24 de septiembre de 2013

1138- CATALUÑA ¿DOBLE NACIONALIDAD?

¡Ay que risa...! Quienes me conocen ya saben la escasa credibilidad y respeto que me merecen la mayor parte de los políticos. Pero hay cosas tan impresentables que claman al cielo. ¿Es que se ha perdido la vergüenza por completo?. Pues por lo visto sí. Al menos eso se desprende de lo dicho por Oriol Junqueras, con el beneplácito de Artur Mas. Yo no lo entiendo. ¿Se han vuelto locos o son imbéciles de nacimiento y nadie se había dado cuenta?. Ahora el prestidigitador en cuestión, viendo como se le cierran las puertas europeas, se le ocurre que los independentistas podrían tener una doble nacionalidad: la catalana para poder campar a sus anchas y la española para que les cubra las espaldas. ¡Hay que ser bobo de solemnidad, para proponer lo que proponen, e imbéciles sus seguidores para no darse cuenta del timo en el que están cayendo!. ¿Puede creer alguien en esa posibilidad?.


Está visto que a estos charlatanes, sin más recursos que su verborrea fácil y la nula vergüenza que hay en su obcecado cerebro, las ideas no se les acaban nunca. A un servidor, como al resto de los españoles, no nos preocupan un ápice las propuestas de estos canallas ni el ruido que su grupo de seguidores puedan hacer. 
Sabemos que no van a llegar a ninguna parte pero, aún así, no podemos evitar el preguntarnos de qué vive esta gente y cuales son sus ideas sobre el futuro, no ya de Cataluña, sino el de su propia familia que es lo que a fin de cuentas debería importarles. Poco dados al trabajo y con la cabeza llena de pájaros, ¿como pensáis alimentar a vuestros hijos?. Y dentro del campo de la política, ¿creéis posible el éxito del matrimonio Mas-Junqueras?. 


La derecha más radical con una izquierda de panderetaSi fueran solo cuatro descerebrados... pero, ¿y los demás?. Yo no me puedo creer que haya tantos tontos en Cataluña. Será que el tonto debo ser yo... Veremos las risas el tiempo que duran porque, ¿como puede convivir la derecha más radical de Mas y el sueño de verano que abandera Junqueras, de puertas afuera, un izquierdista que en su casa lo tiene todo?. Son pocos los que pueden comprenderlo sin que se les altere la sangre. Poca inteligencia hace falta para comprender que todo es una farsa, una mentira de la que seguir extrayendo el jugoso néctar del dinero fácil. Bueno, no tan fácil si tenemos en cuenta todo lo que deben oír en cada sitio que vayan pero, ¿a ellos qué?. ¡Ande yo caliente, ríase la gente!. A mí, el que determinados personajes hagan toda esta comedia para llenarse los bolsillos de por vida, me parece normal. Inaceptable pero normal. Sin embargo, lo que no atino a comprender es al atajo de imbéciles que les siguen y vitorean en cuantos actos organizan, como perritos falderos, a sabiendas de que ni la más mínima migaja va a llegar a sus platos. ¿Como se explica esto?. 

En fin, yo siempre he sido un poco corto, lo cual me llena de tristeza porque yo quisiera comprender y hasta incluso sumarme a la movida pero... si no lo entiendo no puedo sumarme ni a esta ni a ninguna otra. Que uno será corto, pero no tan imbécil como para seguir unos colores que no sabe cuales son ni qué significan... A mí tampoco me gusta que nadie se ría de mi esfuerzo, viviendo a costa de mi trabajo. Digo esto porque en alguna parte he leído que esa es una de las quejas catalanistas. Parece ser que, a estas alturas de la vida, cuando la región fue levantada económicamente con la mano de obra de cientos de miles de emigrantes llegados de todas partes de España, ahora les parece que el resto del Estado al que ellos exprimieron décadas atrás, viven del sudor catalán. ¿Alguien lo entiende?. Pues, por favor, que me lo explique... Porque a simple vista da la impresión que esos independentistas son realmente los auténticos chupa-sangres.


Pero eso no es lo peor. Lo que más asco le da al resto de España en general y a los familiares y amigos en particular es esa gentuza que dejó a sus espaldas la tierra que les vio nacer, cuando marcharon a vivir a tierras catalanas y el reniego que hacen de sus raíces y de sus ancestros. Muy pocos llegaron a situarse, otros trabajaron como esclavos para lograr comprarse un pisito y criar a una familia, pero otros quedaron mendigando toda su vida un mísero jornal para ir tirando. Otros ni eso. Después están los listillos-lame-culos, los que medraron en política como forma y manera de hacer fortuna sin trabajar. Son justamente esos que tienen el plato bien lleno quienes, con el apoyo de cuatro desarraigados, pregonan que toda la culpa de los males de la región catalana es del gobierno central y propugnan que la solución general está en la separación del Estado. Ni charlatanes ni oyentes creen sus peroratas pero, en tiempos de crisis, cualquier clavo ardiendo es bueno para agarrarse. Claro que lo de la doble nacionalidad... ¡Hay cosas que claman al Cielo! 


¡Pasa, pasa, estás en tu casa...! Para mear y no echar gota. Tu discurso nacionalista, Junqueras, no se sostiene ni con pinzas. Muchos como yo creemos en la inteligencia de los catalanes y por lo tanto en la escasa credibilidad que le puede quedar a un charlatán de tu catadura. Porque en este asunto hay dos personajes con muy diferente manera de pensar. En primer lugar está el listo de Artur Mas que, por auténtica necesidad política, baila al son que tocan los republicanos, esperando con ansia el momento en que pueda dejarles en la cuneta y por otra parte está Oriol Junqueras, un elemento sin la más mínima credibilidad que, amparado por los votos socialistas enrabiados de las últimas elecciones catalanas, se ha creído el ombligo del mundo sin pararse a pensar que no es otra cosa más que un pelele circunstancial. Un globo que se desinflará a las primeras de cambio. Claro que, mientras tanto, puede hacer y hace mucho daño a Cataluña y a los catalanes. Sembrando la discordia y frenando apoyos y ayudas, como único resultado de sus peroratas.

Libertad sí, pero para todos. También para aquellos a quienes no les gustan vuestras (malas) ideas. Porque, suponiendo que Cataluña alcanzara la independencia, ¿cual sería su ventaja e inconvenientes?. Ejército, moneda, fronteras y aranceles, Unión Europea, fuga de empresas, inseguridad económica y financiera, elevado precio de los productos de importación, ayudas a la extranjería, apoyo sanitario a los emigrados a Europa, pérdida de las subvenciones europeas, visados obligatorios, complicaciones de movilidad por España y Europa, anulación de las diferentes competiciones deportivas, dificultades en el reconocimiento mundial a la nueva nación... ¿Es posible que todo esto no sea más que un mal sueño, o la realidad de cuatro locos a quien los catalanes no osan plantar cara?. Todos nos preguntamos donde están esos (auténticos) catalanes, aquellos que con mucho trabajo y grandes sacrificios levantaron esta gran comunidad, orgullo de todos los españoles...

RAFAEL FABREGAT

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