26 de agosto de 2013

1108- EL RÍO AMUR.

Precedido por el Amazonas, el Nilo, el Yanh-zé, el Misisipi, el Amarillo y el Obi, el río Amur es, con 4.494 Km. de longitud, el séptimo más largo del mundo. Desde las montañas Khentii del noroeste de China hasta el mar de Ojotsk en Rusia. Se trata de un río extremadamente caudaloso puesto que drena casi 2 millones de Km2. al unírsele afluentes de la importancia del Argún y del Shilka, que suman entre ambos más de 2.000 Km. de recorrido. En su diversidad, el río Amur atraviesa desiertos, estepas, tundra y taiga, acogiendo aguas y nieves de Siberia y de la Mongolia Interior que son cruzadas por magníficos puentes.

El caudal medio de este río está alrededor de los 10.000 m3/s. superando los 20.000 m3/s. en los meses de Agosto/Septiembre tras los monzones. El caudal máximo se registró en 1.951 con 30.700 m3/s. La economía de esta vasta región está basada en la metalúrgia, en la minería y la producción hidroeléctrica, si bien se mantienen importantes recursos agrícolas y en especial el cultivo de trigo, el mijo y la soja. El río Amur es vía de paso de grandes partidas de madera y del comercio entre Rusia y China, no siendo menor el sector de la pesca pues entre sus aguas hay más de 100 variedades de peces, entre ellas dos endémicas de gran aprecio como son el esturión del Amur y el Kaluga. Sin embargo la pesca que da mayores ingresos es la del salmón que llega del Pacífico en grandes cantidades a finales del verano y principios del invierno para desovar en agua dulce.


La China del Noreste y el Extremo Oriente Ruso fueron históricamente denominados Manchuria Interior y Manchuria Exterior. Los manchúes y la dinastía Qing siempre consideraron este río como sagrado y lo llamaron Sahaliyan ula o río Negro. Durante siglos el valle del Amur estuvo habitado por Tungules y Mongoles. Para ellos la pesca era su principal sustento. Hasta el siglo XVII estos pueblos no fueron conocidos por los europeos y tampoco por los chinos que de forma generalizada llamaban a estas gentes "Yurchens" o "Dazi Yupe" (tártaros de piel de pez) debido a sus ropas hechas con piel de pescado. Los mongoles que reinaron en China desde la dinastía Yuan (s.XIII y XIV) establecieron una débil presencia militar en la parte inferior del río Amur, documentada mediante excavaciones en la ciudad de Tyr que han sacado a la luz las ruinas de un templo Yuan.


En su campaña por establecer el control de las tierras adyacentes al Imperio en su parte noreste o Manchuria, la dinastía Ming alcanzó el Amur en la época Yongle y Xuande, a principios del siglo XV y obtuvieron la lealtad de las tribus establecidas en el curso inferior del río. De todas formas dicha dominación duró escaso tiempo pues, ante la debilidad del reinado Yongle, las fronteras se retiraron prontamente hacia el sur de Manchuria. Hacia el siglo XVII las tierras del Amur se verían nuevamente en conflicto debido a los rusos que se expandían por la Siberia oriental y al recién ascendido Imperio Qing, cuyas bases estaban establecidas al sudeste de Manchuria. Aprovechando que los Qing estaban ocupados en la conquista de China, los cosacos establecieron un fuerte (Albazin) en el curso superior del Amur pero cuando los Qing se afianzaron en el poder dirigieron su mirada hacia los rusos invasores y los desalojaron del territorio.

Bajo el poder de los Qing la región del Amur fue un remanso de paz en el siglo y medio siguiente y Aigun la única gran ciudad a orillas del río. Sin embargo a mediados del siglo XIX los rusos volvieron con mayor fuerza a la zona y forzaron la cesión de las tierras del norte del río y la isla de Sajalín al Imperio Ruso. Siguió una numerosa migración rusa a la zona que propició la creación de ciudades tan importantes como Blagovéshchensk primero y más tarde Javárovsk. Numerosas dragas mineras americanas trabajaron en la extracción de oro del río y varias compañías de vapores dieron servicio a los nuevos habitantes establecidos y a las mercaderías, hasta la Primera Guerra Mundial cuando las cañoneras alemanas se pusieron al servicio de China y obstaculizaron estas actividades. El periodo entre guerras devolvió una cierta tranquilidad que finalizaría pocas décadas después.


La ruptura chino-soviética tras la Segunda Guerra Mundial dio lugar en 1.969 a numerosos conflictos fronterizos en las islas fluviales de Zhembao, Amur y Ussuri, hasta entonces neutrales. Estas disputas causaron numerosas muertes en ambos bandos: 150 bajas entre muertos y heridos de la parte rusa y 800 bajas entre los chinos. En Mayo de 1.991 Rusia reconoció la soberanía de China sobre las islas pero el mal ya estaba hecho y este conflicto supuso el momento más bajo entre las relaciones de los dos países comunistas en los que se llegó a temer por la posibilidad de una gran guerra entre las dos potencias mundiales. Mientras todo eso sucedía, los 10.610 afluentes que aportan sus aguas al río Amur seguían impasibles el conflicto y las disputas por sus aguas y sus islas, incapaces de comprender el por qué de las luchas humanas por su custodia. No es de extrañar, algunos humanos tampoco las comprendemos...

RAFAEL FABREGAT
Un tema interesante, cada día del año.

2 comentarios:

  1. Cuanta información puedes encontrar!!!!!!

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  2. Gracias amigo. Todos es cuestión de tiempo y a mí me sobra. Quiero decirte, eso sí, que sería mucho más interesante si firmaras tus comentarios. De esta forma te podría contar muchas más cosas. Saludos cordiales.

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