática sea inferior. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Deducimos por tanto que parte de la pluma asiática pueda ser conseguida por métodos bárbaros y totalmente inadmisibles. Yo no la quiero a ningún precio, pero no puede decirse que su calidad sea inferior.

En cambio sí es interesante tener en cuenta que dicha asociación europea (EDFA) garantiza que el plumón facilitado por ellos no contiene ni produce contaminantes, es adecuado para las personas con alergias y transpiran perfectamente dando al usuario el calor y el confort requerido. Contrariamente a la permisividad de los gobiernos y controles asiáticos, el plumón europeo sigue los parámetros establecidos por la Legislación Europea y ofrece por tanto todas las garantías de uso.
- Total, que no lo quemo -digo para mis adentros.
El doctor Morell, autor del estudio, pretendió contactar con algunos fabricantes de edredones a fin de realizar estudios conjuntos al respecto pero parece ser que no le han contestado. Ya se sabe que los edredones cobijan muchos polvos, pero éstos no afectan negativamente a la salud humana. Personalmente veo menos satisfacción y mucho más peligro en el polvo que sin duda se respira en las granjas que cobijan a los diferentes animales de pluma.


El asunto no es para tomarlo a broma pues hay en España más de 10.000 afectados y el pronóstico de supervivencia es de apenas 3-5 años. Ahí está seguramente el mayor peligro. Yo lo que dicen los catalanes me lo creo todo (?) así que, dejemos los edredones donde están y acabemos con las granjas, cuyo polvo es más desagradable. De ahora en adelante huevos los que cuelgan y en lugar de pollo o tortilla de patatas, chuletón de buey y cigalas del Cantábrico. Para quitar hierro al asunto el doctor Morell nos dice que un tercio de catalanes (2.250.000) duerme con edredón  -¿como lo sabe?-  y solo 2.000 indivíduos están afectados por esta enfermedad. No hay más que decir. Como la Lotería, es cuestión de suerte. Cada cual debe decidir si tirar o no el edredón a la basura. Yo no creo que veamos muchos edredones este invierno en los contenedores callejeros, pero de lo que si estoy seguro es que el doctor Morell empezará pronto a recibir algunas llamadas telefónicas. 
Riiiiiinnng, riiiiiinnng, riiiiinnng...
- Doctor Morell, ¡dígame...!

RAFAEL FABREGAT

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