8 de julio de 2013

1069- REPÚBLICA DE NAMIBIA.

La República de Namibia está ubicada al suroeste del continente africano, lindando con Angola y Zambia al norte, Sudáfrica al sur-sureste, Botswana al este y el océano Atlántico al oeste. Tiene 825.400 Km2. y una población de apenas dos millones de habitantes. No debe extrañarnos esa cifra tan baja puesto que, a excepción de la parte norte del país, el resto es territorio desértico y sin apenas precipitaciones. Sin embargo no significa esto que se trate de un país pobre. Tiene pesca abundante e importantes minas de diamantes y uranio, así como otras menores de cobre, estaño, plata, plomo, etc. aunque todas bastante esquilmadas por los invasores alemanes que explotaron sus recursos minerales hasta el último día en que permanecieron en su territorio. La belleza del país y la fauna atrae también a numerosos turistas pero la riqueza está en manos de muy poca gente y, a pesar de los grandes recursos naturales, hay una tasa de paro del 40%. La capital y ciudad más poblada es Windhoek, con 325.000 habitantes. Se estima que Namibia tiene la tasa más alta del mundo en desigualdad de ingresos. Mientras un tercio de la población viven y trabajan en ciudades o zonas mineras, los dos tercios restantes dependen para su sustento de una agricultura de subsistencia que apenas llega a cubrir sus necesidades básicas, motivo por el cual gran parte de los alimentos tienen que ser importados. 


La riqueza mineral del país y su potencia exportadora hace que cuente con importantes puertos marítimos, aeropuertos y autopistas, así como ferrocarril de vía estrecha. Los primeros registros poblacionales son del primer milenio a.C. cuando pastores negros bantú llegaron a las tierras de Namibia procedentes del norte. Aunque hay más suposiciones que datos concretos al respecto, se cree que aquellas primeras gentes llegaron de puntos tan distantes como el actual Chad, en busca quizás de tierras libres en las que fundar un territorio propio. Su actividad principal era el pastoreo de ovejas aunque, con el tiempo llegaron realizar intercambios comerciales de oro y marfil. Aunque llegaron a extenderse por todo el territorio, los principales núcleos poblacionales de establecieron en la parte occidental hasta ser desplazados en el siglo X de nuestra Era por la civilización shona. Esta civilización entró rápidamente en decadencia y a principios del siglo XII ya fueron sustituidos por la del Gran Zinbabwe y perviviendo hasta bien entrado el siglo XVII. Las costas de Namibia fueron exploradas por los portugueses en el siglo XV (1486-1487) de camino hacia la India, pero la aridez del territorio no gustó en absoluto a los viajeros y la posible colonización quedó pendiente. El almirante portugués arribó a lo que hoy se llama Walbis Bay el 8 de diciembre de 1.487, un puerto natural de gran calado al que llamó "O golfo de Santa María da Conceiçâo" que fue de gran importancia posterior y refugio para todos los barcos que a lo largo del tiempo doblaron el cabo de Buena Esperanza. 


En la década de 1.820 y procedentes del interior del continente, llegaron al territorio de Namibia varios grupos de los Orlam Nama, procedentes seguramente de las presiones que los zulús llevan a cabo en todos los países de su entorno y que supone una de las mayores masacres y sometimiento conocidos en la historia africana. Hacia 1.870 y procedentes de El Cabo, llegaron también los Baster, descendientes de africanas indígenas y colonos neerlandeses. El nombre hace referencia justamente a la palabra "bastardo", con el que se denominaba a esta población con rasgos semejantes a los griqua sudafricanos aunque ellos utilizan con orgullo esta palabra que los define como una raza diferente y muy especial. Se cree que hay alrededor de 30.000 miembros de esta raza, más de la mitad de los cuales viven en el pueblo de Rehoboth, región administrativa de Hardap en el centro del país. Ocho años después (1878) llegaron a Namibia los ingleses y se anexionaron Walbis Bay y las tierras adyacentes. Para los indígenas esta colonización no tenía nada que ver con la llegada de otros pueblos de su entorno y supuso para ellos un cambio muy importante. Como si de una carrera imparable se tratara, llegaron casi de inmediato gran número de comerciantes y empresarios alemanes que viendo la riqueza mineral de la zona presionaron a su país para que se anexionaran la región como colonia. 


Viendo los abusos de los recién llegados se inició prontamente una guerra tribal contra los europeos y mientras los ingleses hubieron de retirarse, los alemanes recibieron ayuda del ejército de su país. Con el fin de resolver sus intereses expansionistas, a finales de 1.884 Francia, el Reino Unido y Alemania se reunieron en Berlín con el objetivo de repartirse la colonización del continente africano. La conclusión final fue mantener la independencia de Etiopía y dejar el Congo para Bélgica y Liberia como estado Norteamericano. Todo el territorio de Namibia quedó bajo control alemánLas nuevas infraestructuras construidas se comieron la mayor parte de los beneficios pero para Alemania el colonialismo era una cuestión de orgullo. El colonialismo alemán se caracterizó por una brutal represión de las tribus autóctonas. En 1.893 Hendrik Witbooi, líder de la tribu de los Witboi Nam fue atacado duramente por los alemanes al negarse a firmar el Tratado presentado por éstos. Un año más tarde los supervivientes y su jefe fueron acorralados en las montañas Naukluft y obligados a rendirse. Todas las tierras más fértiles fueron ocupadas por los colonos alemanes, sembrándose el descontento de la población autóctona que apenas podía comer. Desde finales del siglo XIX y principios de XX continuos enfrentamientos entre la población indígena. Solo en la Batalla de Waterberg (1904) murieron 130.000 africanos de la tribu herero


Totalmente derrotados, los supervivientes se exiliaron a la actual Botsuana. Recibiendo los soldados alemanes la orden de exterminio por parte de su comandante Lothar Von Tratha. Le cabe a este personaje miserable el deshonor de haber dirigido el genocidio herero y namaqua y la extinción de estas dos grandes tribus africanas ya que, todos aquellos que no habían marchado voluntariamente al exilio, fueron muertos o deportados sin agua ni alimentos a las montañas donde malvivieron durante años. Previo a la batalla, en la que se rodeó al enemigo por tres flancos de los que solo se podía escapar hacia el desierto de Kalahari, Tratha había ordenado a sus tropas el envenenamiento de todos los pozos de agua y levantar puestos de guardia a lo largo de 150 millas, con orden de disparar a todo herero que intentara escapar por esa vía. Terminada la batalla habló en nombre del Káiser Guillermo II con estas palabras: ..."Todo herero o namaqua que se encuentre en territorio alemán, armado o desarmado, con ganado o sin ganado, será fusilado. Las mujeres y los niños tendrán que unirse a los supervivientes y marchar a las montañas o serán pasados por las armas"... Aunque el pueblo de Namibia había quedado reducido considerablemente, éste siguió luchando contra la ocupación alemana.

Aquel mismo año 1904 los Ndonga atacaron Fort Namutoni y a finales del mismo año Hendrik Witbooi atacó a los alemanes en una guerra que duraría hasta 1907. Más de 80.000 africanos murieron en estos dos últimos años. También el resto de potencias europeas querían vengar la ocupación parcial de sus territorios por los alemanes. La Primera Guerra Mundial vino a enfrentar a Alemania contra Francia y Bélgica a los que se uniría también Portugal. A la contienda se unieron muchos voluntarios africanos al solo objeto de paliar la hambruna que sufrían. El 9 de Julio de 1.915 Alemania se rindió a las tropas de la Unión Sudafricana. La futura Namibia pasó primeramente a ser colonia británica y en 1920 quedó bajo dominio de Sudáfrica. Convertida en provincia sudafricana empezaron a entrar colonos que fueron recibidos con el rechazo de los autóctonos. La Segunda Guerra Mundial acentuó más si cabe el dominio sudafricano sobre Namibia, ya convertida en su quinta provincia, pero el rechazo continúa y en 1959 se funda el SWANU para protestar formalmente ante la ONU por la ocupación sudafricana de Namibia. Siguieron los enfrentamientos y la lucha legal por la independencia y en 1968 se bautiza al país con el nombre que conocemos actualmente. 


En 1961 solo quedaban en Namibia 600.000 habitantes, cifra que ha ido aumentando progresivamente hasta los dos millones actuales. En 1971 el Tribunal Internacional declara ilegal la permanencia de Sudáfrica en el territorio de Namibia. Tras los numerosos conflictos acaecidos en esta década, en los que intervinieron la OTAN y el Pacto de Varsovia, se llega a una guerra abierta que finaliza con la Batalla de Cuito Cuanavale (1987). Con todas las partes agotadas por el largo conflicto se decide negociar una paz que satisfaga a todos. La reunión se celebra en Ginebra y posteriormente en Nueva York (1988) donde se firma el acuerdo que deja a Namibia independiente. En 1989 se convocan elecciones libres y en 1990 se aprueba su primera Constitución. Desde entonces Namibia disfruta de una de las rentas per cápita más importantes del continente africano, debidas a la gran riqueza mineral del país y basada principalmente por la exportación de uranio a Irán y de diamantes a la empresa belga-sudafricana DEBEERS. Lamentablemente no quiere esto decir que la gente de Namibia vivan con holgura, puesto el 5% de la población controla más del 80% del PIB y el 95% restante apenas puede sobrevivir, como se ha dicho al principio, con unos sueldos miserables, una agricultura de subsistencia y un SIDA que ataca justamente a la mayor parte de la población pobre...

RAFAEL FABREGAT
Un tema interesante, cada día del año.

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